Autor: jugimo
miércoles, 27 de junio de 2007
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
Información publicada por: jugimo
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LA VÍA DE LA PLATA EN CÁCERES.

Descripción del tramo de la calzada romana que cruza la ciudad de Cáceres, con enumeración de todos sus miliarios y mansiones.

Un paseo virtual sobre la Vía Delapidata

En la antigüedad las rutas terrestres fueron establecidas de acuerdo con la realidad geográfica, por los lugares que permitían una comunicación lo más fluida posible. Entre los pasos permanentes y las posibles variantes, la red de caminos ha mantenido en el centro-oeste de la península sus líneas esenciales desde la protohistoria hasta hoy mismo. Diferentes métodos de estudio han llevado a un progresivo conocimiento de la red viaria romana en Hispania, eje de la actividad militar, cultural y económica de Roma. Sin embargo, las comunicaciones prerromanas son prácticamente desconocidas, aunque siempre se ha supuesto que las calzadas romanas se superpusieron a las vías y caminos de los anteriores pobladores. Un ejemplo de este caso es el tan repetido "Viejo camino tartésico del estaño sobre el que posteriormente se asentó la Vía de la Plata". Numerosos historiadores hablan del viejo camino tartésico sin datos fehacientes que demuestren su existencia. La dificultad estriba en la no conservación de los caminos prerromanos, a diferencia de la magnífica infraestructura de la red viaria romana. La calzada "delapidata" (empedrada) que construyeron los soldados romanos a las órdenes de César y reforzaron posteriormente,a lo largo del Imperio entre Augusta Emerita y Asturica Augusta, es la mejor muestra de la ingeniería romana, pero no por ello suficientemente conocida, respetada y puesta en valor por las instituciones autonómicas. Nuestros descubrimientos sobre la "Calzada de la Plata" estan basados en los análisis de las fotografías aéreas y de la prospección de campo llevados a cabo en el territorio de la Alta Extremadura. En este proceso de investigación hemos utilizado, sobre todo cuando los trazados eran imprecisos, las técnicas y los métodos de reconocimiento geológico. Fruto de tan laborioso como apasionante trabajo ha sido el descubrimiento en las proximidades de la romana "Castra Caecilia" de un tramo de calzada de unos quince kilómetros que no fueron conocidos por los historiadores interesados en el estudio de esta importantísima vía de comunicación del occidente peninsular. A lo largo de estos quince kilómetros el terreno sobre el que discurre la calzada se encuentra cubierto de una ligera capa de rodadura de arenas graníticas ("jabre") y en algunos lugares concretos se observan empedrados y taludes que facilitarían el paso de los carruajes. Uno de los aspectos más interesantes de este descubrimiento es, a nuestro juicio, la luz que puede proyectar sobre el controvertido, y aún no resuelto, problema de la ubicación exacta de la Colonia de "Norba Caesarina" y la de los dos campamentos militares que contribuyeron en su fundación, “Castra Servilia” y “Castra Caecilia,” en los comienzos del imperio romano, momento en el que también la "Calzada de la Plata" adquiere la sólida infraestructura que todavía perdura en nuestros días. El nombre de CACERES es arábigo, "KAZRIS", y procede sin duda del latino "CASTRIS" en referencia a los campamentos militares romanos que allí se ubicaron durante la conquista de Lusitania. Este doble emplazamiento se debió a la conjunción de dos factores geológicos y de indudable importancia estratégica: 1º .- El abundante y constante caudal de agua subterránea que surge de las Fuentes del Marco o del Rey, en El Calerizo, principal acuífero situado entre el Tajo y el Guadiana y único recurso hídrico con el que las legiones romanas podían contar en esta zona durante la época estival y de prolongadas sequías. 2º.- La posición estratégica de la serrata cacereña, desde donde se domina toda la penillanura y pueden controlarse los principales pasos naturales entre el Tajo y las Sierras. Entre ellos el obligado cruce del Tajo por el vado de Alconetar, así como los puertos de las sierras de Cañaveral, Montanchez y de San Pedro que facilitan la comunicación norte-sur y viceversa. Estos dos factores naturales determinaron la presencia romana en esta zona desde los primeros tiempos de las guerras lusitanas, con el levantamiento en primer lugar de un campamento militar " Castra Servilia" (que hoy llamamos "Cáceres El Viejo", situado a unos 2,5 Kms. al norte de la ciudad moderna y en las cercanías de la Ribera del Marco). Posteriormente, durante las guerras entre Sertorio y Caecilio Metelo, este último levantó otro campamento, más próximo a las Fuentes del Marco, el llamado "Castra Caecilia", del cual encontramos referencias en el Itinerario veinticuatro de Antonino Pio del siglo III d. JC., en los siguientes términos: "Iter ab Emerita Caesar Augustam" (Camino desde Mérida a Zaragoza). 1º Mansion: AD SORORES . . . . . . . . . . XXVI M. P. 2º Mansion: CASTRA CAECILIA . . . . . XX M.P. 3º Mansion: TURMULUS . . . . . . . . . . . . XX M. P. . . . . . . . . . . . . . . . . La localización de las Mansiones de los itinerarios es un problema difícil de resolver cuando no se cuenta con restos del trazado de la Calzada. Pero no ocurre así, al menos, en el trayecto EMERITA - CASTRA CAECILIA, a través del cual la Calzada puede seguirse sin dificultad dada la abundancia de vestigios: Puentes, miliarios, y restos del pavimento que aún se conservan en buen estado. Teniendo en cuenta el valor de la milla romana en 1.480 m., hemos establecido a partir de Mérida la primera mansio "AD SORORES" en la orilla derecha del río Ayuela, cerca de donde hoy se encuentra el pueblo de Casas de D. Antonio y donde existen las ruinas de un puente romano. Numerosos restos cerámicos y de cimentaciones realizadas con cal se esparcen por el lugar, así como una inscripción votiva dedicada al dios Jupiter. Esta "mansio" marca el inicio de la investigación que aquí presentamos, en ella debió estar situado el miliario XXVI que encontramos empotrado en una pared cerca de los vestigios anteriormente citados. El siguiente miliario se encuentra en la Casa de Santiago de Bencaliz, sirviendo de apoyo en la arcada de una casa, en el puede leerse: CAESAR. . . NERV. . . TRAIA. . . IB. POT. . . . MP XXVII El miliario XXVIII se halla “in situ”, junto a la Calzada y carretera nacional 630, en él se ha practicado una cavidad a modo de hornacina donde estuvo situada una imagen de Santa María cuyo nombre aún puede leerse debajo de ella. El miliario MP XXIX se encuentra fragmentado formando parte del pretil de un pequeño puente romano que hay sobre el Arroyo de la Zafra . La milla XXX se sitúa frente al pueblo de Aldea del Cano, donde en el cordel de ganados se conserva "in situ" un miliario con la inscripción casi borrada. El miliario XXXI se localiza una milla exacta al norte del anterior, desplazado del cordel unos 50 m. y sin inscripción visible. El MP XXXII yace "in situ" caído junto a la Calzada cerca del dolmen del Garabato, leyéndose claramente las millas. La importancia de este miliario es fundamental, dado que entre él y el MP XXVIII hay exactamente cuatro millas y tenemos así dos puntos fijos de la Calzada que nos permiten ubicar las Mansiones y los demás miliarios. El MP XXXIII aún no se ha localizado. El MP XXXIV y MP XXXV se encuentran en el caserío de la Dehesa de la Cervera, donde recientemente han sido descubiertos por el arqueólogo D. Antonio González Cordero. Donde se cumple la milla XXXVI se encuentran otros dos miliarios , al borde de la Calzada y con la inscripción casi ilegible. El MP XXXVII debía de hallarse a la salida del puente romano que hay sobre el río Salor , quizás sea uno de los dos anteriormente citados. El MP XXXVIII caería en las inmediaciones del poblado de Valdesalor y posiblemente sea uno de los recogidos en la casa del Trasquilón donde hemos encontrado cinco miliarios empleados como columnas sustentadoras de la techumbre de los establos . El MP XXXIX es el más importante de los que se encuentran recogidos en la casa del Trasquilón pues presenta la inscripción en su totalidad perfectamente legible: Nombre del emperador y los títulos y finalmente MP XXXIX . Las cuatro columnas miliarias siguientes: MP XL, XLI, XLII, XLIII se encuentran hoy día desaparecidas pero pensamos que también algunas de ellas corresponden con las recogidas en la casa del Trasquilón situada a poca distancia y a favor de la pendiente por lo que fácilmente pudieron ser arrastradas hacia ella cuando se edificó en el siglo XVII. En esta zona y en las cercanías del campamento militar de Santa Ana, se encuentran varios tramos de calzada perfectamente conservados. En un perfil transversal observamos en la parte más profunda las rocas pizarrosas del subsuelo sobre las cuales se han vertido arenas graníticas que superficialmente quedan cubiertas por un empedrado o encachado de cantos cuarcíticos de pequeño tamaño. Más adelante la Vía enfila recta hacia la puerta de Mérida de la ciudad antigua de Cáceres, observándose su lomo pétreo a través de los campos de cultivo hasta el barrio de la Charca Musia donde desaparece. Rebasado este barrio, donde estaría la MP XLIV, la Calzada sigue en línea recta por el campo próximo a la ermita del Espíritu Santo hasta alcanzar las caudalosas Fuentes del Marco. Continúa desde aquí paralela a la Ribera del Marco confundiéndose con la actual Ronda de San Francisco al final de la cual encontramos los restos de un miliario, caído sobre el cauce de la Ribera, posiblemente el XLV. Sigue por la calle que conduce al Arco del Cristo, única puerta romana que hoy se conserva de la muralla de Cáceres y que se orienta en dirección al camino que describimos, dispuesta para recibirlo frontalmente. Una derivación de la calzada se dirigía hacia la Puerta de Mérida desde el puente de San Francisco, y otra penetraba a través de la puerta del Cristo en el recinto amurallado de la ciudad para salir por la puerta de Coria. El camino principal, sin embargo, bordearía las murallas para llegar a la plaza de Santiago a través de la calle Caleros. Precisamente, la monumental iglesia de Santiago de Cáceres se construyó extramuros de la ciudad y sobre la Vía de la Plata. Por último, la milla MP XLVI se cumple en el barrio de San Blas, concretamente en el Seminario, donde pensamos debió ubicarse la segunda Mansio CASTRA CAECILIA tal y cómo nos indica el Itinerario de Antonino. Los restos arqueológicos aparecidos recientemente en el Seminario confirman esta teoría, basada en el análisis de las fotografías aéreas de la zona y en las distancias topográficas medidas desde el miliario MP XXVIII de la Dehesa de Santiago de Bencaliz que se encuentra " in situ " como hemos indicado anteriormente. Este trayecto de la Vía de la Plata es ya unánimemente aceptado, pero el problema se planteaba a continuación: La identificación de CASTRA CAECILIA con el campamento romano de Cáceres el Viejo hizo llevar a algunos investigadores la Vía hasta este lugar, situado 2,5 Kms. al noreste de la ciudad. Sin embargo, las excavaciones y la numismática demuestran que se trata de un campamento militar de época republicana y por tanto no es la mansio CASTRA CAECILIA citada en los Itinerarios del Bajo Imperio Romano. El emplazamiento de la Mansio se encontraría pues en los terrenos llanos de la vega que se extiende al noreste de la ciudad. Hacia este lugar pueden ser canalizadas sin dificultad las aguas de la Ribera del Marco tal y como se comprueba en los canales aparecidos entre las construcciones romanas del Seminario. Recientemente, el problema de la continuidad de la Calzada ha quedado definitivamente resuelto al haberse comprobado en las fotos aéreas y en prospecciones de campo posteriores, que la Vía seguía en otra dirección distinta a la que va hacia Cáceres el Viejo. Una vez rebasada la zona del Seminario, donde hemos situado la segunda Mansio CASTRA CAECILIA del Itinerario de Antonino, la Calzada se dirige totalmente recta y de modo racional en dirección al pueblo de Casar de Cáceres. Se inicia el recorrido en un punto próximo al actual edificio de la Cruz Roja y continúa su trazado rectilíneo por vaguadas y cerros de pizarras hasta alcanzar el Ejido situado al este del casco urbano de Casar de Cáceres donde no hace mucho se encontraba "in situ" el MP LII que citan Hubner y Mélida. Entre este miliario MP LII y el Seminario de Cáceres no hemos encontrado restos de otros miliarios intermedios, pero sin embargo, las fincas por donde discurre la Calzada tienen un topónimo altamente sugerente: "Los Muelos", que son como sabemos las piedras cilíndricas, generalmente graníticas que se usaban en las eras para triturar las mieses. A través de "los muelos" la Calzada puede seguirse sin dificultad observando su perfil característico alomado, sus taludes y cunetas laterales y, de trecho en trecho, esparcidos por los campos pizarrosos de cultivos, innumerables fragmentos de rocas cuarcíticas que fueron empleadas en su pavimentación. Debajo de estas rocas aun puede reconocerse la capa de arenas graníticas, con abundantes cristales de cuarzos y feldespatos, que fueron traídas desde los batolitos próximos para realizar el firme de la Calzada. Una vez rebasado el Ejido de Casar de Cáceres la Calzada asciende, a través de la ermita de Santiago, para situarse en la línea divisoria de aguas vertientes entre la cuenca del Almonte y del Arroyo Villoluengo hasta alcanzar la siguiente Mansio TURMULUS, que estaría situada en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte según apreciamos en las fotografías aéreas antiguas, ya que esta zona se encuentra actualmente inundada por las aguas del embalse de Alcántara. Este trayecto es el mejor conservado de toda la Calzada y por ello, suficientemente conocido. En su recorrido se localizan varios depósitos de miliarios como el que mostramos en las fotografias. Algunos miliarios han sido fragmentados para reutilizarlos en las paredes de las fincas, otros transportados a las casas y los más abandonados en el campo o en los vertederos de escombros. Por último, uno de ellos en excelente estado de conservación ha sido llevado hasta las ermitas de San Benito y San Blás situadas a unos cinco kilómetros al norte de Casar de Cáceres. Nuestro recorrido termina donde las aguas embalsadas del Tajo, en las cercanías del antiguo vado de Alconetar, paso obligado desde la prehistoria gracias al enorme meandro que extiende el curso del rio, sobre el que los romanos construyeron un enorme puente hoy desplazado piedra a piedra al cercano arroyo Guadancil.

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Más informacióen en: http://personales.ya.com/juangilmontes


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