Autor: candalin
domingo, 14 de enero de 2007
Sección: Tradiciones y Fiestas
Información publicada por: candalin
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Los Reyes Magos de Oriente

Aproximación. Número y nombre de los Magos. Procedencia. Condición de Magos. Magos y Mazdeismo. La estrella de Belén. Los Magos y el Testamento de Adán. Oro, incienso y Mirra. Liturgia y Tradiciones asociadas a la celebración de los Magos

SUMARIO.Aproximación. Número y nombre de los Magos. Procedencia. Condición de Magos. Magos y Mazdeismo. La estrella de Belén. Los Magos y el Testamento de Adán. Oro, incienso y Mirra. Liturgia y Tradiciones asociadas a la celebración de los Magos APROXIMACION Aún cuando vienen perdiendo importancia en favor de otros duendes, y aún cuando no desconozco que es obligado el silencio en pro de la recreación de ciertos mitos froidianos, en la mente de todos en estas fiestas vienen al pensamiento la narración del ciclo epifánico, bien desarrollada por la fantasía de las gentes sencillas de todos los tiempos. El origen de este legendario relato lo encontramos en el capítulo 2 de Mateo, que aquí extraigo en la traducción al latín de la neovulgata. 1 Cum autem natus esset Iesus in Beethlem in iudaeae in diebus hierodibus Regis ecce Magi ab oriente venerunt Ierosolyman, 2 Dicentes “ubi est, qui natus est rex iudaeorum. Vidimus enim stella euis oriente et venimos adorare eum. 3 Audiens autem Herodes rex turbatus est omnis Ierosolyma cum illo, 4 et congregans omnes principes ascerdotum et sccribqs populi, scitabagtur ab eis ubi Chritus naceretur. 5 At illi dixerunt ei: “In Bethelem Iudaeae. Sic enim scriptum est per profhetam 6 Et tu Bethelem Terra Iudae nequaquam minima es in principibus udae ex te enim exiet dux.Ex te enim exiet dux, qui reget populum meum Israel 7 Tunc Herodes clam vocatis magis, diligenter didicit ab eis tempos stellae quae apparuit eis, 8 et mittens illos in Bethleem dixit Ite et interrogae diligenter de puero et cum inveneritis renunciate mihi, ut et ego veniens adorem eum. 9. Qui cum audisssent regen abierunt. Et ecce stella quam viderant in oriente antecedebat, eos, usque dum veniens staret supra ubi era puer. 10 Videntes autem stellam graviusi sunt gaudio magnos valde. 11 Et intrantes dommun viderunt puerum cum Maria Mater eius et procidentes adoraverunt eum, et apertis thesaurum suis, obtelerunt ei munera aurum et thus et myrrham. Et reponso accepto in somnis, ne redirent ad Herodem, per aliam viam reversi sunt in regiones suam La redacción en griego del relato de la infancia evangelio de Mateo que es la que ha llegado hasta nosotros plantea numerosos problemas exegéticos particularmente por su relación con la teoría de las dos fuentes que es dominante para la explicación de la cuestión sinóptica. Se ha de señalar que lo que ha llegado hasta nosotros no es sino una traducción tardía del primitivo Evangelio en Arameo, cuya redacción definitiva sin embargo parece que difícilmente se podría retrasar más allá del siglo I. Se duda si está narración ya se contenía en el primitivo Evangelio Arameo. En principio Papias, lo que atribuye a Mateo son unas sentencias o dichos de Jesús, respecto de las cuales señala que cada uno los tradujo como pudo. Sin embargo San Epifanio y San Jerónimo, dan por hecho la existencia del relato en el primitivo texto. En este sentido San Epifanio señala está en poder los nazarenos el Evangelio Según San Mateo, completísimo y en hebreo. Pues entre ellos se conserva sin duda todavía éste tal como fue compuesto originariamente en caracteres hebreos. Lo que no sé es si se han suprimido las genealogías desde Abrahán hasta Cristo(1). Como es conocido el relato mateano no tiene correspondencia con la narración de Lucas presentando incluso algunas contradicciones difíciles de salvar, cual es el hecho de que en Lucas parece dar por hecho que luego del nacimiento los hechos se suceden en Galilea y no en Judea como se presupone en el relato de Mateo(2) . De otra parte, resulta paradójico, que un evangelio como el de San Mateo, escrito de cara a los cristianos provenientes del judaísmo, unos extranjeros, se venga a enseñar a los judíos que les ha nacido su rey, y bien podría ser una de las intenciones del evangelista, dar un halo de universalidad al nacimiento mesiánico. Parece inspirarse este relato en el texto del profeta Isaías 60: Un aflujo de camellos te cubrirá, camellos jóvenes de Madián y ‘Efah; todos vienen de Sabá; oro e incienso traen y anuncian las loas de Yahveh(3) . Por su parte Brown estima que el texto se fundamentaría en los capítulos 22 a 24 del libro de los Números, en él se hace referencia a un mago Balaam que vino de del este, con dos sirvientes por orden del Rey Mago Balak, quien le había ordenado guiar a Moises y a Israel. Pero durante el curso del viaje recibe una inspiración divina, que le interpela diciendo yo te dirigiré a través ahora, le bendeciré, aunque el no haya dibujado cerca una estrella y ahora fuerte a Israel(4). En la tradición oriental la narración de los magos tiene un carácter sincrético y una aspiración ecuménica con las grandes religiones en particular con la mazdeísta. Por el contrario en occidente, desde un principio la narración de los magos se vinculó teológicamente al fenómeno de la Epifanía, esto es, la manifestación del mesianismo fuera de su inicial entorno judeocristiano. Esta circunstancia explica la evolución del mito, en lo referente al carácter regio de los personajes y su identificación con las tres grandes razas que reconoce el Génesis en los hijos de Noe: Cam, (Baltasar), Sem (Gaspar) y Jafet, (Melchor o Melkon). Sería por tanto como el reconocimiento de esta manifestación pública de quienes ostentasen por derecho propio los grandes linajes de la humanidad. Tal tradición, como veremos podría tener su origen en la literatura gnóstica relativa al testamento de Adán. La abundancia y enriquecimiento de las leyendas relacionadas con los Magos sugieren que detrás de la tan conocida historia existe una ideología apologética. Las primitivas comunidades cristianas buscaban establecer el punto de arranque de la revelación en el reconocimiento del Mesías por parte de los Magos, suponiendo también el aval al cristianismo por parte del mundo gentil(5) . En este sentido, según Cardini, los Reyes Magos acabaron convirtiéndose en la tradición teológica e iconográfica occidental en «un símbolo de todos los paganos que se convierten al cristianismo sin pasar por la tradición judía». «Los tres Magos son los representantes de todos los pueblos de la Tierra y cada uno de ellos se convierte en rey de uno de los tres continentes conocidos»(6) . NÚMERO y NOMBRE DE LOS MAGOS: En un principio no existió consenso sobre el número de los magos. En las catacumbas suelen aparecer entre tres y cuatro. En un jarrón en el Museo Kircher se pueden observar hasta ocho personajes (Marucchi, «Eléments d'archéologie chrétienne», Paris, 1899, I 197) y se conoce también una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino muestra a dos. En España tenemos el caso del tímpano del claustro de Huesca en el que figuran cuatro personajes. Otras fuentes cristianas (sirias y armenias) pensaron en doce Reyes al relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles. Los cristianos egipcios creían que eran sesenta. En el siglo tercero, el teólogo Orígenes (185-253) indicó que los Reyes Magos eran tres, pues al fin y al cabo son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra. Sin embargo no se puede desconocer que el número presenta una simbología propia, que es utilizada en función de la finalidad apologética pretendida. Los griegos los llamaron Appellicon, Amerín y Damascón. Los de origen hebreo, Magalath, Galgalath y Serafín(7). Para los sirios, Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph. La versión etiópica del protoevangelio se complace también en consignar el número de tres magos con nombre etíopes al parecer Tanisuram, Malik y Sissebd, (8) . La primera vez que en occidente surge el nombre con el que hoy conocemos a los Magos es en la inscripción contenida en el friso de la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la izquierda está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está predecida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Melchor, Gaspar, Baltasar. El Martirologio romano menciona a San Gaspar el 1 de Enero, San Melchor el día 6 y San Baltasar el 11 (Acta SS., I, 8, 323, 664). PROCEDENCIA. En el texto mateano se significa sin lugar a dudas que los magos venían de oriente, sin embargo no se estipula exactamente la procedencia. La palabra griega μάγοῖ que usa Mateo es una pista vaga, puesto que puede significar astrónomos, sabios o magos y se aplicaba a gente de todas las naciones. Según San Máximo (Homil. XVIII in Epiphan.) el lugar de procedencia de aquellos se situaría en Babilonia; también Teodoto de Ancyra (Homil. de Nativitate, I, x); según San Clemente de Alejandría (Strom., I, xv) y San Cirilo de Alejandría (In Is. XLIX, 12), al igual que el escritor español Aurelio Prudencia sitúan su origen en Persia; según San Justino (Cont. Tryphon., lxxvii), Tertuliano (Adv. Jud., IX) y San Epifanio (Expos. fidei, VIII) es Arabia(9) . La generalidad de la literatura apócrifa hacen referencia a su condición de magos mazdeistas, (Protoevangelio de Santiago, Evangelio Arabe de la infancia, Liber de infancia Salvatoris, manuscrito Laurentiano de Florencia, también es ésta la posición aunque matizada del evangelio Armenio de la infancia). Se suele indicar que los sacerdotes persas del siglo V y VI a.C. también le ofrecían a su dios (Ahura-Mazda) oro, incienso y mirra. El Evangelio Armenio de la infancia, ofrece algunos datos que luego se han asumido por la tradición latina occidental, y oficializada por el papa León I, en el que se señalaba la existencia de tres magos a saber Melchor Rey de los persas, Gaspar Rey de los indios y Baltasar rey de los árabes(10) . No faltan sin embargo testimonios que buscan la procedencia de los magos en el legendario reino de Sabah, en la Arabia o en Babilonia. Respecto del carácter mesopotámico de los magos se argumenta la importancia del fenómeno astrológico en la tradición mesopótamica que ausente en la cultura persa. También no han faltado quienes han pretendido buscar en el exilio en Babilonia rescatar la procedencia judaica de los Magos. Según algunos los Magos eran astrónomos judíos que habían permanecido en tierras mesopotámicas y que, versados en las artes mágicas de los persas, habían interpretado la aparición de la estrella como signo de la llegada del Mesías. En el mundo antiguo, a su vez, la magia judía era tenida por muy eficaz. Crisóstomo (Sermón, VIII: 5-8) reconoce implícitamente su efectividad al afirmar que prefiere morir mártir de una enfermedad que ser curado por la magia de los judíos(11). En contra de esta opinión se ha señalar que para los judíos, la Mesopotamia era por excelencia “el país de los pueblos del Norte”, ya que cuando comerciaban o invadían Palestina, lo hacían por esa vía. (Gerard)(12) . Con esa acepción se emplea en Isaías 14, 31; Jeremías 1-13-15, Ezequiel 26, 7. Por otro lado, Isaías en 41:25 concilia ambas expresiones cuando se refiere a Ciro: “Del norte desperté uno y vendrá; del nacimiento del sol llamará en mi nombre”(13). Los regalos que portaban (oro, incienso y mirra) sugieren que provenían de Arabia, pues como es sabido el incienso y la mirra provienen de la región sur de la península arábiga y en cuanto al oro, existe una ruta que precisamente pasa por Arabía. Hay relatos bíblicos no relacionados que describen caravanas de camellos con tributos similares provenientes de Saba y Madián, regiones ubicadas en dicha península. La atribución del color negro al Rey Baltasar, es tardía, tiene su origen en Beda el venerable, sin embargo no aparece ninguna representación del rey negro hasta el siglo XIV. Dicha tradición se ha consolidado como se ha indicado por consideraciones apologéticas en el rito latino. SU CONDICION DE MAGOS El término griego empleado por Mateo μάγοῖ significa matemático, astrónomo o astrólogo. Por entonces la Astrología y la Astronomía no estaban separadas, como hoy lo están, de manera que los designios humanos podían saberse si se estudiaban cuidadosamente las estrellas. Si tomamos en cuenta esta traducción y las citas de Mateo podemos considerar a los Reyes Magos como hábiles observadores del cielo. En la versión siria y apócrifa Evangelio de la Infancia se dice que eran tres hijos de Reyes y además adoradores del fuego y de las estrellas, lo que también se corresponde con la importancia de la estrella en el relato evangélico Según Grau Diekmann, la palabra mago, sin embargo, adquirió pronto connotaciones peyorativas pues se asoció con prácticas de brujería y con el trato de los demonios. En Hechos de los Apóstoles 3:9 se repudia a un farsante, que lleva el vergonzante apodo de Simón el Mago. El apóstol Pedro demuestra que su propio poder venía del Espíritu Santo y humilla a Simón, quien se arrepiente de sus artes pasadas(14) . No sólo los primeros cristianos sentían horror por la brujería. Los aristócratas romanos paganos repudiaban igualmente esta superstición. Unos y otros se acusaban mutuamente de practicar la magia, pero compartían la lucha para erradicarla. Señala A. Barb: “Durante todo este período [siglos II, III, y IV] los judíos compartieron con los persas y caldeos la reputación de expertos brujos, yendo sólo detrás de los maestros egipcios del pasado. Los judíos alejandrinos, que por así decirlo estaban naturalizados egipcios y que habían absorbido una considerable herencia persa y babilonia, bien podían haber proporcionado los mejores especialistas en las artes mágicas. Para Mathews la razón de la popularidad de la Adoración de los Magos no se debió exclusivamente a que simbolizaba el homenaje de las naciones no judías al Cristo emperador, sino a que el propio Jesús era Él mismo un extraordinario mago y Su poder logró vencer a la magia que recurría a la ayuda de demonios, como la magia de los sacerdotes persas(16). La venida de Cristo significó el predominio de una magia que no recurría a hechizos ni encantamientos ya que Jesús realizaba los milagros en Su propio nombre(17) . En las escenas de milagros cristológicos en el arte temprano cristiano, esta condición taumatúrgica se enfatiza con una vara o con el gesto de Su mano y una actitud corporal propia de los magos. En un estudio sobre el arte bizantino preiconoclasta, Henry Maguire(18), sostiene que la multiplicación de un mismo santo en iconos, frescos, utensilios religiosos, telas, responde al patrón de repetición de los encantamientos. En los papiros de magia egipcios, las letras y los signos reiterados actúan por sí mismos, por el poder de su propio efecto, sin necesidad de recurrir a fuerzas externas que los activen. En el ámbito doméstico y eclesiástico cristiano, las imágenes religiosas procedían de igual forma: actuaban directamente por virtud de su repetición. En gran parte de imágenes de los Magos, éstos son presentados como si se tratase de la repetición de una misma figura. Es probable que la idea subyacente en este tipo de representación reiterativa fuera una apelación a la calidad de amuleto y protección de estos personajes, avalados por el poder que emanaba de Jesús. Hasta la llegada de Jesús, la magia dependía de la familiaridad y trato con los espíritus malignos, pero Él impone su autoridad como divinidad superior, y los Magos, al rendirle su homenaje, reconocen su primacía(19) . Su adoración significa el triunfo de la religión cristiana sobre la magia y la astrología. La iconografía acompañó la evolución de los Magos que mutaron su imagen en la de Reyes provenientes de las tres partes del mundo y representantes de las tres razas, transformación que tornó en inofensivo al primitivo significado de la Adoración de los Magos. Y en este sentido, retomamos la idea primigenia de Mateo: los Magos no fueron reyes o gentiles que simbolizaban la universalidad del hombre. Fueron verdaderos Magos, en el sentido original que les dio Mateo. Magos que cedieron en su poder ante el de Jesucristo. MAGOS Y MAZDEISMO Tal expresión, también se ha pretendido enlazar con los sacerdotes de la religión Mazdeista. Herodoto hace referencia a esta casta sagrada que dejando de lado vicisitudes dinásticas, siempre mantuvieron sobre sus dominios la influencia religiosa. Al jefe de esta casta, Nergal Sharezan, Jeremías da el título de Rab-Mag, «Mago-Jefe» (Jeremías 39, 3; 39, 13, en el hebreo original -las traducciones de los Setenta y de la Vulgata son aquí erróneas). Después de la caída del poder de Asiria y de Babilonia, la religión de los Magos perdió influencia en Persia. Ciro sometió totalmente a la casta sagrada; su hijo Cambises la reprimió severamente. Los Magos se sublevaron y pusieron a Gaumata, su jefe, como Rey de Persia con el nombre de Smerdis. Sin embargo, fue asesinado (521 a. C.), y Darío fue nombrado rey. Esta caída de los Magos fue celebrada en Persia con una fiesta nacional llamada magophonia (Her., III, LXIII, LXXIII, LXXIX). No obstante, la influencia religiosa de esta casta sacerdotal continuó en Persia a través del gobierno de la dinastía Aquemenida (Ctesias, «Persia», X-XV); y no es inverosímil pensar que en tiempos del nacimiento de Cristo fuese bastante floreciente bajo el dominio parto. Estrabon (XI, ix, 3) dice que los sacerdotes magos formaron uno de los dos consejos del Imperio parto(20). La versión siriaca del libro Árabe de la infancia explícitamente habla de unos magos adoradores del fuego, punto en el que coincide como hemos visto en el protoevangelio etíope, sin embargo en éste tal condición se presenta como consecuencia de los hechos narrados. En el evangelio Árabe de la infancia y en el manuscrito Laurentiano del siglo XII conservado en Florencia se habla expresamente que la razón de la venida de aquellos se pone en relación con una profecía del mismo Zaradust, (Zoroastro según el manuscristo laurentiano) La identificación de Zoroastro con Balaan, el profeta astrologo que por hablar de la estrella en sus vaticinios se debe a los que los cristianos que quisieron hacer de aquel un profeta mesiánico. Se apoyaba en una fuerte tradición que tenía a Zoroastro por vaticinador y debieron servirse también de una creencia cuyo origen pudiera estar en la primitiva religión mesopótamica, que habla de un tal Saosyant quien habría de venir a aparecer en el monte de la revelación al final de los tiempos La consolidación de la religión judaica, si bien pudiera derivar de tradiciones más o menos antiguas, es relativamente reciente, es por esto que busca encontrar sus orígenes en el tiempo y sus filiaciones en otras tradiciones más antiguas. Para el entendimiento de la cuestión, debe de tenerse en cuenta la importancia de la religión mazdeista en el origen del judaísmo. Los aquemidas supieron integrar perfectamente las diversas religiones existentes en su vasto imperio y particularmente la incipiente religión judaíca. Es, precisamente durante ese tiempo de estabilidad cuando se fijan definitivamente los textos bíblicos y de ahí la simpatía con que son mirados los dominadores persas en la Biblia, particularmente y como es conocido en el libro deuterocanónico de Daniel. De otra parte debe de tenerse presente que las narraciones de los magos se forjan en un tiempo de confrontación de la cristiandad bizantina con el Mazdeismo de la persa sasanida. Por tal razón, fue empleada como punto de encuentro entre ambas civilizaciones. Cuando los ejercitos sasanidas devastan Jerusalem en el año 614 proceden a la demolición sistemática de todos los templos cristianos con excepción del templo de la Natividad donde encuentran un mosaico de los Magos vestidos con ropas persas. Este carácter sincretista de la narración nos lo encontramos incluso en textos de territorios más alejados, así en la versión etiópica del protoevangelio después de narrar la adoración al niño y el aviso del Ángel se describe la entrevista con el rey de donde proceden los magos. Los magos cuentan al rey cuanto han visto y como el Niño ha recibidos sus dones. El rey les pregunta que han recibido a su retorno, a lo que los magos responden que el niño les ha dado un poco de pan y que lo han escondido en tierra. Pídeles entonces el rey que se lo traigan y al ir a excavar la tierra donde estaba, sale una llamarada de fuego. Por lo cual termina la versión, desde aquel tiempo los magos adoran al fuego. Se pretende en suma en el texto dar una explicación simple al creyente que justifique la existencia de aquella religión en un equívoco, elaboración muy propia de la literatura apócrifa. LOS MAGOS Y EL TESTAMENTO DE ADÁN El carácter sincrético de la narración es punto de partida a su vez para entroncar la narración en la literatura apócrifa relativa al testamento de Adán .. Atiende esta literatura a una tradición secreta desconocida para el creyente y transmitida por unos pocos, (en este caso los Magos). En concreto en el Evangelio Armenio de la infancia a la pregunta que Herodes dirige a los magos respecto del libro donde estaban escritas aquellas cosas, se responde por los magos -ninguna nación fuera de la nuestra tiene noticia de directa e indirecta de él. Solo nosotros poseemos un testimonio escrito-. Esta tradición como veremos, deben de ponerse en directa relación con apócrifos más antiguos como el Libro de Seth de origen gnóstico, como el encontrado en Nag Hamadi. En estos escritos se hace referencia a una leyenda relativa a una carta o testamento dada por Adán a su hijo Seth que sería transmitida por unos pocos de generación en Generación hasta que llegado el día fuera entregado por los Magos al niño. La literatura gnóstica judía conoce un Apocalipsis de Adán, encontrado en 1946 en Nag Hammadi (Egipto), escrito en copto, que contiene una revelación hecha por Adán a su hijo Set para que la transmita a sus descendientes: se trata de una especie de testamento con la información sobre los hechos futuros que ha aprendido al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Adán y Eva son en su origen un único ser andrógino, que más adelante se separa en dos, perdiendo su gloria originaria; la caída es un hundirse en la ignorancia por efecto de la separación. Los ecos de esa concepción del andrógino llegan a la interpretación del pasaje que hace el gran exegeta francés Rashi en el siglo XI. El Adán gnóstico describe en este tratado la aparición de un personaje celeste, el Iluminador del Conocimiento, que redimirá las almas de los descendientes de Noé. El detalle del libro de Seth narrada por un escritor arriano no antes del siglo VI, cuya obra está impresa como «Opus imperfectum in Mattheum» entre los escritos de San Juan Crisóstomo (P. G. LVI, 644). Este autor admite que lo ha descrito a partir del apócrifo Libro de Seth, y escribe sobre los Magos algo que es claramente legendario. Asimismo está contenido en la Crónica de Pseudo Dionisos de Tell Mahrre, llamada también Cronica de Zuqnin, que se suele fijar su composición hacía el siglo VIII. De este tiempo esta también el libro de la caverna de los Tesoros al que luego haremos referencia. Todos estos coinciden también en señalar la existencia de un monte, el Monte de las Victorias en una de cuyas cavernas se encontraban los dones y el testamento de Adán a Set. El libro se divide según las horas del día y la noche, y en ello se hace posible percibir en qué forma las ideas persas influyeron en el Gnosticismo. Esta orientación se ha mantenido en textos tardíos, así en el Liber de infantia de salvatoris, al preguntar José a los Magos como conocía del nacimiento del niño, se habla de una tradición propia distinta de la propiamente judeocristiana, haciendo referencia a la existencia de escrituras antiguas de la Religión de los Magos. En el Evangelio Armenio de la infancia, los magos afirman que su testimonio no procede de hombre alguno. Es un designio divino referente a una promesa hecha por Dios a favor de los hijos de los hombres y que ha sido conservado entre nosotros hasta el día de hoy, y de la que tenían noticia como consecuencia de una carta remitida por el mismo Díos a Adán y que este entrego a su hijo Seth, esta carta fue conservada por un reducido círculo hasta que Abrahan fuese entregada a Melquisedec y esta a su vez a los reyes de los persas, quienes conservaron la carta hasta el nacimiento mesiánico.(22). El documento en cuestión dirigido a Adán se encuentra transcrito en el Evangelio: En el año seis mil el día sexto de la semana que en el mismo en que te creé, y a la hora sexta, enviaré a mi Hijo unigénito, el verbo divino quien tomará carne de la descendencia y vendrá a ser hijos del hombre. El se reintegrará a tu pristina dignidad por los tormentos terribles de su pasión en cruz. Y entonces tú, ¡oh Adán!, unido a mi con alma y pura y cuerpo inmortal será deificado y podrás como yo discernir el bien y el mal. ORO, INCIENSO y MIRRA La ofrenda de los Magos, entonces, representaba un altísimo valor económico. Según Vaugham en la época de Jesús el incienso costaba apenas un poco menos que el oro, pero la mirra valía unas siete veces más que ambos Los elevados valores del incienso y de la mirra explican por qué el comercio de ambos artículos era tan lucrativo. Los países productores intentaban por todos los medios mantener su monopolio y procuraban descorazonar cualquier intento de ubicación de las plantaciones. Hacían circular rumores falsos sobre su localización y echaban a rodar diversas leyendas, como la que aseguraba que los árboles estaban protegidos por feroces serpientes voladoras(23) La historia de estos tres dones esta contenido en el libro de las “Cavernas de Los Tesoros” que es la narración oriental más antigua del viaje de los Magos (Vid. Bezold Die Schatzhöhle in’s Deutsche übersextst Leipzig 1.883) Según ella, Adán habría llevado estos tres dones oro incienso y mirra a la caverna de los Tesoros después de su caída y a allí los habría depositado. Después fueron pasando generación en Generación hasta que de acuerdo con las instrucciones dadas por Adán a Seth fueron llevados por los Magos a Belén y ofrecidas al mesías. En la teología católica se ha pretendido extraer de dichos dones una simbología propia. El oro aclama a Jesús como Rey de Reyes, el aromático incienso aclama a Jesús como Dios, y la mirra (sustancia o perfume utilizado en el embalsamamiento de cadáveres) reconoce a Jesús como hombre mortal. Dios, Rey y Hombre. Así en el auto sacramental de los Reyes Magos(24) , se recoge: ¿Queredes bien saber cómo lo sabremos? Oro, mirra, incienso a él ofreceremos; si fuere rey de tierra, el oro querrá; si fuere hombre mortal, la mirra tomará; si rey celestial, estos dos dejará, tomará el incienso quel' pertenecerá. Pese a quien pese, parece sin lugar a dudas que esta es la interpretación simbológica correcta. El oro, metal precioso propio de reyes, simbolizaba el tributo a la realeza de Jesús, a su calidad de rey. El incienso, de importante papel en los rituales religiosos y en las ofrendas a las deidades — tanto en las religiones idolátricas como en el judaísmo — era un tributo a la divinidad del Niño, el reconocimiento de que Jesús era Dios. La mirra, usada en los embalsamamientos, en la unción de los cadáveres y en los ritos funerarios, era emblema de muerte y sufrimiento y por lo tanto, prefiguraba la pasión y muerte de Cristo. Simbólicamente era un tributo a Jesús hombre, a su componente humano. Los Magos presentaron, entonces, oro para el rey, incienso para el Dios y mirra para el hombre, (4). No han faltado, algunos historiadores bíblicos sostienen que el primer regalo no era oro sino una tercera especia y que el error proviene de una mala traducción del original en arameo (hoy perdido) del Evangelio de Mateo. Arguyen que la palabra zahab (oro) se menciona reiteradamente junto con el incienso y la mirra en documentos de la zona del Mar Rojo que tratan del tema de las especias aromáticas y por lo tanto, zahab sería también el nombre de una especia. (5) Bernardo de Claraval y Beda el Venerable dan una explicación más prosaica, afirman que el oro tenía por fin aliviar a la Virgen María de la pobreza, que el incienso era para eliminar el mal olor del establo y que la mirra era para alejar a los gusanos, o sea, desparasitar al niño. (5) CARÁCTER REGIO DE LOS MAGOS El título de monarcas no tiene base sostenible en el relato evangélico y procede de una cita de Tertuliano (ca.160-220), quien se fundamente en el conocido Salmo 72, 10 del libro de los proverbios "Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones", para afirmar que los magos debían ser Reyes que procederían de Oriente. En el Evangelio armenio de la infancia que tanta transcendencia ha tenido en la tradición latina, expresamente se le atribuye este carácter como señores de las más importantes naciones de la tierra. En los siglos siguientes la visión monárquica de estos magos se fue imponiendo, en la intención de dar realce al hecho de la natividad, permaneciendo hasta nuestros días. No debe desconocerse como apuntabamos la influencia de la literatura gnóstica al pretender dar una continuidad a unos linajes secretos y desconocidos que pondrían su origen en el mismo Adán. LA ESTRELLA DE BELEN El evangelista Mateo (2, 2) relaciona el nacimiento de Jesús en Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. La identificación de esta estrella ha sido objeto de una encendida polémica. Se debería de tratar de un acontecimiento ciertamente extraordinario. El protoevangelio de Santiago, (Pr. Ia. XXI, 2), a la pregunta de Herodes de cual fue el la señala que habían visto los magos en relación con el nacimiento, estos le contestaron “Hemos visto un astro muy grande que brillaba entre las demás estrellas y las eclipsaba, haciéndolas desaparecer”. Para el profesor Brown, seguir su huella en Mateo resultó desconcertante: un cuerpo celeste que realiza una maniobra algo semejante a la de un auto que intenta hacer un giro de tres puntas. “Una estrella que se levantó desde el este, apareció sobre Jerusalén, giró al sur hacia Belén, y luego se quedó quieta sobre una casa”, divaga Brown, “habría constituido un fenómeno celestial sin paralelo en la historia astronómica. Sin embargo, no aparece en los registros de la época. El espacio en blanco encontrado por Brown en los informes astronómicos del siglo I, ahí donde debía haber habido algún registro de la estrella de Jesús, no ha impedido que miles de entusiastas intenten localizarla retroactivamente. Supernovas, cometas y conjunciones planetarias; todas tuvieron su momento Se encuentra bastante extendida la creencia de identificar dicha estrella con algún tipo de cometa en particular con el cometa Halley. Esta opinión fue postulada ya por Origenes en el siglo III, pero cobró especial difusión a raíz del cuadro del Giotto la Adoración de los Magos. En el cielo de dicho cuadro, encima del techo del pesebre, puede observarse la Estrella de Belén, la cual, en la iconografía católica, representa la guía divina que condujo a los Reyes Magos hasta Belén. La imagen representada por Giotto tiene forma de cometa (con su cabeza y coma), y ha dominado la idea colectiva que todos tenemos acerca de este episodio bíblico. Giotto vio el cometa Halley en su aparición de 1301 en el cielo italiano, y es muy probable que este objeto astronómico haya sido el modelo para la sobrenatural estrella de su "Adoración". Lo que Giotto no tenía forma de saber es que el cometa Halley, con su período de entre 76,5 y 79,3 años, apareció en 11 o 10 a.c., es decir, entre 4 y 7 años antes del nacimiento de Cristo. No puede asegurarse que el Halley haya inspirado el episodio de la Estrella de Belén, pero sí resulta interesante que casi con certeza, tanto la estrella del relato bíblico como la pintada por el maestro florentino sean el mismo cometa en dos apariciones separadas por trece siglos. Existe un texto chino en el que se da una cita la existencia de un cometa que apareció durante más de 70 días El segundo reinado de Chihien-ping se corresponde con los meses de marzo y abril del año 5 a.C.; un hui-hsing es una manera de destacar una estrella con cola, un cometa; y Chien-niu es un nombre dado por los chinos a un grupo de estrellas que comprendía la zona del norte de las estrellas Alpha y Beta de la actual constelación de Capricornio Por lo demás existen ciertos indicios de la aparición de dos cometas entre los años 6 y 4 a.C. que pudieron ser visibles desde Oriente, pero no existe una evidencia lo suficientemente clara que señale que dichos cometas fueran muy brillantes. De hecho las crónicas chinas han anotado observaciones de cometas poco brillantes y que, pese a poder ser vistos sin dificultad por el ojo humano, no destacaron demasiado. Johannes Kepler, al observar desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno. Hizo cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Encuentro de una tablilla. En 1925 el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias acuñadas en una tabla de arcilla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 a.C., en tres ocasiones, durante pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo. La triple conjunción de los dos planetas resulta más compatible con el dato de la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, «delante de ellos» (Mt 2, 9). Roger Sinnot, uno de los articulistas más destacados de la revista astronómica americana Sky & Telescope, propuso en 1968 que la conjunción dada en el año 2 a.C. fue la estrella de Belén basándose en el hecho de un acercamiento de ambos planetas tan próximo, que resultaría imposible distinguir los dos planetas a simple vista, con lo cual lo que se observaba en el cielo sería un punto de luz brillantísimo. Además, Sinnot se basa en que ésta conjunción pudo verse durante buena parte del día y que fue visible en la constelación de Leo y cerca de su estrella más brillante Régulo, lo que se relacionaba con los comentarios proféticos de la venida del Mesías. Es obvio que estas conjunciones se dieron, pero la idea más extendida es aquella que sustenta el que, o bien, se dieron antes del nacimiento de Jesús, o bien, después. Sin embargo, aunque sean descartables pudo ser que tuvieran cierta influencia en acontecimientos astronómicos posteriores, en especial la conjunción del 7 a.C. Otra posibilidad planteada es la aparición de una supernova en los cielos. Una supernova es una estrella muy masiva que aumenta bruscamente su luminosidad, de tal forma que no es posible que pase inadvertida en el cielo. Ciertamente es difícil que la estrella de Belén pudiera interpretarse como una supernova. La explicación es clara. Cuando una estrella se convierte en una supernova, su estadio final es una envoltura gaseosa que va expandiendo con el tiempo. Con los telescopios y radiotelescopios que existen hoy día, es fácil observar donde se encuentra éste remanente de supernova. Por ejemplo, en el año 1054 astrónomos chinos observaron una estrella tan brillante que incluso fue visible durante el día. Tycho Brahe también observó otra supernova en 1572 de éstas características. El resultado de la explosión de ambas estrellas (llamado remanente) pueden observarse hoy día. En el caso de la estrella de los chinos lo que hoy se observa es la Nebulosa del Cangrejo o M1 situada en la constelación de Tauro y visible con pequeños telescopios. La estrella de Tycho es la radiofuente B Cas situada en la constelación de Casiopea, aunque ésta última requiere instrumentos de gran envergadura para ser localizada. Existen otras curiosas hipótesis que incluyen meteoros, bólidos y lluvias de estrellas fugaces. El divulgador astronómico británico Patrick Moore ha propuesto que la estrella de Belén bien podría tratarse de un bólido especialmente luminoso, el cual diera la señal a los magos para iniciar su viaje. Un bólido es un meteoro muy brillante que se hace visible en el cielo durante pocos segundos y que destaca muchísimo por su alto brillo. Moore introdujo posteriormente otro bólido que habría aparecido en Belén a la llegada de los magos explicándose de ésta forma el texto bíblico. El primer bólido iniciaba el viaje, el segundo anunciaba el destino final. No es difícil que esto pudiera darse realmente pero los bólidos, a pesar de su espectacularidad, son fenómenos astronómicos relativamente comunes y los magos deberían conocer estos fenómenos sobradamente. Patrick Moore anotó otra hipótesis alternativa. En la primera década de éste siglo se pudo observar desde Inglaterra una lluvia de estrellas fugaces bastante particular. Se inició con un meteoro brillante, después un segundo meteoro siguió el mismo sentido que el primero, luego un tercero hizo lo mismo y así sucesivamente. Nunca se ha vuelto a ver una lluvia con éstas características. La nueva hipótesis apunta a que una lluvia como ésta, (hoy la llamamos Cirílidas) hubiera sido el punto culminante para la partida de los magos hasta Belén. ¿Y en Belén? ¿Se daría otra similar? Esta hipótesis no es demasiado plausible astronómicamente... Particularmente considero que si se hubiera dado un fenómeno así de particular, las narraciones de Mateo habrían tomado otro cariz y la descripción de la estrella de Belén habría sido bien distinta. Una nova es una estrella que, como consecuencia de las reacciones nucleares explosivas que se dan en las capas más superficiales de la estrella, sufre un aumento de brillo considerable aunque no se acerca al excepcional aumento que sufren las supernovas. Las crónicas coreanas nos cuentan algo interesante que sucedió en el año 4 a. de C.: "Año 54 de Hyokkose Wang, segundo mes, Chi-yu, un po-hsing apareció en Ho-Ku" [ Historia de los Tres Reinos - La Crónica de Silla (Samguk Sagi)] Si el término Chi-yu es considerado como una mala interpretación de I-yu como sugieren el grupo de investigadores ingleses compuestos por David Clarke, Parkinson y Richard Stephenson, la fecha en la que nos encontramos es a finales de marzo del año 4 a.C. Un po-hsing es un cometa sin cola o una estrella brillante. (Recordemos que los hui-hsing chinos era cometas con cola) Por último Ho-Ku es un asterismo de estrellas que los coreanos nombraban y que hoy sabemos ocupaba una parte de la constelación del Águila. Este testimonio hace que volvamos la vista atrás y recordemos el testimonio chino de la observación de un hui-hsing. Según los investigadores ingleses citados anteriormente, el po-hsing coreano aparecido a finales de marzo del 4 a.C. y el hui-hsing chino aparecido a finales de marzo/principios de abril del 5 a.C. son: o el mismo objeto u objetos bien distintos aparecidos en la misma época con una diferencia de un año entre uno y otra aparición. La primera alternativa puede basarse en un error de fecha y en la consideración de que los chinos usaran su vocablo hui-hsing para designar también estrellas o cometas sin cola, algo que, como vimos en el apartado de los cometas, no es tan difícil. Si fueran objetos distintos es difícil creer que los chinos no anotaran la observación de un fenómeno tan espectacular dada su continuidad más que probada en éste sentido. A menos que el objeto no fuera tan espectacular...con lo cual no debería entrar como candidato a ser estrella de Belén. Stephenson cree que definitivamente ambos objetos son el mismo y que apareció en el año 5 a.C. Esta es una hipótesis que cuenta con cierta validez creyéndose que el objeto no fue un cometa sino una nova de un brillo destacado para ser advertida con sorpresa por los Reyes Magos pero no tan diferenciador para la gente sin conocimientos astronómicos. Además, el hecho de que se mantuviese visible en el cielo, sin moverse aparentemente de la constelación, excluye la posibilidad de que se trate de un cometa. De las anotaciones chinas y coreanas dicha nova bien pudo aparecer en una zona delimitada por las constelaciones del Águila y Capricornio, en concreto en una región de unos cinco o seis grados centrada en la estrella Theta de dicha constelación. El objeto sería visible al amanecer en el Este. A medida que pasaba el tiempo estas constelaciones se harían visibles más tiempo antes de que saliera el Sol hasta que, en unos tres meses, el objeto podría ser visible hacia la medianoche en el Sur en lugar del Este. Con lo cual el objeto sería visto por los Reyes Magos en el este (como dice el evangelio de San Mateo), y luego señalaría la posición de Belén desde Jerusalén. Por otra parte, David Hughes piensa que la traducción desde el griego original del evangelio de San Mateo tiene un error debido a una diferencia muy sutil de las palabras y por tanto, en lugar de leerse en el este ha de leerse en la primera luz del alba. Dato que refuerza ésta hipótesis. Así pues según estos investigadores la estrella de Belén debía ser una nova que aconteció en el año 5 a.C. y que fue visible entre las constelaciones del Aguila y Capricornio. En cuanto al tiempo de visibilidad de la estrella, recordemos que los chinos anotaron que fue visible durante más de 70 días. Si los Reyes Magos vinieron de Babilonia (unos 900 km.) les daría tiempo suficiente para llegar a Belén, pero ¿y si vinieran de Persia? El investigador Kukarkin mantiene que la nova no pudo verse durante más tiempo en China porque el monzón chino habría impuesto unas duras condiciones meteorológicas durante varias semanas. Fuera de la zona china la estrella podría haber sido visible durante más días de manera que si los magos hubieran iniciado el viaje en Persia también les habría dado tiempo a llegar. En todo caso, no se debe desconocer la importancia teológica de la estrella para Mateo. Según Brown para algunos judíos, probablemente les traería a la memoria un versículo en el libro de Números del Antiguo Testamento que alude al estatus mesiánico de David (“de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel”). Al hacer de la estrella el objeto de la curiosidad de los magos no judíos, Mateo mostraba que, aunque carecía de un detallado acervo pagano, al menos tenía algún conocimiento de que los fenómenos estelares también tenían un significado para los no judíos. De hecho, hubo estrellas que fueron asociadas con la fundación de Roma y la caída de Jerusalén, además del nacimiento de los sospechosos de siempre: Alejandro el Grande y Julio y Augusto César. Incluso se sabe que Herodes también tuvo la suya. TIEMPO DE LA LLEGADA DE LOS MAGOS. Se suele fijar el tiempo de la llegada de los magos, no inmediatamente del nacimiento sino algún tiempo después. Esta circunstancia tiene una explicación en el propio texto mateano, pues cuando Herodes decide matar a los inocentes, ordena matar a todos los niños de dos años para abajo. En este sentido en el Evangelio del Pseudo Mateo, (Ps Mt XVI, 1, 55) se significa: Transacto vero secundo ano, venerunt Magia ab orientie in Hierosolyman. Esto se corresponde con las representaciones iconográficas más antiguas que suelen fijar a Jesús como un niño ya crecidito. Así, en los frescos del cementerio de Domitila y otro del de Pedro y Marcelino que muestran a Jesús sentado sobre las rodillas de su madre. El arco triunfal de Santa María la Mayor representa al Niño Jesús sentado en un trono y recibiendo personalmente los dones de manos de los tres reyes. Sin embargo parece no resultar coherente con el relato evángelico fijarlo más tarde. En este punto, como apuntabamos al inicio de esta exposición existe una discordancia entre el Evangelio de Lucas y el de Mateo. EL REGALO DE LOS PADRES DE JESUS A LOS MAGOS En el evangelio arabe de la infancia se significa que luego de la adoración y de recibir los regalos de los magos, María y José entregan a los Magos a su vez como presente los pañales del infante. Esta reliquia fue conservada en Constantinopla durante el siglo XIII. Después paso a Francia donde fue destruida durantes la revolución francesa. Por el contrario la versión etíope del evangelio de la infancia se significa que el regalo recibido por los magos es un poco de pan y no el pañal el efecto sin embargo es análogo al descrito en este evangelio, pues al descubrirlo a sus paísanos, sale una llamarada de fuego, siendo esta la razón de que los magos desde aquel entonces, sigan adorando al fuego(25). FESTIVIDAD DE LOS MAGOS Y LA EPIFANIA Con el tiempo, la tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la epifania, con el seis de enero, con la festividad de los Reyes Magos (téngase presente que en la liturgia copta, esta fecha se identifica con la preparación de la Navidad), conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco el vulgo fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos. Quizás también esta festividad tenga su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de la región europea, el 6 de enero en la región de Egipto y Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz, la luz crece". Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de nuestro Señor. Siguiendo tal creencia gnóstica los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento. Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota ( la santa luz). Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV. donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad. LITURGIA Y TRADICIONES ASOCIADAS A LA CELEBRACION DE LOS MAGOS En los países de habla hispánica desde el reciente siglo XIX los niños escriben cartas a los Reyes Magos, quienes les premian con regalos en la noche del día 5 al 6 de enero. En España la costumbre era poner los regalos en el balcón, sobre los zapatos que previamente se habían colocado allí. A veces se dejaban allí mismo dulces para obsequiar a los dignos visitantes y paja para los camellos, que se supone era o es el medio de transporte. En algunos lugares las autoridades reciben a los Reyes con gran boato y organizan la llamada Cabalgata de Reyes en que los personajes suelen ir montados a caballo o en carrozas, vestidos con hermosos mantos y coronas en lugar de la vestimenta frigia totalmente desconocida y olvidada, sin embargo está tradición no se remonta más allá de la segunda mitad del siglo XIX. Es interesante notar que en tiempo de la colonización española, especialmente en Cuba y Puerto Rico, este día era de asueto para los esclavos negros que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esto origina el nombre de Pascua de los Negros con que el día de hoy es aún conocido en algunos países. En los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar todos los adornos de la Navidad. Antiguamente se celebraban grandes festejos con ese motivo y se cocinaba un pastel en que se escondía un haba, o una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la fiesta fue aumentando y cambiando y se incluyeron bailes de máscaras y representaciones teatrales. La tradición del pastel, sorpresa incluida, se ha extendido a otros países, como España, donde se desayuna ese día la rosca de Reyes o roscón de Reyes. Se sabe que en el año 1601 los abogados de Londres encargaron a Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de Reyes y que fue representada ante la reina Isabel I de Inglaterra. No podría terminar esta exposición sin tratar del escabroso tema de las reliquias. En la catedral de Colonia, Alemania se veneran los supuestos restos de los Reyes Magos en una urna dorada colocada en el altar mayor. Según la leyenda tras despedirse del Niño Jesús, se convirtieron en viajeros hasta llegar a la India, donde el apóstol Santo Tomás les habría bautizado y nombrado obispos. Dedicaron el resto de su vida a la evangelización hasta su muerte, se cuenta que poco antes de morir se encontraron nuevamente en Persia donde procedían. Los restos de los magos fueron inhumados en un mismo sarcófago. Según diversas tradiciones, la emperatriz santa Elena, encontró sus restos en Saba –cerca de la actual Teherán–, y los trasladó a Constantinopla. De esta ciudad fueron enviados a Milán. En el año 1164 la ciudad fue saqueada y las reliquias viajaron a la población alemana de Colonia, donde en el siglo XIII se construyó una catedral en su honor. Los supuestos restos se encuentran en una urna de oro y piedras preciosas del siglo XII. Pero en este punto existe controversia. Un siglo después Marco Polo aseguraba que en Saba se veneraban sus cadáveres incorruptos. El último dato que conocemos es que en 1903, el cardenal de Colonia devolvió a Milán una parte de los huesos de los supuestos Magos que, según la tradición aún conServan sus coronas. Quizás la leyenda aún no haya terminado de forjarse(26). BIBLIOGRAFIA 1) BROWN, Raymond Edward, The Birth of the Messiah, Doubleday, Garden City, NY 1977, apéndice IV. Hay traducción al castellano por T. Larriba Ediciones Cristiandad, Madrid 1.982 2) TREXLER, Richard C. Journey of the Magi, Meanings in History of a Christian Story. Princetniversity Press, Princeton, Nueva Jersey, 1997, p.13 3) VORAGINE, Jacobus de. The Golden Legend. Princeton University Press, 1995, Tomo I, pag. 83 4) FIDELIS, Thomas, Mysterious Magi: Iranian Kings? Jannuary, 3 1980, Print Issue: January 3, 1980 5) DREWERMANN, Eugen (1986) Dein Name ist wie der Geschmack des Leben, Traducido (al francés) por Joseph Feisthauer Éditions du Seuil, De la naissance des dieux à la naissance du Crist, (1992) 6) DE SANTOS OTERO, Aurelio, Los Evangelios Apócrifos, Editorial, Biblioteca de Autores, Madrid 1.985 7) DUCHET-SUCHAUX, Gaston y PASTOUREAU, Michel. La Biblia y los santos. Alianza Editorial NOTAS: (1) Vid. DE SANTOS OTERO, Aurelio, Los Evangelios Apócrifos, Editorial, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1985, pág.37 (2) Según Cardini esta discordancia explica que San Agustín para salvar la incongruencia de que trece día luego del nacimiento el niño aparezca en Nazareth para la circuncisión, explica que los Reyes habían llegado hasta Belén montados en dromedarios y no en Camellos.. «Según la tradición cristiana occidental, la estrella subió al cielo en el momento en que Jesús nació, el 25 de diciembre, y los Reyes llegaron desde Asia a Belén en 13 días, lo que es difícil de creer para la época», indica Cardini. Ante esta contradicción, y haciéndose eco de un evangelio apócrifo que aseguraba que los Magos viajaron en camellos, San Agustín dedujo que los Reyes debieron montar en dromedarios «porque él era africano y sabía que eran más veloces que los camellos». (3)http://www.interactive.net.ec/especial_de_navidad_y_ano_nuevo/la_verdadera_historia_de_los_reyes_.html (4) Raymond E. Brown, The Birth of the Messiah, Doubleday, Garden City, NY 1977, apéndice IV, traducción al castellano por T. Larriba Ediciones Cristiandad, Madrid 1.982 (5) Cfr. Grau Diekmann, P., “Una iconografía Polémica los Magos de Oriente”, en Revista Mirabilia 2, http://www.revistamirabilia.com/Numeros/Num2/magos.html (6) Vid. CARDINI, Franco, Los Reyes Magos Historia y Leyenda (7) Vid. VORAGINE, Jacobus de. The Golden Legend. Princeton University Press, 1995, Tomo I. (8) Vid. DE SANTOS OTERO, Aurelio, Los Evangelios Apócrifos, Editorial, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1985, pág.171 (9) Vid. (http://www.enciclopediacatolica.com/m/magos.htm) (10) Recojo a continuación por su trascendencia en la tradición latina el relato del Evangelio armenio de la infancia recogido por Santos Otero: “Y un ángel del señor se apresuró a ir al País de los persas para prevenir a los reyes magos y ordenarles que fuera a adorar al niño recién nacido y éstos después de caminar durante nueve meses teniendo por quía la estrella llegaron al lugar de destino en el momento mismo en que maría llegaba a ser Madre. Es de saber aquel a la son el reino de los persas dominaba sobre todos los reyes de Oriente por su poder y sus victorias. Y los reyes de los magos eran tres hermano Melkon el primero, reinaba sobre los persas, después Baltasar que reinaba sobre los indios y el tercero Gaspar que tenían en posesión el país de los árabes. Habiéndose reunido, de conformidad con el mandato, llegaron en el momento mismo en que la virgen llegaba a ser madre. Habían apresurado la machar y se encontraron allí en el momento preciso del Nacimiento de Jesús. SANTOS OTERO AURELIO, Los Evangelios Apócrifos, Madrid 1.986 pág. 361 (11) Vid. MATHEWS, Thomas. The clash of gods. Nueva York: Princeton Univ. Press, 1997, pág. 67. (12) GERARD, André-Marie. Diccionario de la Biblia (Anaya y Mario Muchnik), Madrid, 1995, (13) Grau Diekmann, P., “Una iconografía Polémica los Magos de Oriente”, en Revista Mirabilia 2, http://www.revistamirabilia.com/Numeros/Num2/magos.html (14) Grau Diekmann, P., “Una iconografía Polémica los Magos de Oriente”, en Revista Mirabilia 2, http://www.revistamirabilia.com/Numeros/Num2/magos.html (15) Vid. MOMIGLIANO, Arnaldo, y otros. El conflicto entre el paganismo y el cristianismo en el siglo IV. Madrid: Alianza Editorial, 1989, p. 136 (16) Vid. MATHEWS, Thomas. The clash of gods. Nueva York: Princeton Univ. Press, 1997, pág. 85 (17) Vid. MATHEWS, Thomas. The clash of gods. Nueva York: Princeton Univ. Press, 1997, pág. 67 (18) Vid. MAGUIRE, Henry. The Icons of their Bodies – Saints and their images in Byzantium. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey, 1996, cap. 2 (19) Vid. MATHEWS, Thomas. The clash of gods. Nueva York: Princeton Univ. Press, 1997, pág. 84 y ss. (20) Vid. http://www.enciclopediacatolica.com/m/magos.htm (21) En la primera literatura cristiana, Pablo establece el contraste total entre Adán y Jesús: por el primero "entró el pecado en el mundo, y a través del pecado, la muerte" (Ro 5, 12); pero "si por la ofensa de uno, por uno solo, reinó la muerte, con mucha más razón por uno solo, Jesucristo, reinarán en la vida los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia" (Ro 5, 17); "como todos mueren asociados a Adán, así también todos volverán a la vida asociados a Cristo" (1C 15, 22). En 1 Tim 2, 13 s., se justifica la preeminencia masculina subrayando que Adán fue creado primero y que la que se dejó engañar fue la mujer. La importancia de Adán para la patristica de los cinco primeros siglos de la Era cristiana se muestra claramente por sus frecuentes alusiones a él. Para la literatura apócrifa es tratado más generosamente, y se ha convertido en el héroe de varios libros, tales como: El Libro de la Penitencia o Combate de Adán (Migne, Dictionnaire des apocryphes, vol. II); El sufrimiento que experimentaron Adán y Eva tras ser expulsados del Paraíso, y su estancia en la cueva de los tesoros, por orden del Señor su Creador (Migne, op. cit.). El Codex Nazaraeus (ibíd.); el Testamento de Adán; el Apocalipsis de Adán; el Libro de las hijas de Adán; la Penitencia de Adán, etc. muestran también hasta qué punto se hizo uso del recuerdo del primer hombre en literatura http://www.enciclopediacatolica.com/a/adanliturgia.htm (22) Por que hay que saber que después que Adán fue expulsado de paraíso y después de que Cáin hubo matado a Abel, el Señor dio a nuestro primer padre un hijo de consolación llamado Seth y con el le entregó aquella carta escrita, firmada y sellada de su misma mano. Seth la recibió de su padre y se la transmitió a sus hijos. Estos, a su vez se la transmitieron a los suyos, y así fue de generación en generación. Todos hasta Noe recibieron la orden de guarda con todo cuidado este patriarca sed la entregó a su hijo Seth y los hijos de éste la retransmitieron a sus descendientes quienes a su vez se la entregaron a Abraham. Este se la dio a Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Altísimo, por cuyo rey de Persia. Nuestros padres la depositaron con toda clase de honores en un salón especial, y así llegó a poder de nuestro pueblo en tiempo de Ciro, rey de Persia. Nuestros Padres la depositaron con toda clase de honores en un salón especial, así llego hasta nosotros quienes gracias a este escrito misterioso, hemos venido de antemano en reconocimiento del nuevo monarca, hijo de Israel, (SANTOS OTERO, Aurelio, Los Evangelios Apócrifos, Madrid 1.986 pág. 363) (23) Vid. ALBERT, Jean-Pierre, Odeurs de Sainteté, La mythologie chrétienne des aromates (éditions de l’École des Hautes Études en Sciences Sociales), París, 1990., 96-97 (24) Editado por Ramón Menéndez Pidal, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, 1900 (25) MONNERET DE VIALLARD, O.C. Il magi e il donno de Milesia, pag. 69-117y (26) Cuenta una leyenda alemana la existencia de un cuarto Rey Mago Artaban que encaminó sus pasos a Occidente, siempre guiado por el fulgurante mapa celestial, en busca de Redentor nacido. El zigurat de Borsippa, con sus altos muros y siete pisos, era el punto de encuentro de los cuatro reyes e inicio de la travesía conjunta. Hacía allí acudía Artabán, con un diamante protector de la isla de Méroe, un pedazo de jaspe de Chipre, y un fulgurante rubí de las Sirtes como triple ofrenda al Niño Dios, cuando topó en su camino un viejo moribundo y desahuciado por bandidos: interrumpió el rey su viaje, curó sus heridas y le ofreció el diamante al viejo como capital para proseguir el camino. Llegado a Borsippa, sus compañeros de viaje habían partido. Continuó en soledad en pos de su destino, pero arribado a Judea, no encontró ni a los Reyes ni al Redentor, sino hordas de soldados de Herodes degollando a recién nacidos: a uno de ellos, que con una mano sostenía a un niño y en la otra blandía afilada espada, ofrece el rubí destinado al Hijo de Dios a cambio de la vida del niño. En esta actitud es sorprendido: es apresado y encerrado bajo llave en el palacio de Jerusalén.Treinta años duró el cautiverio, y fueron llegando ecos de los prodigios, consejos y promesas de un Mesías que no era sino el Rey de Reyes al que fue a adorar. Con la absolución y errando por las calles de Jerusalén, se anunció la crucifixión de Jesucristo; encamina sus pasos al Gólgota para ofrecer la adoración largamente postergada, cuando repara en un mercado en el que una hija es subastada para liquidar las deudas su padre. Artabán se apiada de ella, compra su libertad con el pedazo de jaspe, la última ofrenda que le quedaba es ofrecida y Jesucristo muere en la Cruz: tiembla la tierra, se abren los sepulcros, los muertos resucitan, se rasga el velo del templo y caen los muros. Una piedra golpea a Artabán y entre la inconsciencia y la ensoñación, se presenta una figura que le dice: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”. Desorientado y exhausto pregunta: “¿Cuándo hice yo esas cosas?”, y con la misma expiración recibe la respuesta: “Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí”. Con Él se elevó a los mismos cielos que en su juventud le guiaron en pos del Destino finalmente alcanzado. http://es.wikipedia.org/wiki/Artab%C3%A1n

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