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JAéN Vilches (Jaén)
21 de jun. 2007
Clasificación: Castro
Información mantenida por: sastre
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Giribaile (oretano)

Cómo llegar y horarios

En las inmediaciones de la pequeña aldea de guadalén, término municipal de Vilches (Jaén), se unen el río guadalimar con sus afluentes el guadalén y Guarrizas. Entre los cursos de los dos primeros y, dividiendo sus dos valles, se eleva un cerro amesetado de forma alargada, ligeramente inclinado de noreste a suroeste, que ocupa una extensión aproximada de 50 hectáreas. Su nombre, Giribaile viene dado por el señor medieval que dominó estas tierras en el siglo XIII, Don Gil Bayle.

Desde la meseta, que posee una altitud de unso 500 metros sobre el nivel del mar, se controlan visualmente los extrarradios de Cástulo (15 kilómetros al suroeste), la vía Heráclea, un amplio territorio agrícola y espaciosas dehesas destinadas en la actualidad a estabulación de toros bravos y como más sobresaliente, nos encontramos en el corazón de una zona con abundantes minas de galena argentífera, entre las que cabe destacar Palazuelos, Arrayanes y Pozo Ancho, todas ellas con evidencias de que fueron laboreadas por cartagineses y romanos.

Los vestiguos más antiguos se corresponden con un poblado de cabañas, cuya datación se corresponde con la edad de bronce temprano. A falta de excavaciones (oficiales), no puede determinarse con precisión su extensión.

No obstante, y con los pocos datos que hoy en día se manejan de este lugar, se ha considerado como poco probable que existiera continuidad humana en la meseta hasta la fundación del oppidum oretano entre los siglos IV o III a.C., transformándose el lugar en una ciudad fortificada con una extensión mayor de 18 hectáreas.

Este gran oppidum poseía una muralla principal situada al sur, de unos 200 metros de longitud por más de 10 metros de altura, que impresionaría a propios y extraños. Hoy podemos observar una enorme hilera de escombros, y sobre ella, en su esquina oeste, la construcción moderna de un pilar de hormigón que se corresponde con un punto geodésico. Sin forzar demasiado la vista puede advertirse en su parte central su única entrada, adelantada con muros.

El resto de la meseta ocupada por el oppidum está resguardado por la natural orografía del terreno, que le dota de una notable defensa. No obstante, al norte, existe una muralla mucho más humilde que tiene practicadas dos entradas a las que se accedería por dos caminos empedrados.

En el poblado hay dos calles principales entre las que discurre un muro medianero que es utilizado como pared maestra de las viviendas.

El lugar ha sido objeto de dos excavaciones arqueológicas entre los años 1968 y 1970 (Servayean 1986), y más recientemente en 1995 (Gutiérrez y Royo). Oficiales, claro, porque ilegales las ha habido muy numerosas, especialmente acusadas en las dos necrópolis. Aun no ha dado tiempo a los expoliadores a desvalijar el lugar por completo.

Las pocas viviendas excavadas oficialmente, presentan una forma cuadrangular en las que aparecieron restos de cenizas, consecuencia de un incendio devastador, con una alta probabilidad de que ocurriera hacia el año 90 a.C., de mano del tribuno romano Sertorio.

Decimos que correspondería a esta fecha, si damos por hecho que la narración de Plutarco en sus "Vidas Paralelas" (3,5-10) nos habla de este asentamiento.

Desde luego, Giribaile tiene muchas trazas de tratarse de Orissia, pero hasta la fecha, nada definitivo.

Bibliografía:

El Oppidum de Giribaile y su entorno (Luis M. Gutiérrez Soler, 1997)

Los Iberos: Los españoles como fuimos (Juan Eslava Galán, 2004)

La importancia de Cástulo en la Alta Andalucía (Mª Paz García Gelabert y J.M Blázquez Martínez).

Las minas de Linares, apuntes históricos (Francisco Gutiérrez Guzmán)


El poblamiento fue geoposicionado por sastre.


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Comentarios

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  1. #1 sastre 21 de jun. 2007

    Para llegar al lugar desde la aldea de guadalén (desde donde se divisan las ruinas del castillo) se debe de rodear por el norte la pequeña meseta hasta el lugar donde se encuentran los cortijillos situados al este de la misma.
    En ese lugar puede aparcarse el vehículo y preguntar al pastor (granadino para más señas), que siempre anda por allí, cual es la subida más suave.
    Aprovechando, se pueden visitar en un paseo no muy largo (un par de horas), tanto las ruinas del oppidum, como las ruinas de las cuevas visigodas y/o mozárabes (de las que espero hacer un nuevo poblamiento) y las ruinas del castillo medieval.
    Bueno, todo no son "ruinas" y el lugar merece la pena también por sus vistas. Se aconseja llevar sombrero y una mano libre para sujetarlo, ya que es fácil que se vuele por el fuerte viento.

  2. Hay 1 comentarios.
    1

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