Fecha: 10 de ene. 2006
Sección: Objetos celtibéricos
Información publicada por: crougintoudadigo
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Bronces votivos del Noroeste

En las palas, “altares rupestres” gallegos se oficia incluso, como ha señalado el profesor Luís MONTEAGUDO, hasta hoy, o se ofició, en casi todos ellos, hasta bien entrada la Edad Media. Sobre las palas o outeiros, abundantísimos en Galicia, se entronizaba también a los reyes en el mundo indoeuropeo y celta. Tras su entronización, tomaban los reyes procesionalmente posesión de su territorio ante el concurso de su pueblo, con un complejo ceremonial circumambulatorio y demarcatorio. Esto ritos de toma de posesión circunambulatoria extendidos por toda Europa, procedentes del puro Neolítico, sobrevivieron en Galicia hasta el siglo XIX. El carrito de Gimarães ilustra, seguramente, este ambiente circunambulatorio de toma de posesión del princeps, del dominus, o del señor jurisdiccional de la Edad del Hierro tras ser investido del poder real, del dominio y jurisdicción señorial, en la Trebopala o Croio Teutático. La circunambulación se desenvolvía habitualmente sobre una inmemorial demarcación. Pero nos ha llegado algo más que el carrito de Gimarães y, por primera vez en la arqueología hispana y europea, mostraremos, contextualizada a su función, una nutrida representación plástica de la ceremonia que precedía a la circunambulación mencionada, en la Gallaecia Antigua. Nos referimos a los bronces votivos sacrificiales del Noroeste (PENA 1995; 1999) donde el solar toro y otros atributos de la soberanía celta -y lo son el torques, el oso y, seguramente, la crin de caballo-, comparten protagonismo en un feliz día inaugural, de un notorio acto público del rey y de un alto sacerdote digno de ser rememorado sin duda alguna con ese gran despliegue figurativo, en seis o siete magnificas y únicas piezas de orfebrería sacrificial entronizatoria celta que han llegado hasta nosotros. Demostraremos como en verdadero un programa iconográfico conmemoran la investidura, la solemne entronización o legitimación ante su Treba, su pueblo, del Soberano. Y acaso aún la memoria de este acto público nos dejó ecos teatrales en las representaciones gallegas de la apropiación jurisdiccional, hasta finales del Antiguo Régimen. Hasta ahora (la fecha de exposición pública de mi tesis doctoral) no habiéndose relacionado estos bronces con los rituales entronizatorios, no se habrían interpretado en su función las escenas en ellos representadas. Como colofón, justificamos en la regia cualidad de estos eventos, las inscripciones votivas bajoimperiales lusitanas (sospecho que en lo de ver yo en los textos lusitanos un mal latín provinciano, popular… no me va a dar ni un solo adherente entre quienes manejan la lengua latina y los datos paleohispánicos y han comparado una y otros) que deberían encuadrarse en estas extraordinarias ceremonias entronizatorias (PENA 1995). En todo caso estas inscripciones, merecedoras de una solemne consignación epigráfica monumental -como se desprendería del registro epigráfico sacrificial del taurom ifadem a Reve en Cabeço das Fraguas- bajoimperial no cabrían en piacula ordinarios. El dibujo fué realizado por el ilustrador naronés José Ramón Fernández Villares para los papeles de Andrés Pena "Un matrimonio entre a Terra (Treba) e a Deusa Nai (Mater). In Anuario Brigantino 1994, nº 17, p 37

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