Realizada por: Arquiloco
Al Druida: A todos los Druidas
Formulada el sábado, 20 de mayo de 2006
Número de respuestas: 5
Categoría: Temas Históricos y Artísticos

El centuríón de la República media y otras cuestiones


Hola amigos, No sé si estas cuestiones han sido expuestas con anterioridad en este portal, imagino que sí aunque quizás planteadas de otro modo o interés. Quisiera saber qué es lo que se conoce acerca del centurionazgo con anterioridad a las reformas de Cayo Mario: me refiero a su extracción social y las condiciones que se esperarían del ciudadano que accede a este importante puesto en la milicia. Por lo que he investigado al respecto, se sabe bien poco, y las suposiciones se establecen tomando como modelo momentos posteriores (tardorrepublicanos y del principado) mucho mejor conocidos. ¿Había una edad y una experiencia mínima requeridas o bien todo dependía de la elección en el momento del dilectus de la milicia (centuriones electi) y del cónsul o pretor (centuriones nominati)?¿Debían pertenecer a una categoría censitaria determinada?¿Eran los requisitos iguales para el centurión de hastarios, el de príncipes y el de triarios, teniendo en cuenta que según Polibio era ésta una organización por edades? Por otra parte, ¿qué consecuencias pudo tener en el armamento del miles la paulatina reducción de los requisitos económicos para la quinta y última clase? Se sabe que esto era debido a las crecientes dificultades de reclutamiento (desaparición del propietario campesino y aumento de la población urbana desclasada), pero es suponible que el empobrecimiento del recluta debía compensarse de alguna forma, si no queremos imaginar legiones cada vez peor y más pobremente armadas a lo largo del siglo II a.C. ¿Habría una cada vez mayor implicación económica de los magistrados –es decir ciudadanos armados y mantenidos en parte o totalmente por sus generales, que así contraían deudas con él y una vez licenciados pasaban a formar parte de sus clientelas políticas?¿O esta descripción es admisible solamente con posterioridad a Cayo Mario? Parece también evidente que en las guerras hispanas cada vez fueron más comunes los ejércitos de aliados o de socii, y el envío de legiones de ciudadanos era siempre problemático: por ejemplo sabemos que las legiones ciudadanas del cónsul Cayo Hostilio Mancino llevaban siete años en Hispania, y el hecho de que se le diese tanta importancia al desastre del día de las Vulcanalia (en comparación con tantas otras bajas en enfrentamientos a lo largo de las guerras celtíbero-lusitanas) se explica porque en esa ocasión murieron ciudadanos romanos, y en las restantes se trataría sobre todo de bajas en tropas itálicas aliadas. Muchas gracias a todos de antemano, Arquíloco.

Respuestas

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  1. #1 exegesisdelclavo miércoles, 31 de mayo de 2006 a las 15:59

    Vamos a ver. Por lo visto, esto da para mucho y lo único que voy a hacer es comenzar. He buscado en los clásicos por encima, no tengo mucho tiempo ahora, y en algunas otras obras. Pero la mayoría es sobre la época imperial. Así que entre especulaciones, poco tiempo, y pocos datos, puedo decir esto: -Los centuriones antes de Cayo Mario, venían de una clase media-alta (con terminología actual) romana. Hacendados ciudadanos romanos, con tierras y dinero suficiente como para que su hijo pudiese entrar como centurión. Eso sí, como el primipilo, tenían más relación con la orden ecuestre que con los notables o nobles. No se les exigía ni valor ni hazañas, ni nada de eso. Simplemente tu posición en la sociedad romana te llevaba antes o después a unas posiciones o a otras dentro del ejército. A partir del centurionato podías acceder a mayores posiciones, a partir del imperio (o hasta ahí he llegado) al segundo primipilato, a tribuno etc. Normalmente y hasta los primeros días del Imperio, llegaban sobre todo de la orden ecuestre (ex equite romana). No he encontrado ninguna edad mínima pero por los datos es de suponer que serían jóvenes y/o no tan jóvenes(según edades de su centuria) que han pasado el "probatio" (para ver si eran aptos), aunque de una manera distinta al simple gregaris (soldado) dado el puesto al que accede y su posición social. Los centuriones en época republicana parece que eran todos procedentes de la península itálica. Seguimos el tema...


  2. #Gracias Arquiloco AGRADECIMIENTO

  3. #2 exegesisdelclavo miércoles, 31 de mayo de 2006 a las 16:05

    Efectivamente hay muy poca información, aparte de tiempo. ;) En serio. Muy poca. En cuestión de armamento: Que yo sepa, siempre se invirtió más, por parte particular y por parte del erario público (según el caso y el momento), en la paga del ejército (lo que les permite a los "miles" comprarse su mínimo decente) que en cualquier otra cosa. Siempre creciendo, no decreciendo, el gasto militar hasta el siglo III d.C., al menos.


  4. #3 exegesisdelclavo jueves, 01 de junio de 2006 a las 13:36

    Basta ya. Apelo a los druidas a que, si entre ellos alguno sabe algo más sobre las preguntas de Arquíloco, no se lo esconda pues será castigado, si lo descubrimos, a recoger malas hierbas en 10 hectáreas de terreno. ;) ni muérdago ni leches. Lo siento, me da pena que esto se quede tan cojo.


  5. #4 despertaferro jueves, 01 de junio de 2006 a las 16:30

    CARI AMICI, SE AVETE LA VOGLIA DI LEGGERE IN ITALIANO, AVANTI, MA, IO HO PROBATO TRADURRE, MA SONO UN PO STANCO. El reclutamiento de los suboficiales Il reclutamento dei centurioni si sviluppò parallelamente a quello delle truppe, ma in modo meno accentuato; fu molto diversificato solo a partire da Settimio Severo. Coloro che erano nominati senza passare dai ranghi erano notabili delle città più evolute, soprattutto delle città italiche e delle colonie provinciali. Usciti dal pretorio o dalle aristocrazie municipali, gli Italici rimasero molto numerosi nel II secolo e non scomparsero nel III. Inoltre, essendo i centurioni molto più mobili dei soldati, non s’impose mai un reclutamento regionale in senso stretto. La scelta degli ufficiali equestri e dei “clarissimi” manifesta l’evoluzione dei loro ordini. Non tutti i cavalieri facevano il servizio militare; a partire dai Flavi si possono distinguere più nettamente di prima i cavalieri che portavano a termine un servizio assai lungo, spesso le tre milizie, e aspiravano a una carriera di alto funzionario, dai notabili municipali che effettuavano una breve permanenza nell’esercito, come per esempio un tribuno semestrale o un tribuno legionario. Gli Orientali non sono esclusi per principio, ma li si ritrovava negli eserciti d’Oriente e, in via accessoria, d’Africa. La maggior parte dei futuri senatori espletava di fatto un servizio da tribuno legionario; soltanto i patrizi riuscirono ad esserne dispensati sempre più spesso a partire dal II secolo. Senza che si possa parlare di selezione geografica, comparivano nomine preferenziali, così come tradizioni familiari: un senatore era spesso legato di legione in una zona in cui era stato tribuno, e vi ritornava come governatore; per parecchie generazioni, i membri di una stessa famiglia sono talvolta ricordati come ufficiali in uno stesso settore. Gli ufficiali subalterni Essi formavano il vero organico delle truppe e i successi dell’esercito romano si basavano ampiamente sulla loro esperienza. I centurioni comandavano le centurie da 80 a 90 fanti (e i cavalieri legionari); i decurioni le torme da 30 a 40 cavalieri. L’organizzazione delle legioni è quella che conosciamo meglio; tuttavia numerosi punti sono discussi. Ogni legione aveva circa 60 centurioni: non è sicuro infatti il loro numero statutario e quello reale sembra cambiare secondo le circostanze. L’élite degli ufficiali subalterni era rappresentata dai centurioni di prima fila ( primi ordines, il cui numero è discusso), dai primipili (il primo dei centurioni al quale si deve aggiungere almeno un primipilo non comandante di centuria) e dal prefetto dell’accampamento. Sarebbe schematizzare all’eccesso contrapporre gli ufficiali usciti dagli ordini superiori e relativamente giovani ai subalterni venuti dalla gavetta, che arrivavano alla carica di centurione dopo una lunga carriera. In questo corpo ristretto (circa 2.000 centurioni) si trovano un certo numero di ex soldati semplici, che accedevano tardi alle responsabilità; ma non tutti avevano le stesse opportunità di promozione: i soldati del pretorio e, a partire dalla metà del II secolo, i cavalieri della guardia imperiale (equites singulares) erano privilegiati. Soprattutto la nascita e le protezioni permettevano ai cavalieri, figli di notabili o di centurioni di diventare direttamente centurioni, mentre altri, di rango sociale più modesto, ottenevano fin dagli inizi posti che aprivano loro rapidamente la carriera di centurione: arruolato sotto Antonino, un africano ottenne il centurionato quattro anni dopo e servì ancora per quarantacinque anni, in almeno tredici legioni; suo figlio diventò direttamente centurione [ILS, 2658]. La carriera come centurione era lunga, nella maggior parte dei casi durava intorno ai vent’anni, generalmente con una nuova destinazione ogni tre o quattro anni. Le possibilità di promozione erano molto ineguali: uno o due centurionati, ma anche più di dieci talvolta, potevano precedere il primipilato. Le promozioni dipendevano più dal rango all’ingresso nell’esercito che dall’anzianità: i centurionati della I coorte e, soprattutto, il primipilato di solito andavano soltanto a coloro che erano entrati come centurioni. La gerarchia dei SALAri dimostra che la categoria degli ufficiali subalterni poteva essere affiancata o subordinata rispetto a quella degli ufficiali superiori. Ma i posti di alta responsabilità erano molto poco numerosi; inoltre, se si esclude qualche rarissima eccezione (che concerneva soprattutto alcuni centurioni del pretorio), non c’era possibilità di passare nella categoria degli ufficiali equestri.


  6. #5 exegesisdelclavo jueves, 01 de junio de 2006 a las 16:42

    Antes del Imperio... antes del Imperio... Pero gracias despertaferro. Porque estás ahí.


  7. Hay 5 comentarios.
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