Realizada por: toleitole
Al Druida: MIMTOLEDOT
Formulada el martes, 11 de abril de 2006
Número de respuestas: 2
Categoría: Temas Históricos y Artísticos

SANTO ROSTRO CATEDRAL DE JAEN


Me gustaria saber tu opinion sobre el cuadro que se exhibe en la catedral de Jaen llamado el Santo Rostro, que con toda posibilidad sea un autentico retrato de Jesus de Nazareth,creo que puede ser una clave del Santo Grial y Maria Magdalena.

Respuestas

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  1. #1 MIMTOLEDOT viernes, 16 de junio de 2006 a las 01:21

    Hola: Disculpa por el retraso, pero es que hace años que no entraba en la cuenta donde me vienen las preguntas de celtiberia... Del Santo Rostro de Jaén, que por cierto hay uno idéntico en Toledo, simplemente te recomendaré la obra de Juan Eslava Galán, el Enigma de la Mesa de Salomón. Si por casualidad, tienes problemas en encontrar dicha obra, tendré mucho gusto en ampliarte la información La clave de esos rostros está en Jano y algunos investigadores los consideran "virgenes barbudas". http:usuarios.lycos.es/mimtoledot


  2. #2 Brandan viernes, 16 de junio de 2006 a las 09:46

    Trnascribo lo que encuentro en la siguiente página y que me parece intersante: http://www.yayyan.com/yayyan/arte/monum-06-cr-sros.htm "Por ahora voy a la gran ciudad de Toledo a visitar a la devota imagen del Sagrario, desde allí me iré al Niño de la Guardia, y dando una punta, como halcón noruego, me entenderé con la Santa verónica de Jaén. Miguel de Cervantes. "Los trabajos de Persiles y Segismunda" (1917) La reliquia más conocida de Jaén es el Santo Rostro. Para custodiarla se construyó la Catedral y se convirtió en una seña de identidad para la ciudad. Su origen está sujeto a leyendas, como la de el obispo que viajó a Roma volando. Según la tradición, es el Santo Rostro de Cristo impreso directamente por la Verónica en un lienzo con su sangre y sudor. El lienzo se doblaría, siempre según dicha tradición, en tres partes, por lo que existirían otros tantos ejemplares. El viaje de San Eufrasio de Jaén a Roma, volando. El Padre Fray Benito Gerónimo Feijoo, en sus famosas obras destruyendo todo el caudal de nuestras patrañas, consagradas por el vulgo y pegadas fuertemente a la imaginación del pueblo, inserta con el título De la transformación mágica del Obispo de Jaén, una refutación de aquella tradición disparatada que corría de boca en boca y la cual asegura que San Eufrasio, el Obispo de Jaén, fue y vino por los aires a Roma para traer la cara de Dios1. Hemos oído de aquel cuento diferentes versiones y hallamos la más general, la que contó un joven del campo, en el camino de Baeza, a D. Francisco Pi Margall, cuando el ilustre escritor recorría nuestra provincia, haciendo estudios para su admirable obra Granada, Jaén, Málaga y Almería, publicada en 1885. Pi Margall recogió tal relato como una curiosidad de ingenua y sencilla rusticidad y lo insertó en su referido libro, tal como lo oyera. He aquí como es el diálogo, sostenido entre el escritor y el campesino: "- Y, ¿en qué época se cree que vino a Jaén esa milagrosa cara de Dios?- preguntamos a nuestro hombre. - En tiempos de San Eufrasio -contestó-. Hubo entonces un Papa que se dejó prender de amores por una niña traviesa y juguetona que andaba alrededor de su palacio, y hubiera caído el buen Papa en pecado, a no ser por nuestro Obispo, porque era la mujer el diablo y le tenía armada muy bien la zancadilla. - ¿Estaba San Eufrasio en Roma? - No, sino en Jaén, pero tenía el Santo Obispo en una redoma tres diablos; y como supiese una noche por ellos, que ya estaba puesta la mesa en la que el Papa iba a cenar, con sus amores, partió en volandas para Roma, donde pudo aún conjurar a Satanás y librar al Papa de sus manos. - ¿Y llegó a Roma la misma noche? - La misma noche. Preguntó San Eufrasio a uno de los tres espíritus que como cuánto tiempo pedía para llevarlo a Roma y contestó el diablo que hora y media. Repitió la pregunta a otro y contestole que una hora. Repitió la pregunta al tercero y contestó: "Dentro de media hora llamará s la puerta de la casa de San Pedro si en recompensa prometes darme todos los días las sobras de tu almuerzo... ¿prometes?". - ¿Y se lo prometió al Santo? - Prometo, dijo; y alzose luego el diablo que era, por más señas, cojo, y ya están en Roma para que vea su merced si han hecho pronto el viaje. - Ligeros han andado... - Llamó San Eufrasio a la puerta del palacio del Papa y como le preguntasen quién era, "abre a Eufrasio", dijo, a lo cual el Papa exclamó: "¿Pues cómo ha de ser Eufrasio si está el buen obispo en Jaén?". Mas en esto San Eufrasio entraba ya en la sala; y viendo al Papa cenando, mano con mano con la mujer de rara hermosura de que le habían hablado los diablillos, vuelto de cara a la taimada, le echó tantas bendiciones, que no pudiendo ya más sufrirlas, se hundió con gran estrépito en el suelo llevando tras si al infierno la mesa en que pensaba poder arrastrar al mismo vicario de Jesucristo. - ¿No cayó el Papa con ella? - Quedó el Papa como quien ve visiones, más resulto a poco de su estupor, abrazó tan tiernamente a San Eufrasio y derramó sobre él tantas y tan sentidas lágrimas, que daba pesar no sólo verle, sino oírle. Ni sabía cómo recompensar ni cómo agradecer tan gran servicio; pero San Eufrasio nada pidió en cambio, sino esa cara de Dios que guarda Jaén como su primer tesoro. Diole el papa dos, pero San Eufrasio perdió una en una tempestad deshecha que le asaltó en la mar, precisamente al volver de Roma, y ésta es la única que existe en el mundo después de la que hay en la Iglesia de San Pablo. - Pues ¿y al diablillo? ¿Le cumplió San Eufrasio la palabra? - ¡Vaya si se la cumplió! Almorzaba el santo nueces y se las rompía en la cabeza, dejándole las cáscaras y diciendo, "ahí van las sobras". (...) Don Lope de Sosa, núm. 3. Marzo de 1913" Intento colgar la foto: San Eufrasio parece un auténtico Merlín y bastante cabroncete a mi juicio, no por engañar al diablillo, sino por fastidarle el plan al Santo Padre.


  3. Hay 2 comentarios.
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