Realizada por: montija
Al Druida: eburon
Formulada el lunes, 12 de diciembre de 2005
Número de respuestas: 4
Categoría: Temas Históricos y Artísticos

Merindades


Eburon: Gracias por la respuesta. Y a continuación una aclaración. Por un error me dirigí a tí como druida "Gredilla" (en realidad es de un amigo que está realizando un trabajo en el entorno de Sedano) y no como "Montija", que es mi nombre de druida. Y yo soy el que está realizando un estudio sobre la evolución en el medio rural, basándome en datos históricos concernientes a la Merindad de Montija y alrededores, pero relacionándolos con los del resto de Castilla. Pero realmente me dedico a la paeontología, habiendo realizado exposiciones en Espinosa, Baranda, Extramiana, Karpin de Carranza, etc. Tú dirás en que te puedo ayudar en tus estudios de historia. Quizás, para empezar, en facilitarte bibliografía de temas relacionados.

Respuestas

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  1. #1 eburon viernes, 16 de diciembre de 2005 a las 11:43

    Hola Montija, Supongo que esta necrópolis a la que te refieres es la que denominan de Peña Horrero-Castros de Fresnedo. Martín Viso dice al respecto del orígen de estas necrópolis "olerdolanas" lo siguiente: "El elemento más interesante y numeroso del registro arqueológico son las necrópolis de enterramientos antropomorfos excavados en roca o necrópolis "olerdolanas". Es conveniente ser cuidadosos con la cronología, al harranos ante prácticas culturales que pueden referirse a períodos amplios en el tiempo, por lo que se optará por una datación abierta, con una horquilla entre los siglos VI-VII al XI, con posibles perduraciones en las áreas más marginales. Se conoce la existencia de, al menos 83 de estas necrópolis en la Castilla del Ebro, de las cuales solo 16 superan los 10 enterramientos: Castrillo de Valdelomar (Valderredible), Castro (Sedano, Lora), Cueva de los Moros (Tubilla del Agua, Lora), El Castillo (Vallimoñico, Valderredible), Las Sepulturas (Cigüenza, Castilla la Vieja), Peña Arena (Bocos, Castilla la Vieja), Peña del Horrero-Castros de Fresnedo (Fresnedo, Castilla la Vieja), Peña del Mazo (Pajares de Tobalina), Peña de San Clemente (Quintana-María, Valle de Tobalina), San Felices (Vaillabáscones de Sotoscueva), San Frutos (Quejo, Valdegovía), San Juan de la Hoz (Cilleperlata, Cuesta-Urria), San Martín de Valparaíso (Vallanueva de Valdegovía), San Pantaleón (La Puente del Valle, Valderredible), San Pedro (Villamoñico, Valderredible), Santa Lucía-Santa Olalla (Corro, Valdegovía) y Tejuela (Miranda)" (pág. 142). "Y solo 7 superan los 30 enterramientos: Peña Arena, Peña del Horrero-Castros de Fresnedo, Peña de San Clemente, San Juan de la Hoz, San Martín de Valparaíso, Santa Lucía-Santa Olalla y Tejuela" (pág. 160). Debido a sus dimensiones, se cree que necrópolis como las de Peña Arena y Castros de Fresnedo (con 67 tumbas de bañera y antropomorfas), puedan haber sido utilizadas por una comunidad entera asentada en diferentes lugares dispersos de los alrededores, ya que no existe ningún dato sobre la presencia de un hábitat en sus cercanías. "En el caso de Bocos se trata de un pequeño lugar que no figura en la documentación escrita hasta 1277 (Oña), mientras que en Castros de Fresnedo se localiza una grangia (asentamiento inferior a una aldea) del monasterio de Santa María de Rioseco, donada por Alfonso VIII." (pág. 160). Lo siguiente ya es una apreciación mía. Resulta muy interesante analizar determinados aspectos de este tipo de enterramientos. Por ejemplo, en San Juan de la Hoz encontraron la pervivencia de costumbres paganas como enterrar a los difuntos con unas monedas en la mano (para el pago del tránsito al más allá), cubiertos con una losa con un pequeño orificio para realizar las libaciones, y mirando siempre al oeste, al punto en el que el sol se oculta en el horizonte, con tanta exactitud que los arqueólogos han sido capaces de determinar los meses exactos en los fueron excavadas. Te recomiendo la siguiente bibliografía: Martín Viso, I. (2000). Poblamiento y estructuras sociales en el norte de la península Ibérica. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. Bohigas Roldán, R; Campillo Cueva, J; y Churruca Gutiérrez, J.A. (1984). Carta arqueológica de la provincia de Burgos: Partidos judiciales de Sedano y Villarcayo. Kobie, 14, 7-91. Andrio Gonzalo, J. et al. (1992). El conjunto arqueológico del monasterio de San Juan de la Hoz de Cillaperlata (Burgos). Miranda de Ebro: Nuclenor-Junta de Castilla y León. Saludos


  2. #2 zarcilla viernes, 16 de diciembre de 2005 a las 18:31

    otra nota bibliográfica: EREMITORIOS RUPESTRES EN LA COMARCA DE LAS MERINDADES Judith Trueba Longo 2002.


  3. #3 nobel viernes, 06 de enero de 2006 a las 13:27

    Hola Montija, tal vez ya lo conozcas, pero por si acaso te copio lo que en 1886 escriba Antolin Sainz de Baranda, tras visitar estos sepulcros. "Se hallan los sepulcros en número de más de treinta. Estos aparecen abiertos en la roca con tal perfección, que aparecen con toda exactitud las formas del cuerpo humano que en él descansa; tal es el óvalo exacto de la cabeza, ensanchando después lo necesario para los hombros, y continuando en disminución hasta sus extremidades. Todos los sepulcros se hallan cubiertos con su lápida, que ajusta exactamente á los mismos, en virtud de una media canal abierta en los bordes. Los cadáveres están colocados en su posición natural y ordinaria, mirando todos al Oriente, y miden siete, cinco, tres y medio piés de largo. Descubriéronse tres, y se encontraron los esqueletos enteros y en su perfecto estado. Reconocidos estos por el Doctor, Médico Director del establecimiento, llamó mucho su atención tanto el ángulo facial como el occipital, pero muy especialmente su dentadura, que además de conservarse íntegra, tenían todos su extremo enteramente plano, como seres que se han alimentado con hierbas para su más fácil trituración. Los cadáveres fueron recogidos y conservados. Dentro de uno de los sepulcros se halló un ladrillo que al cavar, fué partido, lo que advertido por el Presbítero que suscribe, fué recogido parte de él y en él se leen algunos signos que no pudieron descifrarse; la otra mitad no pudo hallarse por más diligencias que se practicaron, lo que, á no dudarlo, hubiera dado mucha luz, pues los signos continuaban en él; el ladrillo, tanto en su exterior como interiormente, demuestran una perfección en este arte. Deseábamos continuar nuestras investigaciones y ascenso á la cumbre del peñasco; pero siendo muy difícil por su pendiente y hallarse esta tapizada de hierba, hubo de cavarse, y se encontró debajo del musgo y maleza, abierta en la misma pella, con toda perfección, una escalinata que parecían asientos, los que con facilidad nos condujeron á la cumbre. Esta es una plaza pequeña, perfectamente circular, abierta en la misma peña, con sus asientos en la circunferencia y su barbacana, de media vara de altura para impedir un desprendimiento; sitio donde debía tener sus coloquios y reuniones la familia ó tribu que lo habitaba, y que dominando todo el promontorio, ofrece un aspecto maravilloso y al propio tiempo imponente al dirigir la vista á lo profundo del valle. Esta plaza mide veinte piés de diámetro. Avanzando en nuestras exploraciones pasamos no sin gran dificultad á la otra cúspide del promontorio. Esta y la que la sigue, debían ser las habitaciones ó viviendas, pues en ellas se observa otra pequeña plaza, especie de cocina, trozos como de bancos, graderías, estantes y tantos otros heterogéneos indicios, que aun el más ignorante podría formarse un juicio seguro de haber estado habitado. Desde una cumbre á otra se ven abiertos en la misma peña varios zócalos, donde se colocaban las vigas que horizontalmente cubrían estas viviendas. Más adelante, en la cúspide postrera sobredicha se encuentra un pozo como de dos metros de profundidad, el cual debía comunicarse (no se hizo excavación en él) con la cueva que se descubre en la base del peñasco; y aunque hoy está casi cegada, antiguamente se internaba mucho más, según afirman los habitantes del país; senderos ó graderías antiquísimas, hoy impracticables, se muestran por este lado, abiertas en el mismo peñasco. Tal es, en resumen, el sitio donde se encuentran los sepulcros. Muchas y muy diversas son las opiniones que á su origen se refieren, siendo muy fácil la credulidad popular, tan dada siempre á lo maravilloso. Aseguran unos que traen su origen de la dominación goda, otros que fué habitado por los árabes, no faltando quien asegure que á manera de subterráneos ó catacumbas, fué lugar donde algunos cristianos se refugiaron en tiempo de persecución y sepultaban sus mártires. Pero todas estas opiniones desaparecen con solo tener presente que las distintas naciones que vinieron á España de griegos, cartagineses, romanos, godos y árabes, jamás penetraron y menos hicieron mansión en este país, ni en él se encuentra vestigio alguno de su dominación. Además, estas naciones no solo imponían á sus dominados sus usos y costumbres, sino también sus creencias gentílicas, y de aquí las persecuciones y martirios que sufrían muchos de los cristianos en el territorio de que se apoderaban, como nos refiere la historia, y en todo este territorio hasta el mar Cantábrico, que dista 17 leguas, jamás se hace mención de estas persecuciones, creyendo más probable el sentir de los que aseguran que la familia ó tribu que habitó este promontorio pudo ser alguna de nuestros pobladores. Algunos historiadores opinaron que los primeros habitantes de nuestra nación fueron Túbal y sus descendientes, que penetrando por el septentrión se extendieron por toda la costa del mar Cantábrico; que multiplicándose prodigiosamente, y no siendo suficiente el territorio en que primero se habían establecido, ni sus frutos y pastos para alimentarse, ni á sus ganados, fué necesario que se extendiesen á otros territorios, llevando cada tribu ó padre de familia, á sus hijos y sus respectivas partes de ganado, poblando otro nuevo país que descubrían, bien sea de los ríos ó montes, esto es, de algún objeto estable ó permanente, ó el nombre del jefe de la tribu ó padre de la misma. Sea cual fuere el origen de estos sepulcros y fortificaciones, demuestran lo mucho que importa el cultivo de los estudios prehistóricos, base de una verdadera ciencia arqueológica, por cuanto tienden á demostrar un estado poco ó nada conocido, que sin duda ilustrarán mayores exploraciones. ANTOLÍN SÁINZ DE BARANDA, Presbítero.


  4. #4 Onnega viernes, 06 de enero de 2006 a las 17:31

    "llamó mucho su atención tanto el ángulo facial como el occipital, pero muy especialmente su dentadura, que además de conservarse íntegra, tenían todos su extremo enteramente plano" ¡Qué interesante! justo las tres cosas que caracterizan a algunos fósiles humanos arcaicos: ausencia de pómulos, "moño" occipital y molares gastados o planos. ¿?


  5. Hay 4 comentarios.
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