Realizada por: mirobriga
Al Druida: A todos los Druidas
Formulada el jueves, 07 de abril de 2005
Número de respuestas: 8
Categoría: Temas Divinos, Mitológicos y Espirituales

cielo e infierno en la protohistoria


Hola, Perdona mi castellano. Yo soy una interesada de la edad de hierro de nuestra península. Pero tengo algunas dudas. La idea de cielo e infierno existía para estos pueblos? Los celtiberos creían que cando morían, las aves los comerían e levarían para el cielo, no? así creéis que ellos tendrían la idea que las buenas personas irían para el cielo…e todo eso… Gracias…

Respuestas

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  1. #1 Dingo viernes, 08 de abril de 2005 a las 11:43

    Saludos Mirobriga. El tema es extenso pero trataré de darte una visión general acertada. En estas sociedades protohistóricas el mundo se consideraba dividido, a rasgos generales, en tres zonas: a) la celeste, b) la terrenal (el mundo de los hombres (vivos)) y c) la inframundana (que se ubica en el nivel del infierno cristiano). Pero lo infernal no era entenido entonces exactamente como en el concepto cristiano, como el receptáculo únicamente de quienes en vida han sido malos. Y la idea de "cielo", o mejor, del sitio deseable para ir a habitar después de muerto, no se ubicaba únicamente en el nivel celeste. En la religión grecorromana tanto el lugar del juicio (palacio de Hades), como el destino de los buenos (Campos Elíseos) como el de los malos (Tartaro), se encontraban en el Inframundo. No obstante en otros autores clásicos encontramos otras ubicaciones de los Campos Elíseos, en zonas como la península iberica o las Islas Afortunadas, es decir, se dio una tendencia a ubicarlos en las tierras bendecidas y misteriosas del oeste, coincidiendo en este punto con la tradición celta. Entre los celtas como digo el destino último de los guerreros bravos y valientes, muertos en combate (los "buenos" de la época, sobra decir que los patrones de moral cambian) se situaba al occidente. Las almas viajaban al oeste siguiendo al sol. Esta no es una tradición exclusiva celta, ni siquiera exclusiva europea, pero vamos a lo que nos ocupa. Entre los celtas se concebía un lejano país o isla al occidente. Para los galos, siguiendo a Procopio y Plutarco, el país de los muertos estaba en la costa occidental de Gran Bretaña, y hacia allí conducían a las almas unos barqueros desde la costa norte de la Galia. Para los britanos, se trataba de la isla de Avalon, la Insula Avalonis o Isla Pomor de la literatura medieval. En la mitología irlandesa, el país de los Fomore, una comarca más allá del Océano, era destino de los muertos, y allí los lleva en su barca de vidrio una hechicera. Hay otro lugar en la mitología irlandesa: Tir Na'n Og, el País de los Jóvenes. Aún regisramos en Galicia este mito: la Isla de la Eterna Juventud, a donde las almas viajan en una barca de piedra desde las Arenas del Paraíso en la costa gallega. Este paraíso de la juventud, esta isla situada al otro lado del mar, suele estar ligada a la manzana como fruto relacionado con la sabiduría en muchas culturas y por tanto puente con el Otromundo. Esto nos lleva a otra conexión con la mitología griega: el Jardín de las Hespérides, donde el ofidio Ládôn guardaba las codiciadas manzanas de oro (hespérides viene de Fésperos, ide. uesper, lat. vesper, cast. víspera, connota el crepúsculo: Occidente). Estamos hablando de mitologemas muy arcaicos, algunos de los cuales trascienden el ámbito indoeuropeo. Pero vamos a lo que estamos. Otro lugar de paso al Otromundo por excelencia entre los celtas es el agua (el duce en este caso), y sabemos que arrojaban sus riquezas al fondo de los lagos. Las profundidades acuáticas continentales, terrestres o acuáticas oceánicas, son morada de los seres sobrenaturales, como los sidhe irlandeses y las ninfas acuáticas, y por tanto son también puente con el Otromundo. Y para terminar, la referencia que has comentado sobre los celtíberos, es de Silio Italico (Púnicas, 3,340-343): "Los celtíberos consideran un honor morir en el combate, y un crimen quemar el cadáver del guerrero así muerto; pues creen que su alma remonta a los dioses del cielo, al devorar el cuerpo yacente el buitre". Según Eliano (De nat. anim., 10,22) los vacceos "ultrajan a los cadáveres de los muertos por enfermedad, ya que consideran que han muerto de forma cobarde y mujeril, y los entregan al fuego. En cambio, a los que han perdido la vida en el combate los consideran nobles, valientes y dotados de valor, y, en consecuencia, los entregan a los buitres porque creen que éstos son animales sagrados". Esta creencia debió estar extendida en otras zonas peninsulares: en la estela cántabra de Zurita aparece la escena del buitre devorando al guerrero. Bien, pues aquí tenemos otra ubicación del tan indeterminado "cielo", la puramente celeste, como el Valhöll o mansión de Odín en el Asgard, morada última de los guerreros germanos más valerosos (si bien esto fue así en épocas tardían, pues originalmente el Asgard se ubicaba en el centro de Midgard o mundo de los humanos). Pero tampoco se creía que al morir el alma iba directamente y definitivamente a un sitio u otro. Muchas veces las almas se quedaban vagando por ahí, habitando o tutelando determinados lugares (como el propio túmulo de enterramiento, entre los germanos). También tenemos la referencia de César a la creencia en la transmigración de almas entre los druidas celtas. Díez de Velasco extiende esta creencia a Irlanda, refiriéndose a casos como el de Tuan mac Cairill Fintan, que se mantuvieron en vida sufriendo distintas metamorfosis y fueron así testigos de toda la historia de Irlanda. Un poco lioso ¿verdad? La conclusión es sencilla: No había un único y bien delimitado destino, las ubicaciones variaban. Distintas especulaciones y distintas tradiciones.


  2. #Gracias mirobriga AGRADECIMIENTO

    , Muchas gracias Dingo.

  3. #2 mirobriga viernes, 08 de abril de 2005 a las 23:46

    Gracias por tu respuesta. No me parece que ellos creían en la punición después de la muerte, si habían sido malas personas… ¿verdad? Creo que la permanencia de las almas después de la muerte tiene uno carácter tutelar para los romanos, griegos así como en la península, y pienso que puedo generalizar a las creencias actuales, así no se puede asociar con las malas personas, ¿verdad? En relación con la ubicación del cielo e el opuesto, yo creo que la existencia de uno otro mundo en el mundo de los vivos, en el que las almas vaguearían se encuadra bien en las creencias de la protohistoria, pero las aves que levarían las almas al cielo no demuestra eso… que dices?


  4. #3 Dingo sábado, 09 de abril de 2005 a las 18:15

    Bueno, realmente en estas sociedades sí que había ya un concepto de juicio tras la muerte basado en actos morales, una preocupación por las repercusiones tras la muerte de los actos en vida. En el mundo grecorromano, el juicio en el Palacio de Hades decidía el destino el alma: los Elíseos o el Tártaro. Entre los egipcios, el juicio se celebraba ante el tribunal presidido por Osiris y se medía la adecuación de los actos en vida del difunto al recto orden, encarnado por la diosa Maat. De no haber llevado una vida correcta, el alma era engullida por el monstruo Devorador de los Muertos, que suponía una segunda muerte (aniquilación completa). Entre los celtas, todo indica que, como en el caso de los germanos, el destino más glorioso se reservaba a los guerreros de más valor, a los caídos en combate: estar junto a sus dioses allí arriba, en el cielo. Mientras que el destino, del resto, sería un destino más bien oscuro y penoso. Esto explica, claro, el comportamiento colectivo guerrero de estos pueblos y la repulsa a morir de viejos o de forma cobarde, lo que les llevaba a suicidarse en determinadas ocasiones. O sea que sí existía una adecuación del destino de ultratumba a la conducta en vida, bajo criterios lógicamente morales. Lo que sí ha ido cambiando sensiblemente con el tiempo son esos criterios morales, que no son los msmos en aquellas sociedades y en el cristianismo, y que nisiquiera han sido siempre los mismos en el cristianismo. En cuanto a la función tutelar de los muertos, sí, era importante en las sociedades indoeuropeas en general. Los muertos, estuviesen dónde estuviesen, podían volver, a proteger a sus descendientes (toda tribu tenía sus ancestros míticos) o a dañarles por una ofensa contra ellos en vida, o en muerte (por ejemplo, un funeral incorrectamente realizado). Se convertían en verdaderos dioses que recibían su culto y que en determinadas épocas del año volvían masivamente al mundo de los vivos. En el caso de Roma, para la faceta más siniestra de los espíritus de los muertos se usaba el nombre de lemures. Los lemures, como los draugr germanos, pueden resultar dañinos, son temidos y requieren ritos (lemuria) por parte de los vivos para no atacar. En Roma también se usaba la palabra larvae para los espíritus malignos de los criminales, que atacaban a los vivos causándoles transtornos o haciéndoles llegar a la locura. El concepto cristiano del purgatorio desarrollado en la Edad Media sirvió a la Iglesia para explicar el hecho de que los muertos volviesen y se apareciesen a veces en el mundo de los vivos. En la Edad Media se acentuó el caracter de "almas en pena" (muertos que han de purgar sus pecados) de aquellos espíritus que vagan por el mundo de los vivos, sombríos, tristes, muchas veces emitiendo lastimeros quejidos. Mientras que los revenants (los que vuelven) destacadamente malignos que atacan a los humanos de diversas formas, como los vampiros eslavos, se convirtieron en almas condenadas, sirvientes del demonio. La simple muerte trágica provoca también que un muerto no pueda descansar en paz, con independencia de la moralidad de sus actos en vida. Es una creencia actual, pero de raíz llegada directamente de época pre-cristiana. En Roma algunos larvae tenían ese origen.


  5. #4 Dingo sábado, 09 de abril de 2005 a las 18:32

    En cuanto a lo que te planteas acerca de que la creencia prehistórica de que las almas vagan por el mundo de los vivos y la creencia de que van "al cielo", no sean compatibles, no lo creo, la ubicación de las almas entre los vivos y su ubicación en un lugar geográfico determinado apartado del mundo de los vivos, fuese donde fuese, realmente convivían en muchas sociedades. Los espíritus viajaban al país de los muertos, pero mantenían de una forma u otra su presencia e influencia entre los vivos.


  6. #5 Ramses jueves, 14 de abril de 2005 a las 08:30

    Entonces Antes de Cristo las personas ya creian en un cielo,en un infierno,en la vida despues de la muerte....(resurreccion en el paraiso) entonces me puede decir alguien que aportacion nueva introdujo el cristianismo para esas gentes a las que consideraban paganas... un saludo a todos


  7. #6 hartza jueves, 14 de abril de 2005 a las 09:48

    Tambien en el amor fraterno... Estaria bien echarle un vistazo a las ensenanzas del rabino Hillel, anterior a Jesus en un siglo mas o menos. El "no hagas a los demas no que no deseas que te hagan a ti" formaba parte de su vision del judaismo. Suele asimismo senalarse la semejanza de las doctrinas estoicas con el cristianismo. Tambien hay muchos autores que subrayan el caracter "monoteista" (no aparentemente) del paganismo grecorromano... En fin, que has hecho la pregunta del millon, vaya.


  8. #7 audemara jueves, 14 de abril de 2005 a las 10:10

    Y una curiosidad, por lo que me toca. ¿Qué se supone que pasaba con las mujeres? Porque aquí se habla de los guerreros muertos con honor... ¿Las mujeres no tenían alma, se quedaban vagando por este mundo, iban al "infierno" directamente....?


  9. #8 Lilit jueves, 14 de abril de 2005 a las 10:43

    Pues Ramses no creo que el cristianismo aportase nada diferente a otras religiones,al menos en el tema que se trata aquí,y en otros temas pues han cambiando los nombres, los lugares, los hábitos, los personajes... pero casi me atrevo a decir que poco más.Cada día tengo más claro viendo la curia romana y toda su parafernalia que poca diferencia hay con la que existía en cualquier templo romano,puede variar algún que otro rito pero al fin y al cabo lo que se trata es de tener a los fieles en la plaza mirando con cara de fervor a que salga el prelado,Papa,nuncio, camarlango a calmar los espíritus en pena, antes era la sacerdotisa o cualquiera de sus representantes que salían haciendo el paripé delante de los fieles congregados alrededor del templo. La base de todas las religiones es la misma, hacer el bien y respetar al Dios o Dioses de cada una de ellas. Claro que esa es la base, después la realidad es bien diferente en nombre de ese Dios se han cometido demasiados crímenes. Como todas las religiones el cristianismo ha nacido de un mito, para mi el nacimiento, obra y demás de Jesús no deja de ser un mito. El cielo y el infierno existen y han existido en todas las religiones. Audemara, al menos en la cultura celta las mujeres también eran guerreras. Te dejo un enlance donde se ha hablado algo de ello. http://www.celtiberia.net/verrespuesta.asp?idp=4389&cadena=diosa%20guerrera


  10. Hay 8 comentarios.
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