Autor: jugimo
sábado, 30 de diciembre de 2006
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
Información publicada por: jugimo
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EL PUENTE ROMANO DE NTRA. SRA. DE ALCANTARILLA (Belalcázar, Córdoba)

Descubrimiento de los vestigios de un puente romano sobre el río Zújar (Belalcazar, Córdoba)

En el "Miliario Extravagante" nº 55 de Marzo de 1996, página 15 y siguientes, publiqué un amplio artículo sobre la ubicación de la ciudad beréber de Miknasa al Asnam en la población bajoextremeña de Zalamea de la Serena. Uno de los puntos de apoyo para tal deducción fue el itinerario que seguía la calzada romana de Córdoba a Medellín que utilizó en la Edad Media el geógrafo árabe al Idrisi, quién en su Repertorio de Caminos de al Andalus dice: “de Qunaytarat Balá hay 12 millas a Talut, y a Miknasa hay 18 millas”. Al Qunaytarat en árabe es un puente pequeño (Alconetara = Alcantarilla) levantado generalmente en un vado por donde atraviesa una calzada. Ha dado topónimos como el vado de Alconetar en el río Tajo, por donde pasa la calzada romana “Vía de la Plata”, cerca de Garrovillas (Cáceres), donde también se encuentra un hermoso puente romano hoy reconstruido en otro lugar distinto al de su primitiva ubicación (ver foto). Balá o Balata en árabe es lo mismo que pavimento, luego estariamos ante un puente de PIEDRA pavimentado. En Belalcazar (Córdoba) tienen por patrona a la Virgen Nuestra Señora de Alcantarilla cuya imagen se encuentra en una bella ermita situada en la margen izquierda del río Zújar en los límites con la provincia de Badajoz. Sin duda este topónimo árabe hace referencia a un antiguo puente romano de la calzada que cruzando el río Zújar unía las poblaciones de Córduba en la Bética con la de Metellinum en la Lusitania. En Belalcazar ya nadie conocía tales ruinas romanas, hasta que un día me propuse encontrarlas para demostrarme de ese modo que estaba en la buena dirección en cuanto a la ubicación de la ciudad de Miknasa. Lo primero que descubrí es que la ermita de Nuestra Señora de Alcantarilla se encuentra intramuros de un amplio recinto de épocas romana y musulmana por los abundantes restos cerámicos de estas dos culturas. Sólo faltaba descubrir el puente que determinó el topónimo actual. Pregunté a los señores guardeses que cuidan aquel lugar y no supieron orientarme. Entonces, tuve que aplicar mis conocimientos geológicos y observé que un enorme filón de cuarzo cruzaba de orilla a orilla el río configurando en la margen izquierda un escarpado promontorio sobre el que se sitúa la ermita. El resto de las rocas de la zona son pizarras mas o menos blandas y por efecto de la meteorización se descomponen en arcillas. Por tanto, el puente no pudieron hacerlo los romanos sobre rocas tan deleznables como las arcillas y, la única posibilidad era que el filón de cuarzo hubiese sido utilizado como firme para cimentar las obras del puente que yo buscaba. Crucé el río por el actual puente de la carretera que une Monterrubio con Belalcazar y bajando por un pequeño escarpe me acerqué al río buscando algún indicio… y, ¡efectivamente!, los romanos sabían lo que hacían en materia de obras públicas, pues allí estaban esparcidos por el cauce del Zújar gran cantidad de sillares graníticos, algunos almohadillados, unos “in situ” formado los estribos del puente y otros dispersos(ver foto) por las avenidas del río y los hombres que los utilizaron para cimentar otro nuevo puente en los años siguientes a la guerra civil y que nunca llegó a funcionar no sabemos por qué causa. Entre los enormes sillares observamos también argamasa (opus cementinum) de cantos de cuarzo y cal como cemento de unión. No cabe duda, el paso del río Zújar estaba en el “oppidum” romano cuyo nombre no conocemos pero que los árabes llamaron al Qunaytarat Balá en alusión al puente de la calzada que cruzaba el vado del río. Un ramal de esta calzada se dirigía hacia el “oppidum” de Belalcazar, donde hemos encontrado también cerámicas romanas, y de allí a la ciudad de Solia en el camino romano de Toledo. Otro ramal bajaba a Mellaria y por el río Guadiato llegaba hasta Córdoba. Desde el “oppidum” de Alcantarilla subía la calzada por Monterrubio hasta Zalamea de la Serena, la Iulipa romana y después la Miknasa beréber,situada a 18 millas como nos indicaba al Idrisi, y desde esta población seguía hasta Metellinum donde cruzaba el Guadiana por un largo puente, hoy también destruido, hasta alcanzar la Emérita Augusta capital de Lusitania. Este camino estuvo en uso durante toda la época medieval pues las crónicas nos cuentan que fue aprovechado por el rey Fernando III El Santo cuando se dirigió a conquistar la ciudad de Córdoba. El Rey San Fernando, en la primavera de 1236, tuvo que acudir urgentemente desde Benavente (León) hasta la ciudad de Córdoba, en socorro de sus caballeros encerrados por la morisma en el arrabal de la “Axarquía” cordobesa: "Estos osados caballeros fijosdalgos, et adalides et almogávares a caballo et de pie, ajuntáronse en Andujar, que era de cristianos, et ficieron su cabalgada contra Córdoba y cataron una noche de fuerte tiempo y oscura y ayudados por los castellanos de Martos, ganaron la Puerta de Martos, las torres y el arrabal de la Axarquía". Quedaban las tropas cristianas dueñas de casi todos los baluartes, pero sitiados por los musulmanes cordobeses, en su ayuda tuvo que acudir el Rey Fernando III el Santo. "Et el su camino fue éste: de Benavente enderezó para Çibdat Rodrigo, et de la Çibdat para el puente de Alcántara, pasó el Guadiana en la barca de Medelín, et de Medelín enderezó a Magacela et a Bienquerencia, que era de moros". Fernando III armó su tienda en un campo, cerca de una fuente “cabo del castiello” de Benquerencia. El alcaide moro, que era “buen omne et caballero”, le llevó sus presentes, “pan et vino et carne et cebada”, y hablando con él el Rey le pidió el castillo, pero el moro se negó a entregarlo, prometiendo sumisión y vasallaje cuando volviese San Fernando de ganar Córdoba. El Rey Fernando llevaba sólo a “treinta pares de armas” iba con prisas y no quiso entretenerse en tomar el castillo de Benquerencia por la fuerza. Al Rey Santo no le gustó aquella osada respuesta del astuto alcaide moro de Benquerencia, al que la comitiva real le parecía muy poca gente para tomar la populosa capital cordobesa, dando por hecho que no se llevaría a cabo tal hazaña y él conservaría para siempre este inexpugnable castillo. El rey y sus caballeros siguieron la calzada romana de Medellín hacia Córdoba, y como los ríos iban muy crecidos por las abundantes lluvias pasaron el Zújar por el puente romano de Alcantarilla (“al Qunaytarat”), donde había otro castillo árabe controlando el vado del río, llamado en las crónicas de entonces “Hisn Zugabula o Zugabala”. Continuó el Rey su camino por la calzada hacia la romana Mellaria (Cerro Masatrigo, Fuenteobejuna), por Dos Hermanas (Belmez) y por Daralbacar (Castillo de Vacar) hasta el puente de Alcolea, donde “fincó sus tiendas”. Finalmente Córdoba cayó conquistada por los cristianos el 29 de Junio de 1236.

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