Autor: Medraina
jueves, 11 de diciembre de 2003
Sección: De los pueblos de Celtiberia
Información publicada por: Medraina
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El mundo ibero en el sur peninsular - IZNAJAR (CORDOBA)

EL MUNDO IBÉRICO EN IZNÁJAR En todo el sur de la provincia de Córdoba los estudios realizados sobre la Antigüedad son escasos y en el término de Iznájar nulos. Es cierto que hasta la fecha no se ha producido ningún hallazgo espectacular que pudiera atraer la curiosidad de los historiadores. pero, no es menos cierto que Iznájar tuvo un amplio poblamiento en época antigua, y que los restos arqueológicos que aquí se encuentran son tan importantes y dignos de estudio como puedan ser otros mas llamativos pero quizás menos importantes. Apuntaba José Antonio Morena la existencia en nuestro término de tres Torres de Aníbal o recintos fortificados ibéricos, además de un oppidum de cierta importancia, según los datos obtenidos en los procesos de prospección superficial realizados con ocasión de Las Primeras Jornadas de la Real Academia de Córdoba sobre Iznájar. En opinión del citado autor, la función de estos recintos estaría justificada desde el punto de vista de una necesidad de protección de la frontera natural que marca el río Genil en las rutas hacia y desde la costa al interior y viceversa. En la Subbética el mundo ibérico se desarrolla entre los siglos V y III a.C. como resultado de las influencias coloniales sobre la anterior cultura tartésica, sin que hasta el momento se registren traumas ni crisis. Los pueblos ibéricos que habitaban estas tierras pertenecían a la Bastetania. Se distingue al pueblo bastetano por la aparición en las necrópolis de tumbas de cámara y larnakes ( cajas funerarias) y la no existencia de monumentos turriformes y de pilar-estela. Ambas características se dan en los yacimientos iznajeños. A finales del siglo V, desde el sureste hasta sierra Morena, parece probable la presión comercial griega, que también se detecta aquí. A partir de la Segunda Guerra Púnica el término iznajeño se incluiría entre los Mentesanos, marcando el limite sur. Plinio citaba como pertenecientes a en este territorio las ciudades de Ategua, Hippo Nova, Ulia (Montemayor) y Cisimbrium (Zambra). Iznájar albergó al menos dos ciudades (oppidum) ibero-romanas de cierta importancia, sin que hasta la fecha sepamos su nombre, y varios "oppida" menores que dependían de ellas. En la orilla derecha del Genil se encuentran una serie de fortificaciones llamadas Torres de Aníbal que formaron una línea definida para defender una frontera. Por todo el término existen numerosos asentamientos menores. Contaba además con una red viaria importante que ponía en contacto los pueblos del interior con los asentamientos fenicios de la costa malagueña y fue zona de paso o cruce de caminos, importante a juzgar por los restos materiales dejados por los pueblos que habitaron la zona y los que aquí llegaron. RECINTOS IBÉRICOS LA MEZQUITA En la provincia de Córdoba son muy abundantes los denominados recintos fortificados. Uno de estos recintos se encuentra en una isla del pantano de Iznájar. El yacimiento conocido como la Mezquita pertenece al término de Rute. Frente a él, en el término de Iznájar existe otro recinto fortificado más pequeño conocido como Los Castillejos, en la otra orilla del Genil. Las distintas publicaciones consultadas se refieren al primero como la Isla o el Cerro de la Mezquita. Está catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, aunque hasta la fecha no se ha realizado excavación arqueológica alguna. El profesor Morena López lo describía como "un oppidum o poblado fortificado, de mediano tamaño, donde todavía es posible sorprenderse ante sus majestuosos lienzos de muralla que se adaptan perfectamente a la topografía del cerro. Estos delimitan una superficie amesetada, dispuesta en dirección este-oeste, de unos 150 m. de longitud por 50-60 m. de anchura aproximadamente, lo que supone una superficie intramuros de unos 8.000 m2. Los mejores tramos de muralla se observan en el sector Norte, donde se ha consolidado con bastiones cuadrangulares. Está construida con el típico aparejo ibérico de sillares y piedras irregulares calzados con ripios y lajas, entre los que se disponen a veces grandes bloques de tipo ciclópeo. La defensa se reforzaba además gracias a los importantes tajos que presenta el cerro por todos sus flancos, sobre todo por el norte y por el sur, lugar por el que discurría el Genil." En el lugar se han encontrado cerámicas comunes, grises y pintadas con decoración geométrica, restos de tégulas, fragmentos de ánforas, paredes finas, terra sigillata, etc. Ha sido hallado también un magnifico mosaico de época romana que fue enterrado por su descubridor en espera de que se produzca una prospección científica del lugar. El asentamiento cuenta con varias necrópolis, una de las cuales se encuentra a escasos metros de la ladera norte. De ella procede una magnifica falcata, actualmente en paradero desconocido, de la cual se hacen eco algunos autores y aparece en algunas publicaciones. Fue recogida por un pastor en su deambular por estos contornos y vendida a un chatarrero. Existe una segunda necrópolis, quizás de adscripción tardo-romana, hoy bajo las aguas del pantano, donde se han expoliado algo más de 200 tumbas. En una de ellas apareció un sarcófago de plomo argentífero en cuyo interior se hallaron numerosas monedas de oro y algunos objetos de vidrio que rompieron y desecharon. El sarcófago fue destrozado y sus restos, esparcidos por el lugar, fueron recogidos por unos pastores y vendidos al chatarrero citado. Los objetos de vidrio desechados eran un espejo y una copa. La copa con dos asas, que ha sido fechada en los siglos I-II d.C., se expone hoy en el museo arqueológico provincial. Sobre esta pieza se dice que es índice del alto grado de romanización alcanzado por los habitantes de la zona y de su elevado nivel de vida. Tengo entendido que de aquí proceden también valiosísimas piezas de orfebrería visigodas, que han sido estudiadas y publicadas sin citar su procedencia. Al parecer se trata una importante necrópolis, por cuanto de aquí han salido numerosísimas fíbulas, hebillas de cinturón y otros objetos adornados con piedras preciosas, que sirven como ejemplo del arte visigodo en España. El origen de este oppidum se remonta al Bronce Final con una ocupación plena durante época ibérica, romana y visigoda como acredita la presencia de "terra sigillata", la cerámica de paredes finas o los objetos mencionados. El lugar debió continuar habitado en la etapa musulmana pues el topónimo "La Mezquita" hace referencia a una ocupación árabe. Con posterioridad tal vez sus habitantes pasaran a ocupar la desaparecida aldea del Remolino, engullida por las aguas del pantano, que se encontraba bajo el cerro, junto al río, en la orilla sur del Genil y que comunicaba las poblaciones ribereñas en el camino hacia Málaga. Sobre la aldea encontramos el otro recinto de menores dimensiones, Los Castillejos, situado en una pequeña elevación del terreno. En el lugar existían cuevas que debieron estar habitadas desde época prehistórica LA SIERRA DE CAMPO AGRO El otro oppidum citado se localiza al sureste de Iznájar, a unos 5 km. en línea recta, sobre la aldea de los Ventorros de Balerma, en plena sierra de Campo Agro, en el límite que separa las provincias de Córdoba y Granada. El recinto fortificado, inédito hasta el momento, se encuentra relativamente próximo a las ruinas del cortijo La Zarapata. Su extensión es considerable dado que ocupa varias fincas pertenecientes al cortijo de la Alcaidía, en el término lojeño, y por la zona este se acerca hasta las primeras casas de la misma aldea de Balerma. Los restos arqueológicos del poblado se centran sobre varias fincas; una primera de almendros y otras dos contiguas de olivar, extendiéndose por el oeste hasta unas terrazas de olivos jóvenes. La zona norte presenta fuertes tajos hacía la carretera que conduce a los Ventorros de Balerma donde parecen apreciarse algunos tramos de fortificación y se adivina la línea de muralla de lo que debió ser el poblado. Al noroeste el terreno en ascenso corona una ligera elevación. Desde aquí parte un estrecho camino que recorre toda la sierra. Por el sureste existe otra zona de monte. La posición de dominio sobre el contorno es excelente presentando hacia el noroeste enlace visual con la villa de Iznájar, el Cerro de la Mezquita y todo el valle del río Genil. Cuando se procedía al desmonte de la zona quedaron al descubierto unas estructuras que se desmoronaron. Se trataba de la necrópolis del poblado. En una gran tumba de galería aparecieron numerosas piedras talladas, gran abundancia de falcatas, soliferrum, regatones y puñales junto a urnas cerámicas que contenían las cenizas de los difuntos. En superficie se encuentran gran cantidad de asas de ánforas ibéricas de distintos tamaños, restos pequeños de cerámica de barniz rojo, grises, a bandas y con decoración figurada, algunas polícromas, y escorias de fundición. En su día se recogió en una vasija completa y un puñal de orejetas tartésico con funda, en perfecto estado de conservación. Eran frecuentes las monedas, puntas de flecha de hoja lanceolada, restos de lanzas y regatones e incluso adornos de collar. La situación estratégica de este poblado parece la más apropiada para defender una vía de comunicación y el entorno agrícola inmediato, así como la producción de mineral próxima. Recordemos la situación de estos asentamientos en zonas elevadas como en el caso de Acinipo (Ronda), situado a más de 900 m. de altitud en una pequeña meseta en forma de espolón. La defensa la constituye el propio lugar debido a lo inaccesible del terreno y la dificultad que puede presentar su asedio. Existen dos vías de comunicación próximas con las cuales tendría relación directa; la primera es la que desde Iznájar se dirige a Loja pasando por la aldea de los Ventorros de Balerma, de la cual dista apenas 1 km. La segunda es una antigua cañada real denominada el Camino de los Durmientes. Este antiguo camino atraviesa la sierra dirigiéndose a la Fuente del Conde y enlazaba con las vías que llegaban a Iznájar a través del arroyo del Cerezo desde la zona costera. Para dirigirse a la vega de Granada seguirían el curso del Genil y atravesando el puerto de Zafarraya llegaban a la costa. Las fuentes clásicas nos hablan de la utilización de una ruta terrestre que partiendo de Malaka hacia Tartessos suponía un trayecto de cuatro días de ida y otros cinco de vuelta. Su cronología se puede situar entre los siglo VII/VI a.C., con influjos orientalizantes. La abundancia de cerámicas en superficie de barniz rojo, a bandas con decoración figurada, cerámica gris y ánforas de saco de distintos tamaños encontradas en el asentamiento así lo indican. En la llanura extendida a los pies del asentamiento se produciría abundante cereal y posiblemente viñas. Los platos de barniz rojo nos hablan de una actividad agrícola importante. Los recipientes pithoi y ánforas de tipología fenicia servían de contenedores de vino. Las piedras de molino que dejan al descubierto las labores agrícolas del lugar y otros materiales como broches de cinturón, fíbulas de doble resorte y puntas de flecha nos conducen a la mismas fechas. El lugar debió permanecer habitado en época romana pues entre las numerosas monedas encontradas destaca un denario de la familia Lucilus del siglo I a.C. y es poco probable que pudiera existir aquí algún tipo de represión político militar ante comportamientos hostiles a la presencia y conquista romana, pues en el mismo cortijo de la Alcaidía existen indicios de la existencia de una necrópolis romana, donde fue hallado un sarcófago de plomo. TORRES DE ANÍBAL El general cartaginés Amílcar, según relato de Tito Livio, murió en su huida hacia Basti al ser derrotado por el caudillo hispano Orisson en el año 229 a.C. que fué el que programó la celada para su muerte, sucediéndole su yerno Asdrubal. El general Asdrubal depositó las provisiones en Ascua, la Oscua romana (Villanueva del Cauche), ciudad que dominaba los pasos de Málaga a Antequera. De tal hecho se ha deducido la existencia de una vía entre Córdoba y Málaga citada siglos después en el Itinerario Antonino. Esta vía estaba defendida por la llamadas Torres de Aníbal. La aparición de estas Turres Hannibalis en Iznájar pone de manifiesto le existencia de una vía de comunicación importante por estos contornos. En el Cerro de La Pía, un yacimiento inédito hasta el momento, muy próximo a la localidad, se encontró una rueda de carro. Estando documentado el empleo de carros en época prerromana, nos hace suponer que por estas fechas en nuestro territorio era conocido y empleado este medio de transporte, para lo cual necesitarían de unas vías de comunicación apropiadas. Tres de estos recintos de tipo defensivo El Hachuelo, La Torre y Los Castillejos de la Hoz eran descritos por J.A.Morena López. El cerro del Hachuelo está "situado a 1.5 km. al este-noroeste de Iznájar. Las condiciones estratégicas del recinto son apropiadas manteniendo un control directo sobre el arroyo de Priego con visibilidad directa sobre Iznájar y el río Genil. Los restos se localizan en el sector norte-noroeste, la fortificación consiste en una torre asentada sobre un posible basamento que a su vez se encuentra rodeado por una muralla más extensa . Todos estos muros se adaptan a la topografía que marca el terreno. De la torre se conservan solo parte de los muros este y norte. El muro norte tiene 6 m. de longitud, con dos hiladas de bloques rectangulares asentados en seco que presentan en su cara externa el típico almohadillado. El muro este tiene unos 5 m de longitud y presenta igualmente bloques almohadillados de gran tamaño. Existe una línea de muralla exterior de la que solo se conserva parte el lienzo Norte. El extremo oeste de este muro da la sensación de ser circular. Las cerámica son muy escasas, solo algunos fragmentos ibéricos con decoración geométrica y trozos de ánforas de similar cronología." A 3 km. en línea recta al noroeste de Iznájar a la altura del pk. 32 de la C-334 se encuentra La Torre. " El cerro cuya cúspide se encuentra de erial se halla enclavado en un punto relativamente estratégico y aunque no es muy elevado, presenta fuertes tajos hacia el arroyo Solerche. Se aprecia parte del muro este, conservándose solo una hilada de sillares de mediano tamaño, quizás tuviese doble muro , con una longitud de 2,10 m y una altura media apreciable de 0.30 m. Otras posibles alineaciones de sillares parecen adivinarse en el ángulo noroeste. La cerámica superficial es muy escasa , ibéricas de pasta gris y pintadas con motivos geométricos , así como romanas industriales y comunes." El denominado los Castillejos de la Hoz se encuentra a 6 km. de Iznájar en el pk. 26 de la C-334. "Este asentamiento ejerce una evidente función de control sobre la carretera y el río La Hoz. De estructura complicada con varios anillos y amplia visibilidad especialmente hacia la Mezquita. Los muros se adaptan a la morfología del terreno aprovechando los desniveles y la propia roca existentes. Lo mas significativo son los 26 m. de longitud del muro norte y 25 m. del muro este. Así como algunos tramos del sector oeste que conservan una altura de 1,30 m. no presentan grandes bloques sino piedras de pequeño y mediano tamaño asentadas en seco entre las que se han colocado numerosos ripios y lajas." Encontramos otras referencias a este yacimiento en la obra de Rafael Morales Gámiz "Junto al Genil y la Mezquita". "Cerca de los Castillejos de la Hoz había restos al parecer romanos, hoy destruidos, porque el dueño de la finca temía que se cayeran allí y se lesionaran las personas que hacían la recolección de aceitunas." En la aldea de la Fuente del Conde, en los Castillejos del Higueral y en el Villar se han localizado otros recintos fortificados ibéricos que permanecen inéditos. En este ultimo se puede apreciar un trozo de muro que pudiera ser parte de una torre ibérica, consistente en dos grandes bloques de piedras debastadas y unidas con lejas más pequeñas. En superficie muy fragmentados se encuentran restos de cerámica ibérica.

* Articulo extrido de la pagína de la Villa de Iznajar y de la página oficial del Exmo. Ayuntamiento de Iznajar.

Más informacióen en: http://www.personal.telefonica.terra.es/web/villaiznajar/


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