Autor: Irluachair
sábado, 13 de diciembre de 2003
Sección: Opinión
Información publicada por: Irluachair
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¿Historia o Ciencia ficción?

Texto o ensayo con tintes irónicos que llega a poner en duda la realidad de las teorías arqueológicas

En primer lugar, tengo que decir que los arqueólogos son muy inocentes. Suelo ser lector de literatura arqueológica, así como lector de ciencia ficción, filosofía, etc... Me gusta la historia antigua, pero si bien en aquellos lejanos tiempos de mi juventud se formaban como ciertas en mi mente las imágenes de los pueblos que sacaban a la luz historiadores y arqueólogos, ahora puedo decir que eso es un completo fraude. Se pretende que los planteamientos y las hipótesis puedan ser reales, pero la lógica, y la experiencia, dicen que sólo se trata de una ficción: es sólo un género literario. El pasado, pasado está, y no se puede recuperar. Hay multitud de restos de culturas antiguas, edificios, utensilios, incluso textos...podemos ver con nuestros propios ojos un kurgan, una momia egipcia, o un escudo de combate celta, de acuerdo, eso está bien, esos objetos existen, alguien los usó...hasta ahora bien...pero luego vienen las hipótesis, las interpretaciones, las teorías de conjunto, y entonces es cuando empieza la verdadera literatura fantástica. Por ejemplo, leyendo el libro de Renfrew, "Arqueología y Lenguaje"...el libro es apasionante, da muchísimos datos, cuenta los esfuerzos de mucha gente, los distintos campos, teorías, nos habla de los escitas, de los celtas, sobre el origen de los griegos, ¡estupendo!...nuestra imaginación vive una auténtica fiesta, que ni el mismísimo Tolkien podría superar. A continuación, o en medio de todo eso, Renfrew empieza a refutar teorías, las desacredita todas, y parece lógico. Luego plantea sus alternativas, y también parece lógico. Es un arqueólogo con bastantes dotes intelectuales, y consigue refrenar, siempre dejar las cosas en suspenso ante lo que no se puede decir a ciencia cierta. Pero bueno, sea como sea, deshace todas las teorías anteriores sobre los lenguajes y el origen de los indoeuropeos...pero, poco a poco, por fin, se ha ido deslizando, y ¡zas! cae en la trampa, termina tomándose el asunto como si fuera una cuestión de verdad o mentira; cae en la propia trampa de sus refutados, la trampa que está en el propio fundamento de su disciplina: usar datos y restos interpretables, textos imposibles de situar, datar, comprender exactamente, para formarse una idea estructurada que podría establecerse como una supuesta realidad pasada. Y no se da cuenta que con casi todo lo que plantee, se estará equivocando irremediablemente, aún en la idea más simple, aún en la afirmación más inocente, cosas que ni siquiera dudamos porque son ya un hábito mental, que nos han inculcado cientos de años de arqueología ficticia, historietas, imaginario popular, textos antiguos (a cual más delirante, ya sea Herodoto, Estrabón etc, etc, desde el principio de la historia, hasta nuestros días). Renfrew da la vuelta a las teorías sobre los indoeuropeos, parece demostrar que la mismísima Gimbutas, se dejó llevar infantilmente en las convenciones del género literario que es la historia; se permite darle una palmadita a Dumezil, echándole en cara la falsa ilusión sobre la que se construían sus teorías; y todo ello es verdad, pero me gustaría preguntarle al propio Renfrew, ¿qué se creé que está haciendo él?. Deja una teoría medio esbozada, la de las oleadas neolíticas, con aparente lógica, pero sigue siendo un desastre, seguimos en la ciencia ficción. Sus esquemas sobre el pasado son algo que debe ser mentira/verdad. Una situación histórica pasada, una evolución, que puede contarse con veracidad, ese es el ámbito conceptual donde se mueve y del que no sabe salir, como ninguno de sus refutados. ¡Y vaya hombre!, para rechazar las teorías de Gimbutas y las invasiones, lo que hace es usar, jugar con, ir supuestamente encajando un montón de artículos, libros, etc... de otros mil arqueólogos que han expuesto sus teorías sobre lo general y sobre lo particular, desde la teoría histórica más amplia, hasta el detalle más nimio, como puede ser, ¿quién introdujo la brida?, ¿dónde se domesticó el camello por primera vez?...otras mil mistificaciones de especialistas que Renfrew maneja y pretende muchas de ellas dar como validas. Pero el señor Renfrew no cae en que esas ideas, esos otros trabajos de sus compañeros, esas compilaciones, esos crearse nuevos conceptos sobre la conjunción de una serie de restos, siguen siendo un maremagnum de ideaciones indemostrables, imaginarias, mistificables, sujetas a la tradición, a los hábitos mentales del ramo, y que por el propio planteamiento del problema: "unos cuantos restos de miles de años que hay que organizar", es lógicamente imposible no estar tirando o de imaginación o de convenciones. Estudios muy sesudos, muy coherentes sobre los campos de urnas, sobre la cerámica incisa, etc...¡una vaina para ellos!, si quieres inventar, inventa, dilo, pero no pretendas que eso vaya a ser tomado luego como una realidad. Las piezas cerámicas están ahí, y las podemos ver, afirmar que existen y poco más que no sea "imaginar". No se saben las dataciones exactas, hay un millón de razones para andar equivocado en cualquier cosa; se creen ver cosas, objetos semejantes encontrados en lugares muy diferentes demuestran ciertas tesis,...¡otra vaina!, hay infinitas razones, inimaginables motivos que sirvan para cuadrar los datos, y resulta que los inocentes arqueólogos pretender que sus ideas lógicamente demostradas (yo más bien diría, imaginariamente cuadradas) salgan de su boca como algo que pudo suceder en la realidad. En fin, horrible... que hay que ser inocente para ser arqueólogo, porque si uno lo piensa bien, estar ahí hablando de los escitas, o de los ahiyawa, de los tartésicos, de los indoeuropeos (quizás el pueblo imaginario más famoso) etc...trazando unos rasgos, unos conceptos, unas categorías, unas imágenes bonitas, que pretenden tener realidad, y sabiendo que eso no es más que una ilusión, no queda más remedio que ser inconciente o tener fé para seguir la corriente. Por que ni los escitas jamás fueron como nos los imaginamos, ni como dicen las teorías, porque lo primero que hay que poner en duda es que ese concepto de escita sea algo; ni los textos griegos pasan de ser un cuento, una curiosa ideación de un griego que quizás con un poco de suerte pudo formarse una idea propia y subjetiva viéndolo sobre el terreno, o algo de lo que le hablaron personas que vieron el país; o con menos suerte que fuera un borrachín, un cuentista, o un majadero a quien se le ocurrió la idea de escribir "la historia del mundo"...y vaya, vaya, como resulta ser la única fuente, durante dos mil años los historiadores posteriores han hablado sin parar con toda normalidad de escitas, de sacrificios, confeccionan mapas, construyen teorías sobre los restos que van encontrando y todos van readaptando; su imaginación recurre una y otra vez a la palabra escita, a la palabra kurgan, a la palabra indoeuropeos, etc, etc, etc...así como con casi todos los conceptos inventados de la historia antigua, y que a fuerza de repetirse terminan teniendo más realidad que la realidad misma; y es por eso que la historia antigua debe ser todo no más que una invención formidable. Y no me quejo, porque es la mejor ciencia ficción que se puede leer. Lo mismo con el descubrimiento de América, con la Invasión de los Árabes en la península, los celtas, los tartésicos, el origen de los íberos etc etc...en fin, y no sigo porque así en casi todos los campos: sobre cualquier campo sobre el que uno medite, y se informe un poco, se pueden plantear un millón de objeciones sobre el imaginario que plantean los arqueólogos. Por tanto, conclusión: sigan publicando libros, que son la mejor ciencia ficción. Un saludo.

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