Autor: Brigantinus
lunes, 05 de marzo de 2007
Sección: De los pueblos de Celtiberia
Información publicada por: Brigantinus
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El supuesto matriarcado de los cántabros.

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Comentarios

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  1. #1 Llangreo 06 de oct. 2003

    Interesante artículo Brigantinus. La verdad que planteando las cosas de esta manera parece exactamente todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados. Me has hecho reflexionar. Interesante de veras.

  2. #2 Llangreo 06 de oct. 2003

    Interesante artículo Brigantinus. La verdad que planteando las cosas de esta manera parece exactamente todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados. Me has hecho reflexionar. Interesante de veras.

  3. #3 kantabross 06 de oct. 2003

    En apoyo de la teoria de Peralta Labrador puedo añadir que según consta en el museo Etnológico de Santillana del Mar, hasta principios de siglo XX en el valle de Cabuérniga las mujeres casadas tenían una prerrogativa. En caso de que tras tres años de matrimonio no hubiesen tenido descendencia, podían solicitar del concejo la designación de un hombre de probada solvencia para tener hijos. Si esto no es una reminiscencia de un posible matriarcado contando con el aislamiento relativo del valle, hasta esa epóca, no se de donde podría venir.

  4. #4 Brigantinus 08 de oct. 2003

    Me alegro que el artículo haya gustado. De todos modos, me gustaría hacerle una precisión a kantabross: tal vez no lo expresé bien en el artículo, pero Peralta lo que hace es rebatir el uso de las inscripciones de las lápidas como argumento en defensa del matriarcado; es decir, él no admite el matriarcado. La costumbre que mencionas es un dato ineresante. De todos modos, me remito al enfoque del artículo: no debemos identificar prácticas que denoten una consideración social de cierta relevancia para la mujer con un matriarcado. Esa costumbre en si misma podría tener otros orígenes: garantizar la supervivencia de una familia, evitar los problemas sucesorios que se daban a la hora de repartir los bienes de una pareja muerta sin hijos...El uso en sí, si no iba acompañado de otras costumbres no tenía por qué significar un residuo matriarcal.

  5. #5 romualdosaenz 10 de sep. 2005

    Soy nuevo en este foro, en los chats y en Estrabón. Llego tarde, pero necesito ayuda. He leído cuanto pude de III, 4, 8. Quedo con más intrigas que certezas. Con sonrojo, escribo: Los comentarios leídos hasta ahora hacen casi exclusiva referencia a los dos elementos más notorios del régimen que describe el autor: 1) el matriarcado o ginecocracia, que remite al ejercicio o presunto ejercicio del poder por la matriarca (en realidad, el poder reside en la mujer, que lo delega en su consorte, a quien suele cambiar si no le sirve), 2) la matrilinealidad en la trasmisión del poder (en realidad lo trasmite la mujer, no la madre, puesto que lo delega “horizontalmente”. Esta trasmisión horizontal se dá también en la behetrías, donde la mujer de behetría trasmite o apodera a su marido del derecho a la vecindad y al uso de la tierra o bienes comunales, además de trasmitir la nobleza por línea de hembra). No encuentro que se hayan tratado dos temas que bien pueden ser supervivencias (remnants) de un modo de organización social que debía responder a determinadas conductas que podrían caracterizar un sistema cultural que Ortiz-Ossés denomina mátrico, término más abarcativo. Sin ir más lejos, el tema de la “circulación de las mujeres” (Levi-Strauss), que bien podría considerarse, en el caso, “circulación de los hombres”. Los sistemas mátricos no penalizan el libre ejercicio de la sexualidad, sino todo lo contrario (culto de Astarté). Como consecuencia, no se castiga el incesto. Y de esta consuetudo sobran ejemplos en España. En Navarra Muza ben Muza casó con Assona Iñiguez, su media hermana (Sanchez Albornoz). En Asturias Fruela, hijo de Alfonso I, fue muerto por sus hombres, “que muintos d’ellos auia feito carnudos” (Liber Regum). A comienzos del X Fruela 2 casa con Urraca, quien a la muerte de su marido casa con el hermano menor, Ramiro (Salazar Acha), remedando los matrimonios de Pérgamo o de los Herodes y tantas otras dinastías del Cercano Oriente. Sancho I el Gordo, rey de León, tuvo dos hijos, hermanos enteros, que fizieron mal su fazenda y tuvieron un hijo que fue el genearca de la ilustre Casa de Cabrera. Bracelos). En 1023 Sancho el Mayor escribe el Obispo de Vich consultándole si era lícito el matrimonio entre parientes. Poco antes de 1054 una hija del rey de Nájera había casado con su hermano/medio hermano. Etc. El otro tema que no ha sido traído a colación como hipotético remanente es el de los bailes de las doncellas, tan populares en La Rioja, o las alcaldesas, o la pinochada de Vinuesa o Cobaleda, también en los Cameros, o las procesiones de las mondas y las móndidas portando sus panecillos (idolotitos). Y con ellos, directamente emparentados, las lúbricas danzas de las bailarinas de la fenicia Gades y, más reveladoramente, la fiesta de “La Madre Cochina”, en las cercanías de Toledo (que he presenciado), donde una mujer danza descubriendo de tanto en tanto sin pudor – ese es el rito – sus greguescos, es decir, repitiendo el culto de Astarté, que consistía en mostrarle su partes pudendas. Por otra parte la redacción de Estrabón dice que los cántabros dotaban a las mujeres y éstas eran las que heredaban y se ocupaban de casar a sus hermanos, presunto matriarcalismo anómalo que comentaristas atribuyen al cambio que implicó la romanización (¿romanización hace dos mil años?). La incoherencia que encuentro en la redacción del geógrafo es que quien dotaba al hombre casadero era la reina, la matriarca o la magnate con quien casaban (por definición). Si la mujer casaba afuera (Barbero y Vigil), era ella la que dotaba con el reino. Alguno tradujo Estrabón como que las cántabras casaban con sus hermanos, no “a” sus hermanos, lo cual parece más coherente con el régimen mátrico a que nos referimos. Mis preguntas, mi pedido de ayuda, son pues las siguientes: 1) A Brigantius: ¿pudo haber sido adulterado el texto original? 2) A Brigantius: ¿puedes citarme el párrafo (o las páginas) donde Schulten habla de la promiscuidad sexual de las cántabras? 3) A Kaerkes: ¿A qué trabajos específicos de Robert J. Buchanan y Scout Bidstrup te refieres? 4) A Kaerkes: ¿Qué evidencias sugieren que para facilitar la masturbación ante Astarté los sacerdotes estimulaban oralmente a sus fieles? Hasta donde yo sé, la hipersexualidad de illo tempore no necesitaba de mayores estímulos. ¿Son evidencias o pruebas? Llegado el caso ¿se podría elegir? 5) A Ainé ¿Dónde puedo proveerme de las Cantigas de Escarnio, de las de Eanes, de Alfonso Soares y demás Cantigas Medievales? 6) A Pangur: ¿Qué fuente indica que en la Irlanda altomedieval existían siete (o nueve) clases distintas de esposas? Estimados y sabios druidas: HELP!

  6. #6 elel.lina 07 de ago. 2006

    hola brigantinus, espero no te importe que vuelva a "sacar este artículo tuyo". Este fin de semana estuve en el Valle de Laciana (León), y mientras disfrutábamos de una sidra y un concierto folk, salió este tema de conversación que tratas en el artículo. Hoy lunes me dije: seguro que en Celtiberia "alguien" lo habrá tratado alguna vez. Quiero hacer una aportación más de "cultura popular" que histórica del tema, espero no te importe. En mi valle, las familias secularmente enraizadas en él tiene unas costumbres sobre todo en cuestión de herencia que se han conservado hasta nuestros días. La hijas heredaban de sus madres la casa y la mayor parte de las tierras, si esta hija a su vez era soltera, entonces al morir ésta se repartía entre los sobrinos que hubiera (pero no entre los hermanos), pero si una sobrina la había cuidado era para ella. En caso de que hubiera varias hermanas heredaba la soltera, si eran casadas todas heredaba la mayor (la casa y la mayor parte de las tierras). Mi abuela, comentando este hecho con ella, me ha explicado que las hijas son las que siempre permanecen al lado de las madres (porque el padre se supone que muere antes) y las que sostienen las costumbres y las tradiciones (démosle por lo menos a mi buena abuela el beneficio de la duda en esta afirmación ;-) ). Además, antes la mujer era la que se ocupaba del ganado y la huerta la mayor parte del año(y eran consideradas labores domésticas), siendo el hombre el que procuraba el dinero con otro tipo de oficios que sólo dejaban en época de la siega de la pradería. Por tanto la tierra "era cosa de mujeres" en toda la extensión del término. Otra cosa curiosa es que aún hoy en días las casas y las familias se nombran con el apellido o el nombre de las mujeres, y si es el marido el que tiene un puesto público o un negocio se diría: Pepe es hijo de Maximina la de Teodoro (nombres inventados como ejemplo). Pero no se diría es la casa de Teodoro, si no casa de Maximina. Este hecho solo se da en Familias secularmente establecidas en el valle, de origen ganadero la mayoría de ellas (se perdiera o no este origen desde el siglo XIX), pero no se suele dar en familias mineras venidas a trabajar el valle desde otras zonas. Bueno, solo lo quería contar como anézdota, un saludo.

  7. #7 Brigantinus 07 de ago. 2006

    El problema sobre lo que es y no es realmente el matriarcado es una cuestión bastante compleja. Varios rasgos que tú comentas son muy comunes a otras zonas del norte de España y creo que de algunas otras zonas también. -Por ejemplo, en muchas zonas de Galicia, también se nombra a las personas por la madre... pero no de manera generalizada. Normalmente siempre hay "algo" que lo justifica: bien porque era viuda, bien porque el marido pertenecía a una "casa" que ya tenía, digamos, nombre propio. Normalmente, el echar mano de la mujer era una cuestión de lógica, a falta de otra referencia. No tanto una costumbre generalizada. -Sobre el hecho de que la mujer trabajara la tierra, tú misma lo has dicho, porque el hombre se iba a trabajar fuera. Es decir, hacía falta traer más dinero a casa, y era el hombre el encargado de ello. Ante esa tesitura era normal que fuera la mujer la que quedara al cargo de la casa y la hacienda. En mi opinión, en una sociedad "matriarcal" en sentido estricto, no habría sido mal visto que hubiese sido la mujer la que se hubiese ido fuera a trabajar, y el hombre se quedara vinculado a la tierra. -Lo de la hija que quedaba cuidando la madera, era el sino de muchas mujeres. Si los padres eran viejos, se tenía que quedar una hija -siempre una hija- a cuidar de los viejos. Que los hombres se fueran de casa a fundar familia estaba bien visto, pero entre las mujeres, al menos una tenía que quedarse "esclavizada" en casa. -Lo de repartir la herencia de las hijas solteras entre sobrinos y no entre hermanos, tiene su lógica. Si heredaban los hermanos, y tiempo después morían ¿a manos de quién iba a parar la heredad? A manos de la viuda, es decir, de alguien que no pertenecía al linaje, que no tenía la misma sangre. El que heredaran directamente los sobrinos era una garantía de que el caudal hereditario pasara de sangre en sangre.

  8. #8 elel.lina 08 de ago. 2006

    "En mi opinión, en una sociedad "matriarcal" en sentido estricto, no habría sido mal visto que hubiese sido la mujer la que se hubiese ido fuera a trabajar, y el hombre se quedara vinculado a la tierra" Bueno, yo creo que eso es traer a a mentalidad actual realidades de otra época, para mi la revolución y la "liberación" de la mujer viene por otros derroteros.Yo veo injusto que una mujer soltera tuviera que quedarse en casa al cuidado de los padres y no tubiera elección (sobretodo que no tubiera elección), pero ponte en situación de una mujer casada: no había métodos para el control de la natalidad (no siendo la abstención...), es decir que tenían hijos, unos hijos para los que no había biberones ni potitos ni na de na, que incluso cuando empezaban con dieta blanda y tenían dientes seguían "mamando", hasta casi los dos años. Esa mujer si se va a trabajar fuera de casa tendría que llevarse al niño y eso iba a ser un poco "incordio". Además tampoco me quiero imaginar que era pasar una regla "a pelo" y teniendo que lavar los trapitos a mano, cuando estaban "indispuestas" no salían de casa y no por vergüenza (eso es más moderno y victoriano) si no por incomodidad. Estas dos cosas hoy se pueden paliar y por eso(entre otras cosas) la mujer ha cambiado, pero de aquella... En mi opinión personal no es tan machista el que la mujer se quede relizando labores de casa, como que lo haga voluntariamente y se le respete por ello, amén de que las decisiones se tomen en conjunto hombre y mujer, y no sea ella una mero apéndice de su marido. Si veo respeto hacia la mujer al ser ella la que herede, pues también es verdad que en muchos lugares asturianos y gallegos quien heredaba siempre (y la hacienda entera) era el hijo mayor. Yo creo que como una característica del matriarcado podemos decir que la mujer es el referente del clan, de la familia, pero no por la aunsencia de un marido notable, si no porque siempre es ella el referente. De todas formas como discusión "qué es matriarcado" podría dar para bastante... ;-)

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