Autor: Francisco Javier Jiménez Martínez.
martes, 14 de noviembre de 2017
Sección: Historia Antigua
Información publicada por: JAVIER JIMENEZ
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Origen y significación del termino “Circulo del Estrecho”

El término "Círculo del Estrecho", fue acuñado por Miguel Tarradell para dar explicación a la realidad socioeconómica que tiene lugar en la zona del Estrecho de Gibraltar, donde, tras la caída de Tiro, en el Mediterráneo Oriental, interactúan un conjunto de ciudades estado unidas por unos lazos culturales y económicos comunes, la cultura fenicia. La ciudad dirigente de este hinterland económico y cultural fue Gadir.

DEL SIGLO III AL SIGLO I a.C. ¿Un Hinterland económico en el  Occidente Mediterráneo?

El término “Circulo
del Estrecho” fue acuñado por el Profesor Miguel Tarradell, en
1967, el cual, como pionero en el estudio arqueológico del área del
Estrecho, sobre todo en su vertiente africana, puso en práctica
numerosas intervenciones en el antiguo protectorado español en
Marruecos, acuñando un término que tuvo gran aceptación entre los
investigadores del mundo fenicio.




El “Circulo del Estrecho” venía a designar una amplia zona
geopolítica situada en el extremo sur de la Península Ibérica y
costa occidental norteafricana, abarcando numerosas ciudades-estado
de base cultural común, que constituían una red comercial
dependientes de la ciudad de Gadir. La importancia histórica de este
circuito comercial, radica en que este ámbito, se constituyó en un
medio y lugar de tránsito entre dos mares, el Océano Atlántico y
el Mar Mediterráneo, contando con ciudades situadas en ambas orillas
del Estrecho, de las que citaremos como más importantes; Gadir y su
entorno en la Bahía de Cádiz, Asido, Baelo Claudia, Carteia,
Malaka, Sexi, Abdera, Lixus, Kouass, Tingis, Tamuda, o Rusadir.






Área
del “Círculo del Estrecho” Foto; Adra Cultural



Por tanto el “Círculo
del Estrecho”, constituía un conjunto de factorías y enclaves que
comercializaban sus productos agrícolas y pesqueros de manera
coordinada, tanto en el Sur peninsular como en el Norte de África.
Se constituyeron ciudades-estado con nuevas fórmulas de relación
social, política y económica. Estas ciudades se dotaron de práctica
jurídica para defender sus intereses comunes y así garantizar el
acceso y la protección de las prácticas comerciales a larga
distancia. La reorganización política y económica del “círculo
del Estrecho” trajo consigo el crecimiento y desarrollo de
ciudades en el sur peninsular como Gadir, Malaka, Sexi o Abdera, bajo
el papel rector de Gadir.



Cuando en 1967, el
Profesor Tarradell, hizo este planteamiento, no parecía del todo
claro para la comunidad científica, tradicionalmente defensores de
postulados imperialistas por parte de una única potencia, Cartago,
que imponía su hegemonía por todo el Mediterráneo Central y
Occidental, principalmente tras la caída de Tiro. En los años 90
del siglo XX, la profunda revisión llevada a cabo sobre la crisis de
las colonias fenicias occidentales y el consiguiente colapso de
Tartessos, demuestra que estos acontecimientos no fueron causa
directa de la caída de Tiro en el 573 a. c en manos de
Nabucodonosor.



Tarradell, como buen
observador, se percató de la disparidad que ofrecía la cultura
material de las colonias fenicias occidentales, con respecto a las
del área central del Mediterráneo. Eran muy numerosos los objetos
del área de influencia cartaginesa, que a su juicio, no se
apreciaban en el entorno de las ciudades del “Circulo del
Estrecho”, de influencia gadirita. En concreto se refería a
navajas de afeitar o mascaras de arcilla (a pesar de las
aseveraciones de Tarradell, estas si están presentes en
occidente).Al mismo tiempo recipientes cerámicos como la vajilla de
engobe rojo, estaba presente en la zona occidental en una proporción
muy superior a la hallada en el Mediterráneo Central. Esta misma
dinámica se aprecia en relación a la tipología cerámica, de modo
que determinados tipos de ánforas están presentes en el área
occidental andaluza y norte de África y que nada tiene que ver con
Cartago, son las populares ánforas R-1, Maña-Pascual A-4, Maña C2b
o las del tipo Campamentos de Numancia, en concordancia con la
industria salazonera.



Parte
superior, ánfora Mañá Pascual A4 (foto; Wikimedia Commons)



El enfoque del Profesor
Tarradell, tuvo, en principio escaso recorrido en nuestro país,
donde estaban muy arraigadas las tesis tradicionalistas de A.
Schulten, sobre la presencia cartaginesa en la Península Iberia y
que se han ido difundiendo con escaso debate hasta una época
relativamente reciente, las cuales todavía mantienen algunos
investigadores. Por tanto los planteamientos del Profesor Tarradell
, eran antagónicos respecto de los postulados que defendían los
tradicionalistas, basados en la idea de la existencia de un
imperialismo cartaginés con claras ambiciones de conquista, así
como la contraposición de la colonización fenicia y la griega, que
pugnaban por los recursos de occidente. Hoy día las tesis
tradicionalistas son escasamente defendidas, imponiéndose postulados
que buscan en los acontecimientos internos, y no en los externos, las
claves que expliquen ,de alguna manera ,los cambios acontecidos en el
sur peninsular.



Con el trascurrir del
tiempo el interés por profundizar más en la cultura del “Circulo
del Estrecho”, abordadas con estudios serios desde una óptica
difusionista, hace que tengamos una idea más clara de esta zona,
aunque poco unitaria, ante la falta de estudios más profundos, por
ello son necesarios estudios monográficos detallados por parte de
especialistas en la materia. La falta de investigación, a la que nos
referimos en torno a este tema, no puede achacarse a la escasez de
datos, ya que actualmente son muchos los materiales aportados por las
intervenciones arqueológicas recientes, y otros que se encuentran en
depósito en espera de ser revisados.



Otro defecto a subsanar,
para poder profundizar en el estado de la cuestión, sería la
necesidad de superar la falta de interés y dedicación que en
numerosas ocasiones apunta el estudio del mundo púnico en España.



Desde tiempos pretéritos,
en el campo de la investigación, el interés despertado por los
investigadores, se ha inclinado más por el estudio de otras culturas
antiguas más atractivas y espectaculares en términos arqueológicos,
y más rica en cuanto a vestigios escritos que la cultura púnica, de
la que contamos con una escasa documentación escrita a la par que
fragmentaria, y unos vestigios arqueológicos sobrios y escasamente
espectaculares. A pesar de ello, y con los datos de que disponemos,
parece evidente la existencia de una koiné económica y cultural
liderada por Gadir, ya desde tiempos antiguos. En relación a esto
hay que recordar el papel dirigente atribuido tradicionalmente a
Gadir en el programa colonizador de la ciudad de Tiro.



Desde su fundación,
Gadir fue colonia dirigente del comercio de Tiro en el Occidente
Mediterráneo y lejos de decaer, con el tiempo, su protagonismo
comercial fue en aumento.



El denominado “Circulo
del Estrecho”, constituye un área con personalidad propia,
personalidad que responde a la existencia de una organización
económica basada en la explotación de los recursos marinos y sus
derivados. Para explicar esto debemos remontarnos al siglo VI a. c
que trajo consigo una serie de cambios importantes que afectaron de
lleno al desarrollo de la presencia fenicia en la Península Ibérica.
Entre estos cambios cabe destacar una transformación de la
organización económica en los núcleos fenicios de Iberia. En este
proceso se produce la desaparición de muchas de las antiguas
factorías, o bien la transformación de estas, pasando a integrarse
en la organización económica autóctona que comenzaba a despuntar.



Da la impresión de que a
partir del siglo VI a. c serán los indígenas quienes toman la
iniciativa en la producción de recursos agropecuarios y tal vez
minero-metalúrgicos, e incluso en su envasado y comercialización
aprovechando en parte las corrientes comerciales fenicias residuales
o sobre todo en las costas mediterráneas, las griegas, que se
introducían ahora con fuerza .



Pero fueron varias las
ciudades, fundamentalmente Gadir, que lejos de verse afectadas por
esta tendencia, aumentaron considerablemente su poder, lo que se vio
reflejado en su actividad económica y comercial.



Esta misma dinámica
afecto a ciudades como Lixus, en la costa occidental de África, que
también adquirió notable importancia. Por su parte Malaka, Sexi,
Abdera, o Baria, entre otras, todas ellas antiguas factorías
Mediterráneas, ahora se transformaran en auténticas ciudades.






-
Localizacion de Lixus – (Foto; desdelavegardubsolis.blogspot.com)





El precoz surgimiento de
ciudades-estado fenicias en el Occidente Mediterráneo constituyo un
elemento fundamental, desde el punto de vista comercial, siendo
factible que esta circunstancia hiciera posible una cierta
emancipación respecto de los procesos de control fundamentalmente
político-económicos, que las polis fenicias orientales ejercían
sobre los fenicios occidentales. No se conoce ciertamente el
mecanismo de las posibles relaciones que existirían entre las
ciudades fenicias occidentales y las metrópolis orientales, o si
estas relaciones se dieron esporádica o habitualmente, aunque si
tenemos en cuenta a Diodoro, sí parece que existió una relación
tributaria de las polis occidentales respecto de la Metrópoli
fundadora. Diodoro afirma en sus textos, que Cartago pagaba a un
diezmo anual de los beneficios públicos a la metrópoli. Del texto
de Diodoro no se deduce que el diezmo se pagase necesariamente desde
el origen de Cartago, pero en cualquier caso este diezmo no
representa en absoluto una dependencia de Cartago con respecto a Tiro
o unas relaciones amistosas entre ambas ciudades (Alvar Ezquerra,
J/González Wagner, C). Si tenemos en cuenta esta premisa para
Cartago, sería lógico tenerla también para el caso de Gadir. En
cualquier caso serán las propias ciudades-estado fenicias de
Occidente, quienes, lejos del control de la metrópoli, se arroguen
en su propio nombre sus alianzas y negocios, así como el régimen a
seguir en sus transacciones comerciales.



En este contexto, se
observa cómo se diferenciaron diversas áreas político-económicas
cada una de las cuales, dentro de su órbita, desarrollaron sus
propias relaciones internas y solo exiguamente encontramos elementos
de otros círculos, en los que se daban la misma dinámica. Esto se
aprecia en una tendencia autoctonista, que se puede observar en los
talleres alfareros de determinados centros como Gadir, donde se
aprecia un deseo lucido de dejar su impronta, en concreto, en su
producción anafórica, nacida de una diversidad de alfares, como una
seña de identidad propia que sirva de reconocimiento y
diferenciación tanto dentro como fuera de su hinterland. Las ánforas
producidas en otros núcleos fenicios del Mediterráneo Central y
Oriental son diferentes de la producción anafórica producida en el
“Circulo del Estrecho”. Más aun, entre los siglos VIII-VII a. c,
este tipo de contenedores producidos en la mencionada área
geográfica se presenta como prácticamente exclusivo y
característico en toda Iberia y su zona de influencia, siendo por el
contrario escasas tanto las ánforas procedentes del Mediterráneo
Central como Oriental. En el “Circulo del Estrecho”, además,
los productos manufacturados hallados, tanto dentro como fuera de
dicho circulo, y que sirven de base del intercambio comercial, han
podido ser identificados como producidos en el propio circulo.



Es evidente que existían
relaciones comerciales entre ciudades pertenecientes a “círculos“
diferentes, incluso está demostrada la evidencia de un activo
comercio entre las colonias fenicias occidentales y centrales del
Mediterráneo con las metrópolis de oriente. Son muchos los
productos orientales hallados en las colonias fenicias del
Mediterráneo Central y Occidental, pero esto no debemos
interpretarlo a nuestro juicio, como si se tratara de un comercio
continuo o constante de occidente con oriente, del que se desprende
una dependencia político-comercial y más aún si tenemos en cuenta
que uno de los motivos que impulsó a los colonizadores a establecer
colonias, al otro lado del Mediterráneo, fue hacer más fácil a las
metrópolis orientales la exploración de lugares idóneos donde
desplegar una política de intercambio comercial.



Con la fundación de
nuevas colonias fenicias, tanto en el Mediterráneo occidental como
central, surgió una clase aristocrática amante del lujo y la
suntuosidad de determinados artículos, imprescindibles para
diferenciarse del resto de los ciudadanos y dejar constancia de su
status social, los cuales había que adquirirlos en los
mercados orientales. Por tanto una buena parte de las riquezas que
generaban las colonias fenicias del Mediterráneo, iban a parar, casi
irreversiblemente, a esos mercados de oriente. En nuestra opinión,
si existió un comercio, activo en determinados momentos, entre las
ciudades del “Circulo del Estrecho” y las ciudades fenicias del
Mediterráneo Oriental, pero no se trató de un comercio tan intenso
o enfático, del que se dependía en demasía y sin el cual la
economía de estas colonias quedara debilitada, y mucho menos debemos
apreciar una relación de docilidad o subordinación de dichas
ciudades fundadas en ultramar, respecto a la metrópoli fundadora.



Si precisamos los límites
de la influencia económica del “Circulo del Estrecho”, estos
resultan evidentes a tenor de la dispersión geográfica de su
material cerámico y anforico. Concretamente nos venimos a referir a
un sin fin de yacimientos arqueológicos en los que se ha podido
documentar numerosas ánforas destinadas al envase de todos aquellos
productos destinados al comercio y exportación, fundamentalmente
salazones y salsas de pescado. Sobre todo nos interesa las
Maña-Pascual A4 c, d y e, las A4f, las Muñoz E1, E2, y A5 así como
las Pellicer D, ya que todas ellas son originarias de Cádiz y San
Fernando.



También resulta muy útil
para precisar ese límite geográfico los restos de una vajilla de
mesa de semilujo acabada en engobe rojo muy característico (tipo
Kouass) cuyo origen lo encontramos en los hornos de Torre Alta en
San Fernando (Cádiz), así como en la propia Kouass. Todos estos
materiales mencionados tienen su centro de acción básico en la zona
de Gadir-Carteia-Tingis-Lixus, con cierta prolongación hasta los
principales centros comerciales feno-punicos del litoral
Ibero-mediterráneo; El Chuche, Mazarrón, Tossal de Manises y La
Serreta de Alcoy. Los trabajos arqueológicos realizados en esta
región por prestigiosos investigadores como Hoffman y Arteaga a
finales de la segunda mitad del siglo XX, vienen a demostrar la
cohesión de un sólido mercado, confirmado por los numerosos
hallazgos que se han ido sucediendo en ambas orillas del estrecho.



Desde Lixus o Kouass,
pasando por Russadir y el Oranesado, hasta Cartago y, de ahí, por
Lilybaeum, Caralis, Aiboshim, Emporion, Saiganthé, La Albufereta,
Los Nietos y Villaricos y siguiendo la ruta del atún de entrada y
salida del Mediterráneo, Gadir tenía perfectamente estructurada
hacía muchos siglos una serie de factorías locales de salazón y
sus derivados con una capacidad productiva y distributiva que desde
el foco atlántico se prolongaba por la costa norteafricana y sur
ibérica, desde donde estos productos se elaboraban y envasaban con
destino a los principales mercados mediterráneos . En cada uno de
estos establecimientos se han podido documentar numerosos vestigios
de ánforas tipológicamente comunes y originales del “Circulo de
Gadir”, concretamente nos estamos refiriendo a las Maña-Pascual
A4.








     - Cuenco de cerámica
púnica tipo Kuass, 

Museo de San Fernando (San Fernando, Cádiz)-



Teniendo en cuenta la
dispersión de estos materiales cerámicos, los límites geográficos
de influencia de este “circulo” económico, aparece determinado
como una realidad arqueológica dispersa, pero que vendrían
definidos por sus dinámicas relaciones comerciales, culturales,
religiosas e ideológicas de las propias ciudades que constituían el
“Circulo del Estrecho” y que denota la presencia de los
intereses púnicos-gaditanos en diferentes áreas geográficas;



A. Área de Cádiz:
El material arqueológico hallado en las tres islas gaditanas
(Erytheia, Kotinoussa y Antipolis) es especialmente rico y abundante,
destacando una gran variedad de contenidos anforicos de época
Feno-punica, Turdetana y cartaginesa. También los restos de
cerámica atica y tipo kouass, especialmente rica, así como otros
materiales de origen anfórico, cerámico o vítreo. Lo mismo ocurre
en el entorno del Castillo de Doña Blanca y entorno industrial del
Puerto de Santa María. Similar dispersión encontramos en diferentes
puntos de Asta-Regia, el Bajo Guadalquivir y la banda atlántica
Gaditana.


B. Costa de Huelva:
Destacamos yacimientos como Ilipla, Onuba, La Piterilla, La Tiñosa,
el Cerquillo o El Aljaraque,


C. Costa Mediterránea
andaluza
: Aquí encontramos una serie de yacimientos ricos en
materiales anforicos feno-punicos y vajilla tipo Kouas, como son;
Barbesula, Cerro de la Tortuga, Arastipi, Malaka, Morro de la
Mezquitilla, sex, el Majuelo, Abdera o Baria, como más
representativos de esta zona andaluza.


D. Costa
levantino-catalana y Baleares
: En esta zona del Mediterráneo
destaca principalmente yacimientos como Qart Hadasht, Arx
Asdrubalis, Los nietos, San Ferreol, La Escuera, Lucentum, Necropolis
de la Albufera, La Illeta dels Banyets, Cap Negret, Santuario de la
Serreta, El Amarejo, Saiganthe, Emporiom, Rhode, o Aiboshim


E. La costa africana
Mediterránea
: Aquí nos encontramos con una serie de yacimientos
ricos en materiales feno-punicos y cerámica ática gaditana
indígena, en la Bahía de Benzu (Ceuta), Septem Fratres (Ceuta),
Russadir (Melilla), varios enclaves marroquíes, como Sidi Abselam
del Behar, Thamuda, Kudia Tebmain, Kach kouch o Ras Kebdana y en
Argelia como son Siga, isla de Rachgoun, Mersa Madakh, Les Adalouses
y Argel.


F. Mediterráneo
Central y Oriental
; En este área son abundantes los contenidos
anforicos feno-punicos que conviven con ánforas de origen
cartaginés. También resulta especialmente relevante en algunos
enclaves la vajilla ática gaditana indígena tipo Kouas. Los
principales yacimientos de esta zona son; En Francia (Peyriac de Mer,
Pech-Maho o Enserune. En Italia (Sulcis, Tharros, Olbia, Lilybaeum.
En Túnez (Cartago).


G. La costa africana
del Atlántico sur
: En esta región nos encontramos con un
rosario de enclaves costeros o próximos a la costa, como son en
primer lugar Kouass, Banasa y Lixus como los cuatro grandes ejes
comerciales de esta zona atlántica, y otras como Tingis, Djebila,
Zilil, Azenmour, Mogdoul, Mogador o Rhira entre otros.

H.
La costa atlántica Portuguesa
: Aquí
nos encontramos numerosos enclaves a lo largo de toda la costa
portuguesa desde el Algarve hasta el rio Mondego, donde se ha
documentado material anforico cuyo origen se encuentra en el suroeste
peninsular. Son de mención algunos enclaves importantes, de la costa
portuguesa por el material arqueológico documentado, por ello
debemos hacer mención especial a enclaves como Baesuris, Ossonoba,
Mirtilis, Ipses, Mirobriga o Lacobriga, todos ellos ricos por sus
restos de cerámica tipo Kouas.














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