Autor: aladelta
viernes, 03 de marzo de 2017
Sección: Artículos generales
Información publicada por: aladelta


Mostrado 3.589 veces.


Ir a los comentarios

El águila bicéfala. Parte VII.

El águila bicéfala es un símbolo de origen antiquísimo. A día de hoy sigue siendo el emblema de multitud de paises, ciudades, logias... aparece adornando paredes en todas partes del mundo a través del tiempo desde Sumeria, pasando por la India, la misma Europa e incluso apareciendo en la misma américa precolombina, como síbolo de Olmecas y otras muchas civilizaciones y tribus mesoamericanas. Esta es la séptima parte de mis apuntes e interpretaciones sobre este tema.

Relación entre el águila bicéfala y el dios egipcio Horus.

A Horus se le consideraba entre los egipcios el iniciador de su civilización. Su iconografía demuestra una clara relación con el concepto del águila bicéfala: Horus tiene cabeza de halcón, una rapaz muy parecida al águila, y, sobre todo, una corona doble, la cual simboliza la dualidad, como el águila bicéfala y el mismo Jano.



De izquierda a derecha: Osiris, Isis, Horus, este último portando la doble corona, representando la dualidad.


En esta Corona Doble,  la corona blanca, representa a Seth y la otra, la corona roja superpuesta, a Horus.
Esto indica de nuevo dualidad dentro de un mismo ser, como ya hemos visto antes con la relación visnú-shiva, ninurta-pazuzu y Jano y sus dos Juanes(Janos). Además en el mito de horus, su tio Seth mata a su padre, Osiris, de la misma manera que Ninurta mató a Pazuzu o Visnú a Shiva(o al revés) en forma de avatares enfrentados, o la muerte de uno de los Juanes, en este caso, Juan el Bautista mandado decapitar.



De izquierda a derecha: Horus, Osiris, Isis.

Horus es también una deidad solar, como Jano, Mitra, etc.

En el mito, Osiris es vuelto a la vida, pero pasa a ser Rey de los muertos y está presente; es decir, queda oculto, reinando entre los muertos, observando, de la misma manera que la tercera cara de Jano queda omitida como observador oculto del eterno presente. Y es su hijo, Horus, quien reina, pero reina con la doble corona, que representa a Osiris encarnado en Horus y a Seth, es decir, el bien y el mal, segun interpretaciones o símplemente los falsos opuestos o complementarios, oriente-occidente, pasado-futuro, espíritu-materia...

Aquí veo un claro paralelismo entre la Trinidad cristiana, representada en la imagen de la Virgen María con el niño Jesus, e Isis con su hijo Horus. En ambos casos, el padre está presente pero oculto, observando desde el mundo de los muertos en el caso de Osiris, o como Espiritu Santo, etéreo, intangible y, por tanto, invisible, pero presente al fin y al cabo.

Habrán que discrepen de la relación directa de la Virgen María con la Santísima Trinidad.  La Santísima Trinidad la suelen definir como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creo que el secreto queda desvelado en el persignarse. Cuando nos persignamos, y decimos "en el nombre del padre" se coloca la mano derecha en la frente, "del hijo", se coloca la mano en el pecho, "y del Espíritu santo" se lleva las manos al hombro izquierdo y luego al derecho. Considero que en el padre ya está incluido el espíritu santo, pues ambos están siempre ocultos aunque presentes; cuando nos persignamos y decimos "y el espíritu santo", estaría oculta en realidad la madre, emulando la posición de hombros a las piernas de la madre abiertas cuando pare, mientras que en el centro, el pecho, el hijo, emularía al nacimiento del niño por la vagina. Es por ello que para mí la mejor representación de la Santísima Trinidad es la Virgen con el niño.

Por tanto, tenemos Padre(en forma de Espíritu Santo)-Madre(la Virgen María)- Hijo(Jesús), la Santísima Trinidad.



y que recuerda a otra tríada:

Osiris(oculto pero preseniando desde el mundo de los muertos)-Isis-Horus.



Ambas iconografías representan la dualidad encarnada en un solo cuerpo. Es decir, el Espiritu Santo-Osiris, representa la parte sutil, espiritual, no visible pero presente; la Virgen Maria-Isis, representa su opuesto, en este caso la parte material, la materia, lo visible, lo carnal y mundano; el niño Jesus-Horus, representan la unión de espíritu y materia, o la dualidad dentro de un mismo ser.

Por tanto, tanto en el caso de Horus, como en el de Jesús, estos representan la Dualidad en un mismo cuerpo, al igual que Jano, el águila bicéfala, la Trimurti.


Horus, Jesucristo, Jano, el águila bicéfala de Hattusa, actual Turquía.





He encontrado una intrigante relación del escudo de la famosa familia Rothschilds con la tríada Osiris, Isis, Horus.


Escudo de los Rothschilds

A la izquierda vemos representado a Isis, que en vez de portar como corona el Disco Solar, porta un sello de Salomón o estrella de David; al centro, Horus, representado por la rapaz; y a la derecha, Osiris, representado por las plumas azules y blanca (comparar con ilustración de más arriba y comparar el código de colores).

¿Cual es el motivo por el cual los Rothschilds, una de las familias más poderosas del planeta, representan en su escudo de armas a Isis, Horus y Osiris?



No hay imágenes relacionadas.

Comentarios

Tijera Pulsa este icono si opinas que la información está fuera de lugar, no tiene rigor o es de nulo interés.
Tu único clic no la borarrá, pero contribuirá a que la sabiduría del grupo pueda funcionar correctamente.


  1. #1 Baal 27 de mar. 2017

    aladelta, sin discutir la idea de que toda trinidad responde como es lógico a la imagen de la unión de lo masculino-femenino y el nacimiento de esa unión, creo, no obstante, que el de la trinidad cristiana es un concepto mas evolucionado y de origen indoeuropeo. Me explico, en el desarrollo de los cultos indoeuropeos, de corte patrialrcal, la divina feminidad se va a ver sustituida paulatinamente por un nuevo elemento que dio lugar al desarrollo de la triple función indoeuropea. En el cristianismo además, sobre la base teológica y patriarcal del judaísmo, aparece como elemento previo al desarrollo teológico de la trinidad la idea de pistis shopia, en donde si bien pervive el elemento femenino, al menos en el recuerdo de la Sekináh hebraica, la idea de unicidad divina aparece ya como indiscutible y el aspecto masculino como el dominante.  Tendríamos pues a Dios Padre con el papel del dios todopoderoso creador y destructor, Señor de los cielos; Jesucristo con las funciones clásicas de los dioses solares como alimento de vida en su función germinativa masculina, que hace crecer el dios que todo hombre lleva en sí como participación de lo Eterno; y finalmente, el Espíritu Santo que asume la función del “Heraldo de los dioses” el que aporta el conocimiento divino; (como función sustituta de la matriarcal germinativa de La Tierra complemento de la del Dios creador, que es relegada a un segundo plano, en la función asumida por María y el culto a la Virgen). En este sentido, en la teología cristiana primitiva puede apreciarse la siguiente comparativa con los elementos panteistas primitivos y las tradiciones religiosas previas:


    Dios Padre - El Cielo - (Dagda/Zeus/Enhil, etc.)

    Dios Hijo - El Sol - (Baal/ Apolo/Rá/Lug, etc.)

    Dios Espíritu Santo. - El Agua que Fluye o el Viento que Sopla - (El Verde/ Hermes/ Ogmios, etc.)

    Virgen María - La Tierra germinal o también la Luna  - (Ana-Dana/Gaya/Era/Rea/Deméter/Astarté/Artemis/ Diana/Innana/Cibeles/ Isis, etc.).

    Satanás - el inframundo - (Dôn/Set/Hefestos, etc.)

  2. #2 Baal 31 de mar. 2017

    Zervan, claramente la escritura harappa no parece indoeuropea y posiblemente sea drávidica dados sus autores. No soy lingüista vaya por delante, pero creo que la pervivencia de ciertas partículas en todo el arco del Tigris y Eufrates al Indo responde a la interrelación de las lenguas. No soy muy partidario de la tesis elamo-dravídica, al menos en su planteamiento actual; creo más bien que las relaciones que pueden encontrarse, tanto genéticas como lingüísticas, responden a la interrelación comercial y cultural y a la existencia de préstamos ideomáticos. Creo igualmente que entre elamitas e indoeuropeos existía igualmente una clara relación de transferencia, de ahí que puedan rastrearse partículas y términos comunes; y de ahí que se relaciones también con pueblos dravídicos como Harappa. Queda la cuestión del lenguaje nostrático cuya existencia creo evidente, de ello resultaría que las relaciones lingüísticas en la prehistoria eran mucho mayores de lo que podamos pensar hoy. Pensemos en leguas actuales: el castellano recibe préstamos del francés tanto directamente en el caso de los galicismos, como a través del inglés por ejemplo. Del mismo modo debía ocurrir en la antigüedad. Amén de que como en inglés, francés o español, se puede rastrear un sustrato común en el indoeuropeo, en las lenguas de la antigüedad debería buscarse igualmente ese sustrato común.Que en Sumeria hubo un claro intercambio cultural con los indoeuropeos, (dánicos para mi), se manifiesta en el desarrollo de diversas creencias e instituciones análogas entre ambas cultural. Por otro lado, en mi opinión, y esta es muy personal, los pueblos semitas e indoeuropeos compartirían un origen común muy anterior a su desarrollo cultural quizás de 20 o 30 mil años, quedando al margen la cuestión sumeria que bien podría sumarse a ese mismo origen común o dejarse fuera. Volviendo a la posible existencia de una lengua nostrática común situada al menos en la salida del homo sapiens de África, opino que la partícula an- es de especial relevancia, como otras como mam- para referirse a la maternidad; ya que an- se referiría hipotéticamente a la cueva, el útero, lo que está encerrado y oculto o carente de luz, de ahí el término antarkarana al que aludes y las relaciones entre términos drávidicos e indoeuropeos, no sin olvidar la convivencia histórica desde las innvasiones indoeuropeas, que exige por ejemplo un estudio pormenorizado de que términos son originarios de cada una.

  3. #3 Baal 31 de mar. 2017

    La imagen de Bogazkoy responde a la iconografía hitita como la que alude aladelta; es mas, es aún mas antigua ya que se fecha en el siglo XVIII a.C. y existen otros sellos semejantes. Lo reseñable aquí, en mi opinión, es el anudado de cuerda ya que creo podría responder, como el propio águila bicéfala, a un símbolo de la realeza (hitita, no olvidemos a Gordias como mítico rey de Frigia). Por lo demás, el bajorrelieve de Dudu que el artículo que citas reproduce también responde a las mismas dos imágenes. No podemos considerarlo como mera coincidencia,  creo que o bien hay un origen común o bien una interferencia cultural de las que antes hablaba, si bien época como la del bronce es difícil de establecer.


    Sobre el símbolo de Harappa creo mas bien que se refiere al dios Iama como deidad psicopompa que mira a este y al otro mundo. Su relación con el águila bicéfala hittita se me escapa, puede que guarde relación a través de la idea original de un dios solar, rey y pontíficex, es decir aquél que gobierna el día y conoce los secretos de la muerte y la resurrección; pero como digo esto me resulta puramente especulativo y faltarían mas evidencias, aunque las representaciones de águlias bicéfalas y otros elementos duales del tipo "potnia theron" en el Luristán me refuerzan en la idea de la continuidad cultural también en este caso.

    Por último si me resulta llamativa la advertencia que hacías al término "corazón", pues en la mayoría de las imágenes arcaicas que venimos refiriendo del águila bicéfala, su pecho aparece precisamente representado por el dibujo de un corazón.

  4. #4 zervan 31 de mar. 2017

    La verdad nunca he leído que los reyes hititas se asociaran a la metalurgia. Hay un art. de Amzallag, The origin and evolution of the saraph symbol (que me merece muchas críticas). Sería Nehushtan, la serpiente de cobre, según este autor asociada a Yhwh y a la monarquía, por abundar serpientes coloradas en las zonas mineras de cobre. Serían guardianas de las minas. La verdad es que SRF es una Serpiente ígnea alada egipcia que preside 3 decanos, o sea una mansión lunar del Ecuador celeste (año de 360 días), de donde los serafim hebreos. No tiene nada que ver con las serpientes terrestres.
    Hay una homofonía entre serpiente y cobre, así como en Chipre entre cobre, ciprés y la diosa de la vida y la muerte. En hebreo las palabras vida y serpiente tienen el mismo origen (hawá). Los hebreos eran muy aficionados a estos juegos de palabras.  Por ejemplo sumerio Ti, costilla, homófono de vida en sumerio, da la dama de la vida/de la costilla. Lo cierto es que la serpiente de cobre elevada  llega a ser un símbolo de Cristo. Uno de los poderes de los primeros cristianos era dominar a las serpientes, como una secta que nombra Champollión a su llegada a Egipto.
    Pudiera ser, interpretando algunos kudurrus, que el símbolo & se refiera a la serpiente Vía Láctea, camino de la muerte y resurrección, por lo tanto de lo imperecedero de la monarquía. ???

  5. #5 Baal 03 de abr. 2017

    Zervan, sobre la relación con los cultos ofídicos tengo mis dudas, aunque si parece claro que estos guardan cierta relación con misterios relacionados en mayor o menor medida con el fuego y por ende con la fragua, no he leído lo suficiente y no tengo una opinión conformada. 

    Por otro lado, he leído el texto que dices y la vinculación del motivo del trenzamiento al dios de las tormentas, donde los propios autores afirman que: es una hipótesis plausible, (y lo comparto como una mas de las posibles), considerar el entrelazamiento como representación del océano cósmico. Pero como digo, existen otras alternativas y una es la que señalaba y que considero mas plausible, la de vincular el nudo y el entrelazado a la realeza: el shen egipcio, el mito de Gordias (al que aludí anteriormente), o incluso el cordón blanco asociado a la casta brahmán o el llautu incaico, podrían ser manifestaciones de ello. Pensemos en las coronas. Las coronas en origen no son otra cosa que un conjunto de ramas entrelazadas que se colocarían en la cabeza del monarca, del campeón o el héroe de una tribu. Desde esta perspectiva, todo cordel, trenza o nudo serían representaciones de la realeza y quien los portara vendría investido de dicha condición. El cordón y, tras la metarlurgia la cadena, es la representación primaria de todo lo que une, función también primaria de la realeza: la unión de las familias en una sola tribu. La corona y el cordón se convierten en símbolos místicos asociados al rex et sacerdos que se liga a su pueblo de forma indisoluble; de ahí en adelante se perfila también como símbolo de la comunidad entre los iniciados y elegidos en muchas culturas y, como recuerda Cirlot en su Diccionario de Símbolos, tenmos además que: "Los trenzados de cordoncillos de las militares y funcionarios, las bandas y lazos, galones y cintas no son sino emblemas de una fuerza de cohesión y ligazón".

    Unos últimos aportes a esta breve hipótesis serían a investigar, por ejemplo: el símbolo de la madeja en el lema sevillano de NO8DO que se vincularía inmediatamente a la realeza, (con independencia del jeroglífico en el que se inserta) y, el cordón que borla todos los escudos papales, o mejor aún, los cordeles con borlas cardenalicios.

  6. #6 Baal 04 de abr. 2017

    Zervan, te quedas en Chile de continuo en tus referencias. Insisto en que las tribus indígenas chilenas son etnográficamente mucho mas evolucionadas que los primeros sapiens que salieron de África, Bien cruzaran el Pácifico, bien llegaran a través de Bering, estamos, como mucho, en los 50.000 años, 20.000 posteriores a la época que yo aludo. Además que el desarrollo de las culturas indígenas de América desde hace esos 50.000 años es mas que evidente y sus mitos, ritos y costumbre es de pensar que poco o nada tienen que ver con los originarios. Dicho esto, concuerdo en todo lo demás contigo, corpulencia y agresividad determinan las funciones exteriores de los  machos: guerra y caza, mientras que las interiores corresponden al mundo femenino. Y es esto precisamente lo que determina el matriarcado, dentro de la tribu mandan las hembras, el jefe o macho dominante solo ejerce su poder en el exterior y sobre los otros machos. Este patrón se observa en muchos de los animales gregarios aunque no en otros. No estamos ante el modelo de macho único o superior con múltiples hembras para el que expulsa a los jóvenes de la manada, estamos ante un grupo de nómadas cohesionado donde no hay expulsión de los machos sino que existe una jerarquía masculina y femenina y una distribución de roles, siendo el rol femenino el determinante a la hora de ordenar la convivencia interna. Los machos pueden determinar las rutas migratorias por razón de la caza y pueden ejercer cierta violencia interna en los apareamientos sexuales, pero la cohesión y susbsistencia de la tribu exigía que esta se mantuviera en una población estable, de forma que ni creciera, ni disminuyera. Y esta labor correspondería a las hembras que serían las que ejercerían un control de natalidad mas efectivo. La preponderancia de un macho alfa se vería limitada por ciertos rito y tabúes que le impondría la propia tribu con el fin de no generar conflictos con el resto de los machos y como digo garantizar esa estabilidad. La cultura patriarcal en mi opinión responde a épocas posteriores donde como dije la mayor población de La Tierra facilitó las relaciones intergrupales, al tiempo que  se empezó a establecer la agricultura y el sedentarismo. Es en este ámbito en el que el jefe toma preponderancia frente a las matriarcas ya que no tiene que partir semanas enteras en busca de caza, sino que convive a diario con la tribu y manifiesta en ella su poder. Esto degeneró en la transmisión hereditaria del poder, antaño adquirido por la valía del macho, a sus descendientes, agora por el mero vínculo de sangre, dando origen a la monarquía. Cierto es que la monarquía hereditaria no respondía a los patrones de siglos posteriores, ya que si el heredero era lo suficientemente débil era defenestrado y sustituido por otro jefe mas fuerte, pero lo cierto es que esa estadía de las tribus en campamentos semi-nomadas o sedentarios permitió que el nuevo rey asumiera cada vez mas funciones no solo en lo externo, sino en lo interno anulando todo poder femenino.

  7. #7 aladelta 12 de abr. 2017

    Muy interesante todas vuestras aportaciones. Muchas gracias Baal y Servan.

    Creo que Europa ha pecado los últimos 200 años de una visión demasiado eurocéntrica y filoindoeuropeista. Debemos recordar que las lenguas indoeuropeas son eso, lenguas y que las poblaciones europeas o europoides, como lo son los túrquicos, los finougrios, los semitas los camitas, el vasco(superviviente de un grupo casi extinto llamado actualmente protovasco y que presumiblemente se habló por todo el occidente europeo), e incluso el dravídico, o lenguas muertas como el sumerio, son lenguas habladas por la gran familia caucasoide, además de los indoarios, germánicos, románicos, eslavos, etc. Dicho esto, personalmente soy tremendamente escéptico de que alguna vez hubiera una mentalidad indoeuropea. No hay ninguna prueba sólida al respecto y se basan en puras conjeturas. En lo que respecta a la trinidad, rebasa con creces las barreras lingüísticas y la vemos en la cultura egipcia, la hindú, la drávida.

    Por tanto, hay que ir a lo que conocemos de manera sólida, en cuyo caso tenemos que hablar de la cultura egipcia, que en absoluto tiene que ver con ningún lenguaje indoeuropeo, y que sin embargo influenció, o como prefiero interpretar, coincidió con otras culturas de aparente distinto origen en lo que respecta a sus creencias.

    El problema de occidente es que ha perdido sus referencias. En España no sabemos con certeza nada de nuestros antepasados antes de los romanos, por lo que debemos echar mano a interpretaciones y a mitología comparada. Quedan restos en el folclore peninsular,especialmente el norte,entre gallegos, asturianos, cántabros, vascos, navarros, aragoneses y catalanes, pero se les suelen dejar fuera de los estudios serios, por desgracia. Ahí está en mi opinión la clave de parte de nuestro pasado, que nos empechamos en ignorar. Y es que en España padecemos lo que a mí me gusta llamar hipermetropía mental, es decir, que ven muy bien de lejos, pero son cegatos para ver de cerca.

    Para mí es obvio que nuestro pasado es muy anterior a ninguna lengua indoeuropea y sin embargo tenemos cultos que se remontan a un momento anterior al romano y que la religión cristiana la ha asimilado, convirtiéndolas en vírgenes o santos esos dioses o cultos paganos que seguían nuestros antepasados. Precisamente, el culto a la virgen María con el niño, tan extendida en toda la península, recuerda muy mucho al culto a ISIS y Horus. Soy de la opinión que no necesariamente un culto similar implica una misma cultura u origen. Precisamente, si leeis detenidamente las ideas que he ido vertiendo en los sucesivos artículos, quiero demostrar que culturas tremendamente lejanas y dispares albergan mismos cultos o en su defecto extremádamente parecidos.

    En lo que respecta a una supuesta mentalidad patriarcal en la familia indoeuropea que se impuso por la fuerza a una supuesta mentalidad matriarcal no indoeuropea, estoy con Servan en que no creo que haya existido nunca ninguna cultura púramente matriarcal. Una cosa es que hubieran sociedades matrilineales y otra que estas tuvieran a la mujer como el centro de poder. Son cosas muy parecidas. Creo que la idea de Marija Gimbitas estaba completamente errada y basada en ideas preconcebidas de que la mujer es buena el hombre es malo y que el patriarcado destruyó el matriarcado, etc, son concepciones ridículas que se caen por su propio peso.

    Hoy en día en ninguna sociedad humana hay ninguna sociedad puramente matriarcal. Una cosa es el culto a una gran diosa madre o que hayan tribus en las que las mujeres puedan tener más de un marido y otra que sea la mujer la que tome las decisiones de la tribu. En casi todas las sociedades tribales, los que toman las decisiones son los ancianos y sólo en caso de guerra se les suele otorgar un poder momentaneo a un jefe que hace las veces de general, pero el consejo de ancianos suele prevalecer en casi todas las sociedades tribales que siguen perviviendo actualmente.

    Hubo un tiempo que creí en el matriarcado, pero he caido ya en la cuenta que es más que probable que ese supuesto matriarcado es un error total en las interpretaciones de los datos arqueológicos. En casi todas las culturas, el culto a las diosas femeninas equivale a un culto a la Tierra, la materia, la vida visible, la fertilidad, el renacer, la madre de los dioses, que reina en la Tierra o incluso dentro de la Tierra, mientras que los dioses masculinos suelen reflejar más lo etereo, lo intangible, lo sutil,que suelen gobernar en lo alto, en el cielo, alejado de los hombres. Esa visión es casi universal y ha sobrevivido en el judaismo, cristianismo, islamismo, hinduismo, principalmente en diferentes aspectos. No son cultos contrapuestos, sino complementarios. La visión reduccionista de la escuela de Marija Gimbutas ha querido ver una guerra Patriarcado V Matriarcado, relegando a un segundo plano a este último tras una supuesta conquista. Creo que nunca hubo tal sumisión sino que siempre hubo complementaridad y tribus que momentaneamente se decantaban más por un culto que por otro, dependiendo de la orografía que tuvieran. Por ejemplo veo lógico que una tribu fronteriza sometida a invasiones acabara reforzando un culto mayor a un dios de la guerra; otro que habitara en una zona marítima a un diós de las aguas, otro que habitara zonas fértiles, un culto a una diosa madre...etc. Pero en ninguna sociedad humana les era ajeno el resto de dioses.

    Me cuesta entender una supuesta visión de creencias más primitivas que otras o más evolucionadas que otras, como comentas, Baal. Creo que esas son concepciones subjetivas derivadas de prejuicios o malinterpretaciones.

    En lo que respecta a la trinidad supuestamente indoeuropea de la que haces referencia, Baal, los atributos que él expresa no son más que los mismos que los de la trinidad egipcia. No veo evolución ni estados primitivos sino equivalencias y esas equivalencias, tan tremendamente similares entre poblaciones hamitas, sumerias, semitas, e indoeuropeas, refuerza si todavía cabe mi idea de cultos universales coincidentes independientemente del origen de cada pueblo.

  8. #8 zervan 13 de abr. 2017

    La escritura devanagari seguramente procede  de escrituras semíticas, y éstas de escituras sagradas súmeras y egipcias; también los numerales muestran un origen egipcio.
    Habitualmente nuestra cultura es llamada occidental greco romana; creo más apropiado llamarla mesopotámico mediterránea. Tiene también elementos esteparios, me parece por ej. que el origen del caballo doméstico es estepario; hasta hoy el caballo en China y Japon es MA, lo que da nuestro mar (mariscal, mare, marc, etc.). Hay una tendencia a ignorar los elementos extremo asiáticos y africanos de nuestra cultura y sobrevalorar los europeos septentrionales, lo cual, creo, hubiera extrañado a un griego o a un romano de los cinco siglos AC que consideraban a Egipto y Babilonia la cuna de la cultura.

  9. #9 aladelta 13 de abr. 2017

    Creo al haber perdido referencia de nuestros propios antepasados, es lógico pensar que todo viene de oriente, del mediterraneo. Personalmente creo que occidente y más precisamente Iberia, ha jugado un papel mucho más importante en el acervo del mundo, sin denostar la indudable aportación de oriente, por supuesto. Pero si empezamos por el mito de la atlántida, salido de Egipto y dado a conocer por Solón, pasamos por Tartesos, su cultura y escritura y el hecho de que las momias de los faraones tutankamón y akenatón muestran en análisis de marcadores de ADN que están relacionados con poblaciones del occidente europeo, no con los norteafricanos. El simple hecho que estos faraones tengan más que ver con europeos occidentales que con norteafricanos, demuestra el papel fundamental que tuvo el occidente europeo, sobre todo Iberia, en la construcción del mundo que hoy conocemos, aunque esa conexión se haya perdido o hayamos dejado de ser conscientes de ello. Coincido que el nordeurocentrismo y, sobretodo, el filoindoeuropeismo tiende a dejar fuera la gran importancia del extremo oriente, extremo occidente y África en general.

    Sobre el uso del caballo no creo que tenga un origen estepario en absoluto, por lo menos en esencia. El estudio genético del caballo de raza ibérica muestra que existe en la península desde épocas prehistóricas, se han encontrado incluso pinturas rupestres de caballos y el uso de éste es muy antiguo en la península. Otra cosa es su uso en el plano militar. Mientras que en occidente el uso del caballo era un signo más bien de prestigio y la idiosincracia de las poblaciones occidentales seguramente daba importancia a la infanteria por encima del uso del caballo e incluso del arco, en las poblaciones esteparias su uso ha sido militar desde hace muy antiguo.

    En lo que respecta a la escritura de harappa, he encontrado por la red que han encontrado la manera de descifrar dicha escritura y que la lengua que alberga es efectivamente sánscrito, es decir, perteneciente a la cultura védica.

    Las tradiciones dravídicas cuentan que ellos vienen de una tierra más al sur, que algunos apuntan a la mítica Lemuria, por lo que la idea de unso dravídicos siendo desplazados al sur se cae por su propio pie... en mi opinión.

    Saludos.

  10. Hay 9 comentarios.
    1

Si te registras como usuario, podrás añadir comentarios a este artículo.

Volver arriba