Autor: Armando Besga Marroquín
viernes, 16 de septiembre de 2016
Sección: Edad Media
Información publicada por: SALA
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El rey Nepociano de Asturias, monarca legítimo y vasco.

Nepociano fue un monarca legítimo de origen vasco pariente de Alfonso II por parte de madre.


En el siguiente enlace el trabajo de Armando Besga Marroquín El rey Nepociano de Asturias monarca legítimo y vasco. 

http://www.academia.edu/7696811/El_rey_Nepociano_de_Asturias_monarca_leg%C3%ADtimo_y_vasco

Al margen del trabajo del medievalista  y en el siguiente enlace intervención de Armando Besga Marroquín en el ateneo Jovellanos de Gijón.

http://www.elateneo.es/eventos/show/armando-besga-nepociano-fue-un-rey-asturiano-legitimo-de-origen-vasco

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ARMANDO BESGA MARROQUÍN, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Deusto, dedicó su conferencia del20 de NOVIEMBRE de 2012 a defender la figura de NEPOCIANO como monarca legítimo del Reino de Asturias. "De él sabemos pocas cosas: que su reinado fue breve, que fue totalmente legítimo -a pesar de que se le ha considerado injustamente como un usurpador-, y que era de origen vasco". El historiador intervino en el ciclo dedicado a la monarquía asturiana con una charla sobre “RAMIRO I Y NEPOCIANO”, de la que aquí les ofrecemos un amplio resumen.

 

"Nepociano es el monarca asturiano que menos tiempo reinó. Es también el peor conocido, pues prácticamente sólo sabemos de él lo que los cronistas asturianos quisieron decirnos en unos breves relatos que además resultan sospechosos y que, en realidad, están dedicados a Ramiro I, pues a Nepociano se le negó la condición de monarca. Como el análisis de la historia de Nepociano ha de basarse en esas informaciones de las crónicas asturianas, conviene comenzar recordándolas, puesto que, además, los detalles son de gran importancia.

Las fuentes
El relato más breve, y probablemente más objetivo, es el de la Crónica Albeldense que dice lo siguiente sobre el reinado de Ramiro I:


 “Ramiro reinó siete años. Fue vara de la justicia. Acabó con los bandoleros arrancándoles los ojos. Terminó con los magos por medio del fuego, y con admirable celeridad desbarató a los rebeldes. Primero venció a Nepociano junto al puente del Narcea, y así se hizo con el reino. En este tiempo vinieron a Asturias los primeros normandos . Más adelante, al mismo Nepociano y a otro rebelde, un tal Aldroito, les arrancó los ojos de la cara, y vencedor dio muerte al soberbio Piniolo. En el lugar de Liño construyó una iglesia y palacios, con admirable obra de bóveda. Y allí abandonó esta vida, y descansa en su túmulo de Oviedo, el primero de febrero de la era 888” .


 La versión Rotense de la Crónica de Alfonso III nos proporciona un relato más extenso del reinado de Ramiro I y, por ende, más informaciones sobre Nepociano:


“En la era 881, tras la muerte de Alfonso, es elegido Ramiro, hijo del príncipe Bermudo. Por aquel tiempo estaba ausente de su morada y se había trasladado a la provincia de Vardulia para tomar esposa. Cuando el dicho príncipe Alfonso partió de este mundo, Nepociano, conde de palacio, se hizo ilegítimamente con el reino. Cuando el príncipe Ramiro oyó lo ocurrido, se refugió en las partes de Galicia y en la ciudad de Lugo reunió un ejército. Mas, después de un breve espacio de tiempo, partió contra los ástures. Cuando Nepociano oyó de su venida, le salió al paso en un puente sobre el río que se llama Narcea con su ejército. Mas al entablarse el combate se vio abandonado de todos los suyos y sin tardanza se dio a la fuga; en la región de Primorias fue apresado por dos condes, Escipión y Sonna, y cegado. El rey Ramiro mandó que fuera encerrado en un monasterio, y en el hábito monástico terminó su vida. Por el mismo tiempo el pueblo de los normandos, antes desconocido para nosotros -un pueblo pagano e infinitamente cruel-, vino con una armada a nuestras tierras. Ante su llegada, el ya dicho rey Ramiro congregó un gran ejército, y en el lugar que se llama Faro de Brigancio les plantó batalla; allí dio muerte a gran cantidad de ellos y sus naves las aniquiló por el fuego. Pero otra parte que de ellos quedó se refugió en el mar y llegó a la provincia de la Bética. Entraron en la ciudad de Sevilla, y allí grandes masas de musulmanes, parte por la espada y parte por el fuego, fueron exterminadas. Al cabo de un año. y tras la expedición contra la ciudad de Sevilla, se tornaron a su tierra. Pero volvamos a nuestro asunto.


 El príncipe Ramiro ya tantas veces nombrado se vio muchas veces acosado por guerras civiles. Dos magnates, un prócer y el otro conde de palacio, se levantaron en su soberbia contra el rey. Pero cuando el rey conoció sus designios, a uno de ellos, cuyo nombre era Aldroito, ordenó que le sacaran los ojos. Y al otro, de nombre Piniolo, lo mató por la espada con sus siete hijos. Después de que descansó de las guerras civiles, edificó muchos edificios de piedra y mármol, sin vigas, con obra de abovedado, en la falda del Monte Naranco, a sólo dos millas de Oviedo. Con los sarracenos hizo la guerra dos veces, pero por gracia de Dios salió siempre victorioso. Tras el séptimo año de reinado, murió de muerte natural y descansa en su tumba en Oviedo” .
El relato de la redacción Ovetense de la Crónica de Alfonso III, que probablemente constituye una versión censurada de la Rotense, ofrece variaciones de interés, entre las que destaca la participación de los vascones en la guerra entre Nepociano y Ramiro I:


“En la era 881, tras la muerte de Alfonso, es elegido para el reino Ramiro, hijo del príncipe Bermudo. Pero por aquel tiempo se encontraba ausente en la provincia de Vardulia para tomar esposa. A causa de su ausencia aconteció que Nepociano, conde de palacio, usurpó ilegítimamente el reino. Y así Ramiro, cuando supo que su primo Alfonso había partido del mundo y que Nepociano se había hecho con el trono, se metió en la ciudad de Lugo, en Galicia, y se hizo con el ejército de toda la provincia. Mas, después de un breve espacio de tiempo, hizo irrupción en Asturias. Nepociano le salió al paso junto al puente del río Narcea, tras reunir una tropa de asturianos y váscones. Y abandonado sin tardanza por los suyos, se dio a la fuga y fue apresado por dos condes -a saber, Escipión y Sonna-, en el territorio de Primorias. Y así, tras recibir lo que merecía por sus obras, arrancados sus ojos, fue destinado a un monasterio. Y así, en tiempo posterior, llegan las flotas de los normandos por el Océano septentrional a la costa de la ciudad de Gijón, y de allí siguieron al lugar que se llama Faro de Brigancio. Cuando lo supo el ya nombrado rey Ramiro, envió contra ellos un ejército con sus generales y condes, y aniquiló a una multitud de ellos y quemó por el fuego sus naves. Pero los que quedaron de ellos irrumpieron en Sevilla, ciudad de España, y tras tomar de ellos botín, mataron por la espada y por el fuego a muchos musulmanes. 
  Entretanto el príncipe Ramiro se vio muchas veces acosado por guerras civiles. Pues el conde de palacio Aldroito, que conspiraba contra el rey, fue cegado por mandato regio. También Piniolo, que fue después de él conde de palacio, se alzó en abierta usurpación contra el rey. Fue muerto por él junto con sus siete hijos. Entretanto el dicho rey fundó una iglesia en memoria de Santa María, en la falda del Monte Naranco, distante de Oviedo dos millas, de admirable belleza y hermosura perfecta y, para no referirme a otras de sus hermosuras, tiene una bóveda apoyada en varios arcos, y está construida solamente con cal y piedra; si alguien quisiera ver un edificio similar a ése, no lo hallará en España. Además edificó no lejos de la dicha iglesia palacios y baños bellos y hermosos. Mas también contra los sarracenos guerreó dos veces y salió vencedor. Y cumplido el séptimo año de su reinado, descansó en paz en Oviedo” .
 La información existente se completa con dos testimonios breves, pero de gran importancia. Uno es la mención de Nepociano tras Alfonso II en la Nomina Regum Catolicorum Legionensium, que certifica su condición de rey y nos proporciona el único dato sobre su parentesco (que, sin duda, está relacionado con su entronización): Deinde Nepotianus cognatus regis Adefonsi . El segundo testimonio se halla en un documento del año 863 del Cartulario de Santa María del Puerto en el que se menciona una sentencia dada en Oviedo por Nepociano, al que se da el título real de don, que también se otorga a Ordoño I en la calendación del diploma .

 Finalmente en el diario La Nueva España 

 http://www.lne.es/asturama/2014/02/05/memoria-borrada-nepociano/1538333.html




La memoria borrada de Nepociano

Sucesor de Alfonso II, tras un período de enfrentamientos entre los dos linajes descendientes de Pelayo, fue desplazado del trono por Ramiro I


Siempre se ha dicho que la historia la escriben los vencedores y el caso de Nepociano es un buen ejemplo de esa afirmación. Sucesor de Alfonso II a su muerte, Nepociano fue desplazado del trono por Ramiro I, cuyo nieto Alfonso III es el promotor de las tres crónicas que nos transmiten la historia del Reino de Asturias.

La muerte de Alfonso II en el mes de marzo de 842 desencadenó en el Reino de Asturias un período de enfrentamientos civiles en el que estuvieron inmersas las dos familias o linajes descendientes del rey Pelayo y de Pedro, duque de Cantabria, pero del que sólo conocemos la versión del bando vencedor. Si la sucesión de Alfonso II por Nepociano fue legal, Alfonso III, el inspirador de las crónicas, habría recibido de su abuelo Ramiro I una herencia manchada por la ilegitimidad.

Sin embargo, las crónicas del ciclo de Alfonso III cambian las tornas y acusan de ilegitimidad a Nepociano. La "Sebastianense" cuenta que a la muerte de Alfonso "es elegido para el reino Ramiro, hijo del príncipe Vermudo". Estaba entonces ausente, en la provincia de Vardulia (norte de Castilla), en busca de esposa. Aprovechando su ausencia, "Nepociano, conde de palacio, usurpó ilegítimamente el reino. Y así Ramiro, cuando supo que su primo Alfonso había partido del mundo y que Nepociano se había hecho con el trono, se metió en la ciudad de Lugo, en Galicia, y se hizo con el ejército de toda la provincia. Más, después de un breve espacio de tiempo, hizo irrupción en Asturias. Nepociano le salió al paso junto al puente del río Narcea, tras reunir una tropa de asturianos y vascones. Y abandonado sin tardanza por los suyos, se dio a la fuga y fue apresado por dos condes, a saber, Escipión y Sonna, en el territorio de Primorias (zona de Cangas de Onís). Fue cegado en castigo y encerrado en un monasterio".

La "Rotense" ofrece una versión similar, sin la mención de la colaboración de los vascones, mientras la "Crónica Albeldense", más escueta, contiene unas variantes muy significativas, pues sitúa el acceso al trono de Ramiro con posterioridad a la derrota de Nepociano. "Primero venció a Nepociano junto al puente del Narcea, y así se hizo con el reino", dice la crónica.

Si en las dos versiones de la "Crónica de Alfonso III" se presentaba a Nepociano como un rebelde que se había levantado contra Ramiro I, la "Albeldense", sin dejar de considerarlo "rebelde", introduce el matiz de que Ramiro sólo fue rey tras derrotarle, lo que deja suponer que Nepociano reinó antes que Ramiro.

Esa realidad la confirman varias nóminas de los reyes asturianos y leoneses que se han conservado, fechadas en su mayoría en el siglo X, pero que beben en fuentes más antiguas. En una copiada en el códice "Emilianense", escrito a finales del siglo X, que recoge los reinados desde Pelayo hasta Ramiro II, Nepociano, calificado de "cognatus regis Adefonsi" ("cuñado o pariente del rey Alfonso II"), figura como rey entre Alfonso II y Ramiro I. También aparece con la misma indicación en el códice "Rotense", que incluye la duración de los reinados de cada rey, aunque deja en blanco los años que reinó Nepociano.

Hay otro testimonio epigráfico, no tenido en cuenta por los historiadores que se han ocupado de este período, que avala implícitamente la realidad del reinado de Nepociano. Se trata de una lápida que ahora se conserva en el muro norte del crucero de la catedral de Oviedo, aunque originalmente estuvo en una fortificación levantada por Alfonso III para proteger a la iglesia de San Salvador. Dice así el texto, en la parte que nos importa: "En nombre del Señor Dios y Salvador nuestro, Jesucristo (?), en cuyo honor fue edificado en este lugar de Ovetao (Oviedo) este templo por el entonces piadoso príncipe Alfonso; sucediéndole en el reino, desde su muerte hasta hoy, el cuarto de su estirpe, con similar nombre, el príncipe Alfonso, hijo del rey Hordoño (sic) de santa memoria?".

Si Alfonso III es el cuarto rey en la sucesión de Alfonso II, es porque se incluye en la cuenta a Nepociano, primer rey tras Alfonso II; Ramiro, el segundo, Ordoño, el tercero y Alfonso III, el cuarto. Y es el propio Alfonso III, el inspirador de las crónicas que condenan la memoria de Nepociano, quien mandó colocar esta inscripción hacia el año 872 u 873. En otro documento del cartulario de Santa María del Puerto (Santoña, Cantabria), fechado el 13 de diciembre de 863, se menciona el viaje que un tal Rebelio había hecho a Oviedo a reclamar unos bienes ante el rey don Nepociano, que le dio un mandato por escrito.

Pese a la condena de su memoria por parte de las crónicas del ciclo de Alfonso III, Nepociano sucedió a su "cognatus" Alfonso II en el trono a la muerte de éste. Cuál sea el significado de la palabra latina "cognatus" en ese momento es otra de las incógnitas de su reinado. A partir del siglo XI, "cognatus" designa al cuñado, pero con anterioridad a esa fecha tiene el sentido de "pariente". Pero, ¿qué parentela era la que tenía Nepociano con Alfonso II? Hay que rechazar que fuera cuñado, pues al haber muerto Fruela I en 768, una posible hermana de Alfonso II, mujer de Nepociano, tendría en esas fechas al menos 74 años, y otro tanto o más su marido. Cabe la explicación de que Nepociano perteneciera al tronco familiar de Munia, la princesa vasca madre de Alfonso II. El "Muqtabis" ("Crónica de los emires Al-Hakam I y Abd-al-Rahman II"), escrito por el historiador árabe Ibn Hayyan, menciona a un García hijo de Lope, y de la hermana de Bermudo, tío materno de Alfonso, muerto en una expedición que los árabes emprendieron contra Velasco el Gascón, señor de Pamplona, en 816. Algunos historiadores han identificado erróneamente al Bermudo citado por Ibn Hayyan con Vermudo I, lo que no se corresponde con lo dicho por el cronista árabe. Éste lo presenta como tío materno de Alfonso, luego hermano de Munia, su madre. Nos abre, pues, una parentela alavesa de Alfonso II, que tendría, al menos, un tío llamado Bermudo y otra tía casada con Lope y madre del García muerto en 816. A ese grupo de parientes pudo pertenecer Nepociano, al que Alfonso II habría acogido en su corte ovetense, en la que debió desempeñar el cargo de "conde de palacio", título que le atribuye la "Crónica de Alfonso III". La documentación conservada no permite ir más allá.

Tampoco sabemos cuánto tiempo reinó Nepociano, antes de ser destronado y recluido, tras ser cegado, en un monasterio. No lo especifica ninguna de las "Nóminas" de reyes asturianos y leoneses. La "Crónica Albeldense" cuenta que poco después de la batalla en la que Ramiro derrotó a Nepociano, vinieron a Asturias los primeros normandos (o vikingos). Y se sabe por otros textos cronísticos que éstos aparecieron en España por primera vez el 31 de julio de 844. Según esto, Nepociano habría sido nombrado rey a la muerte de Alfonso II, el 20 de marzo de 842, y ejercido como tal poco más de un año, posiblemente hasta comienzos del verano de 844, cuando resultó vencido por Ramiro junto a un puente del río Narcea.

El ostracismo al que la historia relegó a Nepociano ha hecho que no haya ninguna imagen, ya sea pintada o esculpida, del mismo. Para decorar la balaustrada del palacio de Oriente en Madrid, fueron encargadas las estatuas de 94 reyes, desde el godo Ataúlfo hasta Fernando VI, en cuyo reinado se produjo el encargo. La idea fue del padre Sarmiento y el diseño del conjunto escultórico fue obra de los escultores Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro, y realizado entre los años 1750-1753. Algunas de las esculturas se encuentran ahora en el jardín al lado del palacio y entre ellas la de Ramiro I, a cuyos pies aparece una cabeza que suponemos sea la del derrotado Nepociano.




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