Autor: Teodoro Fondón Ramos
martes, 08 de marzo de 2016
Sección: Historia Antigua
Información publicada por: Tfondonr
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La Terra Sigillata: Aspectos Generales II

El presente artículo es la segunda parte de la serie que inicié el mes pasado dedicado a la cerámica romana, y en particular a la Terra Sigillata. El mes pasado os traje el importante papel que juega este tipo de cerámica en la historiografía y en la investigación histórica y arqueológica; hoy os traigo las características generales de este tipo cerámico.

Por
otro lado, no debemos olvidar las técnicas
de fabricación
puesto que las distintas operaciones realizadas con las
arcillas en los alfares constituyen una de las más fases más importantes para
la preparación del producto definitivo, llevándose a cabo con numerosos
instrumentos, muchos de carácter especializado. Tampoco debemos dejar atrás las
marcas de las cerámicas porque el valor de estas se modifica a partir del
proceso de la realización y, a grandes rasgos, se pueden dividir en dos
apartados: por un lado están las marcas producidas antes de la cocción, estampilladas
(signacula
) o grabadas (grafiti)
donde encontramos las conocidas marcas de fábrica impresas con punzones o
matrices especiales, y otras hechas con los dedos o con instrumentos
peculiares. Por otro lado, están las marcas realizadas después de la cocción, grabadas
o arañadas o pintadas (tituli picti).

 

En
cuanto a la difusión, lógicamente
hay que establecer diversas distinciones según la clase de cerámica tratada.
Por ello se observan muy distintos tipos de comportamiento según los materiales
y dependientes del mecanismo económico en el que se encuentran inscritos. La
distribución de estos productos cerámicos se hizo fundamentalmente a través de vías marítimas y fluviales, pero también por vía
terrestre
, acompañando en general a otras especies y mercancías. Desde un
punto de vista de los estudios  de
carácter ceramológico, el ciclo siempre hay que observarlo atendiendo a la
difusión desde su centro de producción, a las redes de distribución, puertos de
arribo y difusión través de comerciantes en forma de grandes distribuidores,
venta ambulante u otros aspectos.

 

En
muy estrecha relación con ello hay que decir que aún hoy existen importantes
dudas a lo referente a la relación
existente entre productor
y mercader,
y frente a ello se adoptan diversas fórmulas de trabajo. Nuestro conocimiento
de los mecanismos de comercio a larga distancia 
se deriva en gran parte de las fuentes escritas que incluyen tanto la
epigrafía como los textos supervivientes. Parece ser que los principales
difusores de la cerámica a larga distancia fueron los comerciantes, pero en estas fuentes se distinguen dos tipos: los mercatores y los negotiatores. La diferencia entre ambos es difícil de discernir,
pero Rougé afirma que esta
distinción entre sendos tipos de comerciantes solo reside en el contraste a
escala operativa y subraya la importancia de la cerámica no solamente como un
simple objeto de comercio sino también como un índice.   Y esta circunstancia, añadida a la falta de
exportación pudo determinar tanto el surgimiento como la desaparición de
ciertas producciones al compás del tráfico marítimo, y en consecuencia se
mantendrán determinados intereses y rutas secundarias fuertemente mediatizadas.

 

Aparte
de la distribución a través de rutas marítimas existía un tráfico fluvial como se pone de manifiesto la cerámica de tipo militar, es decir, aquella que va destinada o
fabrican las distintas legiones. Por otro lado también está el comercio
terrestre, y cuya mayor evidencia encontramos en las distribuciones de los
distintos tipos de cerámica a través de las ferias que se celebraban en
distintos puntos.

 

Hoy,
la cerámica romana se concibe de forma general como una industria que origina una producción masiva en donde
intervienen una gran número de elementos, tanto técnicos como espirituales y
económicos, creando de esta manera una amplia gama de formas y tipos destinados
a satisfacer unas demandas comerciales de mercado, y por supuesto a competir
entre sí  y con otros productos
fabricados con materias distintas. Todo ello pone de manifiesto el enorme
volumen de materiales con el que el arqueólogo debe enfrentarse, y es
precisamente este aspecto uno de los mayores problemas con los que los
arqueólogos se encuentran a la hora de clasificar de una manera útil  y organizada los miles de fragmentos
cerámicos procedentes de los distintos yacimientos.

 

Por
lo tanto, es evidente que los problemas, tanto de difusión como de producción,
no pueden separarse en compartimentos estancos y que tienen que ser
considerados atendiendo a diferentes aspectos: sistema de producción, estudio
de mapas de dispersión, relación con centros urbanos o rurales, densidad de
hallazgos…etc., y que solo puede desglosarse en los estudios concretos de cada
categoría cerámica y sobre los que hay, desde hace tiempo, estudios muy
significativos como por ejemplo los de M. Martínez González.

 

























Fuente:
Trabajo de Fin de Grado de Teodoro Fondón Ramos “Estado de la Cuestión de los
estudios de Cerámica Romana en Extremadura”, 2014. 


Más informacióen en: http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/la-terra-sigillata-aspectos-generales-ii


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