Autor: Teodoro Fondón Ramos
martes, 26 de enero de 2016
Sección: Historia Antigua
Información publicada por: Tfondonr
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EL PAPEL DE LA TERRA SIGILLATA EN LA HISTORIOGRAFÍA E INVESTIGACIÓN HISTÓRICA

Como se suele decir, cuando empieza un año nuevo se empiezan nuevas cosas, y para algunos una vida nueva; en mi caso hoy empiezo una serie de artículos que tratan algo en lo que yo soy especialista, la cerámica romana, y dentro de ésta la llamada como Terra Sigillata, tratando de hacer una pequeña aproximación al estudio de este tipo de cerámica romana, en primer lugar desde sus características generales, posteriormente hablando de su expansión y entrada en la Península Ibérica, y finalmente centrándonos en aspectos más concretos en Extremadura.

La
cerámica romana, en palabras de Nino
Lamboglia
, tiene una gran potencialidad como herramienta datante, clave por su notable perdurabilidad y elevada
frecuencia en prácticamente todos los yacimientos de la Antigüedad, siendo en
ocasiones el único elemento para situar
los yacimientos en su contexto temporal
; y por otra es un instrumento de
análisis económico, más allá de la información geográfica, comercial o
funcional que aporta. En concreto, la cerámica romana se contempla hoy como una
industria que origina una producción
masiva
, en la cual intervienen numerosos ingredientes técnicos y
espirituales, pero también económicos, creando de este modo una amplia gama de
formas y tipos destinados a satisfacer unas demandas comerciales de mercado, y
por supuesto a competir entre sí y con otros productos fabricados en materias
distintas, como el vidrio o el metal.



 



No
se debe olvidar en ningún momento el carácter
“fósil director”
de estos materiales, pues de la mano de las cerámicas
podemos ir trazando las grandes líneas de desarrollo del mundo romano. De este
modo, desde los siglos de la República Romana con la cerámica campaniense,
cerámica de relieves italogriega o cerámica presigilata, hasta el principado de
Augusto con la sigillata itálica, y los primeros siglos del Imperio con los
vasos de paredes finas, y sigillata gálica e hispánica; o a través de las
sigillatas africanas, que cubren los siglos más avanzados junto a las
producciones tardías de la hispánica, podemos ir conociendo con detalle algunos
aspectos de las relaciones comerciales y del panorama económico del mundo
romano.



 



 



En
concreto, terra sigillata  es una 
expresión latina que significa “tierra o cerámica sellada”,
referida
a un característico tipo de cerámica romana de color rojo brillante. Es similar
a la temprana cerámica aretina, siendo ambos tipos emulaciones de originales
metálicos más caros, por lo que muestran características reproducen formas
concebidas en otro material. La cronología de estas producciones abarca desde
el siglo I a. C. hasta mediados del siglo III aproximadamente. Normalmente
tiende a dividirse en tres tipos de producciones, por zonas de procedencia y
claramente diferenciables: terra sigillata
itálica
, sudgálica e hispánica. Un cuarto tipo podrían ser
las producciones denominadas como sigillatas
africanas
, con una cronología posterior e imitando a estas producciones
anteriores.



 



Desde
un punto de vista metodológico, las cerámicas romanas deben estudiarse desde
diversos ángulos, y dicho análisis nos lleva a considerar este producto como un
medio en el progreso científico. Pero este proceso científico no sería posible
sin la inclusión de las cerámicas en el mecanismo económico de la sociedad que
fabricó las vajillas; y ello, unido a aspectos históricos, políticos o
económicos nos permitirá cumplir con los requisitos imprescindibles de toda
investigación científica.



 



A
lo largo del tiempo y de la historiografía, el tema de las cerámicas romanas ha
sido un aspecto muy recurrente para muchos autores, pero en opinión de algunos
de éstos, como es el caso de M. Beltrán
Lloris
, sigue faltando un buen manual general sobre este tema, y ello
representa una necesidad acuciante como consecuencia de la proliferación de
descubrimientos.



 



También
es necesario destacar que son muy numerosas las aportaciones de los últimos
años, desde la útil y crítica revisión en 1979 de H. Comfort, pasando por la reedición de la síntesis de E. Gose en 1976 por el Centre de
Recherches d’Historie Ancienne de Besançon, o los volúmenes del Instituto
Gramsci de 1981, además de los correspondientes editados por la Enciclopedia
dell´arte antica classica e orientale o síntesis de D.P.S. Peacock  de 1982.
Dentro del terreno bibliográfico son ciertamente útiles las ediciones de la Bibliografía
sistemática della cerámica romana, redactadas por  F.
Pallarés
entre los años 1961, 1962 y 1972.



 



 



En
cuanto a España se refiere, se comenzaron a publicar yacimientos arqueológicos
y excavaciones en las que se prestaron especial interés a los materiales
cerámicos como es el caso de Pollentia,
Valeria, Caesaraugusta, Tiermes, Complutum, Herrera de Pisuerga, Culip
IV
, Tarraco...etc. En este
elenco no podemos olvidar tampoco el trabajo de T. Garabito  acerca de la TSH
en la región riojana de Tricio, además
de otras monografías acerca de especies concretas de cerámicas donde destacan
trabajos recientes como el llevado a cabo por Garbsch (1982) dedicado a la terra sigillata en su sentido más
amplio. Por otro lado, atendiendo a las cerámicas y sus implicaciones en el
fenómeno económico, hay que decir que no son muchas las síntesis existentes,
pero son buenos puntos de partida los trabajos generales de J.W. Salomonson, A. Carandini, además de trabajos generales sobre la economía del
mundo romano.



 



En
lo que a Extremadura se refiere, la falta de estudios viene dada precisamente
por el desconocimiento de la propia naturaleza de los materiales cerámicos, y
hasta no hace mucho tiempo, cualquier posibilidad sobre la existencia de un
determinado tipo de cerámica parecía limitarse siempre a Augusta Emerita. Pero por otro lado, el incremento en la
publicación de algunas de las numerosas intervenciones arqueológicas llevadas a
cabo en la región extremeña ha posibilitado que el mapa de distribución de las
cerámicas en nuestra región cobre hoy una nueva
dimensión
.



 



Concretamente
en Mérida, no podemos olvidar la figura de V.
Barrantes
, quien en sus Barros Emeritenses 
habla del desdeñoso lugar que ocupa la cerámica de la antigua Lusitania
en las grandes publicaciones modernas; este es el caso de Hübner, quien en su obra Corpus Inscriptionum Latinarum solo hace
referencia a Extremadura en la sección de objetos varios y que se refleja en un
índice donde se ve claramente que entre los 4.038 objetos registrados en dicha
obra solo hace referencia a tres en Extremadura. En cualquier caso,  Mérida en su calidad de capital de la
Lusitania, e indiscutible centro de redistribución, quizá sea el mejor
argumento a la proporcionalidad y calidad de muchos de los productos dispersos
en su vasto territorio; y en  algunos
informes de excavación, la práctica totalidad de cerámicas son inéditas, y hay
que decir que, respecto a los distintos tipos de producciones presentes en  Augusta Emerita, la investigación e
historiografía es muy variopinta para cada una de ellas.



 



Fuente:
Trabajo de Fin de Grado de Teodoro Fondón Ramos “Estado de la Cuestión de los
estudios de Cerámica Romana en Extremadura”, 2014. 


Más informacióen en: http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/el-papel-de-la-terra-sigillata-en-la-historiograf-a-e-investigaci


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Comentarios

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  1. #1 SALA 26 de ene. 2016

    Un gran trabajo Teodoro.Extremadura es una de las zonas de España mas interesantes desde el punto de vista arqueológico. Tienen Vds un gran patrimonio.

  2. Hay 1 comentarios.
    1

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