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sábado, 21 de julio de 2007
Sección: Artículos básicos para iniciarse
Información publicada por: joseraulaboy
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Análisis del celtismo en general

Análisis serio al celtismo

El celtismo jugó un papel importante en la constitución nacional de algunos paises y regiones , amparado por el romanticismo  tema ya muy tratado en esta página analizemos el celtismo desde algunas especialidades cientificas:

ARQUEOLOGIA:
 Según esta ,especialidad de la historia,  regiones tradicionalmente celtas como Galicia  o Asturias estarian fuera de esa celtica historica( ausencia de cultura la tenne, casas circulares ,ornamentaciones, ausencias de armas en rios etc...) . Pero no olvidemos que areas tradicionalmente celticas como Irlanda, poseen casas circulares en sus "chatairs", la abundante presencia de torques en la antigua gallaecia , es presentada como un claro argumento pro-celta, pero no olvidemos que el torque no era exclusivo de los celtas. En fin la ausencia de restos como los encontrados en Francia , inglaterra o la propia celtiberia es lo que muchos arqueologos utilizan para defenestrar el celtismo del noroeste.

 

 

LINGUISTICA:
la linguistica ha sido la especialidad que mas ha defendido la celticidad del noroeste , enfrentadose con la arqueologia, se ha basado sobre todo en teonimos hallados en placas y en la toponimia, y la polémica sobre el origen del Lusitano es continua. Una cosa es clara en galicia se hablo una lengua indoeuropea , posiblemente el  lusitano ¿ pero era celta? , la respuesta más probable es que no , las plcas halladas en fraguas, escritas en lusitano no encajan ni en el Britonico ni goidelo, ¿ un idima ligur o pre-celta? es posible. la presencia de teonimos celtas es escasa en el noroeste , algunas posibles alusiones a Lug , pero no muy claras en cuanto a otros dioses como Bandua o Cossos , son claramente del panteón indoeuropeo pero dificiles de encasillar en el panteón celta.

CLASICOS:

Muchos estudiosos se basan en los antiguos geografos romanos que localizaron tribus para afirmar la presencia celta o la procedencia celtica de algunas de ellas, para empezar Estrabon , por ejemplo, nunca fue objetivo y confundia a los galaicos con vascones , cual geografo Europeo en la Africa colonial, donde todos los negros eran iguales. aun basandonos en estos clasicos la cantidad de tribus celtas en galicia y Asturias no llegaria a un 20 por ciento , estando situadas la mayoria en el convento Lucense.

GENETICA:
recientemente se publicaron aqui las investigaciones de Skyes y unos italianos afirmando que que los britanicos descienden de Españoles. Algo dificil de creer ¿ cuando emigraron ? ¿ eran celtas o la gente del vaso campaniforme?. lo que si es cierto es que geneticamente irlandeses, bretones y galese estan más cerca de los Españoles que de los pueblos Nórdicos. ¿ pero eso demuestra la llegada de celtas hispanos a los paises Atlanticos? , mas bien no. Posiblemente esos bereberes que llegaron a la antigua Hispania se extendieron por la Europa atlányica en el Neolitico, antes de las primeras llegadas de indoeuropeos. para terminar no existió nunca una raza celta alta y rubia , si no que eran conglomerados de pueblos
( latinos, alpinos ,germanos) con idiomas y costumbres similares, algunos de ellos pudieron llegar al noroeste en algun momento pero muy alejado del topico de lo celta.

 


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Comentarios

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  1. #1 Diocles 13 de jul. 2007

    Dejando a un lado el problema de la llamada "lengua lusitana" (documentada únicamente en Portugal y Extremadura), la antigua onomástica del noroeste peninsular (topónimos y etnónimos, principalmente) es claramente céltica. Aunque las fuentes clásicas sólo califican específicamente a cuatro tribus como "célticas" (los prestamarcos, supertamarcos, nerios y ártabros), encontramos un buen número de tribus en las zonas de Galicia, Asturias, León y el norte de Portugal con etnónimos celtas, como son los calaicos, brácaros, aobrigenses, nemetatos, tamaganos, turoduros, baedos, adovos, lugones, lancienses, leunos, lemavos (estos últimos de nombre casi idéntico al de los lemóvicos, una tribu de la Galia) También se documentan antropónimos celtas en el occidente peninsular (Ambatus, Camalus, Nantius, Celtius, Celtienus, Arceltus, Conceltus...), y en cuanto al teónimo Bandua, tampoco se puede descartar del todo que sea de origen celta, teniendo en cuenta que en el sureste de Irlanda (donde se habló una lengua celta) existe un río llamado Bandon o Bandan. Un cordial saludo.

  2. #2 Dingo 13 de jul. 2007

    Cabría añadir que la cultura de La Tène tiene una presencia más bien parca en la península en general. Los propios celtíberos tienen sus orígenes culturales en Hallstatt/fin de los Campos de Urnas, y la posterior expansión ibera en el NE los aisla de Centroeuropa, viviendo el Hierro II a su manera. La Tène es cosa más bien de los galos. Por ello no procede identificar por necesidad La Tène=celtas. Este desligamiento temprano de los celtas de la península explicaría particularidades lingüísticas, religiosas, la ausencia de la organización druídica, etc.

    La genética de poblaciones se usado de una forma bastante tendenciosa en este asunto de las conexiones islas británicas-península ibérica y lo que implica o no en cuanto a la cultura celta. Pero el tiempo pondrá las cosas en su sitio.

  3. #3 Diocles 13 de jul. 2007

    Se dice en el artículo: "...la ausencia de restos como los encontrados en Francia, Inglaterra o la propia Celtiberia es lo que muchos arqueólogos utilizan para defenestrar el celtismo del noroeste." Pienso que los radicales puntos de vista que utilizan algunos arqueólogos (pues no son tantos en realidad) servirían solamente para defenestrarse ellos mismos. Es cierto que la cultura material registrada en el noroeste peninsular no es idéntica, en general, a la de otras regiones célticas pero, así y todo, se pueden apreciar unos cuantos elementos comunes. En el noroeste se han encontrado espadas y puñales de antenas, similares a otras armas celtíberas, y cuyo origen está sin duda en la cultura celta de Hallstatt. También se han encontrado cascos de estilo céltico montefortino (diferentes a las derivaciones romanas de este tipo de cascos), así como cabezas esculpidas en piedra (típicas del arte celta). Y sabemos, además, que los antiguos pobladores del noroeste usaban bracae y sayos como prendas de vestir, al igual que otros pueblos celtas. Desde el punto de vista tradicional (que yo comparto, en general), el origen de la cultura propiamente celta está en la zona centroeuropea del alto Danubio y se extendió rápidamente por lo que hoy es Francia, de modo que los celtas no habrían alcanzado la Península Ibérica antes del 700 a. C. Los pobladores prerromanos del noroeste peninsular serían entonces unos celtas "castrexizados", es decir, que habrían sido influidos culturalmente por la población indígena más antigua, con la que debieron de mezclarse tras haber llegado a esa zona en un cierto número. Su cultura material es diferente a la de los galos, ciertamente, pero no dejan por ello de tener un fuerte parentesco étnico y lingüístico con los demás pueblos celtas. No creo que percibir este hecho sea caer en un simple "tópico"... Saludos a Cossue y Dingo, con quienes ya he conversado amigablemente en otros foros.

  4. #4 joseraulaboy 14 de jul. 2007

    que conste que yo defiendo cierta celticidad para galicia : otra cosa la abundancia de trisqueles y svasticas no significa un celtismo categorico, svasticas hay en japón e India.La actitud de algunos arqueologos Anti -celtas (Calo Lourido dxit) me parece en algunos aspectos absurda tratando de buscar "autoctonismos " donde hay una cierta presencia celta o indoeuropea. Sobre la genética el tema de los bereberes e hispanos , fue hace un tiempo tema estrella( por sus similitudes géneticas) . sobre la presencia sur europea , mediterranea o Bereber en las islas bitánicas , hace años que se defiende en algunos circulos, incluso alguien como sainiero , defiende este origen para los Pictos escoceses. volviendo al tema de la arqueologia la diadema de Ribadeo guarda asombrosas similitudes con el caldero de Gallstrup.sobre la objetividad de estrabon , permitidme que tenga mis dudas. 

  5. #5 angelitogp 15 de jul. 2007

    Celta??.Un termino comodín de los antropólogos,un pueblo con identidad propia que carece de territorio definido,de lengua,de organizacíon,incluso de origen.Para unos indoeuropeos,para otros indoeuropeos del los alpes hacia el oeste,para otros anteriores a los indoeuropeos,es decir originarios de la europa mas occidental.Y para colmo hay quien le da un origen:

    1.británico(de aqui se extendieron al resto de europa)

    2.francés(vamos territorio de la actual francia),de aqui se extendieron al resto de europa y al NO de Hispania.

    Y bueno luego las conexiones absurdas que se buscan,los gallegos,los bretones,los asturianos,los escoceses y los irlandeses con un origen comun porque usan la gaita como instrumento.Tambienb se usa en el Libano,pero bueno y en la provincia de Huesca.

    Y claro como este argumento es absurdo viene con que comparten la misma "arquitectura",si es que puede llamarse así a unir un conjunto de piedras en circulo)lo que haria un niño pequeño si le das unos guijarros) y ponerle un techo de lo que tienen mas a mano (ramas de arboles,hierba seca,terrones,retamas..).Por favor es normal que la arquitectura coincida ,los salvajes que construían eso eran igual de cretinos en la bretaña,en escocia o en vigo........En fin pero es que el colmo del absurdo es cuando vas al bierzo y te encuentras con que las pallozas eran construcciones prerromanas que han sobrevivido por el fuerte celtismo de la zona.Mentira y gorda,hay pallozas en todo el NO de la peninsula iberica y no son mas que chozas construidas por los pastores transhumantes para guarecerse ellos y guarecer el ganado.Si queréis ver pallozas las hay en las sierras de la alta sanabria,alli se llaman chozos.

    Bueno en fin que llego a la conclusión de que los celtas eran los habitantes primitivos de estas zonas y que las conexiones entre ellos son mas que dudosas,asi que tanto mas aun que tuvieran una cultura común,y se la tenían pues seria la del clan,la trashumancia y las construcciones mas sencillas posibles,buemno y los instrumentos puies que esd la gaita mas que una flauta a la que le soplas una vez??

    en fin saludos.

     

  6. #6 verracus 18 de jul. 2007

    Creo que está probado que los grupos culturales existentes por toda la Meseta, el occidente y el Nordeste de la península en la transición del Bronce final a la Edad del Hierro estaban relacionados, tal vez desde el Bronce Atlántico, y parecen constituir un sustrato cultural no del todo homogéneo pero que pudiera relacionarse con ciertos elementos lingüísticos denominados preceltas, pertenecientes a una lengua indoeuropea de tipo occidental, cuyo mejor testimonio es el Lusitano, que se diferencia de la lengua céltica evidentemente posterior, e igualmente con antropónimos y elementos religiosos de tipo muy antiguo y, probablemente del mismo origen, como cultos relacionados con las peñas o las aguas que se extienden por el centro, el occidente y el norte peninsulares. Así se explicarían ciertas afinidades que presentan los pueblos históricos que habitaban por esas regiones, como carpetanos, vacceos y vettones y, probablemente, otros como los lusitanos y cántabro-galaicos y los berones, turmogos y pelendones, así como ciertos elementos arcaicos de la posterior cultura celtibérica que reflejan este mismo sustrato, posteriormente fragmentado y aislado al surgir dicha cultura paulatinamente. Ello permitiría comprender la profunda vinculación en cultura material, organización socioeconómica, lengua e ideología entre dicho antiguo mundo indoeuropeo precéltico de la península Ibérica y la posterior cultura celtibérica.

    Según esto sería erróneo considerar "celtas" a las culturas contemporáneas del nordeste, pero también lo sería desvincularlas del mundo indoeuropeo precelta.

    PD: tomando como base el texto "La celtización de la Península Ibérica", de Martín Almagro Gorbea. Protohistoria de la Península Ibérica. Ariel Prehistoria.

  7. #7 Diocles 18 de jul. 2007

    Las llamadas inscripciones lusitanas datan del siglo II d. C., por lo que no está claro que la lengua indoeuropea de estas inscripciones (en las que se pueden detectar algunos latinismos, mezclados con celtismos) sea muy antigua. En el noroeste peninsular no se han encontrado inscripciones de este tipo, en cualquier caso, y algunas inscripciones en lengua celtibérica se hallan a tanta distancia de Galicia como las controvertidas inscripciones lusitanas. Por otra parte, es curioso que los antropónimos Celtius, Celtienus, Arceltus y Conceltus se han documentado mayoritariamente en la zona de las inscripciones lusitanas (como se ha podido demostrar en otro foro de este mismo portal). ¿Fue esta región habitada entonces por un pueblo indoeuropeo no céltico, formado por individuos que llegaron a llamarse celtas (o Celtius) a sí mismos? Esto no resulta lógico. El noroeste peninsular fue ocupado por diferentes pueblos desde la Prehistoria, y cada uno de ellos habrá dejado su propia huella cultural, indudablemente, pero todo apunta a que uno de esos pueblos (establecido en la época prerromana) era de origen celta y, a juzgar por la antigua toponimia y etnonimia, su lengua tenía que ser un dialecto céltico. Saludos de nuevo.

  8. #8 Onnega 19 de jul. 2007

    Es la traducción al gallego de la conferencia que dio en el Congreso de Onomástica de Pontevedra en 2006. Me resulta particularmente interesante el apartado que dedica al megalitismo del área céltica, donde destaca que el gallego y el bretón presentan las dataciones más antiguas. Coincido con lo que exponen a pesar de que el artículo tiene algún fallo: al aducir en el partado de leyendas ligadas al megalitismo gallego el nombre moura que llevan algunos dólmenes (Casa da Moura) se dejan llevar por una etimología celta que liga el nombre al celta *MRVOS, "muerto", siendo como es un nombre de origen latino procedente de maiores (antepasados) > maores > maures --> mauros / mouros, por confusión con el resultado procedente del latín mauro, "oscuro".

    Saludos

  9. #9 dagar 22 de jul. 2007

    Un saludo.

     Sobre el tema del celtismo os envío parte de un trabajo de William S. Kurtz que aparece en el boletín “Cuadernos Emeritenses” , con el número 9, editado por el Muséo de Arte Romano de Mérida, 1995.

    Este trabajo me ha parecido muy esclarecedor y correcto en cuanto al contenido y lo encontrado respecto al tema celta. Este libro está titulado así: celtas y turdulos. La Beturia. Y trata de esclarecer datos sobre los trabajos llevados a cabo en varias zonas entre Badajoz y Huelva. El artículo de Kurtz se titula: Lo céltico en el contexto de la arqueología Europea.

    Por una parte el articulado del texto tiene un capítulo titulado: “¿de que hablamos cuando decimos celtas?”. Y lo desarrolla con estas palabras:

    “A. Las fuentes: Naturalmente, siempre existen unas fuentes en las que todo investigador se refresca y a partir de las cuales desata un caudaloso torrente  de conclusiones. Veamos brevemente las que desataron la investigación sobre los celtas.

    Fuentes históricas

    La palabra keltoi (keltoi) aparece ya en el siglo 6 adne, en algunos autores griegos, por ejemplo, Hecateo de Mileto, para designar a una gente que vivía en lo que para ellos era el lejano occidente. La situación no parece haber cambiado mucho en el 400 adne, cuando son simplemente mencionados por Heródoto.

    A partir de principios del siglo 4 adne, y coincidiendo con la invasión gala de Italia y el saqueo de Roma, se multiplican las referencias a celtas por parte de autores griegos como Jenofonte, Platón y Aristóteles, e intentando ya presentarles con alguna información adicional vagamente etnográfica, (generalmente referente a su belicosidad, falta de  miedo y con cierto aire de brutotes).”

    El artículo dice que nos falta la obra de otros autores que aportarían más datos pero que están perdidas.

    La primer fuente algo más extensa y que da referencias más claras es el trabajo de Polibio, que escribió en el siglo 2 adne, y que transmite buena información sobre la galia transalpina y cisalpina.

    La gran fuente griega sobre los celtas es la obra del sabio estoico Poseidonios, quien viajó por todo el occidente y, según dicen, dedicó su libro 23 a la etnografía del mundo céltico. El único problema, y no pequeño, que presenta es que se perdió su obra y solo podemos conjeturar su contenido a partir de referencias directas en otros autores antiguos o deducciones exegéticas sobre las fuentes de otros.

    El artículo continúa con la mención de otros autores griegos y latinos en donde se cita a los celtas y menciona expresamente a Tito Livio y Julio Cesar, a este último como informador y testigo de primera mano, añadiendo:

    “No obstante las demostradas facultades cesarianas de presentar los hechos a su propia conveniencia y de utilizar referencias y esquemas de otros autores”.

    El problema de las fuentes literarias es que realmente son poco informativas para los criterios actuales. Salvo excepciones muy contadas, se refieren a un marco geográfico reducido, las galias básicamente.

    Ahora bien, y teniendo en cuenta todos estos problemas y valor como mediatizadores-distorsionadores de la información, tienen la virtud de existir y de proceder en parte del espacio-tiempo en el que se desarrolló el fenómeno céltico.

    Continúa el artículo haciendo hincapié en que cuando estas fuentes hablan de lo céltico están presentando la imagen de un enemigo, de alguien a batir, de un extranjero a  anular, y lo compara con la imagen de los norvietnamitas en el cine estadounidense.

    La variedad de las fuentes implica que sea difícil compaginarlas entre si. Cada una se refiere a situaciones o aspectos concretos, y pretender sacar una imagen única y objetiva de los celtas es confundir la teoría de la coctelera con la ciencia histórica.

    Por otra lado están las fuentes lingüísticas.

    Identificados una serie de pueblos como celtas por parte de los autores greco-latinos las lenguas que hablaban recibieron inmediatamente el mismo apelativo.

    Existe un grupo de idiomas emparentados, Kurtz abre un paréntesis y apunta que no entiende que quiere decir esta expresión, y que son célticos en el sentido apuntado. Tradicionalmente se conocen el bretón, el gaélico, el galés, el córnico, el irlandés, y el manx. Epigráficamente se atestiguan además el lepóntico y el celtibero. Se discute la adscripción del lusitano.

    A continuación Kurtz alude a la mala utilización de los esquemas filogenéticos desarrollados por la lingüística y comenta que se han establecido cuadros de relaciones entre lenguas del estilo: A es más antiguo que B y deriva de C, que seguramente en lingüística sea válido, pero no lo es tanto la translación de lo anterior al formato: el pueblo que hablaba A es más antiguo que la gente que hablaba B y deriva de la gente que hablaba C. Por poner un ejemplo real: no me parece válido decir que los celtíberos entraron en la península antés que los britónicos y goidélicos se separaran.

    Con esta argumentación trata Kurtz de demostrar que no se pueden utilizar los mismos esquemas para ciencias o estudios diferentes para los que fueron concebidos dichos esquemas.

    Otro problema que tienen las evidencias lingüísticas es su disparidad, tanto cronológica como de nivel de información disponible sobre cada lengua. Un ejemplo de la disparidad cronológica es que los testimonios más antiguos del lepóntico remontan al siglo 6 y 5 adne, los del celtíbérico son del siglo 1 y los del irlandés antiguo del 5. Si a eso añadimos que las fuentes textuales e idiomáticas son todavía más modernas, vemos que la diferencia cronológica entre las evidencias supera los mil años, y con bastantes kilómetros entremedias, además. De entrada esto nos impide dar un tratamiento sincrónico a los diferentes testimonios lingüísticos y trasladar alegremente las evidencias de unos a otros.

    Añade Kurtz la dificultad de la diversidad del nivel de información disponible sobre cada lengua. Con el agravante de que casi ninguna evidencia del tipo que sea nos ha sido transmitida en un alfabeto propio de la lengua en cuestión, sino mediante adaptaciones de alfabetos elaborados para representar otros sistemas fonológicos, ibérico, etrusco, latín, griego. Es más, una parte importante de los testimonios nos ha sido transmitido por hablantes de otro idioma, por ejemplo etnónimos y topónimos en Plinio, Estrabón o Ptolomeo, que obviamente los han adaptado.

    No obstante todo lo dicho, la evidencia lingüística es el único testimonio serio de la existencia de una comunidad, en el sentido de la posesión de rasgos culturales comunes, que abarca prácticamente todo el territorio europeo al occidente del Rhin, parte de la península Itálica y un buen segmento del valle del Danubio.

    Esto no quiere decir que se entienda por una unidad ni en lo político ni en lo económico, ni en lo cultural y que nuestro acercamiento a esta comunidad debe tener en cuenta la diversidad cronológica de sus diferentes situaciones y  que abarca una enorme variedad de ecosistema en la geográfico.

     Las fuentes arqueológicas.

    Las fuentes arqueológicas tiene la naturaleza de ser arqueológicas. Dicho de otro modo, tienen la limitación y para muchos la virtud de ser materiales y de informar directamente sobre cuestiones materiales. Todo el resto de la información arqueológica, por ejemplo: intercambios, sistemas de creencias, rituales, jerarquías, etc..., es el resultado de un proceso de deducción, contrastación de hipótesis e inferencias, es decir de forma derivada y como todos debemos saber y tener constantemente presente en el proceso de derivación es donde puede surgir el error.

    La relevancia de las fuentes arqueológicas para los estudios célticos tiene un arranque muy concreto y empíricamente irreprochable. A mediados del siglo 19 el emperador Napoleón tercero, gran propagandista, patrocinó la excavación de Alésia, entre otros sitios, con una finalidad de reafirmación nacionalista. La identificación algo posterior de lo allí encontrado con la cultura de la Tène dotó a los celtas de una personalidad material y dio origen a la ecuación “celtas igual a La Tène”. El desarrollo posterior de la arqueología delimitó el ámbito geográfico de la cultura de La Téne, y determinó que se formó a partir de complejo halsstático. Casi sin problemas estas conclusiones arqueológicas fueron traducidas a términos históricos con los celtas como objeto/sujeto de los mismos. Dentro de los límites paradigmáticos en que se mueve esta teoría, la traducción es impecable. Pero debemos resaltar que incluso dentro de si misma contiene varios problemas:

     La península ibérica, donde por mucho que se ha intentado resulta imposible mantener la existencia de horizontes hallstáticos, posthalsstáticos, ni mucho menos laténicos. Y sin embargo las fuentes son tajantes al respecto de la presencia de gentes celtas en esta península. Es decir, la teoría clásica ha sido siempre incapaz de explicar satisfactoriamente esta presencia desde postulados estrictamente arquelógicos.

    Irlanda, isla obviamente céltica por su idioma aun vivo hoy, tampoco ofrece horizontes hallstáticos ni laténicos claros.

    Existen, eso si, objetos encuadrables en tales culturas, pero no son ciertamente abundantes. Es  más, dado el carácter insular del territorio era de esperar cierta facilidad en la documentación de invasiones o de aportes de población que celtizaran a unos supuestos indígenas precélticos. No se documentan estas invasiones ni mecanismos similares. Si esta documentada arquelógicamente la invasión Belga y las invasiones anglosajonas.

    Tanto la cultura hallstat como la de la Tène han resultado ser, una vez estudiadas con cierta profundidad, entidades mucho más diversas, complejas y regionalizadas de lo que originariamente se pensó al identificarlas como celtas.Estos problemas han sido un constante incordio en los estudios célticos y en buena parte han sido solucionados por la arqueología europea ignorando la Península Ibéricay asignando a las muy tardías fuentes épicas irlandesas un valor proyectivo del “estado de cosas en épocas muy anteriores”.¿Cuáles?, metodológicamente inaceptable y del quelo  menos que se podía esperar es una justificación razonada. En ciencia, las presunciones deben ser demostradas y que, salvo demostración en contra, una evidencia o dato tiene un valor probatorio limitado a su propio ámbito espacio-temporal y estructuro-cultural.

    Kurtz continúa el artículo señalando la manipulación o el racismo cultural en ciertos modelos de investigación arqueológica y cita el ejemplo de la arqueología nazi.

    Pone en evidencia que sigue siendo relativamente frecuente identificar usos y costumbres en un área geográfica y cultural que eran conocidos previamente en otra y considerar automáticamente demostrada la vinculación.

    Algún ejemplo es que algún investigador todavía hoy pueda hablar de influencias griegas, o de griegos, en algún yacimiento de la Península Ibérica en base al hallazgo de cerámica fabricada, digamos, en Atica.

    Sabemos por una parte que esta cerámica era objeto de comercio en toda el área mediterránea, por otra parte es costumbre universal de todo comerciante el traficar con aquello que se pueda vender sea cual sea su origen y finalmente que si algo caracterizaba a las tripulaciones de los barcos mercantes en la antigüedad era la multietnicidad.

    El siguiente ejemplo procede del ámbito de los estudios célticos. Uno de los rasgos definitorios adjudicados a los celtas que se ha utilzados como argumento a favor de la celticidad de alguna cultura peninsular, en la excavación de las Cogotas2, por ejemplo, es la existencia de una aristocracia guerrea combinada con una estructuración socio/familliar de tipo clánico-tribal.

    Tenemos evidencias de aristocracias guerreras hasta en tribus del golfo de Guinea, por lo que no es este un rasgo definitorio de celticidad.

    No basta identificar una creencia o deidad similar en dos culturas o lugares para poder vincularlas. Es decir no basta identificar el culto al trueno en una cultura arqueológica para inmediatamente asignarla al grupo céltico porque los autores clásicos nos identifiquen este culto entre sus celtas. Sería de imbéciles considerar emparentadas las culturas japonesa, incaica, egipcia porque sus máximas autoridades se consideraran descendientes del sol.

    La insistencia en lo inaceptable de estos métodos, cuyo sustrato de validación es el racismo cultural, estriba en que es de relativamente frecuente aplicación en estudios célticos.

    A partir de un collage de fuentes clásicas se ha reconstruido una etnografía de los celtas que se saca a colación cada vez que debe rellenarse un hueco en el registro arqueo-histórico., o como medio de determinar el celtismo de una cultura concreta. Incluso se utiliza este collage para explicar el registro arqueológico, superponiéndolo a éste y minusvalorando el análisis material del registro y de lo que podía aportar. Este tipo de renuncia a la contrastación es algo inaceptable en cualquier ciencia.

    Kurt señala ahora un aspecto que me parece muy importante para la comprensión de lo “celta”. El racismo cultural tiene la obsesión de encuadrar su discurso en parámetros de etnias, gentes e incluso naciones. Ninguno de estos conceptos son objetivos en si mismo, sino que pertenecen al ámbito de lo superestructural, son parámetros propios de la autodefinición de una comunidad frente aquello que considera extraño. Un ejemplo vale, hoy consideramos etnia a los zulúes, pero gracias fuentes históricas de primera mano sabemos que a principios del siglo 19 no eran más que un pequeño clan del grupo Ngumi, al que también pertenecen los xhosa, sus hoy mortales enemigos raciales a decir de la prensa, hasta que Shaka formó un imperio integrando las vecinas poblaciones, clanes, etnías y lo que se pusiera por delante por medios descaradamente militares. Será un etnia según se defina pero con un principio y causación históricas concretas.

    Prosigue Kurtz en su artículo y al final saca unas conclusiones tituladas ¿de que hablamos cuando decimos celtas?.

    A fuerza de ser honrado no estoy seguro del todo. Visto lo expuesto en los epígrafes anteriores, si tengo claro que debemos rechazar la visión tradicional de los celtas como un pueblo, algunos dirían nación, más o menos homogéneo, con una comunidad lingüística propia, claramente diferenciada de sus vecinos, y con un determinado conjunto de creencias y costumbres. ¿Qué queda entonces? . Pues muy poco.

    Por un lado una serie de fuentes literarias clásicas. Personalmente considero que se ha abusado de ellas, utilizándolas con un valor probatorio que no tienen y lo que es peor confundiendo el texto antiguo con la exéges que de él ha realizado la investigación, es el uso generalizado del texto de Avieno.

    Por otro lado tenemos una comunidad lingüística que denominamos céltica. El grado de información lingüístico de las distintas áreas es tan variable y generalmente escasa que resulta casi imposible reconstruir el mapa lingüístico real, la extensión de cada lengua concreta y las relaciones filogenéticas entre los distintos grupos. Aparte del testimonio de la existencia de esta comunidad lingüística poco más podemos afirmar. Incluso grandes especialistas no se ponen de acuerdo sobre las características mínimas necesarias para considerar céltico o no un lenguaje, caso del lusitano.

    Otro dato seguro es que el grupo lingüístico céltico pertenece  a la familia indoeuropea, con lo cual el problema se complica.

    Kurtz comenta que es imprescindible un área de investigación que haga de puente entre los estudios lingüísticos y los arqueoantropológicos, porque el sistema actual no está funcionando.

    Después de otra serie de argumentaciones sobre la lengua céltica Kurtz acaba su artículo demandando que aunque se ha hecho mucha y muy buena arqueología en torno a los celtas, es necesario y con urgencia un nuevo entorno para el estudio de la edad de hierro europea y mediterránea.

    Por mi parte, el que aporta estes texto, me gustaría que se reflexionase sobre lo que llamamos americanos. Por ejemplo, ¿Que tipo de marine era el que cubrió con la bandera americana la cabeza de la estatua de Hussein en Bagdad en el 2003?, ¿Recordáis?, era un inmigrante de descendencia china, de Burma, y se había alistado al ejercito en 1999, vivía en California.

    Como podemos hablar entonces de celtas y celtismo sin realizar un estudio serio, al que animo a todos aquellos que les interese el tema, pero desde una perspectiva científica. La etnografía y el estudio del folclore puede aportar algunos datos pero tiene que estar hecho con rigor.

    Por cierto, parece ser, según he leido en el libro de Peter Connolly, Anibal y los enemigos de Roma, el ejercito de Anibal al llegar a Roma llevaba ente 14000 y 20000 celtas en su ejercito, reclutados a su paso por la costa este hispana, lo que le dio problemas para cruzar los Alpes y encontrarse allí con otras tribus célticas que se sintieron agredidas, además de los problemas con la climatología. ¿Alguien sabe de donde parten estos datos?

    Hasta otra.

     

  10. #10 dagar 25 de jul. 2007

    Saludos.

    Abu, en mi mensaje anterior hacía hincapie a que suponía que te referías al uso de gaitas con depósito de aire, diferenciándolas de otras tipologías y por ello me incliné a comentar sobre estos instrumentos, su uso y difusión.

    Con el nombre de gaita, o gaida, se reconocen desde Bulgaria, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Moravia, Serbia, Ruthenia, Macedonia, Grecia, Croacia, Turquía, Norte de África, Península Iberica y algunos territorios de Suramérica, una variada tipología de instrumentos no solo de viento, con o sin fuelle, sino también de cuerda y de percusión, entre otras acepciones y referencias, por ejemplo, a extremidades másculinas.

    Ya que surge el comentario, el vocablo gaita, aporto personalmente estos datos de reciente estudio, tiene una etimología documentada, al menos en el siglo 4 adne., en el Griego aix, aigos, del que derivan aega, aegaedes, agaidos, gaidos, gaida, gaita, también encontramos en el Latín, haedus, y en el Sabino, faedus, en semítico gady y en Acadio gadu, todos con el significado de cabra, o cabrito, y así el vocablo gait, lo usó Ulfilas en sus escritos, o transcipciones bíblicas del siglo 4, pasando a engrosar también parte del Gótico, o compartiéndolo, idioma en el que este autor realizó la traducción.

    Hasta ahora, se venía manteniendo un origen Godo para el vocablo gait, dando pie a comentarios sobre el origen nórdico y celta de la gaitas de fuelle.

    Como ya apunte, no existen datos del uso de gaitas de fuelles, ni de ronconces hacia arriba, en el norte de Europa hasta época medieval. Sí de otra tipología de instrumentos de viento que pudieron ser precursores de las gaitas de fuelle. 

                El vocablo gaita aplicado a un instrumento musical, por los datos manejados, no aparece documentado hasta el siglo 14, en el famoso texto de Juan Ruiz, Libro de Buen amor, del año 1330.

                Por lo que se deduce, que si el vocablo significa cabra, es sin duda por que es el elemento animal utilizado en su construcción, como fuelle, o depósito de aire.

              Visualmente, si alguna persona observa que alguien saca un sonido con un pellejo de un cabrito debajo del brazo, lo primero que se le ocurrirá decir es que está tocando una cabra, aparte del parecido con los sonidos que produce el animal.

                Sin embargo, en el siglo 1 su nombre en Griego era askaules, la unión de tubos y pellejo, o fuelle. Quizá por el uso de fuelles más pequeños y de otros animales, hasta que llegó el uso de fuelles más grandes, de cabrito.

                No podemos olvidar el uso de fuelles de piel y un tubo para la antigua metalurgia, método que subsiste todavía hoy, y que produce sonido. Quizá este fuera el concepto primigenio del instrumento, anque parece que tardaron mucho en aplicarlo, quizá debido a que cada pueblo tiene su cultura musical y los cambios y asimilaciones de novedades, en cualquier aspecto, siempre se produjeron muy lentamente.

                Si el uso de un pellejo de cabrito es tan significativo para los usuarios y conocedores del instrumento como para darle nombre, extraña no tener datos de la utilización de este nombre hasta fechas tan recientes, a no ser que efectivamente su uso sea contemporaneo a su documentación.

                La explicación, para el nombre gaita, de instrumentos que no llevan fuelle o piel, es sencilla y ocurre con otros muchos instrumentos que conservan un nombre de otro instrumento y que se adaptó por inculturización y aculturización, o del material que se utilizó en origen.

    Quienes por este nombre, gaita, conocen el instrumento con fuelle y su sonido, lo acaban aplicando a otros a los que les recuerda, como es el caso de la gaita charra, en Salamanca, gaita Gastoreña, en Cadiz, o gaita/dulzaina en Burgos, Castilla, etc…, por lo que todos aquellos otros nombres que se conserven de estos instrumentos, son un dato muy a tener en cuenta. Parece que gaita es un nombre genérico que se comió, en ocasiones, a otros nombres.

     El uso en Venezuela de la gaita Zuliana, que es una especie de zambomba, nos dá la pista para aclarar que cuando el vocablo partió hacia Las Américas, lo hizo todavía con el significado de la piel con que se cubre este tipo de instrumento de percusión.

    Otros detalles muy importantes a estudiar en esta temática, son las tipologías de los tubos sonoros, si son cónicos, cilindricos; la cantidad de tubos melódicos o de sonido bordón, que sistema tienen de producción de sonido, lengüetas sencillas, dobles o otros, digitaciones, etc.

    Por ello, insisto en declinar el uso de las gaitas como elemento para conocer un límite, linde o mapa distribuidor que ayude a clarificar el tema céltico. Si acaso, con los datos actuales conocidos, por el hecho tardío de su utilización en época medieval, podemos concluir que no existían en época antigua céltica las gaitas de fuelles, y tampoco conocemos el uso antiguo de otros instrumentos con lengüeta sencilla como productores de sonido. En el carnix parece que se utilizaba los labios como productor de sonido, al igual que en cuernos y trompetas.

    Los instrumentos de viento que pudieron conocer los celtas podrían ser muy similares a los conocidos, y datados al menos ya en el año 1000 adne., en lugares como Cerdeña, y conocidos hoy en día como launeddas.

    Estos instrumentos, de tres tubos sonoros y tocados directamente a la boca, se pueden ver representados en cruces cristianas, llamadas célticas, conservadas en Alba, como la de Lethendy, datada en el siglo 9, y el Éire, como la Muiredeach cross, Monasterboice, condado de Louth, datada en el siglo 10, pero también en copias del Beato de Liébana, el original era del año 776, y otras muchas iconografías. Y con estos datos no podemos establecer nada relacionado con lo céltico en la antigüedad, y mira que me gustaría. Si acaso, si existe una clara relación con los monjes cristianizadores y la música y los instrumentos que manejaban para los cultos, que por otra parte ya están documentados en textos clasicos en los ritulaes precristianos a Cibeles y otras divinidades, y en otras festividades, uso militar, incluso en competiciones musicales, instrumentos como el aulos, tibiae, etc…, sin olvidarnos del antiguo egipto, donde se muestran con mucha claridad, y hasta se encontraron originales en buen estado.

    Otro campo de estudio musical, sería mirar si existe la posibilidad de que en las formas culturales musicales de expresarse con los instrumentos, exista algo común que nos haga ver un emparentamiento cultural al través del uso de ciertas melodías, estructuras, formas de entender la música, etc…, y en eso si que existen ciertos arquetipos y estéticas que son propias, al menos, de más al norte y de más al sur, y que podemos reconocer de una manera sencilla, puesto que cada uno lo llevamos sintiendo en nuestro entorno, si es que se vive en consoncia con el y la transmisión oral y tradicional. Que no todo el mundo tiene esa vivencia. La etnografía, el folclor y la cultura inmaterial, pueden ayudar mucho en este campo.

    Abu, como bien dices cuando se trata de “estudiar” lo céltico y emparentarlo con diferentes lugares, pueblos y culturas, se pone de ejemplo las posibles similitudes, de cualquier tipo, con la historia/historias del Eiré, abandonando la idea de que en cualquier otro lugar que no sea el norte, no sé dé lo céltico, más como tu dices la arqueología muestra día a día como aparecen más y más datos que hacen que todo vuelva a redefinirse con nuevos criterios y creo que eso es lo que se pide/pedimos, cada vez con más insistencia.

    Salud

                 

     

  11. #11 Beturio 13 de ago. 2007

    No creo que el artículo sea un "análisis serio del celtismo". Pero esta afirmación:

    Posiblemente esos bereberes que llegaron a la antigua Hispania se extendieron por la Europa atlányica en el Neolitico, antes de las primeras llegadas de indoeuropeos.

    Queda por completo obsoleta. La genética ha demostrado que hay una nítida separación entre las poblaciones magrebíes y las pensinsulares, debida probablemente a un sustrato paleolítico distinto. Que en cuanto al total de linajes del cromosoma Y de procedencia africana, su contribución al acervo genético ibérico puede estimarse un 8%. En definitiva, y copiando el subtítulo del artículo que cito abajo, "el análisis genético ha revelado que los amplios intercambios culturales producidos entre el Magreb y la península ibérica no conllevaron grandes intercambios de poblaciones":

    http://www.upf.edu/cexs/recerca/bioevo/2003BioEvo/BE2003-Bosch-InvyCiencia.pdf#search=%22Gen%C3%A9tica%20e%20historia%20de%20las%20poblaciones%20del%20norte%20de%20%C3%81frica%20y%20la%20Pen%C3%ADnsula%20Ib%C3%A9rica%22

    He visto que hay otro artículo "El origen de los celtas", de Bea Alonso Prieto con muy buen aspecto, que leeré antes de contestar en éste:

    http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=302&cadena=collin

    El primer paso comenzar preguntándose qué es lo "celta" para analizar el celtismo en general, o el origen de los celtas. Emplazado quedo.

  12. Hay 11 comentarios.
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