Autor: Apomios
miércoles, 30 de mayo de 2007
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Apomios


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El fraude histórico de la fundación de Tarragona y su muralla ciclópea.

Fraude y manipulación histórica sobre la fundación de Tarragona y su muralla ciclópea.

Fraude y manipulación histórica sobre los orígenes de Tarragona y su muralla ciclópea

Si buscamos información sobre la fundación de Tarragona y su muralla, veremos que la versión oficial, la mas extendida y reconocida, dice que fue obra de los Escipiones en el 218 a.C, los romanos fundaron Tarragona. Lo mismo que se enseña en las universidades al respecto, es decir un universitario contestaría eso mismo en un examen; Plinio a Tarraco "Scipionum opus", obra de los Escipiones, los romanos fundaron Tarragona. Esta es la versión oficial sobre el origen de la ciudad ibérica de Tarragona y su muralla en la pagina web de patrimonio, leemos lo siguiente; http://buscadorpatrimonio.red.es/Estatico/poi_1337.html Tarragona, Tarraco en tiempos romanos, tiene sus orígenes en un asentamiento militar romano en 218 a. C. Por ello una de las primeras obras realizadas fue el amurallamiento, ya que la ciudad se establecía en una zona fronteriza estratégica. La primera construcción fue de madera, provisional; la muralla pétrea se levantó alrededor de 200 a. C. Con dos lienzos de bloques megalíticos que configuraban muros ciclópeos y cuajada de torres defensivas. Esto es lo que pone sobre la fundación de Tarragona, en la enciclopedia mas famosa de Internet, es decir Wikipedia; http://es.wikipedia.org/wiki/Romanizaci%C3%B3n_de_Hispania Tarraco tuvo su origen en el campamento militar establecido por Cneo Cornelio Escipión en 218 adC durante la invasión peninsular en plena Segunda Guerra Púnica. Tarraco se convirtió muy pronto en la capital de la Hispania Citerior, y posteriormente de la provincia Tarraconense. Julio César cambiaría su status por el de colonia (Colonia lulia urbs Triumphhalis Tarraco) en 45 adC. Maqueta de la ciudad de Tarraco o Tarrakon Image Hosted by ImageShack.us Aquí tenemos otra versión no oficial, no reconocida como es evidente por lo que hemos visto al respecto, que contradice todo lo que hay sobre el origen de Tarragona y su muralla. Tyrrhenica Tarraco AUSONIO, 27, 88. http://www.bibliodt.org/bdt/llibres/llibres/tarraco/ Que Tarraco existía a fines del siglo VI a. de J. C. puede comprobarse por Avieno o sea el periplo (derrotero) marsellés del fin del siglo VI a. de J. C., donde se encuentra citada Callípolis y después Tarraco y Barcilo. El profesor Bosch Gimpera opina que los dos versos con los nombres Tarraco y Barcilo son interpolaciones de Avieno y que a Tarragona corresponde Callípolis (6). Sea como quiera, Tarragona se cita ya en el VI siglo a. de J. C. por el periplo, bien en la forma de "Tarraco", bien en la de "Callípolis". AVIENO (V. 514) dice que Callípolis tenía altas murallas y elevada posición, y fue bañada por el mar por ambos lados: Callipolis illa, quae per altam moenium proceritatem et celsa per fastigia subibat auras, quae laris vasti ambitu latere ex utroque piscium semper ferax stagnum impremebat. Inde Tarraco oppidum et Barcilonum amoena sedes ditium. La muralla ciclópea de Tarragona, se conserva en algunos sitios entre la torre del Arzobispo y la de San Magín y en las tres torres mismas hasta una altura de siete metros. Por quedar de ella en muchas partes únicamente dos o tres hiladas, se ha dicho que la muralla ciclópea no era otra cosa que el basamento de la muralla romana. Pero en tal caso la muralla ciclópea debiera tener en todas partes una altura de dos o tres hiladas y no ser de altura desigual y menos formar un escalón como lo hay a izquierda de la brecha junto al principio de la Falsa Braga. Además, los romanos, en el ano 218 antes de J. C., fecha de la muralla romana, no emplearon murallas ciclópeas, siendo ya la "muralla de Servio", en Roma, que data del IV siglo a. de J. C., hecha con piedras de sillería. Finalmente, no se conocen murallas ciclópeas de los romanos. Como es extraño que en las monedas romanas Tarragona se llama con el nombre de Cissa, la cual entonces ya no existía, es extraño también que en las monedas autónomas, y con letras ibéricas, acuñadas por los cessetanos en el siglo III antes de J. C., no se llama Cissa sino Taracon (2). Esto se explicaría si las monedas con Taracon son anteriores. Estas monedas, que son de plata e imitación de las dracmas de Emporion, fueron acuñadas para el comercio con las ciudades de la costa de Levante: Emporion, Barcino, Sagunto. Al lado de Taracon se lee salir, como en monedas de Ilerda, y se cree que esto dice "plata". En el anverso de las monedas hay la cabeza de Aretusa y en el reverso el Pegaso. En las excavaciones del Foro romano inferior (M), aparecieron varias casas ibéricas rectangulares y en su interior abundante cerámica ibérica pintada con figuras humanas y de animales, del mismo estilo como en los vasos del sudeste de España, y más de veinte silos, en parte con cerámica ibérica del siglo III antes de J. C. En muchos sitios de la ciudad antigua se han encontrado cuatro capas antiguas sobrepuestas. La más reciente es la romana. La segunda que sigue por abajo contiene cerámica ibérica posterior. La capa tercera tiene cerámica ibérica anterior. La capa cuarta, la que está inmediatamente encima de la peña, parece ser prehistórica. Se puede apreciar una construcción ciclopea anterior en la foto. Image Hosted by ImageShack.us Como ven ustedes nada concuerda con las versiones oficiales y se contradicen entre si. La versión oficial dice, que la ciudad y la muralla es obra de los Escipiones romanos. El mismísimo nombre de Tarraco dicen que se lo pusieron los romanos, que tan solo había un pequeño pueblo de pescadores iberos, antes de llegar Escipion, cuando el nombre de Tarrakon ya es mencionado en el siglo VI a.C por Avieno. Tarragona, Tarraco o Tarracon no tiene su origen en una voz romana, fíjense en el parecido que tiene con las palabras españolas o ibericas; Zarragon, Zaragoza, Tarragona, Aragón, Tarazona, Tarraco. El zarragon es una palabra de origen ibérico para designar un ser mítico de nuestro folklore español ancestral, de ahí vendría el origen etimológico de Tarrakón, Aragón y Zaragoza entre otras muchas poblaciones españolas, del mítico Zarragón, Tarragón o Tarrakón. Los romanos no construían murallas ciclópeas, utilizaban una sillería pequeña, en comparación con los bloques megalíticos que han perduran en la muralla, solo reformaron la muralla que ya existia. En la muralla se han encontrado letras ibéricas incisas en los bloques ciclopeos, unas cabezas de deidades labradas, que no pertenecían a manufactura romana alguna. Un ara ritual con caracteres ibéricos, también monedas o ases ibéricos con leyenda escrita en ibérico y no en latín. ¿Se esta manipulando sobre el origen ibérico de Tarragona con su muralla ciclopea en las universidades españolas e internet? ¿No se han dado cuenta aun que es ibérica o anterior a los romanos o se hacen los locos porque desmonta la versión oficial de la historia? ¿No conviene decir que en Hispania habían enormes ciudades fortificadas con murallas ciclópeas antes de cartagineses y romanos? ¿La versión oficial que se enseña en la universidad es cierta y fue fundada por Escipion en el 218 a.C, sobre una aldea de pescadores ibéricos? En estas fotos, se puede apreciar como la muralla romana, esta encima de una muralla ciclopea anterior. Image Hosted by ImageShack.us Espesor de la muralla ciclopea en una de sus puertas. Image Hosted by ImageShack.us ¿Se esta manipulando sobre el origen ibérico de Tarragona con su muralla ciclopea en las universidades españolas e internet? ¿No se han dado cuenta aun que es ibérica o anterior a los romanos o se hacen los locos porque desmonta la versión oficial de la historia? ¿No conviene decir que en Hispania habían enormes ciudades fortificadas con murallas ciclópeas antes de cartagineses y romanos? ¿La versión oficial que se enseña en la universidad es cierta y fue fundada por Escipion en el 218 a.C, sobre una aldea de pescadores ibéricos?


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Comentarios

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  1. #1 Luxinius 09 de mayo de 2007

    Apomios me parecen muy interesantes las cuestiones que planteas pero son temas que tal vez haya que tratar con más cautela. Respecto a Avieno, si bien es posible que se basara para hacer su poema en una obra anterior (el llamado "Periplo Massaliota"), no hay que olvidar que es un autor del siglo IV d. C., por lo que posiblemente bebiera de otras muchas fuentes más tardías. Al describir la costa levantina de la península lógicamente debío incluir el nombre de Tarraco, ya que era de hecho la más importante ciudad de toda la zona. Por otro lado, que Kallipolis sea la actual Tarragona es un aspecto que tampoco está ni mucho menos claro. Son más los autores que la sitúan en la costa alicantina o valenciana. En cualquier caso se trata de un nombre griego. Eso quiere decir que se trataba de una fundación griega (poco probable en el caso de Tarragona) o que era el nombre que los griegos le daban a un núcleo indígena, que se llamaría seguro de otra manera. Con lo que respecta al tema de los arqueologos y las tesis oficialistas, creo que hay que ser también más cautos. Gracias a la arqueología por ejemplo sabemos que en Almería se desarrolló la cultura de los Millares. El asentamiento homónimo, del 2800 al 1700 a. C., contaba no sólo con una, sino hasta con cuatro líneas de murallas, que fueron construyéndose a medida que el poblado crecía. estamos hablando de fechas muy anteriores al s. VI a. C. como ve, y hoy día se trata de algo completamente asumido y que no quita el sueño a nadie. Acercándonos más a la fecha que propone, en el Bajo guadalquivir hay numerosos oppida amurallados fechados a partir del s. VIII, coincidiendo con la colonización fenicia y el desarrollo orientalizante de Tartessos (Muro del cabezo de S. Pedro, Tejada la Vieja, murallas de Dª Blanca...) Respecto a que los romanos crearon Tarraco sobre un nucleo anterior, eso es muy probable. Lo hicieron en numerosas ocasiones (Itálica por ejemplo), aunque eso no quiere decir que ese núcleo primitivo estuviera ya murado. La tipología ciclópea de la muralla se considera ibérica, pero eso no excluye que fuera realizada bajo supervisión romana. Una vez más la arqueología nos demuestra cómo despues de la conquista de una cultura por otra, los elementos materiales de la primera perviven durante muchos años en la segunda o son asimilados de alguna manera (por ejemplo, hay mucha cerámica "ibérica" en las ciudades hispanorromanas). Del mismo modo, yo me pregunto si a la hora de construir el cerco de Tarraco los romanos no colaborarían con canteros y artesanos indígenas que contarían y tratarían los bloques pétreos según estaban acostumbrados. Respecto a lo de que la verdadera muralla romana es la de sillares que hay encima, tampoco es muy convincente. Ambas pueden ser romanas pero de distintas épocas. De hecho, en los siete siglos de dominación romana de la ciudad, hubiera sido raro que no hubieran tenido que hacerle ni un arreglillo al conjunto. De todos modos el modo más fácil de datar el muro lo ofrece una vez más la arqueología; no hay más que excavar en la cimentación para datarla según los restos cerámicos que ofrezca. Saludos

  2. #2 A.M.Canto 09 de mayo de 2007

    Apomios (Hoy, a las 11:36): Gracias. No obstante, el apoyar que realmente hoy los autores locales están optando por la romanidad completa de la muralla no significa, ni que haya que pensar en ningun relación con los megalitos baleáricos, ni con las murallas de Micenas, como en el pasado se propuso. Y mucho más erróneo me parece pensar en topónimos de aquí, como ya le han dicho para Zaragoza, que viene directamente del romano oficial Caesarea Augusta, apocopado luego en Caesaraugusta y a través del árabe Saraqusta. Pues, del mismo modo, Tarraco es nombre itálico, quizá etrusco, con paralelo directo también, y anterior, en la Tarracina del Lacio (que no latina, sino volsca). En este sentido, y con respecto al basamento ciclópeo de las murallas de Tarragona, me sigo alineando completamente (y por una vez) con Adolf Schulten, que ya vio esta relación clarísima en el capítulo II, "Tarragona etrusca", de su monografía sobre Tarraco, Tarragona, 1934 y, ampliado con planos y fotos en la edición de Barcelona, 1948. Comienza este capítulo, a mi juicio bien documentado etimológica y arqueológicamente, con un verso (que completo, pues interesa también para el nombre, el más correcto a mi juicio, de la Zaragoza romana) muy expresiva definición del poeta Ausonio, Ep. 27, 88, que ya lo afirma: Nunc tibi trans Alpes et marmoream Pyrenen Caesareae Augustae domus , Tyrrhenica propter Tarraco et ostrifero super addita Barcino ponto... Afortunadamente, dicha obra de Schulten está digitalizada, con interesantes fotos de las que reproduzco una, por la diligente Diputación Provincial de Tarragona. Recomiendo en general su lectura: http://www.bibliodt.org/bdt/llibres/llibres/tarraco/capitulos/etrusca.html Como antes decía, y aplazaba (Hoy, a las 10:41), el porqué de, siendo esta tesis en conjunto tan convincente, ha sido abandonada del todo en favor de la completa romanidad de la muralla, tiene motivos arqueológicos. Sin entrar ahora en el fondo del tema, reproduzco los párrafos más interesantes sobre la cuestión que se debate, extraídos de este reciente trabajo: "DE CESE A TÁRRACO. EVIDENCIAS Y REFLEXIONES SOBRE LA TARRAGONA IBÉRICA Y EL PROCESO DE ROMANIZACIÓN", por Pedro Otiña y Joaquín Ruiz de Arbulo, publicado en Empúries, Revista de prehistoria, arqueología y etnología, 52, Barcelona, Diputación, 2000, pp. 107-136, consultable en http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=23791 y en wwwa.urv.net/centres/Departaments/histgeo/websetopant/articles/Article7.pdf, subrayando lo que me parece de más aprecio: "Ahora bien, como resulta lógico en un contexto geoestratégico de carácter militar, este cuartel general de los Escipiones no pudo surgir de la nada. La arqueología urbana de Tarragona, especialmente intensa en las dos últimas décadas, ha proporcionado suficientes evidencias para definir estratigráfica y cronológicamente una Tarragona ibérica prerromana. En distintas intervenciones en el casco urbano de Tarragona, se han podido documentar niveles de habitación del ibérico pleno con importaciones cerámicas áticas, massaliotas y púnicas suficientes para definir una ocupación estable de la colina y puerto tarraconenses desde el siglo V a.C. (Aquilué y Dupré 1986; Miró 1985; 1993; 1998; Adseries, Burés, Miró, Ramon 1993 a; 1993 b). [...] Los basamentos ciclópeos de grandes megalitos que servían de base a lienzos de sillería bien trabajada en las murallas de la ciudad permitían también suponer la presencia de dos momentos cronológicos distintos: una base ibérica prerromana y una reforma posterior plenamente romana. A partir de la tipología de estas murallas, y por su comparación con las murallas de la Neápolis de Emporion y las construcciones megalíticas de las Baleares se aceptó globalmente la idea de una Tarragona ibérica o grecoibérica anterior a la llegada de Roma (Puig i Cadafalch 1925), identificable con la Calípolis de Avieno. Por su parte, A. Schulten (p.e. 1948) defendería en sus trabajos que el basamento ciclópeo sería una obra etrusca, introduciendo una nueva variante en el debate que tuvo gran influencia por el prestigio del autor. Y sin embargo, frente a estas opiniones académicas, el mérito de la restitución de la historia antigua de Tarraco correspondió al tarraconense Mn. J. Serra Vilaró, a partir de una lectura conjunta de las evidencias estratigráficas en distintas partes de la ciudad. Eclesiástico de profesión pero buen conocedor de la metodología arqueológica desde su juventud, J. Serra Vilaró fue un investigador riguroso que excavó (¡y publicó!) la gran necrópolis paleocristiana, el foro de la colonia, las murallas... (Revelar el passat 1994). Su estudio estratigráfico de las murallas, motivado por el derrumbe parcial de uno de los lienzos en 1932 que permitió descubrir el relieve de la Minerva en lo alto de una torre, le permitió plantear correctamente una cronología romano-republicana para toda la obra muraria que no dudó en enfrentar a la hipótesis etrusca de A. Schulten (Serra Vilaro 1946). [...] Si en los años 30 el conocimiento urbanístico de la antigua Tarraco era todavía muy parcial, hoy en día, tras el notable incremento de la investigación arqueológica en la segunda mitad de nuestro siglo, podemos examinar esta problemática a la luz de hallazgos concretos. Frente a la tradición académica que había centrado y dilatado el debate en base únicamente a la tipología de las murallas y en la cronología de sus diferentes paramentos, podemos hoy señalar dos evidencias complementarias: 1. En la parte superior de la colina tarraconense, en el área delimitada por las murallas romanas, ocupada por la Tarragona medieval y moderna, todas las intervenciones realizadas hasta el momento muestran como primeros niveles de ocupación, sobre la roca, estratos datables en el siglo II a.C. ya con la ocupación romana. Las excavaciones dirigidas por X. Aquilué (1993) en el solar del colegio de arquitectos, documentaron únicamente como niveles inferiores estratos de regularización de la roca con materiales característicos del siglo II a.C. y lo mismo ha ocurrido en las varias decenas de intervenciones realizadas hasta el momento en la parte alta de la ciudad (cf. Tarraco. Guia; Tarraco 99). Se confirmaba así la cronología romano-republicana de las murallas avanzada por Serra Vilaró, que los meticulosos trabajos de Th. Hauschild (1979; 1985) han permitido completar y detallar, con la evidencia de dos proyectos diferenciados: una primera muralla con paramento ciclópeo “alto” y torres salientes sobreelevadas en sillería, datable a fines del siglo III o inicios del siglo II a.C., y una importante ampliación con largos lienzos rectilíneos de sillería sobre un zócalo megalítico “bajo”, datable a partir de los sondeos estratigráficos en los años 150-125 a.C. (Sánchez Real 1985; Aquilué, Dupré, Massó, Ruiz de Arbulo 1991). 2. Por el contrario, todas las intervenciones arqueológicas urbanas que han proporcionado niveles estratigraficos y evidencias estructurales de época ibérica prerromana se concentran en la parte baja de la ciudad, en lo alto de una dilatada carena de 20 metros de altura que separaba la colina propiamente dicha de la vaguada portuaria, y sobre los glacis que descendían por el oeste desde esta carena hacia el cauce fluvial del antiguo Tulcis. Aquilué y X. Dupré (1986, 14-15 y fig.5) avanzaron ya en los años 80 esta situación topográfica con los datos entonces disponibles. Las evidencias estratigráficas han sido finalmente recopiladas por M. Adseries, L. Burés, M. Miró y E. Ramon (1993) en un trabajo fundamental para esta cuestión y recientemente se han publicado nuevos hallazgos (Güell, Diloli, Piñol 1994) y revisiones (Asensio, Ciuraneta, Martorell y Otiña 2000). Las principales intervenciones donde se han documentado estas evidencias estratigráficas prerromanas son las siguientes: [....] (fin de la cita). .............. Creo que con esto queda explicado al menos el porqué del pensamiento actual, así como, añado, se quedan sin resolver las contradicciones con algunas fuentes literarias antiguas y cierta carencia de paralelos murarios. Es una nueva muestra del eterno debate, que a veces se produce, en torno a las evidencias textuales y toponímicas frente a las arqueológicas. Pero la controversia debe ser correctamente planteada, sin recurrir a "maldades universitarias" o suponiendo, como afirma Ud. en el subtítulo del artículo, "Fraude y manipulación histórica sobre los orígenes de Tarragona y su muralla ciclópea". Los expertos, cuando afirman algo, suelen tener y exponer sus razones, como acabamos de ver, y lo suyo es buscarlas, estudiarlas y, en su caso, confrontarlas con otras igualmente documentables.

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