Autor: Dressel
martes, 03 de abril de 2007
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Dressel


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Objetividad de Herodiano en el relato del Principado de Cómodo dentro de su Historia del Imperio Romano después de Marco Aurelio.

Se intentará explicar el relato que sobre el reinado de Cómodo hizo Herodiano, fuente muy importante para conocer a los emperadores de una época que ha provocado y sigue provocando verdaderos quebraderos de cabeza a la hora de su explicación, porque si bien una parte de la historiografía moderna ha tratado de imponer una hipótesis sobre una supuesta crisis en el Imperio Romano desde fines del siglo II y el siglo III d.c., debido al continuo cambio de emperadores en el sillón imperial; otro grupo actualmente defiende otra teoría que delimitaría dicha crisis sólo a algunos aspectos de la sociedad romana, como en la clase dominante.

1. BREVE RESUMEN DEL REINADO DE CÓMODO

Cómodo. Hijo del que tal vez ha sido uno de los emperadores más importantes del Imperio Romano. Maltrecho desde que este murió, el Imperio sufriría una enfermedad que muchos han pasado: su propia grandeza. Esa grandeza que los ejércitos habían exportado a todas partes del mundo conocido se desplomaba sobre sí misma como un gigante con pies de barro aquel último día del año 192, cuando este emperador sucumbía al poder de la mano pretoriana que le apretaba el cuello hasta cerciorarse de que el último de los antoninos, la gran familia imperial fundada por Antonino Pío, exhalaba su aliento finito. Nacido en 162 d.c., Cómodo fue educado por los consejeros griegos de su padre Marco Aurelio, para que al llegar al trono supiera hacer frente a los problemas que se le pudieran presentar. Pero la imagen que dan las fuentes sobre su vida, en especial las tres principales (Historia Augusta, Herodiano y Dión Casio) es la del emperador que trata el poder con dejadez, dando más importancia a la figura del Prefecto del Pretorio, alguno de los cuales camparía a sus anchas por el Imperio, imponiendo sus leyes frente a las del emperador. Tras ser elegido emperador en 180 tras la muerte de su padre en Vindobona (actual Viena), los primeros años de su reinado transcurren con absoluta normalidad hasta el 183, cuando un intento de asesinato llevado a cabo por su hermana Lucila junto con algunos senadores, trastoca la imagen del buen hacer del emperador. Tras esto, y después de luchas intestinas durante algunos años, Cómodo fue asesinado por Quinto Emilio Leto, otro Prefecto del Pretorio, el 31 de diciembre de 192. 2. BIOGRAFÍA DE HERODIANO Herodiano, posiblemente nació en torno al año 175-180, en Siria , y según algunos autores, sería de origen liberto . Tal y como se nos relata en la introducción a su obra, en la edición que de la misma hace Juan J. Torres Esbarranch , no se sabe mucho más sobre la biografía de Herodiano, y sólo leyendo su obra podemos situarlo geográfica y cronológicamente. Esto nos hace ver lo difícil que es, en la mayoría de las ocasiones, el poder llegar a comprender y criticar a las fuentes escritas. Lo que si se puede concluir de la lectura es que tiene conocimiento de primera mano sobre los hechos que relata, debido a la nitidez con que explica cada detalle del relato. Básicamente, trata de realizar una historia de Roma basándose en las personalidades más influyentes de la misma, que no son otras que los emperadores. Y como cualquier otro historiador, es hijo de su tiempo y actúa de cronista de la historia más reciente acaecida en el imperio. En un primer término, el libro es un intento del autor por engrandecer la figura del emperador Filósofo, mitificándolo de algún modo, para que su recuerdo quede siempre grabado en la memoria colectiva. Para él, el resto de emperadores serían unos secundarios de la obra de Marco Aurelio, al que se le debía la estabilidad del Imperio, interiormente hablando, puesto que dicho emperador se pasó más tiempo fuera que dentro de Roma, combatiendo con los pueblos germanos del Norte, entre ellos los marcómanos, pueblo con el que se encontraba luchando cuando la muerte le sorprendió en Vindobona en el año 180 . Otro apartado a tener en cuenta dentro de la biografía del autor, es la edad del mismo. Ésta se podría adivinar de forma más o menos creíble y pronosticada, en torno a los 70-75 años, aunque la teoría de Alföldy a partir de una inscripción del 256 hallada en Asia Menor , retrasaría esta edad unos diez años más. Pero, aunque la hipótesis en principio es muy fiable, hay que recordar que el autor sólo llega hasta el reinado de Gordiano III, en el año 238, lo que nos haría pensar que, o bien dejó de escribir la obra en ese punto debido a alguna incapacidad, y que realmente vivió hasta el 256; o bien, que la inscripción funeraria haga referencia a un familiar del autor, como también se afirma más adelante , y que realmente Herodiano hubiera compuesto la obra en torno al 240 y que hubiera muerto poco después.

3. EL REINADO DE CÓMODO SEGÚN LA VISIÓN DE HERODIANO

En ámbitos generales, el estilo de la obra no es muy sobrecargado, ni intenta el autor exponer más de lo necesario, aunque se da una cantidad ingente de datos puntuales, lo que en un último término daría más validez al relato. Así pues, sólo quiere transmitir lo que para él ha sido una época de gran cambio en el mundo conocido. Esta tendencia se puede explicar, debido al gran número de emperadores que Herodiano pudo contemplar en vida. Suponiendo que el autor muriera en torno al 240-244, habría visto pasar por el trono romano a unos diez u once emperadores, de los cuales los más duraderos serían precisamente Marco Aurelio (161-180) y Cómodo (180-31 de diciembre de 192), junto con Septimio Severo, el cual llegaría al poder en el 193, y moriría en el 211 . Centrándonos en la visión que el autor da sobre el reinado de Cómodo, para éste, dicho espacio de tiempo es el comienzo de una decadencia dentro de los valores que debe tener un emperador romano. Aunque en un principio, los desbarajustes del reinado comodiano, los atribuye a la influencia de agentes externos, como muestra en el texto: “…algunos miembros de su séquito, que con engaños habían logrado arrimarse a Cómodo, intentaban minar el carácter del joven emperador, su mesa era frecuentada por parásitos que medían la felicidad por su estómago y por sus vicios más abyectos…” (Herodiano, Historia del Imperio Romano…L.I 6; 1). Pero el aspecto más importante a tener en cuenta por el autor, es su uso del ejemplo de Cómodo para el resto de emperadores jóvenes, como Caracalla, a la hora de la narración de sus biografías. Esto podría deberse a la doble moral romana en cuestión del debate juventud/senectud, muy bien tratado por la doctora Conde en su artículo que versa sobre esa doble moral antes mencionada. Dicho debate versaba sobre la elección del emperador dependiendo de lo que se consideraba como la virtus fundamental a la hora de reinar: lo físico, representado por el llamado princeps pueri; o lo intelectual, representado por el princeps senex. Ambos modelos serán elegidos dependiendo del momento por el que atraviese el imperio, o debido a la moda intelectual imperante en la época . Decir también, que si en la mayoría del relato, la conducta de Herodiano está muy cerca de la expresada por las otras fuentes fundamentales, en lo que respecta a la primera conjura llevada a cabo por Lucila, le hermana de Cómodo, dista bastante de la opinión que da Dión Casio , aduciendo, en contra de lo que narra el senador, que fue la hermana le precursora de dicha conjura, debido a la envidia que sentía por la mujer del emperador. En la versión de Dión Casio, éste afirma que la hermana del emperador quería acabar con la tiranía de su hermano. Pero no hay muestras de dicha tiranía, precisamente hasta después de este primer intento de asesinato, en el año 183 d.c., cuando comienzan las purgas contra los senadores que habían participado en la acción. Además, Lucila fue confinada en Capri, donde más tarde moriría asesinada. Y según afirma Herodiano; “…Este fue, pues, el primer y principal motivo de odio que tuvo el joven contra el Senado…” . Es decir, que al contrario que el resto de autores, Herodiano no afirma tan rotundamente la tosquedad y necedad de Cómodo a la hora de llevar las riendas del imperio. Sino que lo atribuye más bien, como se desprende de una lectura pausada y comparada con el resto de fuentes, a su juventud e inexperiencia. Pero esta visión se contradice con la exposición del principio, en la que, como se ha afirmado anteriormente, el autor afirma que Cómodo fue educado desde la más tierna niñez para estar preparado en las labores de gobernar. Y, como se ha podido corroborar, desde el año 176 d.c. estaba Cómodo asociado al trono por Marco Aurelio. Así pues, ¿qué falló en la política o modo de actuar del emperador? El fracaso de su reinado, a nivel de la confianza que el senado podría haber puesto en él, se debió en gran parte, en opinión personal, a la intromisión del Prefecto del Pretorio como figura importante dentro de la política imperial. Herodiano, nos narra con detalle las biografías y las artimañas llevadas a cabo por los dos prefectos pretorianos más importantes del reinado de Cómodo: Perennio y Cleandro. Ambos acabaron asesinados por el emperador debido a las malas artes con las que llevaron la política del Imperio. Y si algo se le puede echar en cara a Cómodo es su confianza ciega en estos personajes, supuestamente curtidos en la vida, que él podría haber intentado que suplantaran la figura paternal que había perdido. No hay que olvidar que Marco Aurelio muere cuando Cómodo apenas tenía dieciocho años. Y que éste tiene que purgar a la mitad de los senadores tras el primer intento de asesinato; con lo que la actitud, tanto del senado como del emperador, sería de mutua desconfianza. En cuanto a Perennio, primera figura visible de la política comodiana, las fuentes tienen una misma opinión sobre el personaje, pero representan su actitud de forma dispar. En concreto, Herodiano afirma que Perennio se hizo casi dueño absoluto del Imperio, debido a la dejadez del emperador (Herodiano, L. I 8; 1/2); pero que éste fue advertido de las intenciones del Prefecto y mandó asesinarlo en el día de las fiestas celebradas en honor a Júpiter Capitolino. En lo que respecta a Cleandro, su ascensión al poder se realiza desde, según Herodiano, los estratos más bajos de la sociedad romana, llegando, con inteligencia y astucia, a lo más alto del escalafón político romano. Pero Cleandro cometió un grave error, ya que, aprovechando la ausencia del emperador y la epidemia de peste que asolaba Italia, “alimentaba la esperanza de ganarse al pueblo y al ejército si, después de colocarlos en una situación de penuria, los atraía luego, cuando los viera dominados por el deseo de los necesario, con generosos donativos” (Herodiano, L. I; 12-4). Así pues, tan sólo un año después de llegar a ser Prefecto del Pretorio, en el año 190 fue mandado ajusticiar por Cómodo, y tras ser decapitado “clavando la cabeza en una larga lanza la envió al pueblo como agradable y deseado espectáculo” (Herodiano, L. I; 12-4/5). Tras estos años belicosos, interiormente hablando, una serie de fenómenos son descritos por Herodiano como premonición del fin del reinado de Cómodo. Esta clase de descripción de sucesos sobrenaturales o malos augurios son muy usadas por las fuentes a la hora de intentar crear el ambiente ideal para un supuesto cambio trascendental en los designios de su cultura o época. En concreto, se nos habla, además de la epidemia de peste acaecida en torno a los años 188-190 d.c., de un incendio que tuvo lugar en Roma, alrededor del año 191-192 d., y una serie de apariciones de cometas, al igual que Suetonio (Claudius 46), haría para vaticinar la muerte de Claudio (Herodiano, L. I; 14-1). Conclusión: El reinado de Cómodo ha sido uno de los más denostados por las fuentes, incluido Herodiano, a lo largo de la Historia. Unos ponían como gran punto en contra del emperador, su juventud, la cual le habría hecho realizar acciones incomprensibles. Lo que podemos observar con dicho emperador, es el gran cambio que se va a producir a partir de ahora en la sociedad romana. Cambio que ya se venía produciendo desde comienzos del siglo II d.c., y que podríamos llevar incluso a la época de Augusto. Además, a Cómodo se le puede comparar, salvando siempre las distancias, con Calígula (37-41 d.c.). Éste, hijo de Germánico, sería encumbrado al trono imperial tras la muerte de Tiberio, hijo de Augusto con Livia, sin descendencia directa. Y ambos tienen varios puntos en común: la edad (aunque Calígula era un poco mayor que Cómodo cuando ascendió al principado); el intento de cambio; e incluso la Damnatio Memoriae llevada a cabo por el Senado, una vez asesinados los dos. Sobre Herodiano, decir que, pese a lo objetivo que pudiera parecer en algunos casos, siempre emplea el factor de la corta edad del emperador para intentar denostar su manera de gobernar. Además, las continuas alusiones a su forma de vida, a las que también hacen alusión otras fuentes como Dión Casio y la Historia Augusta, sobre todo ésta última, nos indica que se intenta minar al personaje. Así pues, lo que nos queda es una biografía lleva de lagunas, y con muchas alusiones, sobre todo al principio del relato, al reinado de Marco Aurelio . Y esto nos ha hecho imposible, al igual también que al referirnos a Calígula, el tener una versión más objetiva sobre la figura de Cómodo. Aunque, un hecho sí hay que tener en cuenta, y se puede deducir de la lectura de las fuentes: las difíciles relaciones entre el Emperador, el Senado y el Prefecto del Pretorio. Ésta figura, emergente ya en tiempos de los Julio-Claudios, se verá realmente potenciada en este momento, con el ascenso de Perennio y Cleandro a un poder casi total. Y este podría ser el preludio de un tónica que se repetirá desde finales del siglo II, y sobre todo en el siglo III: la ascensión al trono imperial de los llamados Emperadores Militares. Bibliografía: -Alföldy, G. “Bellum desertorum”. 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  1. #1 A.M.Canto 03 de abr. 2007

    Muy interesante el artículo, Dressel. Sólo me permitiría, amparándome en que toca un tema de estudio que me es tan transitado como querido, hacer una observación, o más bien recordar un estudio ya hecho, acerca de su frase: "...aquel último día del año 192, cuando este emperador sucumbía al poder de la mano pretoriana que le apretaba el cuello hasta cerciorarse de que el último de los antoninos, la gran familia imperial fundada por Antonino Pío, exhalaba su aliento finito.". Frase que, conviene también decirlo, está dentro de la ortodoxia nacional e internacional desde al menos los tiempos de Edward Gibbon. Por mi parte, sin embargo, sostengo que Antonino Pío, el improvisado regente al que Adriano recurre in extremis cuando muere de repente su previsto heredero (Lucio Vero I, su probable hijo natural), no fundó ninguna dinastía, y menos una "antonina", que habitualmente se retrotrae con todo desparpajo hasta alcanzar a Trajano y Adriano, dos de los mejores emperadores de Roma y ambos hispanos. Como lo eran también de estirpe, hispanos, los dos verdaderos herederos de Adriano: Marco Aurelio, un Annio de Ucubi, y el pequeño Vero, muy probable nieto natural de Adriano. Como es bien sabido, A. Pío se vio en la obligación de adoptarlos a ambos, pasando los tres legalmente a la italicense gens Aelia. Esto de "los Antoninos", como si fueran una creación o un mérito de Antonino Pío, es un invento historiográfico del siglo XVIII, y, según he podido concluir, posiblemente porque Pío es el único de toda la serie del fastuoso siglo II d.C. cuya familia era de origen galo, de Nïmes. Pero se verá que los historiadores, y particularmente los franceses, se guardan mucho de mencionar que A. Pío era el yerno del cordobés ucubitano M. Annio Vero, uno de los más poderosos senadores y triple consular, y que estaba enteramente dentro del "partido bético", como digo en el artículo que citaré. Aunque he trabajado antes sobre esta cuestión, tratando de reivindicar una verdadera dinastía hispana que corre de Trajano a Cómodo, me permito (con perdón) transcribir los resúmenes del último artículo, y más completo, de los que publiqué: A. M. CANTO, La dinastía Ulpio-Aelia (98-112 d.C.) : ni tan “Buenos”, ni tan “Adoptivos”, ni tan “Antoninos”, en la revista Gerión de la Universidad Complutense, nº 21.1, 2003, págs.305-347. RESUMEN A diferencia de las dinastías julio-claudia, flavia o severa, no hay acuerdo en la Historia Antigua sobre cómo agrupar y denominar a los emperadores del siglo II d. C. Las definiciones más utilizadas desde el siglo XVIII han sido y son "Los Antoninos", "Los Buenos Emperadores" y "Los Emperadores Adoptivos", pero ninguna satisface a la hora de reagrupar, incluir o excluir a algunos de los emperadores. El primer antonino fue el cuarto, Pío, un improvisado regente. Según las fuentes, Antonini sólo hubo dos; sin embargo, ambos fueron ante todo Aelii. Las adopciones fueron apenas una operación de cosmética política, y no cumplen lo descrito por Plinio o Galba. Y tampoco todos fueron tan buenos. Lo inapropiado de estas tres clasificaciones universales es más evidente ante los 48 textos antiguos aquí reunidos. Para la autora, tras el anciano Nerva como introductor necesario, los seis emperadores siguientes -"extranjeros", según Aurelio Víctor- forman una auténtica estirpe, y muestran nacimiento, raíces, consanguinidad, parentesco y/o fuertes conexiones con la Bética. Por ello propone el término de "Ulpii-Aelii", para definir a la verdadera dinastía de origen hispano que va desde Trajano hasta Cómodo, éste muerto incluso como un Aelius en 192 d. C. ABSTRACT Contrary to the julio-claudian, flavian or severan dynasties, there is no agreement between the scholars of Ancient History on how to the name and group the roman emperors from the second century A.D. "The Antonines", "The Good Emperors" and "die Adoptivkeiser" are the more widespread terms, used by all the scholars everywhere. However, these definitions lead to unsatisfactions when we try to include, exclude or classify some of these emperors. The first "Antonine" was the fourth, Pius, an improvised regent. Properly Antonini were only two, but both were above all Aelii. Adoptions were only a political make-up. And not all were really good. Furthermore, the unsuitability of these classifications is more obvius troughout the contradictory data that 48 ancient sources offer (here collected). The proposal hereby is: The old Nerva being a introducer necessarius to the serie, the next six emperors -externi according to Aurelius Victor- share birth, roots and/or powerful Baetic conexions, and they all show genuine consanguinity and adfinitas. To sum up, the authoress suggests the terms "ulpio-aelian", "the Ulpii-Aelii", to define the dinasty that runs from Trajan to Commodus, even the last died in 192 A. D. as an Aelius. El artículo se puede leer en: http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ghi/02130181/articulos/GERI0303120305A.PDF Viene muy a cuento también porque una de las fuentes en las que me apoyo es precisamente Herodiano. Es suya una de las citas con las que comienzo mi artículo: [...El pueblo de Roma veía a Cómodo] como un emperador de una cuarta generación... su madre, Faustina,... fue hija de Antonino Pío, nieta de Adriano por parte materna, e incluso ella [Faustina] llegaba a remontarse hasta Trajano como bisabuelo (Herod. Hist., 1. 7, 4). ............. Me resultó muy instructivo en su momento ver cómo se forja un mito historiográfico con propósitos políticos. Después de la famosa frase de Gibbon: «Si hubiera que señalar en la historia del mundo un periodo en el que la condición de la raza humana fue la más feliz y próspera, habría sin duda que elegir el que transcurrió entre la muerte de Domiciano y el ascenso de Cómodo: Los vastos territorios del Imperio Romano fueron gobernados entonces por un único poder, guiado por la virtud y la sabiduría» (The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, Londres, 1776, t. I, p. 17 y, alrededor de los mismos conceptos, también en pp. V y 73), no le era nada fácil, como tampoco a los historiadores franceses, admitir que ese siglo maravilloso era cosa de españoles... Lo curioso es cómo casi todos los historiadores españoles han ido aceptando también la misma "bola", hasta el día de hoy. Sólo encontré una excepción: don Ángel Montenegro Duque, ya fallecido catedrático de Historia Antigua de Valladolid, que tenía el mismo sentimiento, aunque no reunió los textos que lo probaban. Bueno, y perdone la observación y el largo comentario, quizá debía de colgar aquí un artículo sobre ello, pero de momento, aquí le dejo el avance, si no le importa. Lo olvidaba: Como puede imaginar, estoy de acuerdo con su punto de vista. En las págs. 317-318 de mi artículo encontrará de hecho una defensa de Cómodo, al que veo más como la víctima de la conjura más impía (pues su propia hermana estaba en ella) y del Senado, más que de sus propios defectos. Dión Casio es un senador resentido, por eso miente acerca de la tiranía de Cómodo antes de la conjura, y es Herodiano el que dice la verdad. Saludos.

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