Autor: berserker/Martxelo Alvarez - Ahaztuak
sábado, 17 de marzo de 2007
Sección: Artículos generales
Información publicada por: berserker


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El miedo

La memoria histórica es necesaria para llegar a la verdad y a la justicia, pero por las trágicas características de lo recordado, resulta traumática para quienes lo vivieron y, en no pocos casos, conlleva una considerable dosis de miedo. Miedo que viene a ser garante del silencio. Combatir ese miedo es la labor que reivindica el miembro de Ahaztuak Martxelo Alvarez. Para ello apela a gran parte de la clase política, a la cual hace «corresponsable" del mantenimiento de ese miedo. La memoria está atada por el miedo, y es muy difícil romper las ligaduras del miedo. Se ha divulgado la equivocadísima idea de que recordar es peligroso, porque recordando vuelve a repetirse la historia como pesadilla. La experiencia indica que lo que ocurre es exactamente al revés. Es la amnesia la que hace que la historia se repita como pesadilla. La buena memoria permite aprender del pasado, porque el único sentido que tiene la recuperación del pasado es que sirva para la transformación del presente» (Eduardo Galeano, escritor uruguayo). El recorrer los caminos de la memoria buscando, rastreando, los hilos necesarios para tejer ese puente que sabemos necesario entre ésta y la verdad, entre ésta y la justicia, hace que en este recorrido nos encontremos a menudo cara a cara con hombres y mujeres que vivieron en carne propia o de forma cercana la barbarie represiva posterior al 18 de julio de 1936. Personas que fueron ellas, sus familiares más directos o sus vecinos, los destinatarios -el objetivo, dicho en términos militares- de la política de exterminio que desde el mismo día del golpe de Estado se puso en marcha contra los sectores poblacionales que habían sido la base social de la II República, del Frente Popular y de las experiencias nacionalistas catalana, vasca y gallega. En ese cara a cara, en esas personas, encontramos sentimientos muy diversos provocados por las vivencias de cada cual, algunas veces más latentes -atenuados, podríamos decir- y otras, a pesar de haber transcurrido entre sesenta y setenta años en la mayor parte de los casos, plenamente activos. Uno de estos sentimientos -y no el menos extendido, por cierto- es el miedo. Francisco Etxebarria, forense de Aranzadi, decía hace algunas semanas en una entrevista en prensa que «no puede ser que todavía haya personas que cuando hablen de la Guerra Civil y de la represión lo hagan con miedo. A esa gente hay que decirle que aquello fue injusto, que les comprendemos y que les apoyamos. No puede seguir existiendo miedo». Al igual que nosotros, ha constatado sin duda decenas de veces esta realidad: alguien que rehúye señalar el lugar donde se encuentra una fosa común por él conocida y nos remite a preguntar «a los vecinos del otro pueblo, que yo no quiero problemas», alguien que rechaza dar abiertamente su testimonio porque «los de siempre aún estan ahí». Son comportamientos repetidos que certifican de una forma objetiva la existencia de miedo en las personas de un determinado colectivo, hecho que debería bastar a muchos para reflexionar acerca de la banalidad con la que en general se refieren a él, pasando de largo, mirándolo como algo sin razón de ser hoy día, como algo llamativo e incluso excéntrico de cientos de víctimas del franquismo que aún viven. Sin embargo este miedo existe. Y es mucho. Y es real. Y ha de ser atroz. Porque... ¿cuánto miedo hará falta para preferir el dolor al miedo, para preferir continuar con el dolor del silencio, con un dolor silenciado durante setenta años? ¿Cuánto miedo para preferir llevarse a la tumba junto con el miedo el secreto de la ubicación de una fosa común guardado durante décadas? ¿Cuánto para preferir seguir callando y llorando en silencio los nombres de unos muertos propios y las circunstancias de su muerte, que contar lo que se sabe? ¿Cuánto para seguir prefiriendo la incertidumbre de un desaparecido a la averiguación de su final? Certificar la realidad de este hecho será ya un avance siempre y cuando se sea coherente con las preguntas y respuestas que ello plantea, y siempre que asumamos que no son ni las palabras ni los buenos deseos los que lo harán desaparecer. Debemos preguntarnos por qué hay aún hoy miedo a hablar, a contar, a decir. Miedo a indagar paraderos, a iniciar búsquedas, a reivindicar memorias y justicias. Debemos preguntarnos por qué existen esas actitudes tan defensivas, ese miedo en suma, y asumir la respuesta y -si hablamos de justicia- actuar en consecuencia. Asumir que si existen es porque a treinta años del final del franquismo todas esas personas, víctimas de aquel régimen, consideran en su fuero más íntimo que no se han dado pasos objetivos susceptibles de quitárselo, que en esta democracia aún no tienen motivos para la confianza. Asumir lo que este hecho tiene de dura interpelación a la clase política desde el año 1977 hasta la fecha, pues su misma existencia señala implícitamente a la misma como cómplice en la continuidad de ese miedo y en los objetivos de dominio e impunidad perseguidos por el mismo. Ningún partido, ningún miembro de la clase política debería mirar para otro lado ante esa interpelación. Nadie puede culpar de ella, de ese miedo, a las víctimas del franquismo, y menos a la vista de la realidad pasada y actual. La amnesia de la Transición alimentó el miedo. Las lecturas revisionistas actuales, sin ningún tipo de cortapisas ni consecuencias, del golpe de Estado del 18 de Julio, de la dictadura y de la represión franquista son miedo, alimentan el miedo. La dejadez y la pasividad de la clase política ante ellas alimentan el miedo. La impunidad de Montejurra, del 3 de Marzo, el neofranquismo del PP y de sus aliados dan miedo. La existencia legal de fundaciones y partidos abiertamente defensores del franquismo y del fascismo mantiene el miedo. Fraga impune y alabando a Pinochet alienta el miedo. La pervivencia de la simbología franquista forma parte del miedo. Las manifestaciones del «principal partido de la oposición» en las que con toda impunidad se agitan banderas falangistas y franquistas y se corea «Zapatero al agujero lo mismo que tu abuelo» avivan el miedo. La utilización de las víctimas del franquismo para el marketing de los políticos de turno mantiene el miedo. La diferenciación en trato y consideración de éstas con otras víctimas mantiene el miedo. El planteamiento de Ley de Memoria Histórica del PSOE refuerza el miedo. Gotzone Mora, política del PSOE, como conferenciante en la fundación Francisco Yagüe, uno de los más sanguinarios golpistas, es miedo. La falta de verdad, de reparación y de justicia es miedo: el mismo miedo que impusieron en 1936, el mismo que han abonado con la impunidad que la Transición otorgó a todos los criminales golpistas y franquistas, el mismo que hoy suma -como hemos visto- nuevos elementos. Nuestra lucha, por ello, es en gran medida una lucha contra el miedo. Por ello señalamos, denunciamos, las múltiples responsabilidades en la perpetuación del miedo, en el miedo existente hoy día, en el miedo que sigue acompañando a muchas personas víctimas del franquismo a la tumba. No queremos más miedo, no lo admitiremos. No consentiremos que nuestros hijos lo hereden de nuestros padres, de nosotros mismos. Apostamos por la deconstrucción del miedo, por ir quitándole a esa terrible edificación de setenta años sus cimientos, sus columnas, la argamasa que los une y solidifica. Cada ladrillo que arranquemos de él para debilitarlo será uno nuevo en esa democracia real que queremos construir, en el fortalecimiento de un sistema democrático que aún hoy día muestra unas clarísimas fisuras y un endeble asentamiento. La solución al problema de las víctimas del franquismo y al miedo en el que llevan, llevamos, sumergidas setenta años no es declarativo, no es sentimental ni asistencial... es esencialmente político. Y las medidas políticas, las de verdad, reparación y justicia, aún brillan por su ausencia. Este artículo está dedicado a la memoria de Asunción Rodríguez Pulgar, asturiana, viuda del comandante Silvino Morán, ex presa política del franquismo en la cárcel de Saturrarán. Con la memoria de vuestros sueños perfilamos hoy nuestro futuro. "2007 Martxoaren 17 Diario Gara"


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Comentarios

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  1. #1 Servan 18 de mar. 2007

    No he leído un buen ensayo sobre el miedo; debe haberlos. No me puedo referir a este artículo, por mi desconocimiento de la historia política reciente de España, pero puedo hacerlo del régimen de Pinochet en Chile. El miedo es un arma muy poderosa contra el enemigo, lo paraliza, lo vence antes de la guerra, y ha sido estudiado meticulosamente en las academias norteamericanas. Los golpistas realizaron a gran escala una metodología del miedo, con el cual desvertebraron la antigua tradición democrática de Chile; fué tan efectivo que dura hasta hoy. Gracias a ello pudieron cambiar por completo la estructura socioeconómica del país. La primera acción de los golpistas fué el bombardeo de la Moneda, con ello mostraron que no retrocederían ante nada, que demolerían toda resistencia. No fué una operación de guerra (propiamente) sino psicológica. Permanentemente fueron asesinadas personas con el fin de mantener este estado psíquico. Después se "volvió a la *democracia". Pero opino que no puede haber verdadera democracia si no ha sido superado el miedo, y en Chile esto no ha ocurrido. El miedo está internalizado, el pueblo acepta, no discute. Se ha infantilizado, incluso entre muchos hay una saudade del "padre terrible". Por lo demás, las actuales cúpulas políticas no tienen el menor interés en cambiar esta situación, temen mucho a cualquier cambio. Ellos profitan de este hecho. El pueblo chileno está imbunchado, eso lo dijo hace tiempo Edwards Bello. Imbunches son niños capturados por los brujos de Chiloé, les quiebran los huesos y los meten en una bolsa de cuero, solo pueden mirar por un orificio. Cuando los necesitan para algo, los sacan de su bolsa.

  2. #2 urria 18 de mar. 2007

    la "hybbris española " es sostenella y no enmendalla por no perder reputacion ,ir contraesto es arar en el mar

  3. #3 Servan 18 de mar. 2007

    Recuerdo un hecho de comienzos de la revolución de Octubre. Un tren no funcionaba; el encargado de la estación daba explicaciones y explicaciones. El comisario (Lunacharsky si no me equivoco) saca un revólver y le descerraja un tiro. No hubo más situaciones como esta. El miedo "es un caballo al que es fácil subir y difícil apearse"

  4. #4 kamutxi 18 de mar. 2007

    Me parece una reflexión acertada, acertada en su contenido y acertada en el tiempo. Ayer, despues de la manifa de Pamplona, a un tío mío, (ya mayor y que conoció la guera) le oí decir: “que no vuelva el horror de una guerra”. La expresión me hizo reflexionar... Al hilo del artículo de Berserker y posterior comentario de Servan sobre el miedo, pienso que el clima político que estamos viviendo hoy: las palabras duras-insultantes-amenazantes de la derechona, de las manifas, del aparente desmadre, todo esto responde a una estrategia: la estrategia de hacer revivir el miedo, de reactualizarlo. Precisamente en Navarra, donde muchos supervivientes aún guardan silencio, donde aún se respira el miedo, vuelven precisamente aquí para insinuarnos: andaros con cuidado que os estamos vigilando, que volvemos... Responde a un arma política: el miedo, el terror. Es mi reflexión.

  5. #5 Txerrin 18 de mar. 2007

    Bueno de Juana Chaos da mas miedo Kamutxi y ya mismo esta libre!!! Para algunos un heroe nacional . Depende de como se mire el miedo este es mas reciente y real. En cuanto a tu ultimo parrafo "Precisamente en Navarra, donde muchos supervivientes aún guardan silencio, donde aún se respira el miedo, vuelven precisamente aquí para insinuarnos: andaros con cuidado que os estamos vigilando, que volvemos..." La apropiación del colectivo para un fin no es un invento nuevo!!! en este caso yo seria uno de los que tu llamas ""supervivientes"" y a mi no me da miedo nada en el momento en que vivimos. En el argo del ajedrez no hay ningun jaque mate a la vista y parece que para algunos la partida esta perdida. !!!Seria el miedo al perder!!! Es mi reflexión

  6. #6 Servan 19 de mar. 2007

    Hay incluso un miedo al miedo.

  7. #7 arenas 19 de mar. 2007

    Me ha gustado el artículo , diria más, me ha impresionado. Me lo voy a copiar pues anda la guadaña por ahí, cortando cabezas, es decir cortando artículos.

  8. #8 delcampo 21 de mar. 2007

    Una pregunta: ¿cuantos años tienes, Berserker? Creo que se trata injustamente a toda la gente que desde el año 1978 ha venido trabajando para que tú puedas expresarte tal y como lo haces. EL miedo no es sino la justificación de la plasmación de una ausencia clara de la realidad del presente. Yo oía hablar a la Pasionaria a su vuelta del exilio y nunca transmitió miedo. Era una persona fuerte que trabajaba el día a día. COnocía perfectamente el pasado pero no se quedaba ni física ni mentalmente en él. Yo oigo hablar a Carrillo y nunca me ha inspirado miedo, quizá porque él si comprenda y viva el presente. La libertad de expresión es un medio para que todos nos podamos expresar y todos podamos hablar, incluso para revivir los fantasmas del pasado. Estoy de acuerdo en que es una buena terapia. El que quiera utilizarla está en su derecho, pero también tiene que comprender que, aparte de él en el mundo, existen otras muchas miles de personas que pueden pensar como él o no. Otra cosa es que determinadas personas en el poder utilicen ese miedo para hacer política. Creo que hay muchos referentes en la izquierda que pueden ser muy buenos ejemplos para que los que sufren de ese miedo puedan llegar a comprender que se puede vivir y convivir sin sin necesidad de obtener placer en una pseudo venganza que nunca va a ser el remedio ni la cura de nada.

  9. #9 berserker 22 de mar. 2007

    Que cuántos años tengo?..... los suficientes como para poder comparar entre una dictadura y una "democracia", habráse visto la altivez con la que me lo dice el muy orgulloso.........

  10. #10 mara28 22 de mar. 2007

    Para vencer el miedo, nada mejor que volverlo hacia aquellos que te lo inspiraron.

  11. #11 bejarano 24 de mar. 2007

    Precisamente porque la memoria històrica es fundamental para avanzar es necesario mantener el compromiso alcanzado con la participaciòn de TODOS los partidos democràticos, esto es derechas e izquierdas interesados en instaurar la democracia. Este ejemplo de civismo y normalidad parece ser que por motivos que no alcanzo a comprender se esta viniendo abajo co la total permisividad de nuestros gobernantes que no hacen sino exsaltar los ànimos y levantar banderas ajadas y fuera de todo lugar por estar ancladas en un pasado que no sirviò sino para efrentarnos unos a otros. Hoy España es la que es con el visto bueno de gentes que en su dìa participaron en la guerra civil en ambos bandos y la aprovaciòn de sus ciudadanos. ¿a que viene ese revisionismo constante que en nada nos une y nos lleva a tiempos pasados de dolor y pesar?. ¿porquè ese interès macabro en levantar nuestros muertos?. Tengo miedo solo de pensar que no somos capaces de encontrar ese nexo comùn que es la cordura y el buen entendimiento de gentes que se supone un poco mas civilizadas que ayer. Cuatro locos no pueden tener tanto poder. Menos talante y mas sensatez. Por el mañana.

  12. #12 Servan 24 de mar. 2007

    ¿Debe responderse al terror con el terror? ¿Al terror blanco con el terror rojo? Fácil es subirse a ese caballo.

  13. #13 depopis 25 de mar. 2007

    Creo que este artículo se inspiró en una contestación que te hice hace algunos días. Creo recordar que puse el caso de los judíos, que siempre nos recuerdan recordar y ya ves tú adónde han llegado, a ser como sus verdugos de antaño. La memoria, evidentemente, puede traer la verdad, la justicia, la reparación, etc... pero no va a evitar que la historia se repita. ¿Tú crees que el mundo de hoy se construye de acuerdo a la verdad y la justicia? Entonces ¿para qué la memoria?

  14. #14 joseraulaboy 25 de mar. 2007

    EL Miedo a ETA a la disgragación de España lo que utiliza el PP para recuperar el poder ... ¿ que pueden ofrecer q no de Zapatero? - la Economia va bién - se aprueban leyes sociales avanzadas ( q clamaban al cielo , es increible q por nacerte un hijo te den 2 miseros dias). Entonces nada a meter miedo a la gente . El miedo permitió a Stalin gobernar Rusia , o a Hitler dominar el Reich el miedo es el arma más poderosa en manos de cualquier dictador o descerebrado ¿ le hubieran permitido los yanquees a bush sus burradas si no hubiera sido por el miedo al terrorismo islamico?.

  15. #15 depopis 25 de mar. 2007

    creo que la historia nos explica, pero no nos condiciona. Como especie ¿somos excesivamente primarios?

  16. #16 Sotero21 01 de abr. 2007

    El miedo es un sentimiento universal, todo el mundo tiene miedo. Miedo a la muerte, más aun a la enfermedad, al hambre y a la injusticia. Se habla del miedo a perder la libertad, pero ese debe de ser miedo menor cuando vemos como muchos venden la suya por unas migajas. En el paisaje del miedo existen tanto Treblinka y el Gulag, Pinochet y la Revolución Cultural, el yihhadista suicida, el paramilitar torturador y el imbécil moral que pone una bomba en un aparcamiento. Detentar el poder supone administrar el miedo. En la lucha política es habitual agitar miedos y espantos cuando nos referimos al rival. De hecho todo los gobiernos usan el miedo indefinido para asegurarse su futuro político postulándose como únicos salvadores: miedo a la recesión, miedo al cambio climático o miedo al terrorismo. Es cuando las facciones extremas desequilibran con el peso de su fanatismo la balanza de la justicia cuando se impone el gobierno por el miedo y para eso da igual el color del faccioso. La tentación de gobernar por el miedo es grande, ninguna facción renunciará nunca a esta eficaz arma. El miedo no tiene dueño pero sí puede hacerse el dueño de la situación.

  17. #17 Servan 01 de abr. 2007

    Si. El viejo y obsoleto Karl tenía razón: la esencia del poder político es la violencia.

  18. #18 depopis 01 de abr. 2007

    ... hay muchos tipos de violencia. Os dejo un texto interesante, extraído del libro "La agonía del poder" de Jean Baudrillard (Ediciones Pensamiento): "[...] A esto se opone una forma propiamente contemporánea de violencia, más sutil que la de la agresión: es la violencia de la disuasión, de la pacificación, de la neutralización, del control, la violencia suave del exterminio. Violencia terapéutica, genética, comunicacional: vilencia del consenso y de la convivencia forzada, que es como la cirugía estética de lo social. Violencia preventiva que -a fuerza de drogas, de profilaxis, de regulación psíquica y mediática-, tiende a anular las raíces mismas del mal y, por tanto, toda radicalidad. Violencia de un sistema que persigue cualquier forma de negatividad, de singularidad [...]. Violencia que, en cierto modo, pone fin a la violencia en sí misma[...] Esta violencia es, por excelencia, la violencia de la información, de los medios de comunicación, de las imágenes, de lo espectacular. Violencias ligadas a la transparencia, a la visibilidad total, a la desaparición de cualquier secreto.[...] Hoy en día, esta violencia adopta la forma de lo virtual, es decir, trabaja para establecer un mundo liberado de cualquier orden natural, ya sea el del cuerpo, el del sexo, el del nacimiento y el de la muerte.[...] La violencia de la imagen (y, en general, la de la información o la de lo virtual) consiste en hacer desaparecer lo real. [...] Todo lo real debe convertirse en imagen, aunque casi siempre a costa de su desaparición.[...] el tráfico de imágenes propicia una inmensa indiferencia ante el mundo real. En última instancia, el mundo real se convierte en una función inútil, un conjunto de formas y de acontecimientos fantasmas."

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