Autor: lucusaugusti
lunes, 05 de marzo de 2007
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
Información publicada por: lucusaugusti
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Anfiteatro romano de León

Los restos del anfiteatro se han descubierto en la calle Cascalerías, el edificio se encontraba frente la fachada sur y en el exterior del campamento. Su emplazamiento era cercano a la puerta de entrada.

El anfiteatro romano de León era más grande que la Plaza Mayor

Los restos del anfiteatro se han descubierto en la calle Cascalerías, el edificio se encontraba frente la fachada sur y en el exterior del campamento. Su emplazamiento era cercano a la puerta de entrada. El anfiteatro romano de León era más grande que la Plaza Mayor La investigación desvela que el circo (sic) habría tenido capacidad para cinco mil espectadores. Su superficie alcanzaba los tres mil metros cuadrados y tenía quince niveles de graderío. Cristina Fanjul Diario de León Las catas arqueológicas en la excavación de Cascalerías están a punto determinar. Entre las conclusiones a que se ha llegado está la superficie del anfiteatro. Según ha podido saber Diario de León, el circo romano (sic) debió tener una dimensión de más de tres mil metros cuadrados, con lo que fue más grande que la actual Plaza Mayor (que apenas llega a los 2.500 metros cuadrados). Hay que tener en cuenta que estos recintos debían ofrecer la posibilidad de albergar a todos los integrantes de la legión, que ascendían a no menos de cinco mil soldados. Asimismo, se cree que el anfiteatro no tenía menos de quince alturas de graderío, con lo que realmente habría tenido capacidad para cinco o seis mil espectadores. Con todo ello, queda demostrado que, a pesar de las reticencias iniciales, esta infraestructura de la Legio VII fue una de las mayores de las construidas en Hispania, lo que viene a certificar la importancia del campamento y su función clave para Roma. Es decir, no era, como algunos dijeron hace dos años, un anfiteatro de pueblo. Y es que a pesar de tratarse de un anfiteatro militar, en él se realizaban también espectáculos para civiles. Había dos tipos de juegos: los ludus gladiatoria y los venationis (entre animales). Cabe destacar que en las catas realizadas en Botines se descubrió la tibia de un oso y en Astorga se hallaron los huesos de sendos dromedarios. Además, este enclave se utilizaba asimismo como enclave para los desfiles y exhibiciones militares. Paradas militares En este sentido, y a la luz de los descubrimientos acaecidos en otros yacimientos europeos, el lugar que ahora mismo ocupa la Plaza Mayor podría haber servido como campo de parada para los desfiles legionarios que desembocarían en el anfiteatro. Otro de los hallazgos es el hecho de que el anfiteatro tuvo varias fases constructivas y podría haberse comenzado a levantar en el siglo I, prolongándose las obras durante algo más de un siglo. Fue en el II d.C cuando se construyó un segundo muro con el fin de sostener la estructura, que tendría problemas de estabilidad. A finales del siglo III y principios del IV, los muros del circo (sic) comenzaron a ser utilizados para sillares de la muralla. Además, se cree que los habitantes de la cannaba pudieron utilizarlo para habitar en su interior al igual que ocurrió en el caso de las viviendas que muchos siglos después se adosaron a la muralla. Lo que también parece demostrado es el hecho de que el anfiteatro estaba abovedado y que las gradas se construyeron en madera. Secreto bajo la arena En las catas se han descubierto decenas de objetos, principalmente cerámica y terra sigillata. Sin embargo, no se han encontrado elementos militares o monedas como ocurrió en otras excavaciones de la ciudad. La razón podría buscarse en el hecho de que la arena, el lugar donde se desarrollaban los desfiles, ejercicios militares y combates de gladiadores, está situada en el enclave actual de la calle. Este lugar guarda muchos secretos que, al menos de momento, no se podrán desvelar, como la posibilidad de que el leonés tuviera, como el Coliseo, la estructura escondiera elevadores ocultos y escotillones para que las fieras y los hombres aparecieran desde debajo del suelo. Veremos.

"Amphi" - "Theatros"

Ver: ANFITEATROS ROMANOS EN HISPANIA Son los anfiteatros, conjuntamente con los teatros, edificios principales de las ciudades romanas. Si bien los segundos tenían un uso de carácter cultural, los anfiteatros eran sobre todo elementos de propaganda. Su emplazamiento y utilización fue determinante en lo que hemos llamado romanización del territorio de Hispania, su descubrimiento en las ciudades antiguas refuerza la presencia de Roma entre sus habitantes. ANFITEATRO DE MERIDA Los anfiteatros poseen forma elíptica, con variación en la proporción de ambos ejes según su capacidad, y con un espacio libre llamado arena en el centro que se destina a la acción. El público se sitúa en los anfiteatros en todo su contorno y rodeando la arena, los espectadores observan las luchas que se desarrollan en el centro, pero al contrario de los teatros, estos edificios no precisan de una buena acústica, por ello algunos pueden alcanzar un gran tamaño y tener un gran aforo de espectadores. Sin embargo en las poblaciones de pequeño tamaño su aforo suele ser más reducido, en consonancia con la cantidad de publico que asistía a los actos lúdicos. La etimología del nombre anfiteatro proviene del griego "amphi" -ambos lados- y "theatros", "a ambos lados del teatro". "Se tiene conocimiento de un doble teatro formado por dos teatros alzados sobre pivotes que podían girarse quedando espalda contra espalda para la representación de exhibiciones diferentes o cara a cara formando un anfiteatro". Estos edificios se destinaban generalmente a la exhibición de combates entre gladiadores, de bestias salvajes y ocasionalmente de barcos. De manera general en los anfiteatros se representaban tres tipos de espectáculos: "munera" o combates entre gladiadores, "venationes" o luchas de animales salvajes y "naumaquías" o enfrentamientos navales, estos últimos eran más excepcionales y necesitaban de la inundación del espacio de la arena para alcanzar mayor verisimilitud en el espectáculo. En España, al día de hoy, existen evidencias de la existencia de quince anfiteatros, doce son los emplazados en las antiguas ciudades romanas de: Itálica, Tarragona, Mérida, Segóbriga, Ampurias, Carmona, Cartagena, Málaga, Berja, Ecija, Cáparra y Córdoba. Son estos los edificios aceptados de manera mayoritaria por los estudiosos y especialistas. Algunos de ellos permanecen bajo la actual plaza de toros, como el de Cartagena y Ecija y de otros solo existen pequeñas evidencias como el de Berja y Málaga. De todos ellos destaca el de Córdoba, aún en excavación, fue el tercero en tamaño de todo el imperio y podía albergar unas 30.000 personas. Hasta la fecha no se ha procedido al reconocimiento mayoritario de ningún edificio de esta tipología en el norte de España, en los últimos años se ha documentado la existencia de estos edificios en León, Lugo y Astorga y es casi seguro que la ciudad de Zaragoza contase con uno aun no descubierto, es común comprobar la oPinión generalizada entre historiadores y arqueólogos que la falta de restos de estos edificios en el noroeste de la península es prueba inequívoca del bajo proceso de romanización que en el siglo I d.C. recibió este territorio. Bien es verdad que este extendido tópico se derrumba cada día más rápido que los olvidados edificios construidos por Roma hace veinte siglos. Recientemente se ha iniciado la excavación del anfiteatro de León, y nos encontramos a la espera de decisiones respecto al de Lugo y Astorga. Es muy significativo señalar que en el Norte de Portugal se tiene constancia de estos edificios en Braga y Conimbriga. La estructura de los anfiteatros, de forma elíptica, sigue un modelo arquetípico conformado por dos elipses concéntricas, en la interior se encuentra la arena (lugar donde se desarrolla el espectáculo) y el espacio entre esta y la elipse externa está dedicado a los espectadores. Son los anfiteatros, al igual que sus hermanos los teatros, ejercicios de geometría edificada. Los elementos principales que componen la estructura de un anfiteatro son: 1. Arena (Arena) 2. Porta Triumphalis (Puerta Triunfal) 3. Porta Libitinaria (Puerta de los muertos) 4. Podium (Podio) 5. Imma cavea (Graderío inferior) 6. Media cavea (Graderío medio 7. Summa cavea (Graderío superior) 8. Praecinctiones (Pasillos de circulación interiores) 9. Vomitoria (Puertas de salida del público) 10. Velarium (Toldo) En algunos casos en el centro de la arena, en su subsuelo, se suele encontrar la fossa bestiaria, formada por galerías longitudinales que servían para las jaulas de las bestias o el depósito de los cadáveres de los gladiadores y animales. La arena está rodeada por un podio o muro de dos o tres metros de altura, que servía de barrera defensiva para salvaguardar a los espectadores de los peligros de los combates o de las fieras salvajes. Las gradas se dividen en los grandes edificios en tres zonas (inferior, media y superior) separadas por pasillos y escaleras. En los anfiteatros de menor tamaño los graderíos pueden tener solo dos zonas. A las gradas se accede por las "vomitorias" que comunican las puertas de acceso desde el exterior con los pasillos perimetrales. En la grada superior se instalaba el "ático" y sobre este extendía el velarium, toldo sostenido por mástiles para la protección del sol y la lluvia de los espectadores. © Carlos Sánchez-Montaña

Más informacióen en: http://www.diariodeleon.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=114&TEXTO=5595701


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