Autor: berserker
jueves, 01 de febrero de 2007
Sección: Artículos generales
Información publicada por: berserker


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LEÓN ;gran parte de la muralla que se creía medieval es en realidad romana

Una investigación coordinada por Ángel Morillo desvela que León era el centro logístico del Imperio

Se trata sin duda de una de las investigaciones más importantes para conocer la historia de la ciudad durante la época de la tetrarquía del Imperio. Hasta el momento, se había pensado que la muralla tardoimperial se había construido con el fin de resistir los embistes de los bárbaros, sin embargo, los estudios realizados por un equipo dirigido por el profesor Ángel Morillo y en el que colaboran Victorino García Marcos, Fernando Miguel y José Avelino Gutiérrez, desvelan que esta historia podría no ser correcta. Morillo destaca que la muralla tardorromana es la gran desconocida por el hecho de que su estudio se obvió en las investigaciones realizadas en los últimos dos siglos en beneficio de la altoimperial. La razón no es otra que los gustos artísticos decimonónicos, que consideraban las obras bajoimperiales rústicas y de escasa calidad. Y, sin embargo, la bajoimperial es, desde el punto de vista histórico, la que puede dar muchas más claves para conocer y revelar algunos de los episodios más desconocidos de la ciudad. Un nuevo comienzo El profesor de arqueología explica que a partir de la segunda mitad del siglo III comenzaron a desmantelarse edificios públicos, lápidas de familiares e incluso estatuas de los emperadores con el fin de robustecer el fuerte amurallado. «La del siglo III fue también una crisis de mentalidades. El desmantelamiento implica que el pasado ha muerto, que nadie se siente heredero de su pasado reciente», asegura Morillo. Este afán por recrecer la muralla (pasó de tener dos metros de ancho a siete y diez o doce en altura) hizo que se llegaran a dos conclusiones falsas. Una de las principales fue que muchos historiadores creyeron que la muralla romana era sólo la construida con sillares, mientras que el resto no eran sino remodelaciones de la época medieval. Ahora, sin embargo, se ha descubierto que no es así. El hecho de que el lienzo no esté realizado a base de sillería no supone una factura medieval, sino que es el resultado de esa destrucción del pasado para acometer un nuevo futuro. Pero ¿cuál fue la razón de ese terremoto? Siempre se había asumido que la razón de la nueva fortificación fue la llegada de los bárbaros a finales del siglo III. Sin embargo, la investigación ha demostrado que la historia se condujo por otros derroteros. El profesor Morillo recuerda que a partir del siglo III, el Bajo Imperio cambió su estructura política y adminisrativa e Hispania quedó bajo la Prefectura de las Galias (que englobaba Hispania, la Galia, Germania y Britannia). La Vía Annonaria En esta división, (las otras dos eran la oriental y la centro mediterránea) Hispania se convertía en uno de los graneros de este sector occidental y León (que seguía siendo la capital militar de Hispania) fue el centro logístico, el puerto seco donde se almacenaban los productos que abituallamiento de las tropas que guardaban las fronteras septentrionales. Para ello, Roma se servía de dos rutas: la que conectaba Mérida con Astorga y la que, desde allí partía -bordeando la vertiente meridional de la cordillera cantábrica- hasta los Pirineos y, atravesando la Galia, hasta Tréveris, la capital de esta gran región. Esta última era la conocida como Vía de Hispania in Aquitania y es a lo largo de ella que se produce la gran concentración de las murallas del noroeste que hoy conocemos: Legio VII, Lucus Augusti, Bracara Augusta, Veleia o Gijon (como apoyo martítimo). Tal vez por eso, a esta vía se la conozca también como Vía Annonaria, porque responde al impuesto que tiene todo el imperio para el mantenimiento de los soldados que guardan la frontera. Además, los descubrimientos de gran cantidad de ánforas en Gijón vienen a demostrar que el transporte del aceite y el vino se realizaba por vía marítima a través de este puerto. La misma investigación destaca además que la muralla está estrechamente asociada a las tropas exteriores. Morillo precisa que durante los últimos años se han encontrado monedas y restos de armaduras que tan sólo se hallan en zonas que correspondían a las conquistas orientales del Imperio (Iliria y Dalmacia), lo que viene a demostrar que hasta León llegaron tropas de refresco que fueron, precisamente, las que se encargaron de la construcción de los cubos. Asimismo, y para certificar esta hipótesis, en otras zonas de la ciudad se han hallado restos de corazas que tan sólo se han encontrado en la antigua Panonia (actuales Hungría y ex Yugoslavia). Cristina Fanjul (León) -Diario de León 1 de Febrero de 2007-


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Comentarios

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  1. #1 alevin 01 de feb. 2007

    Transcribo parte de un comentario que ya hice en un artículo que Lucus Augusti realizó sobre las fortificaciones romanas en el Noroeste En León existen dos murallas de origen romano (y una medieval que no viene a cuento en este contexto): a)Una romana autentica con muros de 1,80 m de anchura, construido con paramento exterior de silleria("opus quadratum pseudoisodomum") y relleno de "opus incertum" que ha sido datado del Alto Imperio y que se puede observar un trozo en el cubo destrozado que da paso a la Plaza de S.Isidoro b)Muro exterior de 5,25 x 5,15 m que se adosó al primero sobre el s.IV, dotado de torres de flanqueo y del que quedan restos en el basamento de la actual muralla y, sobre todo en la llamada Torre de los Ponce. Sobre estos restos de fábrica romana se reconstruyo el muro medieval en diferentes épocas, probablemente desde el s.X. Ahora amplio información : Dudo mucho que los muros leoneses actuales sean los romanos (me refiero al recinto exterior del s.III-IV, ya que este recinto debió ser bastante castigado durante la toma de Almanzor en el X (aunque quizás no tanto como se creía) y hay documentación de reconstrucciones por ejemplo con Alfonso V, hacia el 1020, “torno a hedificar todas las puertas de esa Çibdad de lod y leño”(El Tudense) obra de la que ya nada queda, siguen reparaciones tras el asalto de Sancho III y Fernando I así como tras la toma por Alfonso I de Aragón. Alfonso VIII debió de ver los muros en muy malas condiciones cuando en 1214 encarga una reconstrucción más fuerte a base de “calce et lapidabus” que es perfectamente comprobable en la actualidad y que da la visión que hoy tienen los muros leoneses. Sobre unas hiladas inferiores de piedra de sillería se alza el muro de cal y canto, (que por cierto sirvió como estilo de construcción de palacios en la zona hasta el S.XVIII ). Si se observan, en ciertos lienzos del muro, con atención se veran huecos donde había lápidas reaprovechadas y trozos de sillería romana colocados “sin ton ni son”, claramente para tapar huecos. Personalmente me encantaría que ahora resultara que la Muralla Romana de León fuese realmente romana, pero según mis observaciones personales basadas en el conocimiento del monumento y en la lógica (que no son muy científicas que digamos, claro) y los comentarios de Garcia-Bellido o José Avelino Gutiérrez González (ellos sí son profesionales) mi conclusión es la que transcribo al principio del comentario. Berseker, compañero, yo cada vez tengo más claro que los "medios de comunicación" generalmente "oyen las campanas" pero no saben interpretar el "sonido". No obstante gente hay entre los celtíberos que podran aportar más datos. Paz y bien

  2. #2 Cadwaladr 02 de feb. 2007

    Pues, mirad lo que decía la mísma autora, en el mísmo medio, un mes antes: "El cementerio de León esconde una «ciudad» romana de más de dos mil habitantes Arqueología Cristina Fanjul | León www.diariodeleon.es 01/01/2007 Las excavaciones han sacado a la luz un gran número de materiales quirúrgicos y médicos. El «vicus» pudo crearse con militares que decidieron quedarse en la zona tras licenciarse. La zona de Puente Castro donde se asienta el cementerio y la carretera que desemboca en él esconde un vicus (ciudad romana) que debió acoger -entre el siglo I y el III d.C- alrededor de dos mil habitantes. El camposanto ocuparía parte de este núcelo urbano, que afectaría a un total de cinco hectáreas. Esta ciudad estaba situada en una de las zonas estratégicas para el imperio y debió de prolongar su vida a lo largo de dos siglos. Los arqueólogos consultados destacan que el vicus pudo crearse por la llegada a esta zona de militares de la Legio VII que, al licenciarse, decidieron quedarse en la zona y recibió con toda probabilidad el nombre de Ad Legionem VII Geminan, al encontrarse en una de las vías del Itinerario de Antonino. A este lugar se accedería desde el campamento a través de lo que hoy es la superficie ocupada por la Lastra y habría sido un lugar estratégico en la ruta del conocido como Itinerario Antonino, a diferencia del campamento de la Legio VII, que se encontraría algo desviado de las vías mencionadas. No obstante, otra de las teorías defiende la posibilidad de que este yacimiento es en realidad parte de la cannaba del campamento, que se encontraría a tres millas de la Legio VII. Durante las excavaciones se descubrieron al menos cuatro viviendas, así como instrumental médico quirúrgico que demuestra que esta ciudad no fue simplemente un lugar de paso, sino que tuvo población especializada, lo que le concede un carácter de núcleo civil de importancia. Este yacimiento se descubrió con motivo de las obras de la Ronda Sur, que sacaron a la luz una serie de estructuras orientadas de sureste a noreste. Se trata de estancias rectangulares, una de las cuales parece presentar una planta basilical, terminando esta hipotética nave central en un ábside de planta cuadrada. En los niveles arcillosos, aparecen evidencias destacables. Es el caso de un gran número de elementos de material médico y quirúrgico, así como de terra sigillata, como platos o cuencos. En lo referente a las piezas decoradas, las documentadas son las típicas de la época altoimperial: frisos compuestos por círculos concéntricos, segmentados, dentados, etc, con motivos vegetales y zoomorfos, elementos humanos y bastoncillos. Los arqueólogos que realizaron la excavación ((José Carlos Álvares Ordás, Pablo Rodríguez González y Noemí Martínez Murciego) destacan el hecho de que, al no haberse encontrado decoración con guirnaldas, demostraría que las piezas corresponden al siglo II d.C. Dentro de los materiales cerámicos que no se corresponden con la vajilla de mesa, se han encontrado numerosos fragmentos de cerámica de cocina, como ollas, jarras, ánforas y botellas. Material quirúrgico Mención aparte merece el hallazgo de un gran número de elementos médicos y quirúrgicos, tales como mangos de escalpelo, cinceles, losetas para preparar medicamentos, sondas, ventosas, agujas, pinzas, o flebótomos. Uno de los elementos más curiosos es el myzon o pinza para tumores. Este objeto demuestra que no sólo se realizaban operaciones de cirugía menor. Contrariamente a lo que podría pensarse, la carrera médica en Roma tenía escasa consideración social, y la mayoría de los galenos que ejercieron en aquella época eran libertos de origen griego. En pleno campo de batalla, por poner un ejemplo, eran los propios soldados los que atendían a sus camaradas heridos. Emilio Campomanes La cannaba de León Las excavaciones en el exterior de la muralla del campamento legionario han sido bastante infructuosas en lo que respecta al esclarecimiento de la cannaba. Tan solo han aparecido algunos edificios dispersos y a penas concentrados cerca de la muralla, puertas y vías de comunicación del campamento, pero siempre con muy escasa entidad. La verdadera cannaba debe corresponder con el yacimiento que existe en Puente Castro, al otro lado del río Torío, no lejos de su confluencia con el Bernesga. Esta aglomeración recibió el nombre de «Ad Legionem», de lo que se desprende que no estaba situado al lado de las murallas, sino separado aunque próximo. Es decir, situado a unas 3 millas romanas del campamento legionario. El núcleo aparece en los Itinerarios de época romana (Itinerario de Antonino) y entre las pocas fuentes históricas que aluden a su vida se puede mencionar algunas actas de los Concilios cristianos de los que se desprende que el obispo de Astorga representaba no solo a su ciudad, sino al vecino núcleo de «Ad Legionem» donde debía haber arraigado el cristianismo desde el siglo III. No es una circunstancia tan extraña que la cannaba esté alejada del campamento. Ello se debe a que la autoridad militar hubiera reservado el espacio entorno al campamento para uso militar o hubiera restringido la construcción de edificios civiles. También ocurre en otros campamentos de fuera y dentro de Hispania. Es el caso del campamento de una de las unidades auxiliares de la legio VII, hallado en la localidad coruñesa de Cidadela, que tal vez siguió el ejemplo de su unidad matriz a la hora de organizar el espacio al rededor de su propio recinto. En el yacimiento de Puente Castro es posible ver en la fotografía aérea cómo es atravesado por la vía que partía de la puerta sur del recinto legionario. Esta vía era de índole secundario e iba a confluir con la vía procedente de Astorga que continuaba hacia la ciudad de Lancia y la Meseta." http://www.culturaclasica.com/index.php?q=node/1208

  3. #3 alevin 05 de feb. 2007

    Piñolo,por supuesto que en ese itinerario había una serie de castros cuyo recuerdo aún queda en los topónimos: Castro del Condado o Castrillo de Porma, por ejemplo. Además otras poblaciones con nombre de origen indigena como Bérgida (lugar donde se libró una importante batalla) o Lugan y Candanedo. Seguro que hubo otras muchas localidades más que ahora no recuerdo. Paz y bien

  4. Hay 3 comentarios.
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