Autor: lapurdi
lunes, 26 de junio de 2006
Sección: Lenguas
Información publicada por: lapurdi
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"O": "que", "what", 'el'

Curiosamente una artículo tan sencillo como la letra "o" da multiples derivados en diversas lenguas, y por unas variaciones fonéticas en el latín y en el inglés, nos lega una gran bateria de conjunciones básicas en la estructura de las lenguas latinas y anglosajonas. De todo estos derivaods, también una parte se encuentran en la lengua vasca que forma sus interrogativos y demostrativos en base a este artículo.

EL: “O”, QUE, “WHAT”

1. LAS VARIACIONES FONÉTICAS.- Es clarísimo que cada lengua tiene predilección por unos sonidos, y que su especial fonética hace que unos sonidos anteriores los transforme siempre de la misma manera. El estudio de estas leyes fonéticas son muy importantes para poder adentrarse en muchos nombres y palabras, y encontrar su antecedente, que puede ser no tan solo latino, sino anterior al latín, en una época donde una lengua preromana ocupaba la mayor parte de lo que hoy ocupan las lenguas latinas o, incluso, las indoeuropeas. No voy a llegar tan lejos con este pequeño trabajo, pero si a constatar relaciones, más o menos ocultas , entre lenguas tan cercanas y también distantes como el griego del celta, el latín del inglés o el castellano del vasco. Por poner un par de ejemplos sobre estas variaciones fonéticas, más o menos conocidas por muchos lingüistas, me fijaré en la diptongación que ha sufrido la vocal “o”, procedente de palabras latinas que han incidido sobre un substrato celta-galo, y en la diptongación, también de la “o”, por efecto de un lengua que actuó como adstrato sobre el latín, como fueron las lenguas germánicas en la alta edad media, que actuó como factor determinante en la creación de la lengua castellana. En el primer caso de diptongación lo podemos observar en una lengua como el gallego, que tiene un substrato céltico claro, y que transformó la sílaba “or” en “oir”, al igual que hizo el francés por la misma razón y sobre el mismo tipo de sílabas: “on” en “oin”. Así, de la palabra “obrador” evolucionó a “obrad-oi-ro”, al igual que de la palabra “mon” el francés evolucionó a “m-oi(n)”. En el segundo caso tenemos palabras castellanas que evolucionando desde el latin “somnus” derivó a “s-ue-ño”,y de “ossis”, derivo a “hueso”, con el clásico diptongo en “ue” que hace el castellano de la vocal “o”, diptongación que no hace ni el catalán ni el gallego como lenguas también romances, pero con una carga menor de influencia germánica. A través del conocimiento de esa reglas de transformación fonética podemos retornar muchas palabras a su estado anterior y original, y gracias a ello conocer su sentido y significado etimológico. 2.EL ARTÍCULO GRIEGO "O".- El griego es un idioma próximo al latín, dentro de la gran familia indoeuropea, como también el griego es próximo al celta. Su articulo determinado, único articulo con qué cuenta, es un tanto sencillo, ya que consiste solo en una vocal, la "o". Como el griego tiene casos y morfemas para el género y el número, la conjugación del articulo, atendiendo al género, es: "o" para el masculino, "e" para el femenino, y "to" para el neutro. Pero lo curioso de este fonema y semantema a la vez, es que de su sencillez nace una proliferación asombrosa de derivados al aglutinarse con otras palabras y morfemas, y produce una gran cantidad de palabras derivadas. Para comenzar diré que el articulo griego acompaña siempre al sujeto, y no a otras palabras con funciones diferentes del sujeto, que no llevan artículo. Por lo tanto, el artículo distingue a la palabra que actua como sujeto, y los otros nombres de la oración adquieren un sentido secundario, de complemento o adjetivo, especialmente en las oraciones nominales. De "o" artículo, con su neutro en "to", en el que bien se ve que se construye añadiendo al primer articulo, el masculino, la partícula "t", derivan pronombres, conjunciones, adverbios, etc. Si se le añade la preposición (en griego posposición) "de", 'pero', obtenemos el adverbio "ode", 'así', 'de esta manera'. Otra palabra compuesta o derivada es "ote", 'cuando', quizás aglutinación del artículo "o" con la conjunción "te", 'que'. Otra palabra más seria "oti", 'porque', que con la posible unión de la "o" al pronombre "tis", 'quien', 'por qué', 'alguno', 'uno' nos daria este significado inferido de 'alguno de él', como razón explicativa de lo que se habla. Escrito por separado el griego tiene: "o men... o de..."que actuan como pronombres demostrativos 'este' y 'otro'. En el primer caso, el articulo más la palabra "men", cuyo significado creo que es 'ciertamente', por la proximidad al hablante, se traduciria por nuestro desmostrativo de proximidad 'este'. Formando contraste con este demostrativo tenemos el segundo: "o de", 'aquel', con un "de", que tiene la característica adversativa de oposición o contrariedad. Otras palabras del repertorio de derivadas, son "omos", 'igual', del que se obtiene palabras técnicas castellanas como "homólogo", "homogéneo", etc. Esta palabra, a la vez de su claro significado como adjetivo, tiene un significado también como adverbio, concretamente significa 'igualmente', 'no obstante esto'. "Omilia" y "omilos", 'reunión' y 'multitud', respectivamente, presenta una palabra aglutinada, "milos", parecida al griego "mirios", 'diez mil', pèro casi identica al adverbio latin "mille", 'mil', con un significado todavia más claro para todos nosotros parlantes de raiz latina. Por tanto la unión del artículo más "milos", nos aclara más la multiplicidad de "o", es decir, 'de ellos', que entraña una multitud o reunión. También quiero destacar la similitud entre “mil” con el “bil” vasco, cuyo significado es parecido: reunir, agrupar, buscar. "Opon", 'donde', es una contracción de "o" más el adverbio "pon", 'donde', y con una lectura literal que seria 'el lugar de él'. Una palabra más: "os", con sus variantes de genero femenino y neutro, "e" y "o", tiene el significado de 'donde', 'cuando', y "oden", 'por qué', 'donde', 'de donde' interrogativos. Ya para ir finalizando esta larga lista podriamos fijarnos en la unión de "o" con "pote", 'una vez', que conjuntament creo que daria la palabra "opos", 'a fin que', 'como', 'cuando'. El último derivado seria la conjunción de cantidad "osos", 'cuanto', seguramente fruto de la unión entre la "o" con la palabra "posos", 'qué grande'. Es importante precisar que en los ejemplos aportados hasta ahora no he distinguido entre las dos "o" del griego: la "o" epsilon, y la "o" mega, corta y larga respectivamente. Precisamente y a proposito de citar la "o" mega hay que decir que una de las funciones de esta "o" es la llamada interjección exclamativa, vocativa o de saludo, tal y como aún hoy la utilizamos para expresar admiración, “oh!”, o para llamar y saludar, como la expresión "ho-la", con una "-la" aglutinada con el valor de modo o manera. 3. EL ARTICULO CELTA.- El grupo de las lenguas celtas, que antiguamente abarcaban la mayor parte de Europa, hoy han quedado relegadas a las zona insulares del norte de Europa (Irlanda y Inglaterra), así como la peninsula de Normandia, al norte de Francia, donde aun hoy se conserva el bretón. Pero en la península ibérica la lengua celta ocupó al menos la parte noroccidental de la misma. Precisamente la lengua gallego-portuguesa es heredera directa de esta lengua en su sustrato celta, aunque la base y el cuerpo principal sea una lengua latina. Por eso en esta lengua encontramos un articulo masculino en "o", como en el griego, y que no solo actua como artículo sino también como pronombre personal de tercera persona, tanto en su función de sujeto como de complemento. Este artículo "o" podriamos pensar que es un artículo anterior a la presencia del latín en estas tierras, aunque algunos sostengan que este artículo es derivación del pronombre demostrativo neutro del latín "i-llu-m", 'aquello', que al perder la "l", cosa que tampoco es anormal en el gallego, podria dar lugar al articulo masculino. Supongo que no hay pruebas contundentes en un sentido o en otro, por lo que prefiero optar por la originalidad del artículo "o" que no dejarlo como un simple subproducto de "lo". Girando un poco los argumentos hacia mi tesis, podria decirse que el artículo neutro nuestro, "lo", junto a su presencia en el pronombre demostrativo latino, podrian ser un ejemplo de la influencia de este primer artículo que abarcaba tanto el masculino como el neutro, no así el femenino formado en "e". El grupo de lenguas gaelicas (escocés, irlandés, etc.) tiene su artículo determinado en "an". Como la complejidad de la fonética de estas lenguas célticas es elevada, ya que hace que el articulo varie en función del primer fonema del nombre que acompañan, creo que hay una base para afirmar que el articulo base de las lenguas gaélicas seria en "a". Curiosamente vemos que el articulo indeterminado en todas las lenguas célticas, incluso en todas las indoeuropeas se base en la "o", más el fonema "n", partiendo de una base "on/oin", que ha variado poco hasta nuestras formas actuales como "un/uno/una", que da lugar tanto al artículo como al primer numeral y al nombre del concepto de unidad. La lengua bretona forma su articulo indeterminado sobre esta base "o/u" más las consonantes "l", "n" o "r", en función del comienzo de la palabra que acompañe. Otra coincidencia y seguramente producto de un antiguo articulo "o" lo tenemos también en el bretón como adjetivo posesivo de tercera persona, 'su', 'de él', que se denomina justamente por la "o". También el hecho que el bretón forme uno de sus varios tipos de plurales con la terminación "-ou" o "-iou", nos indica que otra de las funciones que adquirió el articulo "o" fue la de formar la reduplicación de las palabras, que es la base lógica del plural, reduplicación que en muchos casos se hizo con el fonema "t/tz/s", pero que en celta también lo fue con la "ou" o simplemente "o", cosa que nos ha dejado su presencia en nuestros pronombres de plural como "n-o-sotros" y "v-o-sotros". Para acabar con este apartado dedicado a las lenguas célticas citaré el caso de la lengua irlandesa donde tenemos un interrogativo, "có", con el significado de 'quién', que se relaciona directamente con el articulo y pronombre que estamos comentando "o" más la "c" proteica que es bastante habitual y que, como veremos al analizar la lengua latina, se forma de una forma espontánea y natural al estar una vocal débil en comienzo de palabra. Por último citaré las aportaciones de Giogiodeffe y Cierzo que, cada uno en su ámbito de conocimiento, me han hecho saber que también el genovés y el aragonés conservan este artículo determinado "o", aunque como en el gallego forman su femenino en "a". Quizás habria que ver que el genovés, como heredero de la lengua ligur, como el aragonés, con una fuerte presencia gala, tienen en su sustrato determinadas características celtas más acusadas que las lenguas que les rodean. 4.LOS DEMOSTRATIVOS VASCOS.- La lengua vasca forma su artículo determinado posponiendo la vocal "a". El plural añade la "k" al final del artículo singular. No distingue género gramatical. Esto, que aparentemente aleja la presencia del artículo "o" en la lengua vasca, no lo es en otros aspectos o categorias de la lengua, donde si encontramos al artículo "o", algutinado a otros fonemas. Me refiero a los demostrativos (adjetivos o pronombres). "Hau", este, "hon", este, "hori", ese, "hura", aquel, los tres llevan la "o" inicial, además de la "h" que, creo, no representa a ningún fonema sino a un simple refuerzo o anotación de una vocal inicial. En los dos primeros demostrativos encontramos una diferencia que es la que la lengua vasca marca entre el sujeto pasivo (hau) y el sujeto activo o ergativo (hone-k), que habitualmente lleva la "k" final, típica del ergativo. Empezando por esta última forma, cuya base la podriamos reducir a "hon", vemos como al artículo/pronombre "o", se le añade el fonema "n", que como ya he comentado en el artículo indeterminado "un", conserva el mismo sentido de 'materia primera', y, por tanto, su lectura seria parecida a: 'materia primera de él', o si lo preferimos, la 'concreción de él'. El demostrativo "hau", sujeto pasivo y complemento verbal, podria tener su origen en una suma del artículo de lejania "a", seguramente proviniente de "har", aquel, más el artículo "o", teniendo en cuenta que, su colocación dentro de la palabra y su unión, nos marca un sentido de exterior a lo que es propio y cercano ("o"), que en "hon" queda totalmente reforzado. En "hau" no és así y, por tanto y a pesar de ser el demostrativo de más cercania, 'este', al poseer el morfema “ha” (aquel), marca la diferencia con "o" y "on". Curiosamente la palabra "auzo", vecindad, puede ser un derivado de este "au", con el que se designa al próximo, al vecino, al que está tocando a nosotros. En cambio, otra palabra vasca: "hun", 'núcleo', marca un sentido personal, propio, individual, interno y intransferible, que bien nos puede ilustrar esta tensión entre ambos demostrativos que para nosotros significan o se traducen por el mismo "este", El demostrativo de media lejania, "hori", vemos como su final es el morfema de dativo (a o para), propio del vasco y que aquí se conserva como el punto de destino (-i) , de la cosa o las cosas (o-) a qué nos referimos, al igual que cuando utilizamos la palabra demostrativa "ese", es decir, "a él", donde se refuerza el sentido final propio del dativo. Pero podria ser, también, que la base fuera "hor", con su correspondiente sujeto ergativo en "horre-k", y que la terminación en "i" fuera la típica de cualquier palabra sin una marca morfemática. Entonces vemos como al artículo "o" se le añade el fonema "r", con el cual tendriamos el significado de 'extensión', de 'expansión' y 'difusión', y que tendriamos el mismo significado que el demostrativo "hura", (que examino a continuación): 'el que corre hacia uno', o 'el que se extiende desde uno'. Por último tenemos el demostrativo de lejania "hura", que además de la explicación anterior, podria encontrarse su explicación en la terminación morfemàtica del caso adlativo del vasco, "-ra", 'a o hacia', que marca, a diferencia del anterior, una dirección más que un destino final. Su signicado seria el de "hacia o para él". No obstante es claro que muchas palabras como "hurre", cercano, "hurren", próximo, "hurrengo", siguiente, expresan cercania y próximidad, y que por tanto su referencia a la persona que habla, en todo caso representada por "o", es básico. Los demostrativos que hemos visto no solo tienen el significado de demostrativo, sino también de adverbio de lugar: "hona", aquí, "horra", ese lugar, "hara", allí. Es importante señalar que más antiguo que "hura" existe la base "ha-" cuyo significado corresponde al pronombre de tercera persona, sustituido posteriormente por "hura", pero que conserva su pervivencia en el articulo vasco actual "-a", el/la/lo. Otra participación de la "o" en la lengua vasca la encontramos en la conjugación del interrogativo "nor", quién, que con toda su bateria de derivados forma las particulas adverbiales interrogativas básicas de las preguntas a formar en una lengua: "nola", como, "nora", a donde, "non", donde, "nori", a quien, "nora", hacia donde, etc. Vemos como todas las variantes conservan un radical común: "no-", que nos vuelve a llevar al significado del artículo "o", el, ello, más el fonema "n" que hemos comentado anteriormente al hablar de "hon" y de "un", pero con sus fonemas invertidos, ya que el artículo actua como núcleo y la "n" como determinante, todo lo cual nos lleva a preguntar sobre "él", como individuo único dentro del conjunto o clase que forma la materia "n", es decir, "del grupo, él", 'quien'. Siguiendo con la lengua vasca, volvemos a encontrarlo cuando el vasco lo utiliza en la conjugación multipersonal del verbo, ya que da nombre a la tercera persona singular, en funció dativa (nori), como, por ejemplo, en "d-i-o-t", verbo auxiliar tripersonal (nor-nori-nork), y en donde "d" es el morfema (nor) de complemento directo singular, "i" morfema básico verbal tripersonal, "o", (nori) tercera persona singular de complemento indirecto, y "t", morfema de primera persona singular de sujeto (nork). Ya para acabar con este conjunto de posibilidades de representación del artículo "o" dentro de la lengua vasca, tenemos una forma no habitual de articulo plural, el llamado artículo de cercania, que se utiliza para demostrar pertenencia al tipo de palabra que usamos y, por tanto, un articulo plural de cercania. Es el artículo "-ok", con la "-k" típica del plural, más el fonema "o", que aunque no habitual también es usado, como, por ejemplo, en "herri-tarr-ok", es decir, los ciudadanos, a los cuales el hablante se incluye o se siente especialmente cercano. No obstante algun autor afirma que este artículo proviene del demostrativo de cercania "hau", que contrae a "o", y seria, pues, su evolución natural y su explicación de por qué se utiliza como articulo de cercania. De ser así únicamente me remito a la explicación que doy al principio para este demostrativo "hau".

LAS CONJUNCIONES LATINAS "QU-".-

La relación entre el latín y el griego han sido siempre estrechas, y con una relación de parentesco debido al mismo tronco indoeuropeo. El latín se diferencia del griego, entre muchas otras cosas, de no tener artículo, sino que, en su lugar, a veces utilizaba los demostrativos (este, ese, aquel). Pero uno se puede preguntar: por qué desparece el artículo griego "o"? Desapareció o realmente no hubo tal desaparición, sino un cambio de función a la vez que un cambio fonético ? Un cambio fonético lógico en un idioma, como el latín, con una fuerte presencia de la influencia céltica en sus raices. El artículo "o" adquirió otros significados al aglutinarse con otras partículas lingüísticas (preposiciones, etc.), dando lugar a lo que hoy conocemos como conjunciones, en nuestras lenguas romances. El paso de "o" a "qu-" es relativamente fácil por la inclinación del latín a iniciar las palabras con consonante, y, también, a cerrar la pronunciación de la "o" en "ou" hasta acabar en una "u", vocal débil que se ve reforçada por una gutural "g" o "q". Esta nueva función que adquirió el latín "qu" es parecida a la de un pronombre personal en tercera persona, como "él" o "lo", que juegan un papel parecido al que hoy decimos al utilizar expresiones como: "lo siguiente" o "dis-lo", que encabezan o sustituyen toda una oración. El artículo "o", evolucionado al latín como "qu", adquiere diversas funciones: desde la de pronombre personal, conjunción, a la de relativo, con sus diferentes funciones adjetivas en este último caso (explicación de un substantivo) y sustantivas, como explicación o explanación y complemento de un verbo. La bateria de compuestos derivados de "que" son abundantes, y no se agotan en este pequeño listado que, a continuación, relaciono: qu-iu: por qué no qu-is: que qu-o: donde, hacia donde, por eso qu-ad: hasta donde qu-o modum: como, de esta manera qu-oque: también qu-ot: cuanto qu-a: por donde qu-an: como qu-anto: cuando, cuanto qu-i: quien, como qu-ia: porque etc. 6.LAS CONJUNCIONES INGLESAS.- Una prueba más del origen de las conjuncions latinas desde el artículo "o" griego, lo tenemos en la existencia de las conjunciones inglesas, que, como un paralelo con el latín, presenta la evolución desde la "o" a medio camino de evolución a "q-", iniciandose la mayor parte de ellas con la semiconsonante "w", fruto de la consonantización de la "o/u". Este refuerzo que en latin alcanza a la guturalización de la vocal, en inglés no llega más que a la semiconsonante característica tanto del inglés como de otras lenguas anglosajonas o célticas. Por lo tanto observamos dos evoluciones muy parecidas: una en la península itálica con el latín (qu-) y otras en las zonas germánicas y célticas cuya letra y sonido característico es "wh-". De la misma manera que el griego y el latín, el inglés tambièn aglutina este artículo a una série de particulas, más o menos reconocibles, que dan lugar a las conjunciones y relativos más frecuentes. Los más comunes son: wh-at: que wh-y: por qué wh-o: quien wh-om: cuala wh-ich: el cual wh-ere: donde wh-en: cuando wh-ile: mientas y apartandose de esta regla general , pero seguramente con el mismo origen: ho-w: como Quizás las conjunciones que guardan más paralelismo con el latín serian: wh-en = qu-anto (cuando) wh-o = qu-o (hacia donde) Una de las conjunciones inglesas que conservan mejor su antecedente original, el de la tercera persona del singular, seria "who", quien, con una duplicación de la "o" (o-o), acorde con lo que seria originalmente una pregunta: "de ellos, él". 7.LA PERVIVENCIA DE "O" EN EL CATALÁN.- En el catalán, al igual que en el castellano, como lengua heredera del latín, el artículo "o" no existe más que acompañando a la "l" en articulo neutro "lo", proviniente de un latino "ilum", 'aquello'. Pero encontramos especialmente en el dialecto occidental del catalán el articulo "lo", no ya como pronombre de género neutro, sino como articulo tanto del género masculino como neutro: lo Jaume, lo Pere, etc. Este articulo es traducido en el dialecto central o barceloní por el pronombre o artículo "en", tan ampliamente utilizado en el catalán: en Jaume, en Pere, etc. Es el llamado artículo de proximidad, de conocimiento. Del artículo es fácil pensar su evolución hacia el pronombre personal de tercera persona, que en su papel de complemento directo se une en una sola forma (lo), tanto el del genero masculino como el del neutro. Por ejemplo: “vaig a dir-lo” . Sin embargo cuando este articulo neutro no se refiere a una sola cosa sino a un conjunto de cosas, hay un pronombre, que solo existe en catalan, y que sustituye al "lo". Se trata del pronombre "ho", con su fonética próxima a la "u". El mismo ejemplo anterior, per dirigido a un complemento directo colectivo, seria: “vaig a dir-ho” (no una cosa, sino un conjunto de cosas). Puede que conserve esta "h" como una forma de diferenciar ambos pronombres o, quizás, una reminiscencia del antiguo articulo "o" que se acompaña de una "h" muchas veces sin objeto alguno, que no sea el de reforzar y diferenciar gráficamente esta vocal "o", más utilizada como conjunción disyuntiva que como pronombre. Por lo tanto tenemos dos pronombres relacionados con el "o": el pronombre de complemento directo "lo" y el pronombre de complemento directo colectivo "ho". También seria bueno decir que la mayor parte de las conjunciones catalanas, y de muchas lenguas romances, como provinientes del latín "qu-", también tienen su origen en este articulo "o", pero hay una en particular que en el catalán se aprecia particularmente este origen. Se trata de la conjunción de lugar "on", 'donde', que a diferencia de las otras mantiene su originalidad y la sencillez del antiguo artículo "o", más el fonema "-n", que ya hemos visto en diversos casos, (especialmente el del artículo indeterminado "un"). Una conjunción derivada de esta es la consecutiva "doncs", que es una contración de la conexión "de-on-que-es", es decir, 'de donde que es', contracción muy utilizada en catalán. También los indefinidos "algú", "alguna", con la contracción de la particula "al", con el sentido de: una parte, un miembro, otro; más la cosonantización de "o" a "gu, que se suma a la misma “o” del artículo indeterminado "un/una". En castellano encontramos otro indefinido utilizado para personas (independiente del nombre y el género) que en catalán no existe. Es el indefinido "al-guien", traducido al catalán por “algú”. Quizás dentro de este listado de indefinidos el más cercano y sencillo sea el de "al-go", que en catalán es "qu-el-co-m", aplicado a una cosa sin definir género ni número. Por otra parte, y con la negación en primer lugar, obtenemos varios indefinidos negativos: "nin-gu-no", "nin-gu-na", etc. Muchas de las palabras citadas para el catalán sirven igualmente para el castellano, y resaltaré como derivadas de esta conjunción "qu-" algunas palabras como: qu-e, qu-è per-qu-è, per què qu-an qu-ant co-m qu-i qu-al qu-in, qu-ina al-gú, al-gu-na qu-el-co-m nin-gú Más las castellanas: cu-yo al-gu-ien cu-al, cu-ala Quizás otra forma de localizar en el castellano la pervivencia del artículo "o" es la gran abundancia de nombres terminados en "o", y que, por tanto, asocian su género masculino a su final en "o". Esto podria deberse a la pervivencia del género neutro latino, pero también, y quizás a la vez, a la existencia de este articulo que se amalgamó especialmente a los nombres masculinos i neutros, pospuesto al nombre, como aún es costumbre en algunas de las lenguas eslavas. El catalán se diferencia del castellano precisamente en no conservar este morfema del género masculino: Castellano - Catalán Vas-o vas clav-o clau ton-o tó com-o com vuel-o vol disc-o disc gall-o gall bolígraf-o bolígraf 9.OTROS INDICIOS DE LA PERMANENCIA DE "O" EN DIFERENTES PALABRAS Y LENGUAS Por si no fuera poca la presencia de lo que hasta ahora he expuesto del llamado artículo griego "o", y como un punto de partida para posteriores investigaciones, creo que aun se podria encontrar su presencia en otras palabras más, aglutinado a ellas, las cuales las cito con muchas reservas sobre si su auténtico origen fuera este u otro, porque, seguramente, algunas de ellas no se deban a este origen, al origen del prolífico artículo, convertido a pronombre, demostrativo y conjunción. En primer lugar, y volviendo al griego, creo reconocer en las palabras adverbiales "olos", todo, entero, total, la presencia del artículo "o" aglutinado a un morfema "l" que no encaja con los morfemas griegos, al menos de los que yo conozco. Curiosamente la misma palabra, un caso claro de homofonia, también quiere decir 'quien', 'de qué clase'. Quizás si solo fuera esta palabra no la incluiria, pero también en el celta gaélico encontramos la palabra "tuath", con el significado de: gente. De la palabra "tu-ath" podemos despejar el morfema típico de uno de los plurales célticos (-ath), y quedar, por tanto, la base "tu-" de la palabra 'gente', que si la comparamos con el artículo griego neutro "to", 'ello', facilmente podriamos entender que la 'gente' o 'todo' es la pluralidad de 'ellos'. Por si fuera poca la casualidad tenemos en latín "totum", también 'todo' que redunda en el mismo significado que hemos indicado para el griego: entero, integro, total, y en donde facilmente reconoceremos la presencia de "o" en "to-t", él, más el plural (-t). También curiosamente el vasco conserva dos palabras muy parecidas y con significados también muy parecidos, entre si y con las palabras citadas anteriormente. Se trata de "oso", entero, completo, y "oro", general, todo. Tanto una como la otra son parecidas a las anteriores (olo, tuath, totum) ya que conservan la presencia de la "o", más pluralizadores u otros fonemas que redundan en el significado de la integridad y individualidad que representa la "o", el, ello. Otra palabra dentro de las conjunciones, la conjunción disyuntiva por excelencia, es "o", del famoso dilema "ser o no ser". Este sentido de contrariedad y de mútua exclusión, creo que tiene que ver con el carácter de individualidad y unicidad que da el ser único, no dividido, diferente a otro. Por lo tanto el hecho de ser "o", 'el', excluye a cualquier otro ya que determinamos a cual de los muchos elementos de una clase nos referimos. El artículo determinado "o" determina, sin lugar a dudas, a qué individuo de los que nombramos con un nombre común nos queremos referir. Cuando decimos "el libro" solo nos estamos refiriendo a uno solo, concreto y determinado, al menos para los hablantes. Por lo tanto, la conjunción "o", o mejor dicho, la disjunción "o", no admite dos posibles sino uno solo, y por tanto nos lleva a optar por una de las dos posibilidades, una de las dos palabras puestas en igual condición sintáctica: ser "o" no-ser. Este sentido de disjunción de "o" lo encontramos también cuando se une a ciertos verbos, anteponiendose a ellos, como en: o-poner, o-primir, o-mitir, o-currir, etc. De poner surge o-poner, de correr, o-currir, y otros mucho menos claros como de un posible "cluir", o-cluir, o de un "primir", como lo indican verbos como exprimir, reprimir, etc, o-primir. En todos ellos se señala una oposición más o menos evidente. Volviendo a la lengua inglesa, a parte de la presencia que ya hemos citado como herencia céltica en el plural (-u, -ou), en los pronombres personales plurales, tanto de primera como de segunda persona, vemos la presencia de este plural: "we", nosotros (posiblemente de un anterior “ou-e”), "our" nuestro, "you", vosotros, "your", vuestro, así como en palabras aglutinadas con otros morfemas como en: "ou-t", fuera, acabado, "o-f", de, "o-ff", fuera, a distancia, "o-n", en, sobre. También, y para acabar esta lista de palabras inglesas, citaré palabras como el verbo poseer, "ow-n", el verbo deber, "ow-e", y palabras asociadas a la persona, a lo suyo, a lo que le es propio, privado, de su propiedad, de su pertenencia, como, podria ser "wo-man", mujer (no sé si interpretar-lo como: 'persona de él'). Siguiendo un poco este hilo conductor de la persona, del individuo, o lo que se pretenda representar por "o" como pronombre, es fácil encontrar una posible presencia en "ho-m-o", hombre, o "o-m-nia", todo, o "d-o-m-us", pais, habitación, o "d-o-m-inus", señor, amo, etc. Son simples sugerencias no abordadas suficientemente, ni con el debido rigor, pero que no hay que desechar como posibles temas a investigar, ya que las grandes palabras estan formadas por los pequeños ladrillos, como este simple fonema "o", con sus significados claros, pero a la vez cambiantes, mezclado con otros morfemas, y adaptativo a las circunstancias de cada lengua y fonética particular. Con este último capítulo he finalizado un apunte o aportación al esclarecimiento de las relaciones entre lenguas, tomando como base una de las palabras con mayor difusión a través de diferentes lenguas europeas, y con una mayor fecundidad dentro de cada lengua, ya que abarca casi todas las categorias gramaticales: interjección, demostrativo, pronombre, artículo, relativo, adverbio, conjunción, etc., con diferentes significados y funciones, pero unos mismos significado y significante básicos.


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  1. #1 Carr 27 de jun. 2006

    Muy inteculo, aunque interesante tu artículo, aunque personalmente creo que el demostrativo gallego`-portugués o (en realidad suena o tiende a sonar "u") es perfectamente latino, y creo que si muestra influencias de sustrato, es de un sustrato de lenguas itálicas, no celtas. De hecho, este es uno más de los fenómenos que en mi opinión se explican afiliando al lusitano al grupo de lenguas itálicas, que en general se extiende con otra serie de curiosas conexiones entre el occidente ibérico y el sur de italia (tantas coincidencias al menos como las que se puedan señalar con las islas británicas, lo que me hace pensar que lo atlántico no es sino una porlongación del neolítico mediterráneo, donde hundiría en realidad sus raíces y que explicarían este aflorar de paralelismos en todo tipo de aspectos). De este modo, en todos los llamados dialectos italianos del sur (son dialectos del latín, como el gallego-portugués y el castellano), desde el campano-napolitano al siciliano, el artículo desterminado masc./fem. es también u(o)/a. Exactamente como en gallego-portugués. Y no sólo eso: cualquiera que escuche hablar a un italiano del sur, pensará... dónde he oído este acento antes? la musicalidad en ciertos dialectos meridionales es casi calcada de algunos acentos locales gallegos, doy fé, que he escuchado ambos, y sobre todo, la manera de pronunciar las "s" despues de vocal, sibilantes, es exactamente la del portuguès "dois". Además, la "l" también la pronuncian a la portuguesa (similar a como los portugueses dicen "Ola" o "Brazil"). He llegado a la conclusión que si se buscaran paralelismos entre el occidente ibérico (e incluso el cantábrico) y el mundo mediterráneo con el mismo afán con que se "fuerzan" con el mundo celto-atántico de las islas británicas, los resultados serían más fecundos... Sin negar una componente "atlántica" en estas áreas ibéricas, creo que se ha subestimado el peso de nuestra cultura, que no siempre es idéntica a otra sólo porque el clima sea "más o menos" similar. AL revés, creo que las culturas tienen ciertas resistencias a adaptarse a medios a los que han llegado de modo alçoctono, como ocurrió en la península ibérica por primera vez en el neólítico, de matriz mediterránea-oriental. El dominio de Roma y la historia, han situado el occidente y el norte ibéricos definitivamente en la órbita mediterránea, y eso lo puede comprobar quienquiera que se de un paseo por

  2. #2 Carr 27 de jun. 2006

    Perdón, en la primera linea quería decir simplemente "muy interesante tu artículo". A veces me pasa que el cursor me salta unas líneas más atras y me inserta unas cuantas sílabas en medio de una frase anterior, produciendo estos efectos desconcertantes.

  3. #3 Carr 27 de jun. 2006

    en las últimas líneas debía aparecer "cualquiera que se de un paseo por cualquiera de esas zonas. En definitiva, el comoponente "Norte-Sur" es más definitivo, en la conformación de una cultura (de la que el modo de hablar la lengua que les toque, es una manifestación más) que el componente "Este-Oeste", que queda para quienes quieran embriagarse con las brumas, buscando el finisterre. Salud

  4. #4 lapurdi 27 de jun. 2006

    Hola Carr: halbas del parecido entre el galaico-portugués y las lenguas italianas meridionales. Ambos grupos conservan la "o" del articulo, al igual que el griego, y el caló, por ejemplo. Puede que fuera por un debilitamiento de la "l" de "ille, illa, illum", latinos, quedandonos "e", "a" y "o/u". Seria pues el neutro el que daria lugar al articulo neutro, y que la "e" seria el artigulo masculino. Quizás no sea así porque tanto el latín, como las otras lenguas antiguas formaran sus generos en base a articulos pospuestos, por lo que daria muchas palabras masculinas acabadas en "o" y muchas femeninas acabadas en "e/a". También y por lo que he podido observar puede que existieran dos articulos: la "o" de cercania y la "a" de lejania, pero que luego, al intevenir el g´nero en las lenguas se optara por continuar con la "o" como masculino y neutro, y con "a" para lo femenino. Son posibilidades, pero no hay que olvidar otras lenguas vivias en el momento de formación de la lengua latina.

  5. Hay 4 comentarios.
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