Autor: R.
viernes, 16 de junio de 2006
Sección: Artículos básicos para iniciarse
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Bellido Dolfos, el héroe traicionado por la Historia

Desde hace un tiempo hay un debate abierto sobre la figura de Bellido Dolfos entre la gente que lo señala como arquetipo del traidor, y los que le proclaman como el héroe que consiguió salvar a Zamora y, por ende, a todo el Reino de León, de las manos de Sancho I de Castilla.

Una mentira repetida mil veces

Desde hace unos meses hay un debate abierto sobre la figura de Bellido Dolfos entre la gente que lo señala como arquetipo del traidor, y los que le proclaman como el héroe que consiguió salvar a Zamora y, por ende, a todo el Reino de León, de las manos de Sancho I de Castilla. Hoy en día predomina la versión que nos han legado los cantares de gesta, las crónicas de Alfonso X (basadas muchas veces en esos mismos cantares) y la Crónica Najerense: en dichas obras se nos transmite la idea de que Bellido, tras fingir que abandona la ciudad, se pasa a las filas castellanas, consigue hacerse amigo de Sancho para después matarlo de forma ignominiosa a traición y por la espalda mientras el egregio monarca se encuentra defecando en un lugar apartado. La historiografía actual, a pesar de que los cantares, las crónicas alfonsíes y la Najerense presentan graves (gravísimos) errores históricos, ha aceptado sin reservas esta tesis, y la ha divulgado con tal éxito que la mayoría de la gente desconoce las demás versiones.

¿Qué dicen las Crónicas?

Quiero incluir el pasaje de la Historia de los hechos de España de Rodrigo Jiménez de Rada (crónica contemporánea al Cantar del mío Cid) para que juzguen ustedes mismos: "Y aparejados los batallones a su mando, [Sancho] atacó la ciudad de Zamora y, luego de rodearla por completo, inició un duro asedio. Pero Arias González, del que he hablado, y los demás asediados se defendían bravamente y el agresor no pudo conseguir lo que pretendía. Mientras se llevaban a cabo los enfrentamientos por uno y otro lado, saliendo de la ciudad un caballero llamado Bellido Ataúlfo, sin pensárselo dos veces atravesó con su lanza al rey que paseaba por el campamento y se volvió a la ciudad con la misma rapidez con que había salido. Mas Rodrigo Díaz el Campeador, llevado por su lealtad al rey muerto, lo persigue al punto y estuvo a pique de darle muerte en las mismas puertas de la ciudad, pero no pudo atajar la velocidad de Bellido. Con la herida perdió el rey Sancho lo que poseía y lo que ambicio­naba, su vida y sus reinos, y surgida una gran confusión en el ejército, se puso fin a la porfía entre asediados y asediadores; y huyendo unos a las claras, otros buscando caminos poco frecuentados, cayeron en las redes de la muerte o del cautiverio" Y bien: ¿dónde ha quedado la tan famosa traición? ¿No fue Bellido un auténtico héroe al realizar tan osada salida al campo enemigo? Además conviene remarcar que Jiménez de Rada no puede ser sospechoso de "leonesismo": fue un importante personaje de la corte de Alfonso I de Castilla (Alfonso VIII según el uso establecido), y en sus escritos se denota su castellanismo, si bien por lo general suele ser un autor de los más objetivos de la edad media. El siguiente fragmento pertenece a la "Crónica de España" de Lucas, obispo de Tuy, conocido por lo general como "El Tudense".La crónica fue realizada en el siglo XIII, y se suele datar en el año 1236. Está escrita en latín, pero expongo la versión romanceada del siglo XV que publicó Julio Puyol en 1926: "Mas los çamoranos, no podiendo sofrir el destierro de su señor el rey Alfonso, en ese tiempo porfiaron muy non vencidos, y alçaron sobre sí principe a Arias Gonçalez, que auia criado a essa Vrraca, asi como la noble Urraca auia establecido. Y mientras quel rey Sancho estudiese en essa çerca, salio de essa çibdad vn cauallero de gran osadia, que auia nombre Vellido Arnolfo, que ferio, sin sospecha, de traues a esse rey Sancho con vna lança, el qual rey, llagado con la lança por el pecho, derramó juntamente la vida con la sangre; fuió [huyó] esse cauallero que tan osadamente le ferió, e con arrebatado correr de cauallo se metio en Çamora" Otra muestra de que la historia de la España medieval se ha escrito mal y de cualquier manera. Vaya, ya son dos las crónicas que reflejan este episodio de una forma muy diferente a la que nos han estado machacando toda la vida. Ahora resulta que, en vez de un traidor, Bellido Dolfos empieza a aparecer entre las tinieblas de la Historia, y se revela como un audaz caballero que actuó a la manera de los actuales comandos. Es un caso singular que un asediado salga en solitario al campamento enemigo, y mucho más que consiga acabar con la vida del rey enemigo. Si eso no es ser un héroe (y además, en todo su sentido clásico), ¿qué hay que hacer para serlo? Y, si tras matar a Sancho, Bellido huye, demuestra su inteligencia porque, ¿qué clase de imbécil se hubiera quedado a luchar él solo con todo un ejército enemigo? Para cerrar este ciclo dedicado a reflejar la figura de Bellido Dolfos en la cronística medieval, transcribiré un fragmento de la mal llamada Crónica Silense, que es la más próxima a los hechos que se narran, ya que el cerco de Zamora tuvo lugar en el año 1072, y esta crónica se escribió en torno al año 1115. “Semurenses etenim ea tempestate inmobiles permansere; qui profecto Semurenses, Adefonsi regis presidio muniti, repulsam domini sui non ferentes, misso magne audacie milite, dum circumsederet eos, Sancium regem dolo interfecerunt. Qui nimirum ab eo lancea inopinate ex adverso perfosus, vitam pariter cum sanguine fudit. Idem uero qui eum tam audaciter percussit, sicuti consilium fuerat, cursu rapidissimi equi, apertis portis, ab opidanis incolumis receptus est. Sed interempto rege, tunc cerneres ex tanta audacia, tantaque letitia, dispersio quanta, quantaque tristitia in illo tanto tanque nobili exercitu fuerit”. (Edición de Pérez de Urbel y González Ruiz-Zorrilla, Madrid, 1959) La traducción me la ha realizado muy amablemente D. Maurilio Pérez, catedrático de Latín que ha sido sometido recientemente a una operación, y a quien deseo una pronta recuperación. Margarita Torres también ha colaborado con una versión previa, y yo mismo he puesto mis granitos de arena (si hay algún error, la responsabilidad es exclusivamente mía): "Entre tanto, los zamoranos permanecieron inmóviles en medio de aquella tempestad. Sin duda estos zamoranos, cuyas defensas habían sido fortificadas con el auxilio del rey Alfonso, al no soportar la derrota de su señor, mataron mediante la astucia al rey Sancho mientras les asediaba gracias al envío de un caballero de gran audacia. En efecto, el rey, inesperadamente atravesado por la espalda con una lanza por él, perdió la vida junto con su sangre. El mismo que lo abatió tan audazmente, según se había planeado, montado en un rapidísimo caballo fue recibido incólume por los ciudadanos, una vez abiertas las puertas de la ciudad. Y, muerto el rey, hubieras podido ver cuánta dispersión y cuánta tristeza hubo en vez de tanta audacia y tanta alegría en aquel ejército tan grande y tan excelente" Este texto es muy interesante por varias razones: en primer lugar, dice que Alfonso había reforzado las murallas de Zamora, lo que indica que, como Rey de León, era su señor superior, incluso por encima de Urraca, a quien le correspondía el señorío de la ciudad (aunque, por cierto, la Crónica Silense no la cita como presente en el cerco). En segundo lugar, que los zamoranos permanecieron fieles a Alfonso (otra posible traducción para "inmobiles" es, precisamente, "fieles"), y que por ello se enfrentaron al usurpador Sancho. Tercero: contra lo que afirma Pérez de Urbel, el cronista simpatiza con Bellido y con los zamoranos: al primero lo califica de "audaz" en dos ocasiones, y está clara la intención irónica cuando el cronista cambia a la segunda persona en la parte final: ese "hubieras podido ver..." parece reflejar una mueca de total ironía por parte del autor ante la desbandada de los asediadores. Como ya dije más arriba, el plan urdido por los zamoranos y ejecutado por Bellido tiene toda la apariencia de las acciones de los comandos del siglo XX: actúa dentro de las líneas enemigas, da un golpe maestro, y regresa sano y salvo a la base. En fin, que nunca se ha mostrado un acierto mayor que la calle que le ha dedicado el Ayuntamiento de León a este personaje con el nombre de "Calle del Héroe Bellido Dolfos". Ahora sólo queda que así lo reconozcan los zamoranos, quienes, por cierto, en lugar de restaurar su memoria, dedican hoteles, calles, etc. a Sancho I de Castilla (Sancho II en la numeración al uso), que fue quien casi aniquiló su ciudad. Por cierto: según me ha informado Margarita Torres, medievalista de la Universidad de León, se puede rastrear documentalmente la existencia real de Bellido Dolfos y de su hijo: al parecer fueron señores de amplios territorios en la zona norte de Zamora, con lo que el título de "héroe zamorano" se le puede aplicar sin ningún reparo. Ambos vivieron tranquilamente durante el reinado de Alfonso VI, y Bellido no fue mandado descuartizar como afirman los antihistóricos cantares de gesta. Si alguna lección podemos sacar de estos episodios, es que no se puede hacer Historia partiendo de cantares de gesta que fueron acuñados en Castilla y por castellanos más de un siglo después de los hechos.

Más informacióen en: http://corazonleon.blogspot.com


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Comentarios

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  1. #1 diviciaco 16 de jun. 2006

    Muy interesante el artículo con la exposición de los tesxtos sobre este episodio. La salida de una ciudad sitiada de un único guerrero en plan comando para atacar al enemigo, y más con ese resultado, es desde luego, rarísima se suelen leer más bien retos, desafios y salidas en busca de socorros. En sentido contrario, de sitiadores a sitiados, está el asombroso ataque en solitario de Pero Niño, Conde de Buelna, a los rebellines de Xixón en el sitio contra Alfonso Enríquez. Muy oportuna resulta la dedicatoria de una calle en León. El caso de Zamora, si te sirve de consuelo, tiene su paralelismo en Xixón, donde mientras hasta Munuza y Enrique III tienen céntricas calles, Alfonso Enríquez sigue sin la suya y y con su aura de traidor.

  2. #2 Brandan 17 de jun. 2006

    Detrás de cada héroe hay siempre más de una leyenda. Con el paso del tiempo, por destrucción, interesada o no, de algunas y manipulación de otras, suele quedar una versión comúnmente aceptada y políticamente correcta adaptada a unos intereses concretos. Si los inrereses cambian, la versión suele cambiar también, con lo que rastrear hechos históricos se convierte, cuando concurren estas circunstancias, en poco más que imposible. Parece desprenderse objetivamente de todos los relatos: que Sancho fué "asesinado", que lo fue por Bellido y que este huyó a refugiarse en Zamora. Lo demás hay que ponerlo en cuarentena. Y entrecomillo asesinato, porque de esto hablamos. En la concepción al uso de la guerra en los tiempos que tratamos, un individuo, debemos suponer que mercenario de alguien, desechando un idealismo seudo nacionalista imposible entonces, Bellido asesinó en solitario al monarca; y esto, en la mentalidad de entonces, no es un "comando", es un asesino. Lo de traidor es una manipulación histórica, desde luego, porque Bellido no era vasallo de Sancho, y si este se dejó convencer de la bondad de sus intenciones, y fue engañado, vive Dios que estamos ante una estrategia criminal y no ante una traición "política".

  3. #3 A.M.Canto 17 de jun. 2006

    Si ánimo de polemizar, pues no conozco bien la época, lo que parece es que coexisten dos versiones, una con acercamiento previo a Sancho (lo que sería verdadera traición a éste), y otra con salida directa del cerco, lo que sería verdadero heroísmo (pero a lo que se opone que el rey no estaría solo tan cerca de la ciudad, y menos dentro de su propio campamento). Lo único que quería señalar es, en el texto ahora traducido de la Crónica Silense, que la frase Sancium regem "dolo" interfecerunt no puede traducirse por mataron mediante la "astucia" al rey Sancho. El dolus o dolo está muy bien definido desde el Derecho Romano y contiene necesariamente la traición, la perfidia o el engaño. Así sigue siendo en el castellano actual, vid. DRAE: dolo. (Del lat. dolus). 1. m. Engaño, fraude, simulación. Por ello no creo que este texto en realidad apoye su hipótesis que, por otro lado, me parece digna de consideración, pues sabemos cómo se ha deformado la Historia en España demasiadas veces.

  4. #4 alfaiome 17 de jun. 2006

    "Dolo", "sin sospecha": en todos los textos citados, de uno u otro signo, se ve claramente que Bellido Dolfos se acercó al rey en son de paz ("con bandera blanca"); dado que iba ganando el ejército sitiador, iría como de emisario para entablar negociaciones, y por eso fue respetado -y podía no haberlo sido, contra la ética, pero al uso; ya sale en la Ilíada, cuando el viejo Príamo cruza como suplicante las líneas griegas, y Aquiles se admira de su valor. Cuando estuvo cerca, lanzó su lanza y salió zumbando: valiente sí pero traidor también, y "el traidor no es menester en siendo la traición pasada"; hacen bien los zamoranos en no acordarse del apuesto Dolfos. En otro romance el Cid se tira de los pelos porque no pudo alcanzarlo por no ponerse las espuelas, con la precipitación: ¿es esto una 'manipulación' para salvar la figura del Cid o es que, como en el fútbol, a la gente le gusta contar las historias con pelos y señales y enterarse de la verdad?.

  5. #5 Brandan 17 de jun. 2006

    En mi opinión Bellido es fementido, como creo recordar que le llama El Cantar, pero no traidor, como también le llama. Insisto en que si no era vasallo de Sancho, ninguna lealtad le debía. El Cid tenía la obligación de proteger a su señor en la misma medida que cualquier otro caballero, no queda menoscabada su figura por no poder evitar esta acción. El que falló fue el escudero real, si a eso nos ponemos. Lo que si tuvo el Cid fueron los santos redaños de exigir el juramento, y se opine lo que se opine del personaje el gesto es de nobleza .

  6. #6 R. 17 de jun. 2006

    En los diccionarios de Latín Dolus, -i: dolo, engaño, perfidia, astucia. Opté por la última posibilidad ya que, dado el contexto, en el que a Bellido se le califica de "audaz" en dos ocasiones, creo que los otros significados no encajan. Porque, si reconocemos "dolo" o "engaño" o "perfidia", éstos términos quedan sin explicar en el texto (¿qué engaño o dolo hay en enviar un caballero "de gran audacia"?). Hay que recordar la ironía que muestra el autor de la Silense al final del fragmento. De las principales 4 crónicas que tratan el asunto, 3 no hablan para nada de felonía ni de engaño por parte de Bellido. Y la Najerense ya sabemos que incluye varios cantares de gesta que no sólo no tienen ninguna base histórica, sino que además está demostrado que son meras invenciones. A.M Canto: ¿dice que está traducida la Silense? Eso sí que sería una buena noticia.¿Podría darme la referencia, por favor?

  7. #7 R. 17 de jun. 2006

    Brandan: el juramento de Santa Gadea es otra invención sin ninguna base histórica. Le recomiendo que consulte la obra "El Cid histórico" de Gonzalo Martínez Diez

  8. #8 A.M.Canto 17 de jun. 2006

    R.: La astucia tampoco tiene buen crédito, y va asociada igualmente a la idea del engaño, DRAE: astuto, ta. (Del lat. astūtus). 1. adj. Agudo, hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr artificiosamente cualquier fin. artificio 4. m. Disimulo, cautela, doblez. Sin duda la acción de Bellido Dolfos era "audaz", y tenía riesgo, meterse en las filas contrarias, hacerse amigo de Sancho, ganar su confianza y luego matarle. Pero, como le dije, no quiero entrar en polémica, sólo decirle que la traducción de la palabra "dolo" es más desfavorable. Por otro lado, cuando decía "en el texto ahora traducido de la Crónica Silense", le daba a "ahora" su valor exacto, esto es, la traducción que Ud. acababa de poner. Pero existen traducciones al español, antiguas, pero que quizá encuentre en librerías de usado: http://www.anubar.com/colco/libco2.htm, de 1913, otra de 1921 de Santos Coco, y la Historia Silense por Pérez de Urbel (Madrid, 1959). Le dejo el link donde encontrará más referencias: http://rebiun.crue.org/cgi-bin/abnetop/X16249/ID954229600/NT8

  9. #9 Brandan 17 de jun. 2006

    Gracias R., la consultaré si tengo la oportunidad. Es como si acabase usted de decirme que los Reyes son los padres. Aun así, creo que se recoge en la leyenda lo que debió ser un sentir general: la convicción de que Alfonso ordenó cargarse a su hermano. Y no hay honor en tal acción, se llevase a cabo como se llevase. No le arrebató el trono en justa o batalla, Sancho fue asesinado. Quizá se le pieda llamar traidor, fementido, audaz, etcétera, pero desde luego no héroe, en el concepto que en ese tiempo debía tenerse de la palabra. El que los zamoranos de hoy celebren como héroe o maldigan como traidor a Bellido no me aprece especialmente importante, salvo que sea para retorcer un hecho histórico en beneficio de una teoría política, que no es nuevo. Lo que sí me gustaría saber es el final de Bellido en detalle.

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