Autor: Corgo
domingo, 11 de junio de 2006
Sección: Toponimia
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ANABARAECO, EPÍTETO TEONÍMICO.

Hipótesis etimológicas sobre este epíteto, con alusión a otras formas teonímicas similares.

ANABARAECO es uno de los epítetos teonímicos galaicos que últimamente ha sido reconsiderado porque hay novedad en su documentación. Empezaremos esta nota reproduciendo los epígrafes en que ANABARAECO es epíteto del tan discutido teónimo RE(V)E (1). 1. REVVE ANA/BARAECO /AFER ALBINI /F(ilius) TVROLVS /V(otum) S(olvit) L(ibens) M(erito). Edición en CIL II 685, ILER 916, IRG IV 95, Búa 298, Guerra 111 y 284, Rivas 40. Es probable que el epígrafe proceda del área de Castro Caldelas (OU). 2. REVE /ANA/BARA /ECO /[....] . Edición en Rodríguez González, Bol Aur 25; Búa 317, Guerra 112 y 284. El epígrafe procede de Ourense, junto a As Burgas. Guerra lee ANA/BARA/EGO y considera que “a leitura é segura”, un ejemplo más del muy corriente hecho de que una oclusiva (gutural) sorda esté ya sonorizada en posición intervocálica (*-AI-KO > dat sg. -AECO > -AEGO). Cualquiera que sea la procedencia del primer epígrafe, el segundo, orensano, confirma el culto y el epíteto teonímico en Gallaecia, que, con el área comprendida entre Miño y Douro en cabeza, nos da la mayoría de los epígrafes que registran el culto a REVE. Tenemos que operar en ambos textos con la segmentación RE(V)VE ANABARAECO mejor que con REV(V)EANA BARAECO. Esta segmentación REVVEANA BARAECO para el texto nº 1 (CIL II 685) está implícita en Tovar 1949, 190 y explícita en Tovar 1985, 245. A Tovar lo sigue García Fdez Albalat 319, con un BARAECUS entendido como ‘Llanura del furor’, ‘Llanura de los furibundos’ (a fin de cuentas del mismo ide. *BHER-(W)- ‘bullir, hervir’ que luego utilizaremos); pero ese BARAECUS, adjetivo de género masculino, es incompatible con el sexo femenino (y el obligatorio género gramatical femenino, añado yo) que la autora le asigna a REVVEANA (y al simple REVE) (2). La segmentación REVVEANA BARAECO debe desecharse tras la crítica de Villar 1996, 171 y porque no hay relación directa alguna entre el errado REVVEANA y el topónimo cacereño actual Ruanes. Pero en el exhaustivo análisis de Villar 1996 (que desconoce nuestro texto nº 2, la inscripción galaica editada por Rodríguez, BAur 25) la interpretación de *ANABARA y ANABARAECO se resiente de creer que el texto nº 1 (CIL II 685) procede de Ruanes (Trujillo CC) y no, como es muy pro-bable, de territorio galaico o ástur inmediato (cf. Olivares 2000,194, Olivares 2002, 40 y 85, Búa 317); esa procedencia lusitana se mantiene en Prósper 137 y condiciona análisis y conclusiones; Prósper ni siquiera acusa recibo de que procede de As Burgas, Ourense, el texto nº 2 relativo a REVE ANABARAECO (3). Concluyo que, si en los dos epígrafes galaicos (o ástur y galaico) la segmentación correcta es RE(V)E ANABARECO y si en el epígrafe lusitano CIL II 5276 (= ILER 764, Trujillo CC) leemos solamente BARAECO, sin mención alguna de REVVEANA, es improbable que esos epígrafes galaicos (o ástur y galaico) sean votivos a una divinidad, BARAECO local del área lusitana (4). En cambio, parece cierto que son epígrafes votivos a una divinidad, REVE, cuyo epíteto ANABARAECO en el área (ástur-)galaica supera el marco estrictamente local (cf. Olivares 2002, 91 y 172). En cuanto a qué significa ANABARAECO, lo único indiscutible es que estamos ante un epíteto que contiene el sufijo característico en el Noroeste *-AIKO , ya con sonorización –AEGO en el epígrafe orensano (5). Este sufijo no impone, pero aconseja que, con Villar 1996, 171 y Búa 61, al epíteto le asignemos una base toponímica *ANABARA. Que el segmento ANA- sea de significación hidronímica, ‘agua, río’, parece atractivo por el río ANAS (hoy el repetitivo GUADI-ANA ‘río río’, cf. también Puente de Alcántara, ‘puente del puente’) y por la adscripción del texto nº 1 al área lusitana, pero esa significación hidronímica ha perdido alguna fuerza después de que resultan ser galaicos (o galaico y ástur) los dos epígrafes de ANABARAECO. En todo caso recordemos que Krahe 1964, 105, remite a *EN- / *ON- varios hidró-nimos de áreas centroeuropea (AHNE, ENS, ANNER) y mediterránea (AGNA, AGNO; ANYSTUS en Avieno 547) (6), y aquí podrían acomodarse el río ANAS y el primer elemento de nuestro epíteto ANA-BARAECO (7). Para el segundo término del compuesto –BARA puede pensarse en IEW 80c) 1. *WĒR , *WĔR ‘Wasser, Regen, Fluß’ (cf. LIV 259 ?*H2UERH1 ‘besprengen’), raíz muy presente en la Alteuropäische Hydronymie o hidronimia paleoeuropea (Krahe 1962, 338 340; Villar 1996) y que de significar ‘agua, río’ ha pasado a significar también la vera del río (8). *ANABARA sería ‘vera del río’. Pero, al igual que se ha hecho con el epíteto galaico bracarense BORMANICO (CIL II 2402 y 2403) y con otros teónimos y epítetos, también el lugar de hallazgo del epígrafe orensano, la fuente termal de As Burgas (9), puede ser indicativo, Realprobe, de qué funciones y atri-butos tiene la divinidad en cuestión y, por tanto, ayudar a la etimología que pueda intentarse para su epíteto ANABARAECO. Podemos remitirnos a IEW 132.2 *BHER- etwa ‘aufwallen’, von quellendem oder siedendem Wasser ..., LIV 65 *BHERW- ‘sieden, wa-llen’, LEIA B 40, BERBAID, cf. lat. FERUEO ‘hervir, bullir’, raíz altísimamente productiva en topo e hidronimia, y *ANABARA podría ser ‘manantial / ebullición o borboteo de agua’. En esta línea se mueve Ro-dríguez González 55 y se insinúa Prósper 138 (10). Que la fuente termal de As Burgas (Ourense) sea lugar de hallazgo de uno de los epígrafes de REVE ANABARAECO y, por tanto, lugar en el que se rinde culto a ese dios, no nos obliga a una etimología que nos ponga ante un dios salutífero, pero creo que el reparo de Olivares 2002, 170 a que no hay manantiales termales en otros lugares con dedicaciones a REVE no excluye ver en REVE ANABARAECO atributos o funciones curativas e incluso podría reforzarse la hipótesis (Búa, Witczak) de que REVE sea un genérico ‘dios, divinidad’ cuya especificación (funcional o no) corre a cargo precisamente de los epítetos que en cada caso lo acompañen. A fin de cuentas, es todo muy problemático y lo difícil está en el método mismo, en hacer con cierta seguridad la etimología de nombres propios a los que les falta el apoyo de los comunes correspondientes y un conocimiento mejor de las realidades culturales en que se insertan (11). Ha de notarse que el vocalismo A del elemento BAR- en cualquiera de las hipótesis etimológicas precedentes es el muy característico de la hidronimia paleoeuropea y, si la remisión a ide. *BHER(U)- es válida, BAR- contrasta con el vocalismo o que registramos en formas célticas de esa misma raíz, por ejemplo, el galo BORVO(N)- y su grupo (ACS I, 493-494) o el celtibérico BORUOTUREKA (MLH V.1, 86). Otra alternativa la tenemos en di Bernardo 2002, 119, que hace proceder BARAECO de *BHER-ÁK-YO-S y atribuye a la sufijación tónica -ÁK- la asimilación de la -E- pretónica. La comparación que hace con el COMBERANEA RIVUS de Liguria y con airl. INBER ‘river mouth’ parece que nos aparta de *BHER-(W)- y de la noción de ‘manantial, borboteo (caliente o no)’ para llevarnos a IEW 128.1 y LIV 61 BHER- ‘tragen bringen’ y, por tanto, parece que a un significado tendría algo que ver con confluencias o desembocaduras. En todo caso tiene la forma por céltica y del ámbito hidronímico, sin remisión alguna a la hidronimia paleouropea (12). Por último, hay también una opción no primariamente hidronímica para el sólo galaico ANABARAECO: aunque en el análisis de ANA-BARAECO no debe ser necesariamente condicionante el epígrafe emeritense en que se divinizan los ríos ANA y BARRAECA (los actuales Guadiana y su afluente Albarregas) (13), también podemos considerar que ese hidrónimo BARRAECA y el epíteto BARAECO (CIL II 5276, ILER 5276, Trujillo CC) nos hagan suponer que (ANA)BARAECO, pese a la grafía con –R- simple, se remita a alguno de los *BARR- prerromanos (cf. DCECH s. uu. BARRA, BARRO I) de notable presencia en topo- e hidronimia hispánicas (cf. Búa 85) y, concretamente, al *BARR- que significa cerco o valla que cierra y protege el ganado y que pudiera estar en la etimología del hidrónimo BARRAECA, actual ALBARREGAS (14), además de que ya Blázquez en 1975 y 1986 (con cita incorrecta de Menéndez Pidal) había visto en el BARAECO de CIL II 5276 una divinidad del ganado, Viehgottheit, con alusión al cerco o vallado que lo cierra y protege. NOTAS 1. A la bibliografía habitual sobre REVE añádanse Witczak y Búa. Frente a interpretaciones y etimologías ya conocidas (por ejemplo, García Fernández Albalat, Prósper, Villar 1996) que ven en REVE el nombre de un dios, se nos propone que REVE sea el genérico ‘dios, divinidad’, dat. sg. REUE > *DY-EW-EI , de la raíz IEW 183.1 *DEI , *DI- ... ‘hell glänzen, schimmern, scheinen’ (LIV 91 *DEIH2 ‘aufleuch-ten’), con alargamiento *-EU- /* U , que tenemos en ai. DYĀUS, gr. ZEÚS, DÎOS, lat. DEUS, DĪUUS, DIĒS, etc. Para las raíces o formas básicas indoeuropeas al clásico IEW de Pokorny añado el LIV de Rix, que incorpora la llamada “teoría laringal” (notaciones H1 H2 H3) y, por tanto, tiene notables mejoras y discrepan-cias con Pokorny; en todo caso téngase presente que las formas básicas de los diccionarios etimológicos pueden no ser el antecedente preciso y directo de las formas documentadas que discutimos. 2. Hay que repetir cuantas veces haga falta que la Gramática de los epígrafes en que andamos tiene algunas exigencias ciertas e infrangibles. En Morfología Indoeuropea es posible que un nombre propio sea de género masculino (= sexo masculino), aun siendo o pareciendo un tema en a que sugiere lo femenino (cf., por ejemplo, los latinos CATILINA, AGRICOLA, SCAEVOLA ... y los griegos PHEIDÍAS, LYSÍAS ...), pero, si se opta por la feminidad de REVVEANA y REVE, su epíteto no puede tener género gramatical masculino e, invirtiendo el orden de factores, el epíteto de género gramatical masculino que acompaña a REVE indica y obliga el sexo masculino con que se concibe la divinidad. [Con esta observación no se entra para nada en la etimología de REVE y nos quedamos en que es un dios, no una diosa. Y tampoco entramos en si sus paralelos o su “interpretatio” en otros ámbitos, célticos o no, resultan en que a este dios le corresponda una diosa]. 3. En Rivas 40 se niega la conexión entre el errado REVVEANA y el topónimo orensano RUBIANA o RUBIÁ, posible lugar de procedencia del epígrafe CIL II 685. Aunque la negativa a aceptar la reali-dad de REVVEANA nos ahorra entrar en materia, digamos que una conexión en forma de evolución regular desde REVVEANA a RUBIÁ no parece posible; otra cosa sería documentar o argumentar sólidamente que en el resultado final esperable supongo que un **REBEÁ, **REBIÁ o similar puedan haber influido otras formas comunes u onomásticas con el lexema rub(i) que eran vivas inteligibles para el hablante, mientras REVVEANA >**REBEÁ O **REBIÁ (¿?) y su mundo ya eran pasado ininteligible. Por otra parte, parece que RUBIANA o RUBIÁ es topónimo que alude al color del terreno o que deriva de un ‘nomen possessoris’. 4. Blázquez 1986a, 242 asigna a CIL II 5276 (Trujillo CC) un REVVEANA que el texto no contie-ne (cf. cita correcta en Blázquez 1975 s.u. BARAECO). Este BARAECO no se censa ni se estudia en Alber-tos, Hoz 1986 y Untermann 1985 y 1988. 5. Para el origen de este sufijo a bibliografía ya veterana (por ejemplo, Schmoll 54, Baldinger, índi-ce de materias, AECO, AECOS, EGO, (I)EGO), añádanse Bernardo 2001, 324-328, Bernardo 2002, 98 y 116, Ballester. 6. Este ANYSTUS tiene un aire sospechoso de remodelación y etimologización ‘a la griega’ el río “practicable” de un nombre indígena. Si se lo considera ejemplo de la raíz indoeuropea *en / on , no se puede olvidar que estamos en área ibérica, no indoeuropea; pero cf. Ballester para posible sustrato indoeuro-peo en territorio ibérico. Hay otros ejemplos griegos y latinos que enseñan a desconfiar de nuestras fuentes, propensas a encontrar o discurrir en Hispania cosas que ya les eran familiares: a antojos que recogen Estra-bón, Plinio, Silio, Justino y otros les debemos los galaicos nuestra prosapia griega y (caso de Iria Flavia) también troyana (Cf. J. Moralejo, “De griegos en Galicia”, EPIEIKEIA, Homenaje al Profesor Jesús Lens Tuero, Athos – Pérgamos, Granada 2000, 326 358; “Prosapia y trapisonda de Iria Flavia”, El Extramundi y los papeles de Iria Flavia 21, 2000, 45 67; “Gallaecia y sus etimologías”, Sub luce florentis calami. Homenaje a Manuel C. Díaz y Díaz, Universidade de Santiago 2001, 92-115). 7. Además, los LARIBUS ANAECI[S] de Penafiel AA, medieval TERRA DE ANÉGIA, con topó-nimo *ANA como base (Guerra 112 y 281); ANAECIS remontable a *ANDAICIS según di Bernardo 2002, 117. Dada la importancia del río Guadiana y dado que corre por territorio tal vez indoeuropeizado, mejor que indoeuropeo “originario”, no debe descartarse que el hidrónimo ANAS sea preindoeuropeo y, por tanto, para él sobren o tengan que ser reconvertidas las hipótesis etimológicas en que andamos. La raíz hidronímica *EN-/ON-, que Pokorny IEW no recoge, puede ser relacionada con IEW 315.2 *(ENEBH-):*NEBH- , *EMBH- ,*MBH- : tendríamos *H1EN-/*H1ON-/*H1N-, raíz monosilábica, ampliable a “disilábica” con la adición del sufijo *-EBH-/*-OBH- /*-BH- . Supongo que esta raíz *EN-/*ON- está en el galo ONNO. FLUMEN del Glosario de Endlicher (Lambert 203). La raíz *EN- / *ON- es además alternativa a la etimología que parte de IEW 807.2 *PEN- , *PEN- KO- ‘Schlamm, Sumpf, Wasser’ y que Pokorny reconoce en el galo ANAM, que el Glosario de Endlicher traduce con lat. PALUDEM (Lambert 203; hidrónimos en Nêgre 103.2015ss.; cf. dudas en LEIA A 71, con remisión a un EN- que no sé si es el mismo que propone Krahe). No me arriesgo a suponer que el ANAS y, sobre todo, nuestro ANA (BARAECO) se remonten a un céltico *PAN de IEW 807.2 y, por tanto, sean testimonio del rasgo céltico más emblemático (eliminación de ide. *P), pero también más pro-blemático y polémico en la documentación galaica y lusitana (con *P conservada en PORCOM, TREBO-PALA, etc.). Contrástense, por ejemplo, Untermann 1987 y Villar 1995. 8. Cf. TALABARA (CIL II 453, hoy TALAVERA TO), VAREIA o VARIA de los berones (TIR K 30, 236, IL 3 C 308, T 47, hoy VAREA LO), y el común cast. VERA, gall. y ptg. BEIRA (cf. DCECH s. u. VERA) y con la larga serie de topónimos VERA, BEIRA, BEIRAS etc. Eco positivo de la hipótesis etimológica de Villar en Olivares 2002, 175. 9. Recuérdese que en las orillas del Miño tiene la ciudad de Ourense otros manantiales termales. 10. Por el registro de formas documentadas en IEW es atrevido de más suponer que nuestro ANA pudiera remitirse a IEW 39.4 AN, ANU ... cf. gr. ANÁ ..., que tiene buena documentación en otras áreas indoeuropeas, pero ninguna, o escasa, o dudosa en áreas occidentales (salvo la germánica; cf. LEIA A 70 y 71 para lo céltico). En todo caso un *ANA Bara con la significación de ‘hacia arriba – manantial, ebulli-ción’ podría ser hipótesis aceptable. 11. Una motivación meramente toponímica del epíteto ANABARAECO podría chocar con la ob-servación por Olivares 2002, 90 de que es epíteto de carácter regional, no local; pero véanse también las prudentes observaciones de Guerra 1999ª, 44 sobre qué se entiende por ‘área de influencia’ de la divinidad y de su culto, pues no se excluye que un meramente toponímico ANABARAECO pueda extender su ‘área de influencia’ hasta Castro Caldelas, a unos 50 km o más de Ourense. Supongo que, en cambio, una motivación funcional del epíteto ANABARAECO se compagina mejor con su extensión supralocal. Respecto de expansiones posibles para epítetos de origen toponímico me permito recordar que ad-vocaciones marianas actuales como Virgen de Fátima, Virgen de Lourdes ... son de origen toponímico, pero la enorme expansión que han alcanzado solamente se entiende en un nivel funcional. No deben descartarse procesos similares para religiones, creencias, teónimos y epítetos de todo tiempo y lugar. 12. Pero di Bernardo no nos hace la precisión, muy necesaria, de si habla solamente del BARAECO lusitano o si incluye también nuestro (ANA)BARAECO. Las hipótesis etimológicas en que andamos se nos complican con la discusión, imposible aquí, de si son dos raíces totalmente distintas *BHER- ‘llevar, traer’ (cf. lat. FERO) y *BHER (W) ‘brotar, bullir, hervir’ (cf. lat. FERUEO) o pueden considerarse como variantes formales y semánticas de una misma raíz. Véanse opiniones divergentes en Hamp y en LEIA B-39 y B-40, BER- y BERBAID-. Di Bernardo no entra en unificar o distinguir *BHER- y *BHER (W) . 13. Cf. Canto – Bejarano – Palma, “El mausoleo del Dintel de los Ríos de Mérida, REVVE ANA-BARAECUS y el culto de la confluencia”, MDAI(M) 38, 247 294, Búa 630, Guerra 126. 14. En esta línea también se insinúa Prósper 2002, con alusión a BARRO y BARRANCO, pero no a cercos o vallados del ganado. Brañas 91 da por hecho que los hidrónimos / teónimos emeritenses ANA y BARRAECA son utili-zables para definir al dios REVE y su epíteto galaico ANABARAECO, pero ha de observarse que los epí-grafes emeritenses CIL II 5276 (= ILER 764) y Canto Bejarano Palma MDAI(M) 38, 247 294 (= Búa 630, Guerra 126) no nombran a RE(V)E (que no está, de momento, documentado al sur del Tajo) y no parece que el ANABARAECO (ástur )galaico refleje la confluencia de los hidrónimos lusitanos ANAS y BARRAECA. BIBLIOGRAFÍA ACS —— Holder, A., Alt-Celtischer Sprachsatz, 3 vols. Teubner Verlag, Leipzig 1896-1907. Albertos, “Spanische Götternamen”, apéndice a Blázquez 1986. Baldinger, K. 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