Autor: Corgo
domingo, 11 de junio de 2006
Sección: Toponimia
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ANABARAECO, EPÍTETO TEONÍMICO.

Hipótesis etimológicas sobre este epíteto, con alusión a otras formas teonímicas similares.

ANABARAECO es uno de los epítetos teonímicos galaicos que últimamente ha sido reconsiderado porque hay novedad en su documentación. Empezaremos esta nota reproduciendo los epígrafes en que ANABARAECO es epíteto del tan discutido teónimo RE(V)E (1). 1. REVVE ANA/BARAECO /AFER ALBINI /F(ilius) TVROLVS /V(otum) S(olvit) L(ibens) M(erito). Edición en CIL II 685, ILER 916, IRG IV 95, Búa 298, Guerra 111 y 284, Rivas 40. Es probable que el epígrafe proceda del área de Castro Caldelas (OU). 2. REVE /ANA/BARA /ECO /[....] . Edición en Rodríguez González, Bol Aur 25; Búa 317, Guerra 112 y 284. El epígrafe procede de Ourense, junto a As Burgas. Guerra lee ANA/BARA/EGO y considera que “a leitura é segura”, un ejemplo más del muy corriente hecho de que una oclusiva (gutural) sorda esté ya sonorizada en posición intervocálica (*-AI-KO > dat sg. -AECO > -AEGO). Cualquiera que sea la procedencia del primer epígrafe, el segundo, orensano, confirma el culto y el epíteto teonímico en Gallaecia, que, con el área comprendida entre Miño y Douro en cabeza, nos da la mayoría de los epígrafes que registran el culto a REVE. Tenemos que operar en ambos textos con la segmentación RE(V)VE ANABARAECO mejor que con REV(V)EANA BARAECO. Esta segmentación REVVEANA BARAECO para el texto nº 1 (CIL II 685) está implícita en Tovar 1949, 190 y explícita en Tovar 1985, 245. A Tovar lo sigue García Fdez Albalat 319, con un BARAECUS entendido como ‘Llanura del furor’, ‘Llanura de los furibundos’ (a fin de cuentas del mismo ide. *BHER-(W)- ‘bullir, hervir’ que luego utilizaremos); pero ese BARAECUS, adjetivo de género masculino, es incompatible con el sexo femenino (y el obligatorio género gramatical femenino, añado yo) que la autora le asigna a REVVEANA (y al simple REVE) (2). La segmentación REVVEANA BARAECO debe desecharse tras la crítica de Villar 1996, 171 y porque no hay relación directa alguna entre el errado REVVEANA y el topónimo cacereño actual Ruanes. Pero en el exhaustivo análisis de Villar 1996 (que desconoce nuestro texto nº 2, la inscripción galaica editada por Rodríguez, BAur 25) la interpretación de *ANABARA y ANABARAECO se resiente de creer que el texto nº 1 (CIL II 685) procede de Ruanes (Trujillo CC) y no, como es muy pro-bable, de territorio galaico o ástur inmediato (cf. Olivares 2000,194, Olivares 2002, 40 y 85, Búa 317); esa procedencia lusitana se mantiene en Prósper 137 y condiciona análisis y conclusiones; Prósper ni siquiera acusa recibo de que procede de As Burgas, Ourense, el texto nº 2 relativo a REVE ANABARAECO (3). Concluyo que, si en los dos epígrafes galaicos (o ástur y galaico) la segmentación correcta es RE(V)E ANABARECO y si en el epígrafe lusitano CIL II 5276 (= ILER 764, Trujillo CC) leemos solamente BARAECO, sin mención alguna de REVVEANA, es improbable que esos epígrafes galaicos (o ástur y galaico) sean votivos a una divinidad, BARAECO local del área lusitana (4). En cambio, parece cierto que son epígrafes votivos a una divinidad, REVE, cuyo epíteto ANABARAECO en el área (ástur-)galaica supera el marco estrictamente local (cf. Olivares 2002, 91 y 172). En cuanto a qué significa ANABARAECO, lo único indiscutible es que estamos ante un epíteto que contiene el sufijo característico en el Noroeste *-AIKO , ya con sonorización –AEGO en el epígrafe orensano (5). Este sufijo no impone, pero aconseja que, con Villar 1996, 171 y Búa 61, al epíteto le asignemos una base toponímica *ANABARA. Que el segmento ANA- sea de significación hidronímica, ‘agua, río’, parece atractivo por el río ANAS (hoy el repetitivo GUADI-ANA ‘río río’, cf. también Puente de Alcántara, ‘puente del puente’) y por la adscripción del texto nº 1 al área lusitana, pero esa significación hidronímica ha perdido alguna fuerza después de que resultan ser galaicos (o galaico y ástur) los dos epígrafes de ANABARAECO. En todo caso recordemos que Krahe 1964, 105, remite a *EN- / *ON- varios hidró-nimos de áreas centroeuropea (AHNE, ENS, ANNER) y mediterránea (AGNA, AGNO; ANYSTUS en Avieno 547) (6), y aquí podrían acomodarse el río ANAS y el primer elemento de nuestro epíteto ANA-BARAECO (7). Para el segundo término del compuesto –BARA puede pensarse en IEW 80c) 1. *WĒR , *WĔR ‘Wasser, Regen, Fluß’ (cf. LIV 259 ?*H2UERH1 ‘besprengen’), raíz muy presente en la Alteuropäische Hydronymie o hidronimia paleoeuropea (Krahe 1962, 338 340; Villar 1996) y que de significar ‘agua, río’ ha pasado a significar también la vera del río (8). *ANABARA sería ‘vera del río’. Pero, al igual que se ha hecho con el epíteto galaico bracarense BORMANICO (CIL II 2402 y 2403) y con otros teónimos y epítetos, también el lugar de hallazgo del epígrafe orensano, la fuente termal de As Burgas (9), puede ser indicativo, Realprobe, de qué funciones y atri-butos tiene la divinidad en cuestión y, por tanto, ayudar a la etimología que pueda intentarse para su epíteto ANABARAECO. Podemos remitirnos a IEW 132.2 *BHER- etwa ‘aufwallen’, von quellendem oder siedendem Wasser ..., LIV 65 *BHERW- ‘sieden, wa-llen’, LEIA B 40, BERBAID, cf. lat. FERUEO ‘hervir, bullir’, raíz altísimamente productiva en topo e hidronimia, y *ANABARA podría ser ‘manantial / ebullición o borboteo de agua’. En esta línea se mueve Ro-dríguez González 55 y se insinúa Prósper 138 (10). Que la fuente termal de As Burgas (Ourense) sea lugar de hallazgo de uno de los epígrafes de REVE ANABARAECO y, por tanto, lugar en el que se rinde culto a ese dios, no nos obliga a una etimología que nos ponga ante un dios salutífero, pero creo que el reparo de Olivares 2002, 170 a que no hay manantiales termales en otros lugares con dedicaciones a REVE no excluye ver en REVE ANABARAECO atributos o funciones curativas e incluso podría reforzarse la hipótesis (Búa, Witczak) de que REVE sea un genérico ‘dios, divinidad’ cuya especificación (funcional o no) corre a cargo precisamente de los epítetos que en cada caso lo acompañen. A fin de cuentas, es todo muy problemático y lo difícil está en el método mismo, en hacer con cierta seguridad la etimología de nombres propios a los que les falta el apoyo de los comunes correspondientes y un conocimiento mejor de las realidades culturales en que se insertan (11). Ha de notarse que el vocalismo A del elemento BAR- en cualquiera de las hipótesis etimológicas precedentes es el muy característico de la hidronimia paleoeuropea y, si la remisión a ide. *BHER(U)- es válida, BAR- contrasta con el vocalismo o que registramos en formas célticas de esa misma raíz, por ejemplo, el galo BORVO(N)- y su grupo (ACS I, 493-494) o el celtibérico BORUOTUREKA (MLH V.1, 86). Otra alternativa la tenemos en di Bernardo 2002, 119, que hace proceder BARAECO de *BHER-ÁK-YO-S y atribuye a la sufijación tónica -ÁK- la asimilación de la -E- pretónica. La comparación que hace con el COMBERANEA RIVUS de Liguria y con airl. INBER ‘river mouth’ parece que nos aparta de *BHER-(W)- y de la noción de ‘manantial, borboteo (caliente o no)’ para llevarnos a IEW 128.1 y LIV 61 BHER- ‘tragen bringen’ y, por tanto, parece que a un significado tendría algo que ver con confluencias o desembocaduras. En todo caso tiene la forma por céltica y del ámbito hidronímico, sin remisión alguna a la hidronimia paleouropea (12). Por último, hay también una opción no primariamente hidronímica para el sólo galaico ANABARAECO: aunque en el análisis de ANA-BARAECO no debe ser necesariamente condicionante el epígrafe emeritense en que se divinizan los ríos ANA y BARRAECA (los actuales Guadiana y su afluente Albarregas) (13), también podemos considerar que ese hidrónimo BARRAECA y el epíteto BARAECO (CIL II 5276, ILER 5276, Trujillo CC) nos hagan suponer que (ANA)BARAECO, pese a la grafía con –R- simple, se remita a alguno de los *BARR- prerromanos (cf. DCECH s. uu. BARRA, BARRO I) de notable presencia en topo- e hidronimia hispánicas (cf. Búa 85) y, concretamente, al *BARR- que significa cerco o valla que cierra y protege el ganado y que pudiera estar en la etimología del hidrónimo BARRAECA, actual ALBARREGAS (14), además de que ya Blázquez en 1975 y 1986 (con cita incorrecta de Menéndez Pidal) había visto en el BARAECO de CIL II 5276 una divinidad del ganado, Viehgottheit, con alusión al cerco o vallado que lo cierra y protege. NOTAS 1. A la bibliografía habitual sobre REVE añádanse Witczak y Búa. Frente a interpretaciones y etimologías ya conocidas (por ejemplo, García Fernández Albalat, Prósper, Villar 1996) que ven en REVE el nombre de un dios, se nos propone que REVE sea el genérico ‘dios, divinidad’, dat. sg. REUE > *DY-EW-EI , de la raíz IEW 183.1 *DEI , *DI- ... ‘hell glänzen, schimmern, scheinen’ (LIV 91 *DEIH2 ‘aufleuch-ten’), con alargamiento *-EU- /* U , que tenemos en ai. DYĀUS, gr. ZEÚS, DÎOS, lat. DEUS, DĪUUS, DIĒS, etc. Para las raíces o formas básicas indoeuropeas al clásico IEW de Pokorny añado el LIV de Rix, que incorpora la llamada “teoría laringal” (notaciones H1 H2 H3) y, por tanto, tiene notables mejoras y discrepan-cias con Pokorny; en todo caso téngase presente que las formas básicas de los diccionarios etimológicos pueden no ser el antecedente preciso y directo de las formas documentadas que discutimos. 2. Hay que repetir cuantas veces haga falta que la Gramática de los epígrafes en que andamos tiene algunas exigencias ciertas e infrangibles. En Morfología Indoeuropea es posible que un nombre propio sea de género masculino (= sexo masculino), aun siendo o pareciendo un tema en a que sugiere lo femenino (cf., por ejemplo, los latinos CATILINA, AGRICOLA, SCAEVOLA ... y los griegos PHEIDÍAS, LYSÍAS ...), pero, si se opta por la feminidad de REVVEANA y REVE, su epíteto no puede tener género gramatical masculino e, invirtiendo el orden de factores, el epíteto de género gramatical masculino que acompaña a REVE indica y obliga el sexo masculino con que se concibe la divinidad. [Con esta observación no se entra para nada en la etimología de REVE y nos quedamos en que es un dios, no una diosa. Y tampoco entramos en si sus paralelos o su “interpretatio” en otros ámbitos, célticos o no, resultan en que a este dios le corresponda una diosa]. 3. En Rivas 40 se niega la conexión entre el errado REVVEANA y el topónimo orensano RUBIANA o RUBIÁ, posible lugar de procedencia del epígrafe CIL II 685. Aunque la negativa a aceptar la reali-dad de REVVEANA nos ahorra entrar en materia, digamos que una conexión en forma de evolución regular desde REVVEANA a RUBIÁ no parece posible; otra cosa sería documentar o argumentar sólidamente que en el resultado final esperable supongo que un **REBEÁ, **REBIÁ o similar puedan haber influido otras formas comunes u onomásticas con el lexema rub(i) que eran vivas inteligibles para el hablante, mientras REVVEANA >**REBEÁ O **REBIÁ (¿?) y su mundo ya eran pasado ininteligible. Por otra parte, parece que RUBIANA o RUBIÁ es topónimo que alude al color del terreno o que deriva de un ‘nomen possessoris’. 4. Blázquez 1986a, 242 asigna a CIL II 5276 (Trujillo CC) un REVVEANA que el texto no contie-ne (cf. cita correcta en Blázquez 1975 s.u. BARAECO). Este BARAECO no se censa ni se estudia en Alber-tos, Hoz 1986 y Untermann 1985 y 1988. 5. Para el origen de este sufijo a bibliografía ya veterana (por ejemplo, Schmoll 54, Baldinger, índi-ce de materias, AECO, AECOS, EGO, (I)EGO), añádanse Bernardo 2001, 324-328, Bernardo 2002, 98 y 116, Ballester. 6. Este ANYSTUS tiene un aire sospechoso de remodelación y etimologización ‘a la griega’ el río “practicable” de un nombre indígena. Si se lo considera ejemplo de la raíz indoeuropea *en / on , no se puede olvidar que estamos en área ibérica, no indoeuropea; pero cf. Ballester para posible sustrato indoeuro-peo en territorio ibérico. Hay otros ejemplos griegos y latinos que enseñan a desconfiar de nuestras fuentes, propensas a encontrar o discurrir en Hispania cosas que ya les eran familiares: a antojos que recogen Estra-bón, Plinio, Silio, Justino y otros les debemos los galaicos nuestra prosapia griega y (caso de Iria Flavia) también troyana (Cf. J. Moralejo, “De griegos en Galicia”, EPIEIKEIA, Homenaje al Profesor Jesús Lens Tuero, Athos – Pérgamos, Granada 2000, 326 358; “Prosapia y trapisonda de Iria Flavia”, El Extramundi y los papeles de Iria Flavia 21, 2000, 45 67; “Gallaecia y sus etimologías”, Sub luce florentis calami. Homenaje a Manuel C. Díaz y Díaz, Universidade de Santiago 2001, 92-115). 7. Además, los LARIBUS ANAECI[S] de Penafiel AA, medieval TERRA DE ANÉGIA, con topó-nimo *ANA como base (Guerra 112 y 281); ANAECIS remontable a *ANDAICIS según di Bernardo 2002, 117. Dada la importancia del río Guadiana y dado que corre por territorio tal vez indoeuropeizado, mejor que indoeuropeo “originario”, no debe descartarse que el hidrónimo ANAS sea preindoeuropeo y, por tanto, para él sobren o tengan que ser reconvertidas las hipótesis etimológicas en que andamos. La raíz hidronímica *EN-/ON-, que Pokorny IEW no recoge, puede ser relacionada con IEW 315.2 *(ENEBH-):*NEBH- , *EMBH- ,*MBH- : tendríamos *H1EN-/*H1ON-/*H1N-, raíz monosilábica, ampliable a “disilábica” con la adición del sufijo *-EBH-/*-OBH- /*-BH- . Supongo que esta raíz *EN-/*ON- está en el galo ONNO. FLUMEN del Glosario de Endlicher (Lambert 203). La raíz *EN- / *ON- es además alternativa a la etimología que parte de IEW 807.2 *PEN- , *PEN- KO- ‘Schlamm, Sumpf, Wasser’ y que Pokorny reconoce en el galo ANAM, que el Glosario de Endlicher traduce con lat. PALUDEM (Lambert 203; hidrónimos en Nêgre 103.2015ss.; cf. dudas en LEIA A 71, con remisión a un EN- que no sé si es el mismo que propone Krahe). No me arriesgo a suponer que el ANAS y, sobre todo, nuestro ANA (BARAECO) se remonten a un céltico *PAN de IEW 807.2 y, por tanto, sean testimonio del rasgo céltico más emblemático (eliminación de ide. *P), pero también más pro-blemático y polémico en la documentación galaica y lusitana (con *P conservada en PORCOM, TREBO-PALA, etc.). Contrástense, por ejemplo, Untermann 1987 y Villar 1995. 8. Cf. TALABARA (CIL II 453, hoy TALAVERA TO), VAREIA o VARIA de los berones (TIR K 30, 236, IL 3 C 308, T 47, hoy VAREA LO), y el común cast. VERA, gall. y ptg. BEIRA (cf. DCECH s. u. VERA) y con la larga serie de topónimos VERA, BEIRA, BEIRAS etc. Eco positivo de la hipótesis etimológica de Villar en Olivares 2002, 175. 9. Recuérdese que en las orillas del Miño tiene la ciudad de Ourense otros manantiales termales. 10. Por el registro de formas documentadas en IEW es atrevido de más suponer que nuestro ANA pudiera remitirse a IEW 39.4 AN, ANU ... cf. gr. ANÁ ..., que tiene buena documentación en otras áreas indoeuropeas, pero ninguna, o escasa, o dudosa en áreas occidentales (salvo la germánica; cf. LEIA A 70 y 71 para lo céltico). En todo caso un *ANA Bara con la significación de ‘hacia arriba – manantial, ebulli-ción’ podría ser hipótesis aceptable. 11. Una motivación meramente toponímica del epíteto ANABARAECO podría chocar con la ob-servación por Olivares 2002, 90 de que es epíteto de carácter regional, no local; pero véanse también las prudentes observaciones de Guerra 1999ª, 44 sobre qué se entiende por ‘área de influencia’ de la divinidad y de su culto, pues no se excluye que un meramente toponímico ANABARAECO pueda extender su ‘área de influencia’ hasta Castro Caldelas, a unos 50 km o más de Ourense. Supongo que, en cambio, una motivación funcional del epíteto ANABARAECO se compagina mejor con su extensión supralocal. Respecto de expansiones posibles para epítetos de origen toponímico me permito recordar que ad-vocaciones marianas actuales como Virgen de Fátima, Virgen de Lourdes ... son de origen toponímico, pero la enorme expansión que han alcanzado solamente se entiende en un nivel funcional. No deben descartarse procesos similares para religiones, creencias, teónimos y epítetos de todo tiempo y lugar. 12. Pero di Bernardo no nos hace la precisión, muy necesaria, de si habla solamente del BARAECO lusitano o si incluye también nuestro (ANA)BARAECO. Las hipótesis etimológicas en que andamos se nos complican con la discusión, imposible aquí, de si son dos raíces totalmente distintas *BHER- ‘llevar, traer’ (cf. lat. FERO) y *BHER (W) ‘brotar, bullir, hervir’ (cf. lat. FERUEO) o pueden considerarse como variantes formales y semánticas de una misma raíz. Véanse opiniones divergentes en Hamp y en LEIA B-39 y B-40, BER- y BERBAID-. Di Bernardo no entra en unificar o distinguir *BHER- y *BHER (W) . 13. Cf. Canto – Bejarano – Palma, “El mausoleo del Dintel de los Ríos de Mérida, REVVE ANA-BARAECUS y el culto de la confluencia”, MDAI(M) 38, 247 294, Búa 630, Guerra 126. 14. En esta línea también se insinúa Prósper 2002, con alusión a BARRO y BARRANCO, pero no a cercos o vallados del ganado. Brañas 91 da por hecho que los hidrónimos / teónimos emeritenses ANA y BARRAECA son utili-zables para definir al dios REVE y su epíteto galaico ANABARAECO, pero ha de observarse que los epí-grafes emeritenses CIL II 5276 (= ILER 764) y Canto Bejarano Palma MDAI(M) 38, 247 294 (= Búa 630, Guerra 126) no nombran a RE(V)E (que no está, de momento, documentado al sur del Tajo) y no parece que el ANABARAECO (ástur )galaico refleje la confluencia de los hidrónimos lusitanos ANAS y BARRAECA. BIBLIOGRAFÍA ACS —— Holder, A., Alt-Celtischer Sprachsatz, 3 vols. Teubner Verlag, Leipzig 1896-1907. Albertos, “Spanische Götternamen”, apéndice a Blázquez 1986. Baldinger, K. 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  1. #1 Onnega 11 de jun. 2006

    Corgo, un artículo muy interesante. Discutiendo la etimología de Roano en http://www.celtiberia.net/verrespuesta.asp?idp=6489 pregunté si REVE BARAECO podría ser el origen de "riberiego". Es palabra que sólo se conserva para el ganado estante (riberiego) frente al trashumante, pero no ha perdido su denotación hidronímica. También salieron algunas otras cosas curiosas como esta: "Reana del Rojale (Italia). Además en Italia existe Riàn (Reano en 1670). Según "Raccolta ed origine di vocaboli tipici delle valli monregalesi", de Sergio Piazzo, riàn (y por consiguiente reano) es ruscello (arroyuelo). También existen alternando formas reiw / roya: Reibana, doc. así en 1783, pero doc. como Royabona en 1410 y Raibane en el s. XIX, v. http://turismo.comune.montenars.ud.it/furlan/dettagliotoponimo.asp?ID=608 Saludos

  2. #2 A.M.Canto 12 de jun. 2006

    Egurro: Más que curioso, es que toda la información que dan sobre ella es errónea, desde el año de hallazgo al tipo de soporte, al texto, el nombre del dios y la traducción. Llama mucho la atención que afirmen que "fue encontrada en el año 1940, incompleta... con la inscripción: RAVVEANA ... - BARECO ... - AFER ALVIN ... - T. TORUBOS - V.S.L.M... A pesar de que la lápida esta rota a la mitad...". Pero qué imaginación. La gracia es que está ya en el escudo moderno del pueblo, donde se insiste: "La existencia aquí, en Rubiá, de cierta lápida descubierta en este ayuntamiento hace breves lustros, y que es una prueba más de la romanización del valle y evocadora de devociones a Ravveana Bareco, dios local de incógnito pero evidente culto, pero cuyo nombre ha venido a ser, precisamente Rubiá...", y en la descripción oficial: "Cuadro superior izquierdo: de gules, la lápida romana de plata, con la inscripción "RAVVEANA BARECO AFER ALVIN T. TORUBOS V.S.L.M.", en letras de sable, superada de palma martirial de oro. No lo pongo aquí por no descuadrar la página, pero puede verse, en efecto, el ara completa (¡!) en él: http://www.rcrdesign.com/rubiaweb/imagenes/escudoperfecto.jpg Como decía arriba (Ayer, a las 21:42, y parece no haberse reparado en ello) está ya recogida en el repertorio CIL (Corpus Inscriptionum Latinarum) II (por tanto antes de 1869), y con su origen correcto en Ruanes de Extremadura. Es más, si el pueblo orensano se hubiera llamado "Ruanes" ya en el siglo XIX, hoy no podría llamarse otra vez "Rubiá". En todo caso, la lectura equivocada del dios evidencia el origen del error, puesto que Hübner en el aparato crítico a ella ya señala que "Masdeu corrompió la lín. 1 en RAVVEANA". Se trata, pues, del jesuita J. F. Masdeu, autor de Historia crítica de España y de la civilización española, 20 vols., 1783-1805, y Colección de lápidas y medallas, 1789. Así que no me explico cómo el ayuntamiento puede darle por encontrada en 1940... Es importante que nos pongamos primero de acuerdo en las procedencias reales de las inscripciones, en vista a posteriores razonamientos étnicos, lingüísticos, migratorios, etc.

  3. #3 Corgo 15 de jun. 2006

    Empezaré por agradecer las observaciones, en especial las críticas, a mis posiciones. Adelanto que estamos en tema apto para pudrírsenos vía Ollendorf sin que saquemos mucho en limpio. Creo, por tanto, que no conviene alargarse, pero ¡por favor! que nadie crea que me cierro a lo mío im-partiendo doctrina, pues com-parto puntos de vista y me gusta, como a Solón, envejecer aprendiendo y progresar adecuadamente. NOTA.- Escribo sin alineación justificada para que este PC mío y de las narices no me meta guiones donde no deba y no me trucide el panteón galaico y lusitano. Evito en mi pantalla los cortes tipo ANA-BARAECO que en el texto del artículo ya crearon alguna confusión. 1. La inscripción, hoy perdida, CIL II 685 ha tenido dos atribuciones inseguras, si su base principal era una cierta homofonía de los topónimos RUBIÁS y RUBIÁ (castellanizado RUBIANA) de Ourense y RUANES de Cáceres con la lectura REVVEANA (o RAVVEANA). Pero tendría que ver por qué razón Ceán la lleva a RUANES (Cáceres), mientras Masdeu habla de una RUANES gallega que Fita conjeturó que fuese RUBIÁS (Bande, Ourense), mientras Lorenzo – Ors – Bouza y Cuevillas (editores de IRG IV) afirman que la inscripción fue hallada en 1740 en RUBIÁ, también en provincia de Ourense, pero territorio que fue gigurro, por tanto ástur, y a unos 100 km de la ciudad de Ourense. Búa, tesis citada, piensa que CIL II 685 puede proceder del área de Castro Caldelas, territorio, creo, de los tiburos (ástures), a unos 60 km de Ourense. [Recuérdese que la diócesis de Astorga continúa hoy la división primitiva, pues tiene varias parroquias en el Ourense oriental]. Es importante, creo, señalar que a CIL II 685 se le perdió la pista en el Museo Diocesano de Astorga y en los sótanos del Palacio Gaudí (episcopal) de Astorga, lo cual apunta tal vez a su origen noroccidental, ástur. 2. Lo de menos es que REVVEANA no parezca punto de partida válido para explicar los topónimos RUBIÁS y RUBIÁ (y tal vez tampoco para RUANES), con independencia de que CIL II 685 fuera hallado o no en cualquiera de esos lugares. Lo que de verdad importa es que la segmentación REVVEANA / BARAECO rompería con una notable cantidad de documentación (± una docena de ejemplos) en que identificamos con certeza un teónimo RE(V)E (además de variantes que ahora no es del caso discutir RE, REO, REAE), sólo o con epíteto que en la mayoría de los casos parece seguro y apoya, por tanto, el corte RE(V)E. Nótese bien que en los cómputos anteriores he dejado fuera RE(V)VE ANABARAECO, con dos epígrafes ya conocidos y parece que otros tres de muy próxima edición. 3. En CIL II 5276, sin duda alguna de Trujillo (Cáceres), al sur del Tajo, lo conservado se inicia con BARAECO y [RE(V)VE ANA] ante BARAECO no pasa de ser una conjetura plausible, pero no obligada. Y creo que poco plausible si se apoya en el discutible origen en RUANES (Cáceres) de CIL II 685, REVVE ANABARAECO, y en conjuntar el epíteto teonímico ANABARAECO con los hidrónimos ANA y BARRAECA que enseguida comentaremos. Más todavía, no tengo el menor inconveniente en que REVE, con o sin ANABARAECO, extienda sus dominios al sur del Tajo, pero prefiero que sea en documentación fehaciente y no en conjetura o suplido. De momento solamente CIL II 685, si fuese de RUANES, documentaría REV(V)E ANABARAECO al sur del Tajo, frente a unas diecisiete (o más) documentaciones de RE(V)VE al norte de este río y con notable mayoría de ejemplos al norte del Duero, es decir, en Gallaecia, que concentra (editado + pendientes de edición) cuatro ejemplos de REVE ANABARAECO en el manantial termal de As Burgas, ciudad de Ourense, y, si CIL II 685 es de área ástur, se suma un ejemplo más, cuya relativa proximidad a As Burgas (60 – 100 km según origen) no estaría contra el carácter o alcance “local” de la divinidad que tanto nos ocupa en estas materias que mi teniente de “milicias” llamaba “pijoteces”. 4. No entro, no tengo criterio, en por qué ya CIL II 5276 y ahora Curchin tienen sospechas sobre el epígrafe en cuestión. Tampoco entro en qué abanico de especificaciones admite un formulario PRO SALUTE, en concreto si lleva con certeza a un dios sanador en contexto acuático, mejor que montañoso (Cf. la nota 234 de Olivares 2002 sobre la cuestión, para llevarse REVE a la montaña y alejarlo del río), pero permítaseme insistir en que para preferir un contexto acuático del dios sanador de CIL II 5276 lo más decisivo parece el apoyo de la ya citada conjetura que se le hace de [RE(V)VE ANA] ante BARAECO y el conjuntar el epíteto teonímico ANABARAECO con los hidrónimos ANA y BARRAECA. Al fondo también está la cuestión de si para REVE optamos por una etimología y adscripción fluvial (por ejemplo, Villar, Prósper) mejor que por montañas o alturas (por ejemplo, Olivares). 5. En el llamado “dintel de los ríos”, Mérida, que editaron espléndidamente Canto, Bejarano y Palma, es evidente que los nominativos ANA y BARRAECA nos presentan los hidrónimos / teónimos que, (hoy ya no teónimos, ¡supongo!), son GUADIANA y su afluente ALBARREGAS. Del culto a los ríos y a sus confluencias nada nuevo o de interés podría yo añadir. Pero hay un punto en el que quisiera ser ilustrado o desmentido cuanto antes y con documentación fuera de toda duda para aceptar que ANABARAECO surge de la yuxtaposición de ANA(S) + BARRAECA: quisiera saber si hay algún otro ejemplo, que no conozco o no recuerdo, de que la divinización (o como prefieran llamarla los expertos) de dos corrientes fluviales confluyentes dé como resultado un teónimo por yuxtaposición de sus respectivos nombres, a saber, ANA(S) + BARRAECA. Supongo que si tenemos un solo nombre y que se nos presenta en singular ANABARAECO (asegurado por su concordancia con dat. sg. REVE), tenemos una sola divinidad, por transparente que sea su doble origen. Por supuesto que no voy a hacer cuestión de peso si hay –RR- en BARRAECA (y actual ALBARREGAS) mientras un BARAECO (CIL 5276, Trujillo) y dos (+ tres a editar) ANABARAECO (4 orensanos, de As Burgas, y un dudoso o probable ástur no lejano de As Burgas de Ourense) son constantes en presentar –R-, pero tampoco creo que sea cuestión de “peccata minuta”. 6. [Va entre corchetes esta nota, que podrán ahorrarse los poco aficionados a gramatiquismiquis o leerla, si aguantan la risa o soportan el tedio. Que dos ríos sean nombrados en su confluencia y reciban culto, etc. no tiene nada de especial, pero otra cosa es cómo se nombra su confluencia y el resultado de ella. Mi curiosidad escéptica ante un teónimo ANABARAECO < ANA + BARAECO se apoya en que no me suenan (o no me parecen lo normal) hidrónimos del tipo **MIÑO -SIL, **DUERO - TORMES, **RHEIN - MEIN, **SEINE - MARNE, etc. tras la confluencia de ambos pares. Creo que lo normal es que tras la confluencia, se pierda el nom-bre de uno de los ríos (Sil, Tormes, Main, Marne en los ejemplos ante-riores) y no es raro que se pierdan los dos y el río resultante tenga nombre nuevo, caso que aquí no interesa. En cuanto a los topónimos a que dan lugar las confluencias, ocurre otro tanto. No conozco o no me suenan topónimos digamos que **DOURO – TÁMEGA, por yuxtaposición de hidrónimos, pero sí me suena el COMPLENTES con que se nombra su confluencia, perdiéndose el nombre de ambos ríos. De un latino *CONFLUENTES tenemos COFRENTES y CONFLENT en territorio de lengua catalana, en Fran-cia CONFLANS y CONFLENS, KOBLENZ en Alemania, en Suiza COBLENCE. En Galicia hay más de un CONDADO (por ejemplo, Miño + Tea) sin conde porque es un latinizado *CONDATUM que se repite en el CONDATE galo y su abundante continuación actual en CONDÉ y variantes. Hay además COMPLUTUM, COMPLEUTICA, COMBERANEA… y otros materiales claros en que el nombre de la confluencia borra el de los ríos confluyentes, y todavía podríamos añadir las repetidas AMBAS MESTAS que propuso Corominas como “aguas mezcladas” con alusión al céltico AMBES, o la explicación de corte vascoiberista para el ÓRBIGO < URBI-CUS como UR ‘agua’ + BI ‘dos’ + sufijo –KO (ÓRBIGO, formado por el Luna y el Omaña). En fin, este fárrago onomástico va a cuenta de no encontrar muy normal que la pauta para nombrar confluencias de ríos en léxico teonímico se aparte de las pautas para nombrarlas como tales accidentes geográficos y para nombrar las poblaciones inmediatas a ellas.] 7. Y concluyo ya con repetición o presentación de los criterios que me parecen de mayor peso: 7a. En el estado actual de la documentación parece un tanto chocante llevar a RE(V)E de Lusitania a Gallaecia, pues su documentación es galaica con mayoría abrumadora. Creo que al sur del Tajo toda su documentación se reduce a un ejemplo dudoso en cuanto a su origen (CIL II 685 ¿de RUANES?) y que sugiere conjeturar [REVE ANA] ante BARAECO de CIL II 5276, de Trujillo (además de suponer que ANABAREACO resulte de yuxtaposición ANA + BARRAECA). Por cierto que ese BARAECO, sin hacerse problema con su –R- (y no –RR-), será remisible sin problema a la (AQVA) BARRAECA que afluye al ANAS y recibe culto, o al *BARR- que, cualquiera que sea su naturaleza y etimología (¿“altura”, “cierre”…?) se sufija para generar BARRAECA, “el agua o río de *BARR-. 7c. La presencia de cuatro epígrafes de REVE ANABARAECO en As Burgas, manantial termal en Ourense, y el tal vez ástur y no muy lejano, deberían replantear a fondo el origen y la significación de este epíteto teonímico ANABARAECO para el que más de uno hemos sugerido etimologías plausibles relacionadas con manantiales termales, ebullición, etc. para una base *ANABAR- con sufijo *-AIKO-, es decir, para marcar a RE(V)E como la divinidad del lugar *ANABARAIKO-, un RE(V)VE “termal”, “de burgas”. Creo que el mapa es decisivo y no parece fácil explicar la presencia tan notable de ANABARAECO como un culto lusitano, local a fin de cuentas, en la vieja AVRIA de la Gallaecia Bracarensis. Tal vez a di Bernardo y su propuesta de confluencias se le haya escapado el dato de As Burgas, además de no haber podido tener noticia de las novedades próximas a editarse. [Claro que el que quiera seguir pensando en *ANABARA como “vera del río” podrá hacerlo porque de As Burgas al Miño hay un paso, “a carreiriña dun can” decimos por aquí; y si seguimos en confluencias, también hay material porque en Ourense, ciudad, en el Miño desembocan Barbaña y Lonia, bonitos nombres parece que prelatinos]. 7d. Tengo la impresión, y no soy el primero ni el más autorizado para tenerla, de que la diosa femenina *REVA “llanura”, mal deducida de REVE, no se tiene de pie gramaticalmente (asediada por epítetos siempre masculinos) y no va muy de acuerdo con algunos de los epítetos en que lo llano parece estar ausente. En cuanto a que REVE sea “río”, etc., etc. tampoco parece convincente del todo, y tal vez algo similar pueda decirse de vincular a REVE exclusivamente con elevaciones montañosas. A lo mejor ocurre que, vista la abundante documentación de RE(V)VE, su amplia presencia en el mapa ástur, galaico y lusitano, y la diversidad de campos semánticos que con seguridad o probabilidad se revela en sus epítetos (en consonancia, creo, con la diversidad de lugares de culto), la etimología menos objetable será la que nos lo presenta como un genérico “dios”, de *DY-EW-, es decir, emparejado con lat. DIESPITER, IUPPITER, griego ZEÚS, indio DYÁUS, etc. y los especialistas precisarán si esa nota de “genérico” obliga a equipararlo estrictamente con esas divinidades indoeuropeas que he citado, o si es un “genérico” como lo es el latino DEUS. Gracias a tod@s por su paciencia, perdónense mis muchas lagunas y permítaseme un saludo cordial y especial a A. M. Canto, bonito apellido prerromano.

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