Autor: Cogorzota
miércoles, 24 de mayo de 2006
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Cogorzota


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Sobre el nombre de La Rioja

Otra interpretación es posible

La primera vez que aparece escrito el nombre de La Rioja, es en el fuero de Miranda de Ebro. " ... Omnes homines de terra lucronii, aut de nagera, aut de rioga, qui uoluerint transire mercaturas uersus alauam, aut de aliam terram ultra ebro, aut omnes de alaua, aut de alia terra quacumque uersus lucronium, aut ad nagaram, aut riogam, transeant per mirandam et non per alia loca: si non perdant mercaturas; et de lucronio ad mirandam non sit pons nec barca". Todas las personas de Logroño, o de Najera o de Rioja que quieran trasladar mercancías al otro lado del Ebro, lo deben hacer por Logroño o Miranda, y no por otro lugar; de otro modo perderán las mercancías. Los territorios nombrados, eran posesiones del rey de Galicia, León y Castilla, Alfonso VI y también lo era, lo que hoy conocemos como Rioja Alavesa. Establece pues el fuero, una frontera, que también pudiera haberla entre los territorios citados. Entre “nagaram, aut riogam”, hay abundancia de topónimos “Olla” (que en vasco significa gallo). La olla, forma parte también del escudo de Bañares: http://www.banares.org/banares1.htm Es posible pues, que el nombre de la comarca (que puede ser anterior a la fecha en la que fue escrito) fuera Río de la Olla. Los vascoparlantes que entonces poblaban la comarca, entendían río gallo y por tanto la llamaban Río Ga (llo). Quisiera pediros ayuda para interpretar los topónimos que tengo localizados y encontrar otros que sin duda habrá. Los pongo con la interpretación que yo les doy: Ollaúri: Pueblo Olla Herramélluri: Herren Ollaúri. Pueblo de ollas cojos. Cuesta del Gallo (entre Villalobar y Ochánduri) Hoya de Baños: Olla de Baños (Entre Baños de Rioja y Cuzcurrita de río Tirón) Ollávide: Viña Olla ( Cuzcurrita) Hollaba: Olla Ibai. Río Olla (Tirgo) (margen izquierda del hoy seco Río Olla)(Si fuera con hache, en castellano antiguo, sería Follaba) Hoyos de Arteaga: Terreno Olla de un navarro llamado Arteaga. (Nahárruri-Casalarreina) El Estanque: Estanque donde se almacenaba el agua del río Olla para los fosos trasversales de la frontera en el río Glera (Tirgo-Baños) La Horca: (Tirgo) El mayor de los muchos patíbulos con el mismo topónimo que hay en la comarca. En la misma frontera, encima del estanque. Cuzcurrita de río Tirón: Ezcur-Curutz (Bellota-Cruz) (pan y cruzada) Si estaba prohibido traducir Olla por Gallo, este nombre, resulta ser una buena onomatopeya del canto del gallo (Kukurrukua). Cuzcurritilla: Pan y cruzada en (Ollaúri) Gracias de antemano


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Comentarios

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  1. #1 giorgiodieffe 26 de mayo de 2006

    A.VV., Culte et pélerinages à saint Michel en Occident. Les trois Monts dédiés à l’archange, Actes du Colloque international de Cerisy-la-salle, 27-30 septembre 2000, Rome 2003 Normalmente, se habla solo de tres montes de San Miguel arcangel: Mont Saint Michel en Normandia, la Sacra di San Michele en Piamonte y Monte Sant'Angelo en Apulia. no sabia que habian otros santuarios importantes dedicados al arcangel...pero son medievales? http://www.ecole-francaise.it/fr/Saint_Michel.htm ---- UN TESTO INTERESANTE http://www.gioventueuropea.it/arcangelo_michele_europa_occidentale.htm te pongo la traduccion automatica (que ya sabemos que tendrà errores, pero...) EL ARCANGEL MICUEL EN LA EUROPA OCCIDENTAL Franco Cardini ((PROF DE HISTORIA EN LA UNIVERSIDAD DE FLORENCIA) El hecho que en las tradiciones europeas los tres grandes y célebres Arcángeles recordados en la Escritura-Miguel, Gabriel, Rafael-sean llamados con el apelativo de "San", pospone sin duda a uno su humanización. El hecho que Ellos-y sobre todo Miguel-sean titulares de santuarios y tengan características patronales y taumatúrgicos fuerte, los pone en una condición cualitativamente diferente con respecto de la muchedumbre admirable e innumerable de los otros Ángeles, coelestis militia et exercitus. Cuánto a Miguel, se evidencian de modo específicas dos funciones: la psicagógica y la patronal-militas; que son dos aspectos del mismo papel, puesto que la invocación a Miguel como a dux christiani populi depende ante todo de una dimensión psicomachiaca que hace parte del papel psicagógico del gran Arcángel. Si Gabriel es el Arcangel del anuncio y Rafael el compañero fiel de viaje, Miguel es 1'Arcangel de los novissima, el señor de la Muerte y el Juicio. Como haya llegado y se haya arraigado el culto de "san" Miguel en Occidente es cuestión para contestar al que debe ser declarado en primera instancia que, con el ambiguo término "Occidente", entiende aquí el pars Occidentis del imperio romano después de la reorganización teodosiana del fin del IV siglo y punto crucial, en su dinámica, el área sometida y directamente o indirectamente cristianizada después entonces por la Iglesia patriarcal de Roma. En lleno V siglo se dedicó al arcángel a Miguel, a Perugia (Umbria-Italia), un templo circular cuya instalación aparece inspirado al Panteón y a san Stefano Redondo, ambos a Roma. El empleo de la planta circular pospuso a un sentido cósmico-solar-como también fue subrayado por las veinticuatro columnas procedentes por edificios paganos en ruina-y apocalíptico. Pero a Roma le se debió a Gregorio Magno, a los primero del siglo VII, el arraigarse de un culto micaelico muy importante unido con la defensa de la urbe de la peste. La famosa visión del arcángel mesurado sobre la cumbre de la Mole Adriana y en acto de enfundar la espada es muy intensa: vuelve a llamar al papel de Miguel cuál lugarteniente de Dios e instrumento de Su cólera, a su función de Ángel de la Muerte-quizás subraye por el suyo aparecer sobre un monumento fúnebre pagan-pero también a su nueva posición de protector. Un caso de superposición del culto micaelico cristiano a anteriores cultos paganos está sin duda aquel del santuario dedicado al arcángel sobre el monte Gargano, en Apulia. La región fue cristianizada a partir del III-IV siglo y mantuvo el papel de cremallera entre Oriente y Occidente. El culto micaelico le llegó por lo tanto, quizás, de las áreas en las que se difundió rápidamente, como por ejemplo de la Frigia. No conocemos con precisión los hechos de la fundación del santuario ni el culto pagano preexistente que ello vino a validar configurando así a uno de los muchos casos de aculturación que se averiguaron entre Paganismo y cristianismo, pero tenemos bastantes noticias sobre el Gargano como ‘montaña sagrada, caracterizada por cultos les dedicados a Calcante y a Podalirio paro de Asclepio. La tesis, difusa hasta la mitad del siglo XX, según el que el culto del arcángel Miguel se afirmó entre los pueblos germánicos en cuanto apto a validar y a reemplazar de algún modo, sus divinidades guerreras paganas, no han sido avaloradas nunca por pruebas efectivas: sea los lugares sagrados localizados sea las características morfológicas de aquellas divinidades, además de las armas, el hecho de ser venerados como en lugares a las montañas o las grutas y adjuntos a fenómenos como a erupciones y terremotos, es en realidad bastante genéricos. Qué en algún específico caso el culto micaelico haya reemplazado aquél devuelto a Thor o a Wotan-Odhinn, o en área celta a Lug o a Belenos, ya ‘decrittato, en área gallo-romana como Helios-Apolo, o a Hermes o a Mithra, puede bien haber ocurrido: pero no significa que sea por este posible para organizar un discurso tipologico, y tan menos elaborar una teoría general. Más razonable es el creer que, de igual paso con la cristianización y la difusión del conocimiento de las Escrituras, las gentes ‘barbáricos-celtas antes, luego Germanos, más tarde también Uraloaltaici, eslavos y Balti-hayan profundizado su veneración con respecto de los Ángeles de las naciones: cada pueblo tuvo el suyo. El culto angélico en cuanto culto nacional se desarrolló sobre todo de modo especial cerca de los gótico de la península ibérica y los Scoti de Irlanda, dónde también adquirió un papel teológico muy intenso. Estuvieron sin duda a los longobardos, a partir del siglo VII, a otorgar al santuario del Gargano y a Miguel-la veneración del que aprendieron sea de los bizantino, sea de los gótico-una fama que a entonces Él no tuvo. Estuvo en gran parte bajo el reino tutela del arcángel que se celebraron en el mundo longobardo sea la conciliación entre católicos y arrianos, sea lo sustancial prevalecer de los primeros sobre los segundos: al rey longobardo Grimoaldo se atribuye la fundación de la basílica palaciega de Pavía, dedicada nota a Miguel, mientras Cuniperto impuso en el reino longobardo la acuñación de monedas que llevaron imprimida 1'effigie del arcángel. El culto de los Arcángeles tuvo un papel en la cristianización de los gentes, pero fue susceptible de desarrollos mágico-heréticos. Para tal razón el Concilio lateranense del 746 limitó de ello el culto les permitido al tres Gabriel, Rafael y Miguel. Si el monte Gargano casi surge sobre una espuela rocosa, al extremo sureste de Europa, mucho más a Norte una posición diferente pero a modo su afín es ocupado por un alto risco puesto al confín entre Normandía y Bretaña. En este lugar arraigó un culto al dios celta Belenos. Más tarde, algunos ermitaños cristianos vinieron a establecerse en los alrededores: entre ellos la tradición quiere llegara de una de las capitales de la vida espiritual gallo-romana, Poitiers, 1'evangelizzatore de la zona, san Paternal, que los franceses llaman saint Pair, el que, antes de volverse a mediados del VOSOTROS siglo obispo de Avranches, os fundó un monasterio. Un sucesor suyo, sant'Oberto, tuvo en el 708 un sueño en el Miguel le mandó construir en su honor un monasterio sobre el Mons Tumba. Después de muchos apremios, el buen obispo, bastante acobardado-los modos del arcángel saben ser escamondas-se metió a la búsqueda del lugar designada por su santo cliente, que él habría reconocido en cuanto os habría encontrado a un toro que fue robado y allá escondido. Después de otras vicisitudes, el santuario fue fundado y Oberto mandó mensajeros en Apulia para que llevaran del monte Gargano una reliquia micaelica, llegó, efectivamente, un fragmento del manto del arcángel. Usted fue nota a los primeros dell siglo, un tiempo en el que el culto dedicado a los Arcángeles dio lugar a inquietudes y a polémicas: el arraigarse dos santuarios micaelici, el pullés y lo bretón-normando, tuvo que pesar en el sostén a la imagen de San Miguel. Y está nota la analogía muy estrecha entre el texto del Apparitio sancti Michaelis y aquel de la leyenda de la fundación de Mont - Saint-Michel. En las 870 se tiene el primero testimonio seguro de una romería al santuario de Mont - Saint-Michel y a la tumba de sant'Oberto procurada por el monje a Bernardo, célebre autor de un Itinerarium en el que cuenta de un romería suyo que lo condujo a Jerusalén, al Gargano,a Roma y sobre el risco entre Bretaña y Normandía. A la época, el monte fue refugio de las gentes circunstante contra las incursiones de los piratas escandinavos que habrían instalado más tarde la región y le habrían otorgado su nombre actual. En efecto en el 911 el noruego Rollone, jefe de una banda de invasores daneses, decididas de establecerse en aquel área y se volvió-por concesión del rey de Francia-dux Normannorum y también protector del santuario. Desde entonces, Miguel se habría vuelto el San nacional de los normandos y el dragón que fue asociado en la imagen tradicional identificada como draco normannicus con él. En el siglo XI, los aventureros normandos que bajaron a Italia para hacer suerte no habrían olvidado ni el Val de Susa ni el monte Gargano: habría nacido así una fuerte tradición de romería micaelico, un Vía sancti Michaelis entre Normandía y Apulia atravieso los Alpes occidentales que considerar, junto con la Chimenea de Santiago y la Calle Francigena, cuál miembro de aquel retículo de calles de romería que ha contribuido como pocas otras realidades históricas a "hacer Europa." En el 1204 Filippo II Augusto, rey de Francia, arrancó de su incómodo vasallo Giovanni, rey de Inglaterra, Normandía, del que fue, según el derecho feudal, señor eminente, y reivindicó de ello el directo gobierno. Desde entonces 1'Arcangel Miguel vino cada vez más considerado dentro de la esfera conmemorativo-devocional francesa: más bien, da la posición de su santuario bretón-normando se volvió una especie de centinela avanzada en el mar, frente a Inglaterra. Entre el 1216 y el 1218 el santuario fue coronado su célebre construcción gótica, el Merveille a tres planes, cuánto fueron los pétalos del fiordaliso de Francia, símbolo de los tres estados en que se recalcó la sociedad cristiana: los oratores, los bellatores, los laboratores. Luigi IX llegó romero a Mont-Saint-Michel en el 1256, Filippo IV "lo Bonito" en el 1307. Se fundó en tal modo la tradición que quiso que el rey de Francia fuera lo primero de los miquelots, los romeros al santuario del arcángel. En el 1395 Carlo VOSOTROS ejecutó una suntuosa romería de París a la roca para impetrar la protección del arcángel sobre su país de nuevo amenazado por el enemigo de Oltremanica. En la reanudación de la guerra de los Ciento años, Miguel se volvió-como fue entonces suerte común de los San-un "patrón partisano." Los ingleses eligieron a Giorgio, un tipo de copia terrenal del arcángel, y se apoderaron como distintivo de su cruz roja. El "rey de Bourges", el delfín Carlo, optó a su vez para Miguel desenterrando sin otro un culto real capetingio, pero al mismo tiempo reenvidando de ello con fuerza el carácter patronal: él izó en efecto la ensena de la cruz blanca, la misma del Orifiamma, la mítica estandarte de Carlomagno y una bandera sobre la que fue efigiado el Arcangel acompañado por el uniforme SAINT MICHEL EST MON SEUL DEFENSEUR. Miguel tuvo un papel activo en la última parte de la guerra de los Ciento años: todavía compareció, a Talòmont en el 1429, todavía a su santuario en el 1434, a Bayonne en el 1451. Su cruz blanca - revés de aquella roja de san Giorgio-estuvo ya el símbolo de la reconquista de Francia. Los soberanos de casa Valois, que gracias a él por fin lograron librarse pesadilla inglesa, completamente le enseñaron su gratitud. En el 1469 Luigi XI fundó 1'Ordine caballeresco de san Miguel, un "Orden de corte" destinado a premiar los personajes distinguidos él por seguro y benemérita fidelidad a la corona. Los tres grandes santuarios micaeliti de Europa, San Miguel del Gargano, San Miguel del Dique en Val de Susa y Mont-Saint - Michel en Normandía, no agota sin embargo la tradición devocional dedicada al ángel. Usted es hablado de guerreros normandos: a lo largo de la calle de ellos trazados en el siglo XI se llega a la conquista de Sicilia y a las cruzadas. Miguel, sin embargo, no representa en primera línea entre los San militares de aquel período: no te alinees lo junto con Giorgio, con Demetrio, con Teodoro, con Mercurio. Incluso dotado de rasgos terribles, y aunque la caballería lo consagrará más tarde entre sus patrones, no él se puede reducir a los aunque a altas dimensiones del San guerrero. Apriorística y sviante es la tesis que saluda unilateralmente a Miguel o predominantemente como Arcángel de guerra. La conciencia del carácter escatológico y al mismo tiempo psicagógico y psicomachiaco de su lucha con el Demonio, presentado o menos bajo forma de dragón, fue bien precisa: los santuarios micaelici tienen relación constante con las áreas cementeriales, como ocurre en la famosa capilla de Fulda-el ‘ciudad santa de la conversión de los sajones-o con los lugares en posiciones elevadas, a testimonio de la manifestación directa de la fuerza divina. Eso se ve bien en santuarios impresionantes por su posición Sobre la línea constituida por los tres grandes santuarios del Monte Gargano, de San Miguel del Dique, la "Sagrada", y de Mont-Saint - Michel se programó 1'asse portante de la espiritualidad micaelica y de la romería micaelico de edad medieval. Naturalmente, nacieron otras iglesias dedicadas al arcángel y en algunos casos siguieron una tradición independiente de éste. A veces, el carácter esaugurale del culto micaelico con respecto de persistencias paganas, también en edad tardía, es evidente: como en el caso de la iglesia a Miguel dedicado entre el 1072 y el 1099 por voluntad del gran Desiderio, abad de Montecassino, a Sant'Angelo en Formis, sobre las laderas de otra montaña sagrada veneradas en edad pagana, el Monte Sido forofo, sobre cuyo un templo dedicado a la diosa a Diana la destrucción del que, según la leyenda legitimada por un Passio, fue vals al martirio a Prisco obispo de Capua. Otro importante caso de fundación micaelica es la iglesia de Montesiepi, ‘lugar alto que ha conducido más tarde a la construcción de la cercana abadía cisterciense de San Galgano. Ángel de la justicia y por lo tanto del juicio-las balanzas son, junto con la espada y con el escudo, cargadas a menudo de su lema, QUIS UT DEUS?., su atributo-Miguel siguió recibiendo, más allá de los santuarios dedicados él, un culto sobre todo en las iglesias dedicadas a los difuntos y en los cementerios. El aspecto escatológico de su culto lo puso de una parte en primera línea en los episodios de la expulsión de los Ángeles rebeldes y el apocalipsis, de la otra le dedicó un papel fundamental en la agonía de los mortales además de ponerlo al centro de las escenas del juicio mucho detalle cuanto universal. Por este Él volvió a asumir un papel de especial importancia en el largo período comprendido entre las dos epidemias del 1348-50 y el 1630, cuando su efigie recurre entre los más frecuentes en la pintura votiva junto a la de los San habitualmente venerados e invocados contra el contagio: Lázaro, Sebastián y Rocco. Siempre queda todo sumado más en sombra de lo que no se crea específicamente su papel militar. Sin embargo, todavía hoy, Miguel es-con el Virgo, que ha asumido este papel en el curso de las luchas contra los musulmánes y en particular contra los turcos-uno de los San más comúnmente invocado cuál patrón de los ejércitos, de los cuerpos de policía o algunos departamentos especiales. Las suyas dos fiestas, 1'8 de mayo, solemnidad de su aparición sobre el Monte Gargano y el 29 de septiembre (fecha en la que tradicionalmente vencieron los contratos en la vieja cultura campesina) y que por éste tuvo una importancia calendariale de gran relieve, quedan más entre los veneráis de un calendario santorale católico que el Concilio Vaticano II tiene muy diezmado

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