Autor: Amerginh
lunes, 17 de abril de 2006
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Amerginh


Mostrado 37.596 veces.


Ir a los comentarios

EROTISMO HOMOSEXUAL EN LOS TEXTOS MEDIEVALES (HASTA EL S. XII)

La homosexualidad no es una moda, ni una opción. Esto queda reflejado en la historia, y en la literatura, a veces bajo las más bellas formas de la palabra. También durante la Alta Edad Media existió un respeto y tolerancia hacia la homosexualidad

Que la homosexualidad existe desde los albores de los tiempos es difícilmente discutible, especialmente desde que se sabe (o mejor dicho, se dice) que es un hecho presente en muchas especies animales a lo largo y ancho del planeta, y por tanto, obedece o es propio de la naturaleza, sea o no humana. Las culturas clásicas son definidas y aceptadas como relativamente homófilas, o al menos, no homófobas, pero la Edad Media siempre se había asumido como un periodo donde la homosexualidad era rechazada, algo que sin embargo, no ha impedido la pervivencia de textos homoeróticos, e incluso testimonios documentales de una suerte de “matrimonio” entre parejas del mismo sexo que llegaron a aceptarse dentro de la iglesia católica y otras ramas cristianas desde el s. III al XIII, como defendió el catedrático de historia J. Boswell en varias de sus obras y artículos, y que recibieron varias denominaciones, aunque la mejor traducción sea quizás la de "ritos de hermanamiento". Boswell encontró varios textos de este tipo, y que son idénticos en su forma a a los que se firmaban en las bodas heterosexuales, y que no explicitan si el sacramento recibido implica relación sexual o no… y ahí aparece siempre la mayor crítica, sin embargo, tampoco lo hace en el matrimonio heterosexual. La otra crítica suele ser la falta de textos latinos, siendo siempre griegos y eslavos los encontrados, aunque Boswell advierte de la destrucción y ocultación de estos desde la actual ortodoxia católica, algo, por otro lado… creíble. Algunas pruebas más allá de las documentales son las representaciones de los mártires Sergius y Bacchus, tal y como se representaba a los matrimonios por aquel entonces en el arte. En la España musulmana, los conceptos morales acerca de la sexualidad también son radicalmente diferentes a los musulmanes actuales, y algo similar ocurre con los judíos, que en Sefarad eran muy respetuosos del amor homosexual. Maimónides, médico y teólogo hebreo cordobés del siglo XII, consideraba impúdicas las relaciones entre un adulto (mayor de 30 años, según la tradición judía) y un joven, pero aceptaba sin problemas si era con muchachos preadolescentes (lo que hoy sería justo al revés, siendo la pederastia delito), y así lo dictamina en su "Tratado de la cohabitación" escrito para Saladino en Egipto. De aquella época se conServan diversos poemas hispanojudíos e hispanoárabes, además de códigos y tratados morales que mencionan con gran tolerancia la homosexualidad. Al-Mutamid, rey de Sevilla, escribió en el siglo XI una auténtica declaración de amor hacia su paje: 'Lo hice mi esclavo, pero la humildad de su mirada me convirtió en su prisionero, de tal modo somos ambos y al mismo tiempo esclavo y señor uno de otro'. Versos de “necesidad” los dedicó también Al-Mutamid al poeta Ibn Ammar, a quien convirtió en uno de los hombres más poderosos de Hispania, de quien no soportaba estar separado, 'ni siquiera una hora, ni de día ni de noche'. También en el siglo XI, el reino de Valencia había sido gobernado por una pareja de ex-esclavos y amantes. Su historia de superación fue destacada por los historiadores musulmanes, definiendo su mandato como un ejemplo de relación de plena confianza y mutua devoción. Al-Mutamin, rey de Zaragoza, se enamoró también de un paje cristiano; y ar-Ramadi, uno de los poetas más destacados del siglo XI, se convirtió al cristianismo cuando se enamoró de un joven cristiano. Durante la Alta Edad Media, en la Europa Cristiana no constan apenas leyes en contra de la homosexualidad, ni juicios o castigos por sodomía, mientras, sin embargo, legislaban detalladamente sobre otros aspectos de la sexualidad, tales como la bestialidad. Se trataban de “evitar” con normas de conducta, pero no eran actos castigados meridianamente (por ej. la norma de San Bento). No consta que las leyes impusieran prohibiciones a las relaciones físicas con musulmanes. Incluso la poesía erótica de corte homosexual más popular se escribió en dialecto árabe vulgar llenos de palabras y expresiones en lengua romance, indicando una fuerte convivencia. Es en el siglo XIII cuando comienzan las persecuciones y las leyes restrictivas, desde la castración a la muerte, y llegó a convertirse en una herramienta para quedarse con propiedades de los “acusados” de sodomía (una de las principales acusaciones contra los Templarios, por ejemplo). Se convirtió en la acusación comodín junto con la herejía y la brujería. 1. EL AMOR DE SAN SERGIO Y SAN BACO (S. IV): “Mientras tanto, el bendito Sergio, profundamente deprimido y con el corazón enfermo por la pérdida de Baco, lloraba y gritaba ‘Ya no cantaremos juntos, hermano y camarada soldado ¡Mirad qué bueno y agradable es habitar juntos los hermanos en unidad! Te han desunido de mí, te has ido al cielo y me has dejado solo en la tierra, ahora sin compañía y sin consuelo’. Después de haber dicho esto, esa misma noche el bendito Baco se le apareció, con el rostro radiante como el de un ángel, luciendo uniforme de oficial, y le habló: ‘¿Por qué te lamentas y gimes, hermano? Si es cierto que me han separado de ti en cuerpo, sigo estando contigo en vínculo de unión, cantando y recitando Cumpliré presuroso tus mandamientos, aquellos que me ensancharon el corazón. Date prisa, tú, hermano, a través de la hermosa y perfecta confesión a seguirme y conseguirme, una vez acabada tu carrera. Pues para mí la corona de la justicia es estar contigo’." La Pasión de San Sergio y San Baco (s. VI). En griego y sirio. Original (s. IV) en Griego (perdido) Curiosamente uno de los textos medievales que primero habla (de forma positiva) sobre las relaciones homosexuales es la que nos narra la historia de amor entre dos romanos, posteriormente declarados mártires y santos por la iglesia católica. “La Pasión de San Sergio y San Baco”, narra no sólo su historia de amor, sino también el consentimiento de la sociedad, incluyendo su consagración en la iglesia cristiana de su tiempo. Los dos mártires eran soldados romanos de elevada posición social en Augusta Eufratesia, amigos además del emperador Maximino. Sergio era comandante de la escuela de reclutas de Arabissus y Baco era su oficial subalterno y eran ´erastai´ (como figuran denominados en algunos textos griegos) o amantes. Sobre la relación que les unía, el texto narra: "Entonces fue cuando Sergio y Baco, como estrellas que brillaban alegres sobre la tierra, irradiando la luz de la fe en Jesucristo, comenzaron a derramar su gracia en el palacio. Siendo su amor a Cristo como una sola persona, tampoco en el ejército del mundo presentaban división, unidos como estaban no por vínculo de naturaleza, sino de fe, siempre cantando y diciendo: "Mirad, qué bueno y agradable es habitar juntos, hermanos en unidad". Tras ser denunciados como cristianos, su antes amigo, el emperador, los convirtió en dos cristianos más perseguidos en la época, ajusticiados por orden suya. Aunque la historia sucede durante el siglo IV, la copia más antigua de su biografía que se conserva data del siglo VI bajo el título de “La pasión de San Sergio y San Baco”. John Boswell identifica en su libro “Las bodas de la semejanza” las expresiones "unidos" y "hermanos" con lo que en el original griego expresarían una relación homosexualidad. La acusación esgrimida en su contra no fue otra que la de su cristiandad, y, negándose a renunciar a ella, fueron apresados. Como primer castigo, curiosamente, fueron desnudados y vestidos con ropajes propios de las mujeres. Fueron obligados a desfilar así ridiculizados y encadenados. Según en su biografía, no se dieron por ofendidos ante su fe con este castigo, como indica la frase siguiente: "Puesto que las mujeres pueden glorificar a Dios en tales vestimentas, no hay razón alguna para que ellos no pudieran hacerlo" y respondieron al emperador "Como novias nos has vestido con hábitos de mujer y nos has unido uno al otro para ti". Hoy sería interpretada como una verdadera declaración de “orgullo” o como mínimo de feminismo. Fueron entregados a Antíoco, gobernador de Antioquía, con la orden de que: "Si se niegan a ser persuadidos y persisten en su religión profana, somételos a los castigos más severos que impone la ley y elimina en ellos la esperanza de una larga vida con el castigo de la espada". Al negarse a renegar de su fe, Baco fue flagelado hasta darle muerte, y despedazado. Según el texto, los verdugos acabaron agotados ante la resistencia del joven. Antíoco, ordenó que los restos no fueran enterrados sino arrojados y expuestos fuera del campamento, como carne para las bestias. Según la leyenda, loas aves impedían que las bestias tocasen los restos. Por el contrario, Sergio, fue llevado a Resapha (Siria), y obligado a correr varios kilómetros con unos zapatos atravesados por clavos, y según la leyenda, por la noche un ángel curó los pies al santo. Finalmente fue encarcelado, y finalmente degollado. El final de la Biografía destaca la belleza física de San Sergio: "Al contemplar la belleza que florecía en su rostro, la grandeza y la nobleza de su juventud, lloraron amargamente y se lamentaron por él (la multitud que se reunió a observar el sacrificio). Las bestias de la región abandonaron sus guaridas y se reunieron con la gente, sin hacer daño alguno a los humanos, y lamentaron con sonidos inarticulados la muerte del santo mártir". En el año 431 el obispo Alejandro de Hierapolis construyó una iglesia en su honor, y el lugar donde está sepultado se llama Sergiopolis (antes Resapha) desde el 434 en su nombre (según lo mandó el Emperador Justiniano, por respeto a sus reliquias). y fue nombrado patrono de Siria. Muchas iglesias se construyeron o advocaron en el nombre de Sergius, incluso junto con el de Bacchus. Parte de ambos (como reliquias) fueron llevadas hasta Venecia, convirtiéndose en los santos patronos de la antigua catedral, y el s. VII “llegaron” a Roma cuando allí se les dedicó una iglesia. En el santoral, su onomástica se celebra el 7 de octubre. Por la fuerza de su relación, se convirtieron en la pareja que se invocaba en la ceremonia de adelfopoiia entre personas del mismo sexo que se realizaban durante la Alta Edad Media, y mantienen un cierto cariño de los fieles en la iglesia ortodoxa griega. - Oración de adelfopoiia bajo las advocaciones de San Sergio y San Baco (Panteleimon 780 del Monte Athos, s. XVI): “Oh señor Dios y Gobernante que hiciste a la humanidad a tu imagen y semejanza y le diste el poder de la vida eterna, que aprobaste cuando tus santos apóstoles Felipe y Bartolomé se unieron, juntos no por la ley de la naturaleza, sino por la comunión del Espíritu Santo y que también aprobaste la unión de tus Santos Mártires Sergio y Baco, bendice también a estos servidores “N” y “N”, unidos no por la naturaleza, sino por la fidelidad, permíteles Señor amarse el uno al otro, sin odios y poder continuar juntos sin escándalos todos los días de sus vidas con ayuda de la Santa Madre de Dios y de todos tus Santos porque tuyo es el Poder y el reino, y el poder y la gloria. Padre, Hijo y Espíritu Santo” (Original en Griego) 2. SAN AGUSTÍN, OBISPO DE HIPONA (354-430) Nació en Tagaste (Argelia), la propia iglesia califica su niñez y juventud como “desviada doctrinal y moralmente”, fue asceta, y se le eligió obispo de Hipona. Se considera que San Agustín disfruto de las “ventajas” de la falta de prejuicios de su época de juventud, manteniendo relaciones sentimentales con hombres y mujeres algo que él mismo plasmó en una especie de diario. Era maniqueísta, una forma de religión que aceptaba la homosexualidad sin grandes problemas. Se conserva apenas una obra de esta temática, eso sí, una verdadera oda al dilema de su lucha entre la fe y su tendencia homosexual. Dejó escrito, tras la muerte de un amigo en su juventud, que “le extrañaba que él mismo siguiera vivo”. Si bien, ya cristiano, rectificó sus sentimientos con un sugerente suspiro de alivio pues “ese chico me llevaba de cabeza a la perdición”. Book 3: 1: For this cause my soul was sickly and full of sores, it miserably cast itself forth, desiring to be scraped by the touch of objects of sense. Yet if these had not a soul, they would not be objects of love. To love then, and to be beloved, was sweet to me; but more, when I obtained to enjoy the person I loved, I defiled, therefore, the spring of friendship with the filth of concupiscence, and I beclouded its brightness with the hell of lustfulness; and thus foul and unseemly, I would fan, through exceeding vanity, be fine and courtly. I fell headlong then into the love wherein I longed to be ensnared. My God, my Mercy, with how much gall didst Thou out of Thy great goodness besprinkle for me that sweetness? For I was both beloved, and secretly arrived at the bond of enjoying; and was with joy fettered with sorrow-bringing bonds, that I might be scourged with the iron burning rods of jealousy, and suspicions, and fears, and angers, and quarrels. Book 4: 6-8 In those years when I first began to teach rhetoric in my native town, I had made one my friend, but too dear to me, from a community of pursuits, of mine own age, and, as myself, in the first opening flower of youth. He had grown up as a child with me, and we had been both school-fellows and play-fellows. But he was not yet my friend as afterwards, nor even then, as true friendship is; for true it cannot be, unless in such as Thou cementest together, cleaving unto Thee, by that love which is shed abroad in our hearts by the Holy Ghost, which is given unto us. Yet was it but too sweet, ripened by the warmth of kindred studies: for, from the true faith (which he as a youth had not soundly and thoroughly imbibed), I had warped him also to those superstitious and pernicious fables, for which my mother bewailed me. With me he now erred in mind, nor could my soul be without him. But behold Thou wert close on the steps of Thy fugitives, at once God of vengeance, and Fountain of mercies, turning us to Thyself by wonderful means; Thou tookest that man out of this life, when he had scarce filled up one whole year of my friendship, sweet to me above all sweetness of that my life. Who can recount all Thy praises, which he hath felt in his one self? What diddest Thou then, my God, and how unsearchable is the abyss of Thy judgments? For long, sore sick of a fever, he lay senseless in a death-sweat; and his recovery being despaired of, he was baptized, unknowing; myself meanwhile little regarding, and presuming that his soul would retain rather what it had received of me, not what was wrought on his unconscious body. But it proved far otherwise: for he was refreshed, and restored. Forthwith, as soon as I could speak with him (and I could, so soon as he was able, for I never left him, and we hung but too much upon each other), I essayed to jest with him, as though he would jest with me at that baptism which he had received, when utterly absent in mind and feeling, but had now understood that he had received. But he so shrunk from me, as from an enemy; and with a wonderful and sudden freedom bade me, as I would continue his friend, forbear such language to him. I, all astonished and amazed, suppressed all my emotions till he should grow well, and his health were strong enough for me to deal with him as I would. But he was taken away from my frenzy, that with Thee he might be preserved for my comfort; a few days after in my absence, he was attacked again by the fever, and so departed. At this grief my heart was utterly darkened; and whatever I beheld was death. My native country was a torment to me, and my father's house a strange unhappiness; and whatever I had shared with him, wanting him, became a distracting torture. Mine eyes sought him every where, but he was not granted them; and I hated all places, for that they had not him; nor could they now tell me, "he is coming," as when he was alive and absent. I became a great riddle to myself, and I asked my soul, why she was so sad, and why she disquieted me sorely: but she knew not what to answer me. And if I said, Trust in God, she very rightly obeyed me not; because that most dear friend, whom she had lost, was, being man, both truer and better than that phantasm she was bid to trust in. Only tears were sweet to me, for they succeeded my friend, in the dearest of my affections. Book 4: 10 ...Wretched I was; and wretched is every soul bound by the friendship of perishable things; he is torn asunder when he loses them, and then he feels the wretchedness which he had ere yet he lost them. So was it then with me; I wept most bitterly, and found my repose in bitterness. Thus was I wretched, and that wretched life I held dearer than my friend. For though I would willingly have changed it, yet was I more unwilling to part with it than with him; yea, I know not whether I would have parted with it even for him, as is related (if not feigned) of Pylades and Orestes, that they would gladly have died for each other or together, not to live together being to them worse than death. But in me there had arisen some unexplained feeling, too contrary to this, for at once I loathed exceedingly to live and feared to die. I suppose, the more I loved him, the more did I hate, and fear (as a most cruel enemy) death, which had bereaved me of him: and I imagined it would speedily make an end of all men, since it had power over him. Thus was it with me, I remember. Behold my heart, O my God, behold and see into me; for well I remember it, O my Hope, who cleansest me from the impurity of such affections, directing mine eyes towards Thee, and plucking my feet out of the snare. For I wondered that others, subject to death, did live, since he whom I loved, as if he should never die, was dead; and I wondered yet more that myself, who was to him a second self, could live, he being dead. Well said one of his friend, "Thou half of my soul"; for I felt that my soul and his soul were "one soul in two bodies": and therefore was my life a horror to me, because I would not live halved. And therefore perchance I feared to die, lest he whom I had much loved should die wholly. 3. OBISPO PAULINO DE NOLA (353-431) Y AUSONIO (310-390) Paulino era romano, y se enamoró perdidamente de un escritor cristiano, Ausonio, con el que se intercambió escritos de “amistad” con una fuerte carga erótica. To Ausonius I, through all chances that are given to mortals, And through all fates that be, So long as this close prison shall contain me, Yea, though a world shall sunder me and thee, Thee shall I hold, in every fibre woven, Not with dumb lips, nor with averted face Shall I behold thee, in my mind embrace thee, Instant and present, thou, in every place. Yea, when the prison of this flesh is broken, And from the earth I shall have gone my way, Wheresoe'er in the wide universe I stay me, There shall I bear thee, as I do today. Think not the end, that from my body frees me, Breaks and unshackles from my love to thee; Triumphs the soul above its house in ruin, Deathless, begot of immortality. Still must she keep her senses and affections, Hold them as dear as life itself to be, Could she choose death, then might she choose forgetting: Living, remembering, to eternity. Ausonio: Epigrama Nº 62: Glad youth had come they sixteenth year to crown, To soft encircle they dear cheeks with down And part the mingled beauties of thy face, When death too quickly comes to snatch your grace. But thou'll not herd with ghostly common fools, Nor piteous, waft the Stygian pools; Rather with blithe Adonis shalt thou rove And play Ganymede to highest Jove. 4. OBISPO VENANCIO FORTUNATO (530- 603) Poeta nacido en Treviso, Italia, uno de los poetas que trabajó en la corte Merovingia. Después entró en un monasterio donde continuó su obra., y llegó a ser obispo de Poitiers. Sus obras más conocidas son los himnos pascuales “Vexilla Regis” y “Pange Lengua”. En un retiro en una isla de la costa de Bretaña escribió: You at God's altar stand, His minister And Paris lies about you and the Seine: Around this Breton isle the Ocean swells, Deep water and one love between us twain. Wild is the wind, but still thy name is spoken; Rough is the sea: it sweeps not o'er they face. Still runs my lover for shelter to its dwelling, Hither, O heart, to thine abiding place. Swift as the waves beneath an east wind breaking Dark as beneath a winter sky the sea, So to my heart crowd memories awaking, So dark, O love, my spirit without thee 5. SAN ALCUIN DE YORK (735 – 804) Este escritor Carolingio dejo una extensa obra, se le considera un gran erudito de su tiempo, y dejó varias epístolas de amor destinadas a varios monjes que fueron alumnos y discípulos suyos. Incluso su prosa rebosa de sentimientos hacia su relación con individuos del mismo sexo: - Epístola 10: "Pienso en su amor y amistad con tan dulce recuerdo, reverendo obispo, que anhelo aquel tiempo encantador cuando podía acariciar su cuello dulcemente con los dedos de mi deseo. Alas, si ello me garantizase, como lo fue para Habakkuk [Dan. 14:32-38] ser transportado hasta usted, para arrellanarme entre sus brazos... como cubriría, con labios apretados suavemente, no solo sus ojos, orejas y boca, sino también cada dedo de manos y pies, no solamente una vez sino muchas veces..." Su círculo más íntimo de amistades y discípulos eran llamados por él con nombres cariñosos de animales, como el cuco, y otras derivadas de las entonces populares églogas de Vergil. - Lamento por un cuco: O cuckoo that sang to us and art fled, Where'er thou wanderest, on whatever shore Thou lingerest now, all men bewail thee dead, They say our cuckoo will return no more. Ah, let him come again, he must not die, Let him return with the returning spring, And waken all the songs he used to sing. but will he come again? I know not, I. I fear the dark see breaks above his head, Caught in the whirlpool, dead beneath the waves, Sorrow for me, if that ill god of wine Hath drowned him deep where young things find their graves. But if he lives yet, surely he will come, Back to the kindly nest, from fierce crows. Cuckoo, what took you from the nesting place? But will he come again? That no man knows. If you love sings, cuckoo, then come again, Come again, come again, quick, pray you come. Cuckoo, delay not, hasten thee home again, Daphnis who loveth thee longs for his own. Now spring is here again, wake from thy sleeping. Alcuin the old man thinks long for thee. Through the green meadows go the oxen grazing; Only the cuckoo is not. Where is her? Wail for the cuckoo, every where bewail him, Joyous he left us: shall he grieving come? let him come grieving, if he will but come again, Yea, we shall weep with him, moan for his moan. Unless a rock begat thee, thou wilt weep with us. How canst thou not, thyself remembering? Shall not the father weep the son he lost him, Brother for brother still be sorrowing? Once were we three, with but one heart among us. Scare are we two, now that the third is fled. Fled is he, fled is he, but the grief remaineth; Bitter the weeping, for so dear a head. Send a song after him, send a song of sorrow, Songs bring the cuckoo home, or so they tell Yet be thou happy, wheresoe'er thou wanderest Sometimes remember us, Love, fare you well. 6. CLÉRIGO DE VERONA (NOMBRE DESCONOCIDO) (S. IX) Este poema fue escrito como lamento hacia un muchacho que se había ido con otro, aunque otros autores lo explican como la pena por la pérdida de una estatua muy querida: O admirabile Veneris ydolum Cuius materiae nichil est frivolum Archos te protegat, qui stellas et solum. Furis ingenio non sentias dolum; Cloto te diligat, quae baiulat colum. Saluto puerum no per ypothesim, Sed firma pectore deprecor Lachesim Sororem Atropos, ne curet habeas et Thetim, Cum vectus fueris per fluvium Athesim. Quo fugis amabo, cum te dilexerim? Miser quid faciam. Cum te non viderum Dura materies ex matris ossibus Creavit homines iactis lapidibus. Ex quibus unus est iste puerulus Qui lacrimabilis non curat gemitus Cum tristis fuero, gaudebit emulus: Ut cerva rugio, cun fugit hinnulus 7. SAN ELREDO DE RIEVAULX (1109 – 1166) El Abad de Rievaulx, fue historiador además de sacerdote y escribió algunas de las homilías más famosas de su época. Hijo de sacerdote casado, nació en Inglaterra (Hexham), y sus obras son consideradas hoy de abierto amor homosexual. Su amor de juventud hacia David, rey de Escocia e hijo menor de Santa Margarita, para quien trabajó como acompañante cuando este fue rey, es el inspirador de sus obras más homófilas, donde ensalzaba la homosexualidad como un medio para descubrir el amor divino. Elredo era un maestro devoto con los nuevos y jóvenes monjes (de aquí podrían extraerse muchas lecturas lascivas…) y cultivaba las enseñanzas en torno a este último tipo de amistad, que debía ser la perseguida por los miembros de una misma comunidad religiosa, para que todos fuesen uno. Su favorito fue siempre simón, pese a que sólo tenía 14 años cuando lo conoció (Elredo contaba 24), y siempre le fascinó la belleza del joven monje. En su obra “Speculum Caritatis” describe la pena por el monje recientemente fallecido, Simón: "my embrace, from my kisses, from the sight of my eyes. It was as if my body had been eviscerated and my helpless soul rent in pieces. . . . O wretched life, O grievous life, a life without Simon." "Era el refugio de mi espíritu, el dulce solaz de mis penas, cuyo corazón amoroso me recibía cuando fatigado de trabajos, cuyo consejo me refrescaba cuando hundido en tristeza y pena… ¿Qué más hay, entonces, que yo pueda decir? ¿No fue amar así y ser amado así una premonición del estado de bendición? “ Distingue tres tipos de amistad: carnal, de necesidad y espiritual. La carnal es una armonía mutua establecida a partir de la lujuria del cuerpo, y que esta gobernada por el placer. La utilidad rige la amistad de la necesidad, que nace del deseo de amar y ser amado. La espiritual es la amistad definitiva y verdadera. Se basa en Cristo y sus enseñanzas, y es una gracia divina. Según sus propias palabras, el deseo por Cristo se ejemplifica en el deseo de besar los labios del ser amado y unir ambas almas: "Let him kiss me with the kisses of his mouth" (Song of Songs 1:2). Esta amistad es la única de las tres que tiene la capacidad de unir las almas para la eternidad. 8. YISHAQ BEN MAR-SAUL (S. XI) Nacido en Lucena, es el escritor hebreo más antiguo en este tipo de poemas homoeróticos del que se conServan textos. Utilizó una metáfora común con los hispanoárabes para llamar a los jóvenes muchachos, la gacela (sevi, en sefardí), objeto del deseo, y de cuyo género varón e manifiesta abiertamente sin que haya intención de ocultarlo. De sus poemas, la mayoría se conServan fragmentados o transformados en parte, fruto de múltiples traducciones. Gacela deseada en España prodigiosamente formada, Tienes autoridad y dominio sobre todas las cosas vivas. De forma encantadora como la Luna con espléndida estatura. Rizos de púrpura sobre brillante templo. Como José en su forma como Adoniah el cabello De ojos bellos como David, me ha matado como Uriah. Él ha encendido mis pasiones y consumido mi corazón con fuego. Por él yo he sido dejado sin entendimiento y juicio ¡Llorad conmigo avestruces, gavilanes y halcones! El amado de mi alma me ha matado ¿Es esta una sentencia merecida? Por él mi alma está enferma, confundida y anhelando. Su palabra sobre mi corazón es como rocío sobre tierra seca ¡Arráncame del abismo de la destrucción cuando me pierda en el infierno! 9. ISAAC IBN ABRAHAM (S. XII) Sefardí igualmente, de él se conserva una poesía claramente homoerótica: El secreto del amor cómo puede ser guardado El corazón y las lágrimas son delatoras. El corazón es disuadido de lo que ambiciona, Calla y es pasión por él sitiado, Incapaz de obtener su deseo. Si presume de alcanzar las estrellas, Su orgullo es derribado, rendido. Amado como un ciervo, con el corazón de una pantera, Si tú deseas matar, Mi corazón está en tus manos como arcilla. Pero no convoques al destino aciago sobre él, Pues en su medio se abriga tu nombre. Amado, como una cuerda escarlata sus labios, Ardiente como el fuego por ellos está su incensario, Y en ellos está la obra de su sello. Vive por ellos, porque a ellos los esperan -- Un largo sufrimiento por ellos Cómo ha endurecido el espíritu de mi destino. Un instante y la separación puede convertirlo en odioso Para mis amigos que conocen sus pensamientos. Si el errar incierto nos ha separado Eso ha aumentado el amor. Esperaré por la gacela Hasta dejar en el jardín mis placeres Aunque mi culpa esté presta para acusarme. 10. OTROS: SIGLO XII De este periodo se conServan en el resto de Europa varios textos breves de diversa tipología, y que tienen en común el ser escritos por obispos o sacerdotes. En el primero, en pocas palabras, Baudril admite la apetencia por ambos sexos. - Arzobispo Baudril, Meung-sur-Loire (1046-1130) Obicunt etiam, juvenum cur more locutus Virginibus scripsi quaedam quae compliectuntur amorem; Carminibusquae meis sexus uterque placet - Marbod, Obispo de Rennes (1035-1123) Errabat mea mens fervore libidinis amens... Quid quod pupilla mihi carior ille vel illa? Ergo maneto foris, puer aliger, auctor amoris! Nullus in aede mea tibi sit locus, o Cytherea! Displicet amplexus utriusque quidem mihi sexus - Hilary (1125) Crinis flavus, os decorum cervixque candidula Sermo blandus et suavis; sed quid laudem singula? Totus pulcher et decorus, nec est in te macula, Sed vacare castitati talis nequit formula... Crede mihi, si redirent prisca Jovis secula Ganimedes iam non foret ipsius vernacula, Sed to, raptus in supernis, grata luce pocula Gratiora quiedem nocte Jovis dares oscula

NOTA: He optado por dejar los textos en el lenguaje en el que los haya recopilado, pues mis dotes de traductor dejan bastante que desear… espero que no os sea un problema.

FUENTES: - BOSWELL, J. (1994): Las Bodas de la Semejanza. Muchnik Editores, S.A., Barcelona, España. - BOSWELL, J. (1994): Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad. Muchnik Editores, S.A., Barcelona, España. - COOTE, S. (ed.) (1983): Penguin Book of Homosexual Verse. Harmondsworth, Allen Lane, Penguin, 112-114 - AELRED OF RIEVAULX (1994): On Spiritual Friendship. Mark F. Williams, trans. Scranton, Pa.: Scranton University Presses. - ROTH, N. (1982): Deal Gently with the young mna: Love of Boys in Medieval Hebrew Poetry of Spain. Speculum 57:1, 20-51. - RUSSELL, P. (2000): 100 Gays. Editorial Juventud - CURTIUS (ed.) (1953): European Literature and the Latin Middle Ages. New York: Pantheon, 114-115 - http://www.fordham.edu/halsall/sbook.html - http://www.catholicdoors.com/menu.htm - http://www.hottopos.com/ - http://www.isladeternura.com/APLAYA/HOMOen HISTORIA/HomoEdadMedia.htm - http://www.ricardocosta.com/ - http://www.cha.org.ar/ - http://www.glbtq.com/subject/literature_a-b.html


Comentarios

Tijera Pulsa este icono si opinas que la información está fuera de lugar, no tiene rigor o es de nulo interés.
Tu único clic no la borarrá, pero contribuirá a que la sabiduría del grupo pueda funcionar correctamente.


    No hay más información.
    ...0

Si te registras como usuario, podrás añadir comentarios a este artículo.

Volver arriba