Autor: zu2wait
jueves, 09 de marzo de 2006
Sección: De los pueblos de Celtiberia
Información publicada por: zu2wait
Mostrado 16.990 veces.


Ir a los comentarios

IRUÑA-VELEIA

El yacimiento de Iruña-Veleia se convierte en el más grande de la protohistoria vasca Las investigaciones confirman esta teoría; las visitas al poblado se reinician a partir de abril

Como, posiblemente, la noticia pase un tanto desapercibida para los que no sea lectores de la prensa vasca, permitidme que, adjunte éste árticulo, aparecido hoy en DEIA. No nos dice mucho, pero puede hacer surgir las intervenciones de druidas que nos den mas datos sobre el tema. Parece que la prensa vasca no especializada en la materia, está, últimamente, especialmente "activa" con ésta clase de noticias (Forua, Oiasso, ahora Iruña-Veleia...) La oscura historia (protohistoria) del Pais Vasco, parece que todavía puede dar muchas sorpresas e ir aclarándose, poco a poco.

El yacimiento de Iruña-Veleia se convierte en el más grande de la protohistoria vasca

Las investigaciones confirman esta teoría; las visitas al poblado se reinician a partir de abril Marta Martín Fdez. Gasteiz Los sondeos realizados en el yacimiento de Iruña-Veleia, en el municipio alavés de Iruña de Oca, han constatado que el poblado prerromano, cuyo origen data en torno al año 800 antes de Cristo, es el más grande de la protohistoria vasca. En Iruña de Oca se encuentra un yacimiento romano que se puede visitar, pero ahora se ha descubierto que antes de los romanos hubo allí un poblado de gran extensión. El poblado prerromano, de unas 50 hectáreas de extensión, es comparable en tamaño a los grandes castros continentales y británicos del final de la Edad del Hierro, según reflejan los primeros datos del nuevo estudio histórico-arqueológico sobre este yacimiento, dados a conocer ayer por sus promotores. En los sondeos llevados a cabo hasta el momento se ha comprobado la gran superficie ocupada por el poblado prerromano, que se mantuvo ocupado hasta el momento de los primeros contactos con el mundo romanizador, y la construcción de una ciudad de parámetros propiamente clásicos ya en el siglo I después de Cristo. Además, los expertos han destacado el buen nivel de conservación de sus restos estructurales y materiales que en algunas zonas llegan a ocupar más de 2,5 metros de profundidad. La ciudad romana altoimperial era muy extensa (ocupaba alrededor de cien hectáreas), y fue la más antigua ciudad de lo que hoy en día es Araba y una de las más notables de Vasconia. Este estudio se está realizando para la redacción del Plan Especial de Protección del conjunto arqueológico, subvencionado por el Departamento vasco de Cultura, la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Iruña de Oca. Nuevos descubrimientos que se podrán disfrutar, como cada año, a partir del mes de abril. Porque, el programa anual de visitas guiadas al conjunto arqueológico monumental de Iruña-Veleia (Trespuentes-Víllodas, Iruña de Oca) comenzará el próximo 1 de abril con el objetivo de dar a conocer este yacimiento, en el que también pueden contemplarse restos de las domus romanas o residencias urbanas de época altoimperial.

Más informacióen en: http://www.http://www.deia.com/es/impresa/2006/03/09/bizkaia/herrialdeak/227072.php


No hay imágenes relacionadas.

Comentarios

Tijera Pulsa este icono si opinas que la información está fuera de lugar, no tiene rigor o es de nulo interés.
Tu único clic no la borarrá, pero contribuirá a que la sabiduría del grupo pueda funcionar correctamente.


  1. #1 Deobrigense 10 de abr. 2006

    Hola Frodo: No sé si esa podría ser una traducción válida, pero se me ocurre que habiendo acabado el lugar convirtiéndose en Iruña, al igual que Iruña/Pamplona e Irún/Oiasso, es decir en "La Ciudad" me parece un poco peculiar que se "eusquerice" (perdón por el palabro) dos veces el lugar: primero como Belea -como tú sugieres- y luego como Iruña. Aunque expertos tiene Celtiberia para oPinar al respecto. Saludos

  2. #2 ainé 11 de abr. 2006

    Sobre IRIA, bonita leyenda (por si os sirve de algo): El romance de Santa Iria es uno de los más conocidos en Portugal, y desde que Almeida Garret recogió por vez primera una versión en Santarém, hacia 1842, otras muchas versiones portuguesas han sido recogidas. El origen del romance se centra en la piadosa leyenda de Santa Iria (Ereia, Erena, Erene, Irene y, por confusión, Elena o Ilena), patrona de Santarém; así pues, debido al tema y al lugar de origen luso, se ha considerado como portugués el origen del romance y así lo afirmó ya Menéndez Pelayo. Esta oPinión sigue siendo unánimemente aceptada, por más que se han encontrado versiones en el mismo centro de Castilla (lo cual en otros temas ha debilitado la teoría de su origen portugués); esta oPinión fue ratificada también por Carolina Michaelis de Vasconcellos . El romance, nos narra una leyenda hagiográfica que nos ha llegado muy simplificada y que, resumida, sería la siguiente: "En un pueblo de Portugal llamado Nabancia (la actual Tomar) vivía un matrimonio con una hija de extremada belleza que tenía por nombre Irene, la cual profesó en un monasterio dedicado a Nuestra Señora cuyo Abad, Selio, era tío materno de la doncella. Allí vivió junto a dos tías suyas, Julia y Casta, y junto al monje Arnulfo, quien le enseñó, por encargo de Selio, las primeras letras. Era tan grande el recogimiento en que vivía la niña que tan sólo dejaba el monasterio una vez al año, en la festividad de San Pedro, para ir a la iglesia cercana al Palacio de Castinaldo, Señor de la Villa de Nabancia; conoció allí a Britaldo, heredero de Castinaldo, quien quedó prendado de la doncella, y de tal suerte que cayendo enfermo del espíritu los médicos nada podían hacer por su cuerpo y comenzó a temerse por su vida. Tuvo entonces Irene revelación de la enfermedad de Britaldo y decidió visitarle y calmar su espíritu con el bálsamo de sus palabras, y así sucedió que quedó tan confortado el joven con las palabras de la niña que sanó conformándose con aquella castidad que ella le proponía. Tan sólo pidió éste como recompensa el juramento de Irene de no amar nunca a otro hombre, so castigo de perder la vida, y con esto volvió ella a su encierro. Pero pasados dos años, el demonio volvió a tentarla en la persona de su maestro, el monje Remigio, quien viéndose desdeñado por la joven, recurrió a hacerle ingerir una pócima que obró en ella el fenómeno de abultar su vientre, de modo que todo el mundo comenzó a murmurar de la castidad de la niña; enterado de ello Britaldo, y creyéndose burlado, ordenó a un soldado diera muerte a la joven, quien así lo hizo al amanecer; cuando la niña, después de maitines, oraba en el campo, el soldado atravesó su garganta con una espada y tras desnudarla, arrojó el cadáver al río Nabón cuya corriente lo arrastró al Nocecaro (hoy Zézere) y por éste al Tajo. Tuvo su tío, el Abad Selio, revelación de lo ocurrido y acompañado de grande y solemne procesión, llegó a un lugar donde, de forma mágica, el Tajo se había retirado de su cauce, dejando en un alveolo el cuerpo de la Santa, que yacía ya en un magnífico sepulcro labrado por mano de ángeles. Intentaron trasladar el cuerpo y al no conseguirlo, comprendieron que el Señor deseaba que reposara la Santa Virgen en tal lugar, y tomando algunos cabellos y pedazos de la camisa de la Santa, abandonaron el lugar viendo maravillados cómo las aguas del Tajo volvían a su cauce". Termina la narración contando cómo la villa de Escalabis, donde debe estar aproximadamente el cuerpo de la Santa, tomó el nombre de Santa Irene, que ha llegado hasta nosotros corrompido en Santarém. Sitúa la narración estos hechos hacia el año 653 de nuestra Era

  3. Hay 2 comentarios.
    1

Si te registras como usuario, podrás añadir comentarios a este artículo.

Volver arriba