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Su fisonomía.

“El hombre permanece en pié, con la boina encasquetada hasta las cejas y con las manos hundidas en los bolsillos de una zamarra de paño muy gastado. Y patea de vez en cuando el suelo del que se desprende una polvareda tímida, como un proyecto de humareda, que deja un olor leve y añejo a paja o a ilusiones quemadas. Aunque las horas no sean excesivamente frías y alguien haya encendido el brasero del sol que asciende y gira redondo con sus brasas cubiertas por una niebla misteriosa, casi disuelta, casi de ceniza procedentes de unos carbones de ciscos casi consumidos”. De Antonio Corral Castañedo.“Los Montes de Torozos” . Image hosting by Photobucket (Aut: Veronica Vaquero) Entre la comarca de Tierra de Campo y las Campiñas del Duero, se extiende un páramo calcáreo, dispuesto como una enorme mesa plana, que separa las cuencas del Sequillo y el Pisuerga. Su límite sur alcanza el río Duero en Tordesillas. En su extremo nororiental alcanzan la capital palentina y en extremo suroccidental la ciudad de Toro. Este páramo presenta una altitud entre 800 y 850 m ; tiene unos 248 km de perímetro; en su mitad sur esta “mesa” ensancha hasta los 35 km por 75 de longitud en todo su eje. La superficie de Torozos se sitúa en torno a los 1.700 kilómetros cuadrados, en los que se encuentran, 44 pueblos, muchos de ellos en trance de desaparición. Por el interior de Torozos, discurren pequeños e intrincados valles formados por una red hidrográfica escasa pero permanente. Los ríos más importantes: Bajoz, Hornija y Molinos discurren de oeste a este para desembocar en el Duero; a éstos les acompañan una red de pequeños arroyos que forman la pequeña red fluvial: Anguijón, Mijares, Marandiel, Rodastillo, Gorgollón, Hontanija, Boada, Reguera, Arroyos de Valdecarros, Madre, del Monte de la Vega, de Riobada, de la Carcaba, que constituyen el desagüe natural del páramo de los Montes Torozos y que son alimentados por multitud de fuentes y manantiales que brotan del acuífero calizo. Respecto a su geomorfología, no estamos hablando de ninguna cordillera ni de ningun monte; en realidad este páramo calcáreo es el fondo de ese supuesto* mar interior situado en la meseta y que fue vaciado al bascular hacia el atlantico. Se distinguen tres unidades típicas de la meseta: llanuras alomadas o «Campiñas» de margas y arcillas grises y blanquecinas, un relieve intermedio de «Cuestas» y planicies elevadas o «Páramos» de calizas con gasterópodos, sobre los cauces se encuentran materiales cuaternarios. .La zona es de clima continental, de inviernos largos y fríos, veranos de noches frescas y precipitaciones de fuerte irregularidad interanual. El régimen de heladas es casi diario de diciembre a febrero quedando como periodo libre de heladas entre junio y septiembre. Las nieblas son frecuentes entre los meses de noviembre y febrero. En cuanto a las precipitaciones son moderadas. La vegetación original del páramo corresponde a Quercus faginea (quejigo) y Quercus ilex rotundifolia (encina). En la actualidad la superficie forestal se ha reducido debido a la roturación por cultivos, manteniéndose bosques importantes en los términos municipales de Valdenebro , Urueña, Torrelobatón, Tordehumos Villabrágima, Peñaflor, Rioseco,San Cebrián de Mazote, Mucientes , Villalba de los Alcores. Castromonte y San Pelayo. Interesante es la cita de Juniperus por parte de los autores clásicos (¿) durante las campañas de conquista romana contra la población indígena vaccea. En la toponimía actual contamos con Valdenebro de los Valles que relaciona la presencia de enebros (juniperus) por estas laderas calizas. El aprovechamiento de monte debió remontarse a los primeros asentamientos humanos, como lo atestigua el yacimiento vacceo (Segunda Edad del Hierro) de Montealegre, donde se ha podido constatar la utilización de madera de quejigo para la construcción de casas (Delibes de Castro, G. Et al., 1995: 245). Pero estas intervenciones no debieron alterar ostensiblemente el carácter forestal de la comarca, algo que cambia con la repoblación de las tierras del Duero iniciada a partir del siglo X. Las roturaciones siguientes al asentamiento de nuevos grupos humanos hacen desaparecer lentamente el monte de los valles y luego del páramo propiamente dicho, siendo patente ya a inicios del XIV la ampliación del espacio cultivado a expensas del monte (Reglero de la Fuente, C. M., 1991: 497). *(Juan Carlos Guerra Velasco) En el libro de la Montería de Alfonso XI (sXIV) se citan estos montes diciendo textualmente: “es bueno de oso et de puerco en verano et en invierno, et en tiempo que hay grana”. Jose María Cuadrado (en su Diccionario Geográfico de 1845-50) , destaca “la densa oscuridad provocada por este arbolado tupido, siendo utilizado por hordas de bandidos y siendo escenario de feroces atentados”. El proceso roturador de estos bosques se debió iniciar en el siglo VI, acentuándose con las repoblaciones del s X. ERn el s XVII, en base a los estudios para el Catastro del Marqués de la Ensenada se cifraron la superficie de bosque en 32,908 Has. Posteriormente la Desamortización de Madoz, liquidó los montes comunales y los de propios culminandose el proceso de roturación. Los bosques de Torozos se reducen a 15.000 Has. Cifra que queda definitivamente reducida a 13.565 en 1985. Image hosting by Photobucket (Bosque mixto de Q.faginea y Q.ilex) Han sido constantes las voces que han clamado en defensa de estos arbolados, pero todo ha sido inútil: el labriego meseteño continúa considerando al árbol enemigo capital y lo extermina donde lo halla. Image hosting by Photobucket Bibliografía (que ire aumentando). Juan C. Guerra Velasco. "El paisaje vegetal de los páramos calcáreos del centro de la cuenca sedimentaria del Duero: los Montes de Torozos", pp. 93-117. CORRAL CASTAÑEDO, Antonio. “Los Montes de Torozos” (aproximaciones a una comarca), Caja España. Valladolid 1999. Becerro de las Behetrías de Castilla. (manuscrito S. XIV). 1ª Edicion. Santander 1866 REPRESA, Amando.Valladolid y sus comarcas. 2ª ed.Ambito Valladolid.1991. "Espacio y poder en la Castilla medieval (los Montes de Torozos, siglos X-XIV). Diputación Provincial de Valladolid, 1.994. 2- "Los señoríos de los Montes de Torozos. De la repoblación al Becerro de las Behetrías,siglos X-XIV". Valladolid, 1.993. *Esperamos la información sobre investigaciones geológicas más recientes que descartan un mar interior y apuntan por un extenso ecosistema lacustre consistente en lagunas de agua dulce.

-El nombre de Torozos

Image hosting by Photobucket Parece ser que las explicaciones sobre este nombre no son muy numerosas. Aparte de diversas explicaciones relacionadas con la ciudad de Toro, o relacionar topónimos moriscos como Taraza o Tarasa, utilizada en algunos documentos del S X., Amando Represa confirma que algunos autores antiguos (?) le dan el nombre de Cauro o Cauriense. A este respecto se lanzó una pregunta en Celtiberia.net en el siguiente enlace http://www.celtiberia.net/verrespuesta.asp?idp=2600&cadena=cauro que reproduzco en parte: Si la forma del topónimo documentada desde época romana es Caurium, con diptongo -au-, resulta más que difícil hacerlo derivar de *cor- y menos aún de *car- "piedra", entre otras cosas, además, porque, como bien decía jugimo, las únicas piedras naturales que se ven por Coria (hablo de la Coria extremeña) son los "chinos del río", los cantos rodados arrastrados por la magnífica corriente del Alagón, uno de los principales afluentes del Tajo. Parece más razonable relacionar este topónimo vettón con una forma céltica (luego latinizada) emparentada con el antiguo irlandés *caur "héroe", "excelso" o con el bretón *cawr "gigante", "elevado", en el sentido que acertadamente apuntaba Usul como "lugar más alto o prominente". Efectivamente lo es, según la explicación de éste, la Coria del Río sevillana y muy en verdad lo es también la Coria extremeña, lugar elevado y fortificado sobre la vega del Alagón desde época anterior a la dominación romana, aunque el recinto murado que se conserva en buena parte actualmente procede, como apuntaba Ricardo, de la época romana, eso sí, con muchas reformas y añadidos posteriores. Coria de Extremadura, la Coria por antonomasia -que me perdonen los sevillanos-, es ciudad antigua en que, aparte del obispado -hoy compartido con Cáceres- y otras lindezas colaterales, se conservan curiosos y ecológicamente discutibles rituales como el denominado "Toro de San Juan". Matizo lo de "ecológicamente discutibles": discutibles por los de fuera, puesto que en Coria nadie los discute, ni siquera los propios colectivos ecologistas caurienses o -como decíamos siempre antes por aquí- corianos. Según lo que hemos expuesto anteriormente acerca de *caur/cawr como "excelso" o "elevado", el monte cauro de los vacceos (Montes de Torozos) podría tener un origen similar al de Coria, dado que se trata de un lugar "prominente" dentro de las llanuras castellanas. Dudo, en cambio, que "Caurel" esté emparentado con ellos, toda vez que la evolución de -au- en la lengua galaico-portuguesa es a -ou- (aurum > ouro). Por cierto, se me olvidaba apuntar que tenemos topónimos similares en Asturias: Corias (con célebre monasterio) en Cangas del Narcea, Corias en Pravia y un Corián en Laviana. Y al norte de Portugal fluye el río Coura (afluente del Miño), nombre que se repite a sus orillas en Paredes de Coura y también en los concelhos de Armamar y Castro Daire (distrito de Viseu); en Portugal tenemos además un Courel (concelho de Barcelos) que por su resultado -ou-, al contrario que "Caurel", bien puede provenir de la misma raíz postulada *caur/cawr. (Aportación del druida Reuveannabaraecus en el citado foro). A continuación, y sin permiso de sus autores Miguel Leandro Marcos Álamo y Julio del Olmo Martin, ya que ( a Julio lo conozco personalmente y gracias a él me muevo motorizado por Mallorca) no he podido localizarle. me he tomado la osadía de insertar información que me parece de interés bastante relevante . Esta información está pública en la red en la dirección: http://www.geocities.com/archeoa/aerea/prehistoria.html Aprovecho para enviarle un saludo y felicitarle por su desinteresada labor en pos de la arqueología. Seguidamente inserto alguna información relacionada con el área correspondiente a este artículo de celtiberia: "En este apartado de contenido muy amplio y encabezamiento no muy exacto, nos referimos a los hallazgos que alcanzan una cronología desde el Neolítico hasta la llegada de los romanos. Por orden cronológico hay que destacar la veintena de grandes anillos circulares situados en zona de vega aluvial, que oscilan en tamaño entre los setenta y los doscientos metros de diámetro. En algunos casos poseen dos y tres anillos concéntricos, con separaciones equidistantes. Y una cronología amplia de la Edad del Cobre, Calcolíticos, Campaniforme, Bronce Final, etc... Actualmente se realiza un amplio estudio de los mismos en colaboración con Germán Delibes y Jorge Santiago. Son importantes estos nuevos descubrimientos, porque suponen las primeras evidencias conocidas, al menos en nuestra región, de estructuración de poblamiento de esos periodos De la "I Edad del Hierro" apuntar los hallazgos de estructuras de defensa sobre pequeños promontorios en zonas llanas y visibles como anillos circulares, con al menos un foso que no parece tener menos de cinco metros de anchura; una puerta, y unos setenta metros de diámetro. En otros lugares sobre cerros testigos o en la horquilla de un río se ha podido detectar una amplia dispersión de pequeños anillos correspondientes a estructuras de habitación" Image hosting by Photobucket Anillos en Villaba de los Alcores Image hosting by Photobucket Amallobriga. Tiedra.Periodo romano Image hosting by Photobucket Amallobriga. Tiedra.Periodo romano


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Comentarios

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  1. #1 Régulo 27 de feb. 2006

    Perfecto, pero sigue sin quedarme claro porqué los riojanos y sorianos si trashumaban, incluso creo que tambien los segovianos y los conquenses. Por otra parte, supongo que gran parte de esa aristocracia terrateniente extremeña estaría bastante emparentada, por no decir que en parte serían de León, que tenía tierras en los dos polos de la cañada. Otra consideración: si los ganados eran los mismos y según la estación variaba la localización, los perros mastines que les acompañaban tb eran los mismos, es decir que aunque los leoneses digáis muy "patrioticamente" que es el mástin leonés, lo cierto es que podríamos llamarle extremeño, Pero si además consideramos que había mastines exactos en Cantabria, Burgos, Soria, Toledo, C. Real, guadalajara, Córdoba, Jaén, etc. pues creo que no es muy ofensivo (conozco cada leonesista que te cagas) llamarle mastin español ¿no?. Ya sé que vas a decirme que Amadeo Alejandre o la gente de Laciana, Villablino, Mansilla o Luna han sido trascendentales. Pero en Madrid estaban Bolaños, Noguera o Sánchez Arjona, y en Andalucía estaba Diaz Navarro, y en Avila Prieto, que han trabajado como el que más por esos magníficos perros. Pero en fin, sin ánimo de polemizar Un saludo.

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