Autor: ventero
martes, 07 de marzo de 2006
Sección: Artículos generales
Información publicada por: ventero


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Tuberías del siglo XVI en el acueducto de San Lázaro (Mérida)

El descubrimiento casual de tuberías aporta nuevos datos sobre el funcionamiento en el pasado del acueducto.

-Diario HOY - Mérida

- El acueducto de San Lázaro, declarado monumento en 1912, desveló el jueves, 9 de febrero de 2006 uno de los secretos que guardaba desde hace más de cuatro siglos: la presencia en su interior de tres tuberías, una de plomo y otras dos de cerámica. El descubrimiento, casual, se produjo durante la difícil operación de apertura de una puerta peatonal en uno de los tramos del Acueducto para facilitar la comunicación entre las barriadas de Santa Catalina y San Lázaro. El Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida estaba muy pendiente de estos trabajos, ya que era la primera vez que se utilizaban medios técnicos tan avanzados en un monumento extremeño, similar a los aplicados en el Acueducto de Segovia y en la Catedral Vieja de Vitoria. De hecho, antes incluso de sospechar la sorpresa que se iban a encontrar durante los trabajos, el Consorcio ya planeaba publicar el desarrollo de estos trabajos, realizados con la más alta tecnología al servicio de la arqueología, en la revista especializada 'Ciudad y Patrimonio'. Dado que la apertura de un agujero podía poner en peligro la estabilidad del Acueducto, los técnicos trataron de garantizar durante todo el proceso que no se moviera ni una piedra. Se colocaron siete sensómetros en los arcos del monumento para detectar cualquier movimiento en los sillares. Sólo registraron un movimiento de un milímetro en los sillares. La nueva puerta peatonal, cuya construcción durará unos 20 días. sustituirá a la escalera que ha servido durante mucho tiempo como único nexo de comunicación para peatones entre Santa Catalina y San Lázaro. El arco que se utiliza en la actualidad para el paso de los vehículos rodados fue abierto en 1838, según consta en un epígrafe en el mortero de cal. ¿Qué hacían tres tuberías en el interior del acueducto? Hay que remontarse a principios del siglo XVI, cuando comenzó su reconstrucción sobre los cimientos de la conducción romana, de la que sólo se conServan en la actualidad tres arcos al lado del Circo y otros restos en la Casa del Anfiteatro. Durante esa reconstrucción se instalaron las tuberías, de 45, 140 y 90 milímetros respectivamente. Los constructores garantizaban así que el suministro de agua llegara a la ciudad lo antes posible mientras continuaban los trabajos de construcción. Este dato pone de manifiesto que el acueducto de San Lázaro funcionaba originalmente como un sifón y no transportaba el agua en láminas por el canal superior, a la manera de las conducciones romanas. El acueducto se fue reconstruyendo en diferentes fases, pero garantizando desde el principio el servicio de abastecimiento de agua. Por tanto, las tuberías ahora descubiertas fueron instaladas en el siglo XVI y se pusieron en número de tres para garantizar una mayor presión del agua. Siglos después, quedaron inutilizadas al bloquearse con sarro y la ciudad tuvo que elevar el acueducto y construir nuevos arcos habilitando un canal superior para llevar el agua. Estas nuevas obras conformaron la fisonomía actual de San Lázaro.

-Mérida, 7 de marzo de 2006. LA NUEVA PUERTA PEATONAL DE SAN LÁZARO FACILITA LA VIDA A LOS VECINOS

-Cientos de vecinos de San Luis, La Antigua y Santa Catalina estrenaron ayer con satisfacción el nuevo paso peatonal que la Confederación Hidrográfica del Guadiana ha realizado en el Acueducto de San Lázaro. La mayoría de los comentarios eran de satisfacción porque la nueva puerta les va a facilitar la vida a partir de ahora, dado que ya no tendrán que utilizar las incómodas escaleras que conectaban hasta ayer las barriadas, o dar la vuelta entera al Acueducto atravesando un olivar privado. Eso sí, no todos los viandantes se mostraban de acuerdo respecto a las características estéticas de la puerta, realizada con un marco rectangular y con un acero especial para sostener la estructura del Acueducto. Algunos comentaban que la podían haber hecho en forma de arco, para que no desentonara con el aspecto del Acueducto, o que se podía haber disimulado el refuerzo de acero, ya que la estructura metálica no quedaba muy bien en el muro de piedra. Fernando Aranda, responsable técnico de la Confederación, explica que el acero utilizado en esta obra es de un tipo especial, autoxidable y que crea una pátina de color rojizo en el exterior que protege su interior del proceso de oxidación, por lo que es muy apreciado en los proyectos de restauración. La entidad hidrográfica tiene proyectado acelerar el proceso de coloración rociando la estructura metálica con agua y jabón, para así favorecer que vaya adquiriendo cuanto antes el tono rojizo que contribuirá a su mejor integración en la estructura del Acueducto. Fernando Aranda comentó que la realización de la puerta había resultado muy complicado, ya que la apertura del agujero podía poner en peligro el equilibrio del monumento. Por ello, hubo que diseñar primero un modelo tensional del Acueducto y controlar mediante sensores cualquier movimiento que se produjera en los pilares durante la obra. El proyecto ha contado con el asesoramiento de empresas especializadas en intervenciones en monumentos históricos, como la consolidación del Acueducto de Segovia. La Confederación del Guadiana tiene previsto desarrollar este año otro proyecto en el Acueducto de San Lázaro. Este segundo proyecto consiste en la mejora del entorno del monumento en su tramo «más romano», desde el cruce de la N-630 hacia aguas abajo. El arqueólogo Félix Palma, redactor del proyecto, comentó que el entorno del Acueducto se encuentra muy degradado, por lo que la actuación prevé la limpieza y restauración de las zonas aledañas, así como una pequeña consolidación de las estructuras que puedan sufrir algún peligro de derrumbe. Mientras, el Consorcio tiene previsto realizar en marzo una ruta senderista por el Acueducto de San Lázaro hasta Casa Herrera, una basílica visigoda situada a cinco kilómetros de Mérida que se excavó en los años 70.


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