Autor: Gran Enciclopedia Aragonesa
sábado, 11 de febrero de 2006
Sección: Lenguas
Información publicada por: Cierzo
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Celtismo, gasconismos y occitanismos en el lexico del aragonés

Me ha parecido bueno resaltar estos ismos en el léxico del aragonés. Estoy elaborando un artículo sobre la influencia del euskera pero he encontrado más información por lo que creo que será un tema que trataré aparte y no será solo copiar y pegar. Bueno aquí os lo dejo a los expertos para que podamos hacer la correspondiente crítica. Celtismos Se ha dicho que Aragón es, entre las regiones españolas, la que más reacia se mantuvo al influjo de los celtas. Quizá es la única que no tiene ningún apelativo céltico que le sea peculiar. Sin embargo sabemos que algunas oleadas atravesaron su parte baja y cruzaron los Pirineos por los puertos centrales. A pesar de esto, los celtismos son, numéricamente, poco importantes, y parece que se generalizaron a través del latín. Los más importantes en aragonés son: arañón (endrino), artica (roza), borda (cuadra o cabaña aislada en el monte), cleta (cancilla), garmo (lugar inaccesible en un pico), garra (pierna), landa (en toponimia, lana o laña), roscadero (cuévano), bodollo (podón), broxa o bruxa (bruja), bruco (brezo), caxico (roble), agua chebre (agua de lluvia muy fría), mielca (amelga), mosta (almorzada, puñado), tollo (charco), tozal (montículo). También tenemos algunos ejemplos en la toponimia. Efectivamente, conocemos casos claros como Berdún, Navardún y todo un grupo de antiguos nombres celtas en el valle del Jalón: Arcobriga, Mundobriga, Nertobriga, Voberca, Contrebia. Incluso hay razones para sospechar que sean célticos los nombres de Veruela, Vera de Moncayo, Aranda de Moncayo y Arándiga. Asimismo en el Alto Aragón encontramos una serie de nombres que nos indican este origen: Bergua, Bergosa, Bielsa, Blecua, Broto y Selgua. Gasconismos Nombre que reciben los elementos lingüísticos que, procedentes de la Gascuña francesa, han pasado a formar parte de otras lenguas, entre ellas el . En épocas pasadas las dos vertientes pirenaicas estaban estrechamente relacionadas, tanto en el aspecto cultural como en el económico. Tampoco podemos olvidar que numerosos caballeros del sur de Francia ayudaron a los aragoneses en la reconquista de su territorio durante la Edad Media. Hay documentos (Establimentz) que nos han conservado los nombres de dichos caballeros, e incluso algunas líneas en las que se expresan en su lengua originaria. Pero su influencia en la lengua no fue tanta como se ha venido considerando hasta la fecha, ya que los gascones fueron perdiendo paulatinamente su lengua para utilizar la de los aragoneses. En cuanto a los préstamos, podemos considerar dos grupos. Por un lado, los usados en la totalidad del Alto Aragón y en parte de la región: cuairón (madera cuadrada de puertas y ventanas), minchar (comer), pairón, peirón (humilladero), galocha (calzado con suela de madera o goma), may (madre), pay (padre), arengue, arenque (arenque, sardina), baile (juez), peneque (borracho), bruno (cebolla), pocha (bolsillo). También podemos añadir las palabras compuestas por los sufijos -ache -aire: orache (ambiente, viento fresco), mesache (muchacho), pelaire (cardador, hombre pobre), charraire (hablador), quinquilaire (marchante, traficante), etc. Por otro lado, los característicos de un valle o de una comarca determinada; así en el valle de Tena se emplean: biera (cerveza), estreta (susto, sobresalto), jeus (helecho), napech (acónito), rebellá-se (despertarse), tatón (hombre o animal muy lento), tuta (lugar fresco y sombreado bajo un matorral, apropiado para esconderse). En el valle de Bielsa: maye (abuela), paye (abuelo), limonda (cómoda), demoret (devanadera), etc. Mucho se ha discutido sobre si el artículo ro, ra, ros, ras (gramática) es debido a gasconismo. En vista de los últimos datos hemos de desechar esta suposición y pensar que es aragonés. Lo mismo ocurre con la evolución de -ll->ch; hoy es difícil de sostener que sea un préstamo, ya que en el Somontano de Barbastro, en el Bajo Sobrarbe y en La Fueva se presenta en masa en la toponimia. Occitanismos Reciben este nombre los elementos lingüísticos de la Francia meridional (lengua de oc) que han pasado a formar parte de otras lenguas. También pueden designarse con el nombre de provenzalismos. La influencia del occitano en Aragón se dejó sentir tempranamente en la lengua escrita, debido a los numerosos «» que ayudaron a los reyes aragoneses en la reconquista, fijando después su residencia en Aragón. Existen documentos del siglo XII que narran conversaciones de estos ultrapirenaicos en su lengua nativa. Otro factor decisivo fueron las peregrinaciones, que, a partir del siglo XI, atrajeron no sólo a un gran número de peregrinos, sino también a un ejército de mercaderes, artesanos, posaderos, etc. Gracias a esta inmigración, la ciudad de Jaca cobró gran impulso político, social y económico, llegándose, incluso, a redactar alguna versión de sus Fueros (Fuero de Jaca ) y de las ordenanzas municipales del siglo XIII (Establimentz) en una especie de koiné que mezclaba términos aragoneses y occitanos, y que tuvo su máximo esplendor en el siglo XIII. Algunos occitanismos empleados en el aragonés medieval son: baile (juez), brun (moreno, y de ahí pasó a denominar la cebolla), canonje (canónigo), faxistol (atril grande); trobar (encontrar), etc. En cuanto a la lengua hablada, la mayor parte de los occitanismos incorporados al aragonés, lo han sido a través del gascón (gasconismos ). La mayor cantidad de occitanismos actualmente utilizados penetró en el aragonés durante la Edad Media y entre ellos se encuentran los más extendidos y mejor adaptados: mesache, orache, monche, flaire, pelaire, chaminera, pocha... Algunos quizá no tan antiguos también son de uso popular en áreas bastante extensas, pero en general reducidas a los valles altos: mai, pai, briquet, demoret,... Los más modernos suelen estar restringidos a un valle o una comarca, por lo que pueden considerarse usos locales: quilla ‘bolo’ (Benasque), jéus ‘helecho’ (Tena), cauquerré ‘dinero’ (Ansó), broya ‘gachas’ (Echo), rebel ‘despertador’ (Chistau), limanda ‘cómoda, alacena, especie de armario’ (Bielsa). (V Literatura medieval en occitano .) • Bibliog.: Pottier, Bernard: «Les élements gascons et languedociens dans l’aragonais médieval»; en VII Congreso Internacional de Lingüística Románica, Barcelona, 1955. Alvar, Manuel: «Colonización franca en Aragón»; en Estudios sobre el dialecto aragonés, I, Zaragoza, 1973, pp. 165-193.

Más informacióen en: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=7942


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Comentarios

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  1. #1 Gastiz 01 de mar. 2006

    Una anotación, el topónimo Navardún es posible que tenga origen céltico, aunque parece que el primer elemento podría analizarse como *nabar-, que recuerda el de cierta provincia vecina a Aragón. Los brigas que se mencionar, son celtas o podrían ser de fecha posterior, por ejemplo Flaviobriga, que parece nombre de inspiración romana, a pesar del ‘briga’. Es una pena que el artículo no dé las etim. correspondientes a los nombres mencionados, que seguramente serían de interés.

  2. Hay 1 comentarios.
    1

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