Autor: ventero
sábado, 04 de febrero de 2006
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
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Miliario romano vuelve a Salamanca

Se devolverá a Salamanca un mojón romano de la Ruta de la Plata que está en Madrid

sacado de Libertaddigital.com

Sábado 4 de Febrero de 2006 MILIARIO ROMANO VUELVE A SALAMANCA Se devolverá a Salamanca un mojón romano de la Ruta de la Plata que está en Madrid El ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales restituirá a su lugar de origen en la provincia de Salamanca el miliario (columna o piedra que indicaba la distancia de 1000 pasos, conocido como mojón) romano de la Ruta de la Plata que se encontraba en el patio exterior de Nuevos Ministerios, en Madrid, según informó este miércoles la Subdelegación del Gobierno salmantina. L D (EFE) El acto de restitución, que se desarrollará el próximo sábado, consistirá en la reposición de la pieza en su lugar de origen, el cruce de la calzada romana con el río Sangusín, en el límite de los términos municipales de Valdefuentes de Sangusín y Peromingo, en la provincia de Salamanca. La columna, que marca la milla 142 de la calzada de la Vía de la Plata a su paso por la provincia de Salamanca, fue trasladada a Madrid en 1962 con motivo de la Exposición Histórico-Cultural de la Carretera. Una vez concluida dicha muestra, la pieza no fue devuelta a su lugar de origen sino que se instaló en el Patio de Operaciones del complejo de Nuevos Ministerios, aunque no se adscribió a ninguno de los departamentos que ocupan el recinto. Este miliario, según recoge la nota de la Subdelegación, es una de las piezas más valiosas conservadas de la calzada romana original, ya que cuenta con una abundante epigrafía grabada en la piedra original. La Ruta de la Plata, que tiene la consideración de Bien de Interés Cultural y concretamente el tramo salmantino es desde 1931 Monumento Nacional, fue en sus inicios la gran calzada romana que unía las poblaciones de Emerita Augusta (Mérida) y Asturica (Astorga), conocida como la Iter ab Emérita Asturicam, que constituyó la auténtica columna vertebral del oeste español hace dos milenios y que tenía sus prolongaciones naturales a las ciudades de Gijón, por el norte y Sevilla, por el sur. Cada milla de esta vía romana era señalizada por unos mojones cilíndricos, los miliarios, que además de informar sobre el emperador que había realizado la obra, indicaban la distancia en millas romanas a la ciudad de origen de la ruta.

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Comentarios

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  1. #1 jeromor 04 de feb. 2006

    En cuanto a la falsedad del nombre Vía de la Plata, aparte de que en España hay, que yo conozca media docena de vías o calzadas de la Plata (ver http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=877) y que el origen de la expresión es muy posible que esté en el latín via delapidata ‘vía empedrada’, el nombre para la calzada de Mérida a Salamanca es muy antiguo. Aparece citado con ese nombre en una carta de Cristóbal Colón a su hijo en 1502 y en 1510 Elio Antonio de Nebrija, en su Repetición sexta sobre las medidas, dice lo siguiente: “Est praeterea eiusdem Lusitanie uia nobilissima: argentea uulgo dicitur: quod Licinius pontifex primum strauit: de inde Traianus caesar refecit. et deinceps Aelius Pertinax aliiqui imperatores restituerunt: id quod ex lapidibus intelligitur: quibus millia passum distinguuntur. Ea per ducta est ab emerita augusta per castra caecilia salmanticam usquem: ubi primum in extima pontis parte incipit euanescere: neque ulterius ullum uiae illius uestigium cernit.” Es decir, según la traducción de Jenaro Costas Rodríguez, en la ed. facsímil de la Univ. de Salamanca, 1981: “También pertenece a la misma Lusitania una vía famosísima, llamada vulgarmente ‘de la plata’. El pontífice Licinio fue el primero que la construyó, después la rehizo César Trajano y a continuación la restauraron Elio Pertinax y otros emperadores, como se deduce por los mojones, a los que separan mil pasos. Fue trazada desde Mérida, pasando por Cáceres, hasta Salamanca, donde comienza a desaparecer en la parte externa del puente y ya no se ve rastro alguno de aquella vía.”

  2. #2 Brandan 05 de feb. 2006

    Disculpa Jugimo, no sugería como lugar ideal el Paseo de La Castellana; el Museo Arqueológico, ya que estaba en Madrid, serviría. Én mi opinión, si cunde el ejemplo, y por intereses políticos cada gobierno de turno se empeñe en devolver las piezas de los museos a sus lugares de origen, vamos a provocar un caos considerable. Dicho sea todo esto sin ánimo de molestar, claro. Un saludo.

  3. #3 ventero 05 de feb. 2006

    Si he colgado la noticia en Celtiberia.net es porque apruebo y me alegra el hecho noticiado y quiero compartir la alegría con los celtíberos. La noticia puede ser presentada con cierto tufillo político o con el contrario; yo he intentado quitárselo. Debería lucharse por que de la contaminación de la política (que es cosa del día) quede libre el conocimiento de la Historia y la defensa del patrimonio histórico (que es cosa de siempre). Creo que el Museo Arqueológico Nacional no está para guardar un miliario romano que no deja de ser como tantos otros, porque ¿qué hacemos con los demás? No podemos llenar el MAN con todos los miliarios que tengamos vivos y que hubieran pertenecido a la Vía de la Plata o a otras vías. El verdadero sitio de un miliario es su punto de alineación con los otros miliarios hermanos y con los que en conjunto forma una unidad patrimonial viva (y que debemos intentar que siga viviendo). Que nadie piense que estoy propugnando la devolución de todas la piezas de los museos a sus lugares de origen. Para empezar, este miliario no estaba en un museo sino en el patio de un ministerio; a fecha de hoy, un ministro cualquiera no tiene más derecho que un cualquier caminante que desee transitar por la Vía de la Plata para contemplar un miliario, y aun dejarse guiar por él. Un miliario no es pieza fácilmente destruible ni su material es deleznable; así, no necesita mayor protección que el respeto de una ciudadanía consciente. Si otras piezas necesitan museo será, entre otras cosas, porque no tienen ese material resistente, porque son escasas (lo que no le ocurre al miliario), porque pueden ser, debido a mil razones, fácilmente sustraíbles, y sobre todo porque ha desaparecido el entorno inmediato, caso de una pieza de un edificio cuando ese edificio ya no existe. Miren, dos de las alegrías que a mí me dan los romanos las siento cuando atravieso el río Tajo por el puente que ellos construyeron (porque sigue sirviendo a sus años ¡y cómo!) y cuando veo el miliario que está junto a la Dehesa de Santiago de Bencáliz (porque sigue inalterado en su sitio, indicándonos a todos que por allí pasa la vía que han recorrido los hombres desde...la prehistoria); en esto consiste la Historia Viva. ¿Qué se corre el riesgo de vandalismo y destrucción?; es cierto, pero una ciudadanía para ser consciente necesita tener delante el objeto del que tomar consciencia (pues ojos que no ven, corazón que no siente). Todos, empezando por la Administración, debemos esforzarnos en que esa conciencia exista, en que no surjan en algún desalmado deseos de destruir el patrimonio común; pero si se produjera el ataque deberíamos pedir que cayera el mayor reproche social y la sanción adecuada y ejemplar. Ahí tienen el miliario que he citado: nadie lo ha atacado en siglos, salvo para adecuarlo a los tiempos con un hueco que sirviera de hornacina para una imagen y para buzón del correo (¿no es enternecedor?). Si deseo que cunda el ejemplo no quiero decir que pido la devolución de todas las piezas de los museos a sus lugares de origen, ni aun temporalmente como el caso actual de la delicada Dama de Elche (que ahí sí que el tufillo político es inocultable). Quiero decir que la Administración puede continuar con esa labor de reintegración de conjuntos patrimoniales que no necesitan mayor esfuerzo. Por ejemplo puede iniciarse la recuperación de otros miliarios que andan por todos sitios, desubicados, sin sentido, desconocidos. Y ni siquiera es preciso que se empiece por exigir a particulares la devolución de los miliarios de que se han apropiado (lo cual podría llegar en su día). Me refiero a que la propia Administración puede dedicarse a recuperar miliarios que están abandonados de todos (tirados, partidos o semienterrados), incluso en terrenos públicos, y recolocarlos en sus sitios exactos, en la Vía de la Plata y en otras. saludo ventero

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