Autor: jeromor
martes, 17 de enero de 2006
Sección: Etnografía
Información publicada por: jeromor


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Etimología de Laminium

Etimología de Laminium (fragmento del artículo “Laminium y la vía 29 del Itinerario de Antonino: Per Lusitania ab Emerita Caesaraugusta”, publicado en El Miliario Extravagante, 73, Junio del 2000, pp. 16- 23.)

Etimología de Laminium (fragmento del artículo “Laminium y la vía 29 del Itinerario de Antonino: Per Lusitania ab Emerita Caesaraugusta”, publicado en El Miliario Extravagante, 73, Junio del 2000, pp. 16- 23.) Abajo tenéis el enlace para leer entero el artículo, por cortesía del druida Coleo. “Curiosamente la etimología de la propia palabra prerromana, celtibera, Laminium, que está por aclarar, nos puede dar pistas sobre la situación de la ciudad. Una posibilidad muy atractiva es la siguiente: Lama es un étimo que, con el significado de prado húmedo o tierra fangosa o encharcada, es un componente relativamente corriente en la formación de topónimos españoles. Las hipótesis sobre su procedencia son variadas. Coromines le atribuye origen latino, Menéndez Pidal ambroilirio, y Hubschmidt celta. A favor de esta última hipótesis está la inscripción de Lamas de Moledo, escrita en lengua céltica, que contiene el genitivo Lamaticum, aunque esto tampoco es concluyente. El topónimo está, según Pérez Vilatela "bien extendido por la antigua Híspanla y ya bien atestiguado en el dialecto lusitano del Norte del Tajo en escritura latina." En español ha dejado descendientes sobre todo en e! cuadrante NW de la península, pero en el siglo XVI lo utilizaban gente de Soria, Sevilla, Granada, etc. Existe una forma llama, asturiana, con palatalización de la L inicial, que significa "terreno pantanoso en que se detiene el agua manantial que brota en él". Por otro lado el radica! indoeuropeo *mei "viajar, errar", está bien documentado como étimo de hidrónimos que, con el sufijo *no-, *na, sería el origen de ríos europeos como el "Moenus, actual Main, el polaco Minia de *mein-, y con el grado cero *min- el lituano Minija, en Hispania Minius > Miño, Minio en Etruria." En el N de España se han documentado decenas de topónimos relacionados con este étimo aplicados a cursos de agua. Entonces de *lama-minius "río de los herbazales, del pantano o del cieno", denominación que se ajustaría perfectamente al Guadiana de las Tablas de Daimiel, vendría el nombre Laminius, que estamos estudiando, que del río habría pasado a la ciudad cercana. Como afirma G. Rohlfs, " "los hidrónimos son en general muy viejos y a menudo más antiguos que los topónimos." En muchos casos el curso de agua da nombre a la ciudad que está a sus orillas. Luciano Pérez Vilatela apunta que un caso similar tendríamos en el caso del río Áeminius: "A Durio Lusitania incipit. Turduli veteres, Paesuri, flumen Vagia, oppidum Talabrica, oppidum et flumen Aeminium, oppida Conimbriga..." , "La Lusitania comienza a partir del Duero; contiene los turduli veteres, los paesuri, el rio Vagia, el 'oppidum' Talabriga, el río y el 'oppidum' Aeminium, !os 'oppida' de Conimbriga,..." En un párrafo siguiente del texto de Plinio (N.H., 4, 115) éste, guiado por otras fuentes, llama al río situado entre Duero y Tajo, Munda. Puesto que Munda-Mundaecus, debe de ser el étimo de donde viene el nombre actual Mondego, el potamónimo Aeminius, para el que Plinio menciona explícitamente como fuente a M. Terencio Varrón, que conoció directamente la zona durante su estancia en la Península, debe de ser entonces el nombre más antiguo del río, homónimo del de la ciudad de Aeminium (Coimbra), por la que pasa, y también el de su lugar de nacimiento, que Antonio García Bellido apunta que no sería el Mons Herminium sino e! Mons Aeminium. Es decir que, si el Guadiana era el Laminium en época prerromana, antes de ser el Ana, la ciudad de Laminium debía de estar orillas del "río del pantano" y hemos de buscar Laminium hacia Daimiel, y en la zona de las Tablas de Daimíel, no en las Lagunas de Ruidera. En las cercanías de Daimiel hay varias motillas de época prerromana, pero en la misma Daimiel no se ha hecho, que yo sepa, ningún descubrimiento arqueológico.” Después de escrito el artículo recibí la noticia de que, en los mismos Ojos del Guadiana se estaba excavando una enorme ciudad prerromana y romana, con materiales de primera calidad, de la que Dionisio Urbina y Catalina Urquijo han dado noticia en el IV Congreso de Arqueología Peninsular, en Septiembre pasado. Copyright: Jesús Rodríguez Morales, 2006

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Más informacióen en: http://www.geocities.com/la30deantonino/daimiel_laminitano.pdf


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  1. #1 A.M.Canto 16 de ene. 2006

    Jeromor, creáme que sin acritud: Pasa Ud. de decir que "lama en latín es una palabra muy rara, sólo utilizada por Ennio y Horacio, que eran oriundos de tierras ilíricas" y que "tiene que ser hispano-celta" a, cuando le aporto a Festo, ¡un gramático romano!, al que Corominas y Ud. no tuvieron en cuenta, y le cito su nula mención de un origen celta para "lama", y cómo "otros" la utilizaban, me lo desautoriza porque "Festo lo que hizo es un diccionario, y en los diccionarios vienen palabras", para, a continuación, decirme que "para ver si su uso era o no corriente en latín a dónde hay que ir es al Oxford Latin Dictionary", que en definitiva es otro “diccionario donde vienen palabras”. De donde supongo que podré deducir que el que no ha mirado el OLD es Ud., porque yo lo tengo en casa y se da la circunstancia de que sí cita a Festo. Me dice luego que no le gusta Plinio porque "dice que el Guadiana nace en el ager Laminitanus", y que "el fetén" es el Itinerario de Antonino. Cuando a fin de cuentas dicen lo mismo, sólo que Plinio sin dar las millas. Y uno se pregunta: Bueno, y si le da validez al Itinerario, que dice que Laminium está a 6 millas de las fuentes del Guadiana ¿cómo quiere llevarse Laminium a Daimiel, que está 40 millas más lejos, a 46? Entonces viene la explicación más difícil: "Porque los romanos no sabían dónde nacía realmente el Guadiana". Eso es montar una suposición sobre otra. Al contrario: Lo que sabemos es que fue Plinio precisamente el que corrigió el error de los griegos al creer que el guadalquivir nacía donde el guadalimar (NH III, 1, 9: Baetis, in Tarraconensis provinciae non, ut aliqui dixere, Mentesa oppido, sed Tugiensi exoriens saltu — iuxta quem Tader fluvius, qui Carthaginiensem agrum rigat —...). Eso demuestra su precisión habitual. Entonces, ¿qué base hay para dar por sentado que ignoraba el verdadero origen del Guadiana? Acto seguido, para apoyar esto último me cita Ud. a al-Idrisí. Igual puede, pero más que yo nadie va a valorar como se merece a un autor árabe y de esta categoría porque, como no sé si sabe, los estoy recopilando desde hace casi 20 años. Y con razón lo valoro: Porque “mi” Idrisi (ed. Dozy-Goeje, 4º clima, 186) no dice lo mismo que el suyo, sino esto: “Ce dernier fleuve (Iâna) prend sa source dans des prairies situées au-dessus de Calatrava, passe auprès du village de Iâna, puis auprès de Calatrava..., esto es, lo que dice es que el río nace “más arriba” (lo que, en un río, significa “aguas arriba”, y en este caso “más al E.”) de Calatrava, y sólo “luego” pasa por el pueblo de Iana, y sólo "luego" por cerca de Calatrava”. Y eso no se corresponde con Calatrava, lo siento, sino con la zona de Ruidera, descontando que los "pasadas" del río que hace al-Idrisí son a grandes distancias (luego sigue "puis à la forteresse d'Aranda, puis à Mérida, puis à Badajoz, puis auprès de Cherîcha (Xeres los Caballeros), puis à Mertola, puis se jette dans l'Océan"). Además de que le puedo decir unos cuantos autores árabes más que ubican correctamente el nacimiento del Guadiana. Pero creo que no hará falta, si el que Ud. cita como mal ya lo trae bien. Y, por cierto, me deja sin contestar algo fundamental: si la inscripción que traen en Fuenllana las “Relaciones de Felipe II”, como procedente de Vallehermoso, traía el texto de Livius Lupus o no copiado; como sabe, si no lo identifican así podría ser un epígrafe cualquiera, y no se podría asegurar, como Ud. lo hizo, que CIL II 3228 no era de allí.

  2. #2 Brandan 18 de ene. 2006

    Lamini Constituía un punto de intersección de trazados, del cual partían dos vías, una de ellas a Toletum (It. Ant., 446, 4-7), y otra a Caesaraugusta (It. Ant., 446, 8-448, 1). Es mencionada por distintas fuentes antiguas, como Ptolomeo (II, 6, 56) Ëáìéíßïí 56, y Plinio (III, 6) que pone el origen del río Anas precisamente en el ager Laminitanus (ortus hoc in Laminitano agro Citerioris Hispaniae...), afirmando además (XXXVI, 165) que las mejores piedras de afilar instrumentos de hierro se encontraban en Laminium 57. También Plinio (III, 25) cataloga a sus pobladores como estipendiarios del conventus Cartaginiensis; además es citada por el Anónimo de Rávena (313, 17: Lamini), estando asimismo atestiguada epigráficamente (CIL, II, 3228, 3251 y 3252), con la categoría de municipium 58 alcanzada en época Flavia. Es ubicada por E. Florez 59, E. Hübner 60 y A. Schulten 61 junto a Fuenllana 62. Por su parte M. Cortés y López 63 la llegaría a identificar con Daimiel, mientras que A. Fernández-Guerra 64 y E. Saavedra 65 la colocan en el Cerro de la Mesa junto a la laguna Colgada, de las de Ruidera, donde hay las ruinas llamadas de la Ciudad de Lagos. Sin embargo F. Fita 66, I. Hervás y Buendía 67 y A. Blázquez 68 la sitúan en la localidad de Alhambra, de donde proceden, por otra parte, diversos restos arqueológicos 69; esta última identificación es igualmente mantenida por A. García Bellido 70, G. Alföldy 71 y otros 72. ¿Es este realmente el estado de la cuestión en relación con la situación de la ciudad? Otrra cosa: Lamia, la glotona, la que se lo traga todo. No puedo dejar de pensar en lo sugerente que resulta la posible procedencia en este caso de Lamia. Ya apunté que Lamia, madre de la Sibila Líbica, dió lugar en la tradición a las lamias, que eran o son seres que, por su relación con Poseidón, tenían a su cargo (mejor decir como coto de caza de varones confíados y desobedientes de sus madres) fuentes, manantiales, ríos y terrenos pantanosos. Recuerdo la existencia como topónimo en Grecia, una ciudad cerca de las Termópilas, y posteriormente como antropónimo en el mundo Romano. Una leyenda, procedente de Libia, contaba que Zeus se enamoró de Lamia, una hermosa doncella, hija de Belo y Libia y que con ella se unió carnalmente. Enterada Hera de estas relaciones se dedicó a malograr a cuantos hijos iba teniendo su rival. Fue entonces cuando, presa del dolor, se convirtió en un horrible y maloliente monstruo que robaba y mataba a los hijos de cuantas mujeres veía dar a luz con felicidad. Hay quien sostiene que Lamia podría ser el nombre libio de Lillith. Según otra versión, Hera había determinado que la desdichada amante de su marido pasara el resto de su vida sin poder dormir. Ante tan cruel castigo, Zeus la concedió la gracia de que pudiera ponerse y quitarse los ojos a su antojo. ¿Los ojos del Guadiana? A ver si los romanos no eran tan tontos como algunos creíamos y sabían ya lo de los ojos. Es broma. Aunque otros, con menos, se han montado varias películas. El nombre genérico de lamia aparece en un testimonio de Flavio Filóstrato en el que nos cuenta que un joven llamado Menipo se había enamorado de una joven muy bella sin saber que era una lamia, lo que no descubrió hasta después de haberse convertido en su marido. Este tema es el que, andando el tiempo, inspiraría al poeta inglés Juan Keats (1796-1821), cultivador del poema griego-romántico, para escribir su poema Lamia. En la Península se recoge la tradición en Euskadi, Aragón y Cataluña. "Muestra de su longeva y difundida presencia en el conjunto de las tradiciones populares, es su aparición en el folklore del País Vasco, donde se las tiene por unos seres femeninos, ligados a la naturaleza y que, a veces, se asocian o confunden con la diosa Mari, una divinidad muy significativa en la mitología de la región. En las tradiciones vascas las lamias o lamiñak se nos presentan bajo en aspecto de bellas jóvenes, habitantes de bosques, cuevas, orillas de lagos, ríos y fuentes, y que se dejan ver, en ocasiones, cuando se peinan sus largos cabellos con peines de oro, o cuando entonan bellas canciones con una voz suave y melodiosa. A veces se dedican a hilar o cocer pan e, incluso, hacen regalos a los mortales ofreciéndoles objetos, de apariencia vulgar que, en un momento dado, pueden convertirse en oro. Muchos son los cuentos y leyendas protagonizados por las lamias vascas, y en todos ellos se percibe el hecho de que su ferocidad puede ser tremenda cuando se sienten engañadas" CARO BAROJA, J., (1985), Las lamias vascas y otros mitos, San Sebastián. Otra referencia: "BARANDIARAN y TELESFORO DE ARANZADI recopilan una serie de cuentos, leyendas y mitos que han reconstruido el panteón vasco. Más, Mari, como se ha indicado, es ambivalente, buena y mala, lo que se ha reflejado en otros genios de menor valía. En primer lugar hallamos a sus hijos, Atarrabi y Mikelats, el benefactor y el perverso, el que el cristianismo a elevado a los altares identificándolo con Axular, el cura de Sara, y el que ha demonizado como representante de Satán, rey de las tormentas, de la magia negra, de las enfermedades y las plagas. Nueva epifanía de la Diosa bivalente la encontramos en unos seres liminares, las Lamiak, lamiñak, amilamia o elilamia, todas ellas derivadas de Lamia, ser terrorífico y reina de Libia que, según la leyenda se comía a sus propios hijos, si bien otras versiones mencionadas por D. JULIO CARO BAROJA" la presentan como invidente o ciega a los despilfarros ocasionados bajo su dominio, lo que llevaba a la muerte por inanición de sus súbditos. El caso es que, por si, Lamia, término muy popular en Euskal Herria no es propiamente vasco, sino importado por los invasores romanos o culturas posteriores. Nuevamente, el genio liminar, aquél que se aparecía al amanecer o al anochecer, quien ayudaba a los viajeros o los extraviaba, pasa a ser con el cristianismo un ser aborrecible, insaciable bebedora de sangre, causante de enfermedades y aliada de las fuerzas del mal, de los seres nocturnos asumidos como pérfidos. La Lamia, asociada a las Ninfas y Nereidas greco-romanas, a las habitantes de las fuentes y del subsuelo, de los bosques y las cavernas, pasa así a ser identificada con la aojadora, la perversa, la mala persona y la bruja." http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/danzasaritz0203.htm En fin ¿un alucine mío? Probablemente, aunque juro que a estas horas todavía no he tomado nada; lo cual quizá sea peor Por cierto, en la página cuya dirección consigno, aparece el Castro de Laminia de 23 x 20 m. ¿Alguien sabe donde está? historia.uniovi.eu.org/descargas/apuntes/ plan2001/segundo/historiaantiguaiberica/ab/Tema%202.pdf Un saludo.

  3. #3 Onnega 18 de ene. 2006

    Si la pronunciación era esdrújula (que no lo sabemos) tenemos una evolución Lámini > Lambre, frecuente nombre de río (Galicia, Italia, Francia: río Lambre, Lambro / Lamber, ruisseau la Lambre). Por otro lado me gustaría saber si la distancia de Laminium al nacimiento del Ana y las distancias de Laminium a las otras mansiones del Itinerario de Antonino podrían cuadrar con un ubicación en el otro Guadiana (Guadiana Menor, Jaén, el afluente más importante del guadalquivir). En esta provincia hubo industrias de piedras de afilar en Cabra del Santo Cristo, según recoge Madoz.

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