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viernes, 18 de abril de 2008
Sección: Artículos generales
Información publicada por: silmarillion


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Belleza cortesana

- Sobre el canon de la belleza

-Sra. emperatriz Ynfanta de España con sus damas y criados y


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  1. #1 silmarillion 14 de nov. 2005

    Jeromor: La información sobre la restauración o repintes de Las meninas corresponde al ABC del 27 de enero de 1997, el un artículo en el cual la Subdirectora del Museo del Prado, Manuela Mena informa que el cuadro se retocó dos o tres años después de terminada la pintura a fin de ocultar elementos ismbólicos relacionados con la sucesión de la corona en la Infanta Margarita. Con el nacimiento de Felipe Próspero se vieron obligados a alterar el cuadro y eso sería coincidente con el agregado de la cruz de Santiago en el pecho de Velazquez, quien recibió la investidura en 1959, ya que el cuadro se pintó en 1656. Felipe Próspero nació en 1657 y fue retratado por Veláquez en 1659, fecha en la que posiblemente también haya retocado "Las meninas" En Las meninas de Kingston, ( atribuidas por muchos años a del Mazo) Velazquez no tiene cruz en el pecho (1,42 x 1,22m), ( la de El Prado 3,18 x 2,76m), este cuadro sería un boceto preparatorio o estudio para el formato original, cosa posible si notamos la falta de detalles y el trazo más suelto de la pintura. Para comparar La obra sufrió varios daños y restauraciones y en la actualidad se encuentra reentelada Detalle de lateral donde se observa un reentelado del S. XIX. "Nada se sabe de las razones de su existencia, sus enormes dimensiones hacen pensar en que se concibió a priori como un lienzo importante; dado que su verdadera dimensión espacial adquiere toda su expresividad observándolo en la distancia, no es descabellado pensar que fuera un encargo real para su posterior ubicación en una gran sala del Alcázar. Sea como fuere, se colgó la tela en el despacho de verano del rey; y posteriormente, se nos ubica en <>. El marco original era de labra dorada evidentemente perdido con el paso de los años, perdiendo el efecto que el mismo Velázquez había pensado para conseguir un mayor efecto de riqueza y ornato. Hoy vemos la monumental obra encuadrada en un austero marco negro. Durante el incendio del Alcázar de 1.734, el lienzo fue objeto de desgarros y de pérdidas de la capa pictórica que llegaron a dañar la trama . No obstante, el lienzo ha llegado hasta nosotros, a pesar de todas estas dificultades, en un excelente estado de conservación. Esto puede deberse a algunas intervenciones que fueron necesarias, pues tras aquel desastre, muy posiblemente se procedió a la aplicación de una capa de barniz. Con el tiempo se hizo necesaria una nueva aplicación de protectores y se procedió a su nueva forración. Lo cierto es que no hay conservada ninguna documentación que acredite aquellos procesos de mejora y rehabilitación del lienzo. Razón por la cual, de la tela de Velázquez, el Prado posee una rigurosísima documentación técnica, dado que en 1.982, antes de la restauración llevada a cabo por el Dr. Don José María Cabrera, la Dra. Doña Carmen Garrido, la Dra. Gridley Mekim-Smith y, el Dr. Richard Newman, en el plan de documentación técnica de las obras de Velázquez, bajo el auspicio del Museo en colaboración con la Harvard University y dentro de un programa específico de colaboración entre España y EE.UU., vinieron a completar la misma información, con la incorporación de exhaustivos informes." VELÁZQUEZ Y EL BARROCO. ENTRE LA POSTRACIÓN Y LA OCULTACIÓN. HÁBITOS INTELECTUALISTAS Y LAS MENINAS Daniel José Carrasco de Jaime. Alumno dotorando de primer curso de la Universidad de Granada Historia del Arte: Investigación y conocimiento del Patrimonio Ver Planos de Las Meninas Planos de la obra De esta misma página, sobre el título e inventariado de la obra: En el viejo Alcázar aparecen inventariadas por primera vez en 1666 en la testamentaria del rey Felipe IV. En este Inventario la sitúan en el Cuarto de verano del Alcázar, y la descripción se centra en la Infanta Margarita: Vna pintura de quatro baras y media de alto y tres y media de ancho Con su marco de talla dorado retratando a la senora emperatriz con sus damas y una enana de mano de Diego belazquez en Mill y quinientos ducados de plata. 16.500 (rs.) En el Inventario de 1686 se las describen Una Pintura de quatro varas y media de alto y tres y media de ancho Retratada la Sra Emperatriz Infanta de Espana, con sus Damas y Criados, y vna Enana original de Diego Belazquez Pintor de CaMara y Aposentador de Palaçio donde se Retrato asi mismo pintando. En el Inventario de la testamentaria del rey Carlos II en 1700: Ytten Una Pintura de quatro Varas y media de alto y tres y media de ancho Rettrattada la Señora Emperatriz Ynfanta de España con sus Damas y Criados y Una Enana Original de mano de Diego Uelazquez Pinttor de CaMara y Aposentador de Palaçio donde se rettratto a si mismo pintando Con marco dorado tasada en Diez mill Doblones. En 1734, después del incendio del Alcázar, las encontramos en la relación de las obras rescatadas, y se menciona por primera vez a los reyes presentes a través del espejo: Otro sin Marco con Bastidor de quatro Vs de alto y tres vs y terzia de ancho de la familia del sr Phe quarto origl de Velazquez. Años más tarde, en 1747, volvemos a tener noticias de esta obra en el Inventario de Palacio tras la muerte del rey Felipe V, pero a la protagonista Margarita se la confunde con su hermanastra María Teresa: Otro Lienzo de un Retrato de la Ynfanta Da Maria Theresa Ynfanta de España y Reyna de franzia, quando la rretrato dn Diego Velazquez, con diferentes Señoras que le acompañan Orixinal del mismo Velazquez compuesta ultimamente de quatro varas de cahida y tres y media de ancho tassado en 25.000. En 1789, en el inventario de la testamentaría del rey Carlos III: Quatro varas de alto y tres de ancho. Quadro llamado de la familia de Felipe quarto: Velazquez 60.000. En 1814, finalizada la invasión napoleónica, del Inventario del Palacio Real de Madrid tenemos: Otro quatro varas de alto por tres de ancho llamado La Familia de Felipe quarto = Velazquez (...) En 1834, en el Inventario de los cuadros del Real Museo de Pintura, llamado más tarde Museo del Prado, se las describen: La Ynfanta Da margarita Maria de Austria, hija de Felipe 4o á quien sus damas presentan para vever agua un búcaro (uno de los mas hermosos cuadros del autor). Velazquez. 12,1 x 10,7 L o Palma 1.100 / 400.000. He aquí una radiografía de la obra. Lamentablemente no he hallado imagenes ni de UV ni infrarrojos. En el grabado de Goya ( (1746-1828) , "Las meninas" ( circa 1778) V. ya aparece con la cruz en el pecho Para ver la obra ampliada y con excelente resolución,

  2. #2 silmarillion 14 de nov. 2005

    Hace algunos años leí una interesante teoría sobre el búcaro y la he buceado en internet: www.fisterra.com/human/3arte/ pintura/temas/enanos/princesa_margarita.asp Las Meninas o La familia de Felipe IV, 1656-57 (Detalle) Velázquez, Diego Rodriguez de Silva y (Sevilla, 1599 - Madrid, 1660) ¿Sindrome de Albright? (pubertad precoz, talla corta, bocio, exoftalmos hipertiroideo, tumor tiroideo y muerte temprana). Algunos autores1 opinan que "el secreto" de Las Meninas no es otro que mostrarnos una escena que transcurre en la intimidad del Palacio Real de la Casa de Austria en Madrid. La Infanta Margarita de Austria, representada como una niña, sufriría una pubertad precoz, tal vez como manifestación de un Síndrome de Albrigh que provocaría su muerte con pocos años, ya casada con el rey de Austria. La menina que está a la derecha de la Infanta, a la izquierda del cuadro, ofrece a ésta en una bandeja un pequeño búcaro de sencillo barro. ¿Por qué un objeto tan humilde en una cáMara real?. La explicación habría que buscarla en los remedios médicos utilizados en la época para intentar cortar las hemorragias menstruales anormales. Se intentaba obstruir (opilar) los conductos que sangraban. Para ello, se masticaba barro o se tomaban determinadas aguas, como la de la fuente del Acero de la que habla más adelante Pérez Reverte, con lo que se pretendía suprimir el flujo menstrual. Por lo tanto, el cuadro más famoso del mundo, representaría - entre otras cosas - un acto de curación, y el remedio utilizado - el búcaro de barro - se encuentra en el centro del mismo. [1] Valtueña, Oscar. La Meninas. EL MÉDICO, 18-febrero-2000: págs. 73-79. La fuente del Acero de Madrid …[bajando] por la Cuesta de la Vega y cruzando el río por la puente segoviana,... [ ] supe después que Angélica andaba esos días quebrada de color, y su médico recomendaba paseos por los sotos y alamedas próximos a la huerta del Duque y la casa de Campo, así como la famosa agua de la fuente del Acero, tan prescrita, entre otras cosas, para las damas que sufrían de opilaciones. Fuente, por cierto, glosada por Lope en una de sus comedias: Mañana salga, en efeto, después que tome hasta media escudilla reposada del agua bien acerada que desopila y remedia. Angélica era todavía muy niña para ese tipo de males, pero lo cierto es que el frescor del lugar, el sol y el aire sano de las arboledas, le eran convenientes. Así que allí se encaminaba, con coche, cochero y dueña, mientras yo seguía sus pasos a distancia. Al otro lado de la puente y el Manzanares, damas y caballeros paseaban bajo las arboledas. En el Madrid de la época, lo mismo que en las iglesias a que antes me referí, allí donde había damas - y la fuente del Acero, como he dicho, atraía a no pocas, con dueñas o sin ellas - hervía la olla de galanes, citas, billetes, tercerías, lances amorosos y de los otros; que a veces lo uno aparejaba, por celos, trabarse de verbos y diretes, echar mano a la blanca y terminar el paseo a cuchilladas. Y es que en aquella España hipócrita y siempre esclava de las apariencias y el qué dirán, donde padres y maridos cifraban el honor en el recato de la mujer y de las hijas hasta el punto de no dejarlas salir a la calle, actividades en principio inocentes, como tomar el acero o ir a misa, se trocaban en ocasión privilegiada de aventuras, intrigas y amoríos: Yo voy fingiendo, mi querido esposo, que estoy descolorida y opilada, para engañara un padre tan celoso y una tía tan mal intencionada. Tomado de Arturo Pérez-Reverte "Las aventuras del Capitán Alatriste: LIMPIEZA DE SANGRE". Cap 3: El Acero de Madrid Ed Alfaguara. Madrid 1997. p. 78 - 79.

  3. #3 A.M.Canto 14 de nov. 2005

    Silma: Esta teoría la leí ayer y me pareció de lo más inconsistente. El síndrome de Allbright es una displasia fibrosa, un tema de huesos, sobre todo a partir de los 10 años, y se detiene con el crecimiento (http://escuela.med.puc.cl/paginas/publicaciones/TextoTraumatologia/Trau_Secc04/Trau_Sec04_13.html). Además, una pubertad a los 5 años la hubieran descrito los médicos de la época, o los cronistas de Felipe IV. Pero, sobre todo: si uno tiene que comer arcilla, que las hay especiales y son muy Maravillosas, se suele disolver la arcilla en agua y dejarla reposar toda la noche, bebiéndotela por la mañana. ¡Pero no te masticas un búcaro de cerámica ya cocida, ni aunque sea chico! Se ve que el autor de la idea ha tomado pocas arcillas...

  4. #4 A.M.Canto 14 de nov. 2005

    Vamos, que lo que hace su damita de servicio o menina y parece lo más simple y siempre se pensó, es ofrecerle agua fresca en una jarrita de cerámica que, como es bien sabido de los aficionados al botijo, es el mejor recipiente para conservarla fresquita, igual para los reyes que para los campesinos. Por cierto que he encontrado de casualidad la descripción de Palomino, de 1724: "Entre las pinturas Maravillosas, que hizo Don Diego Velázquez, fue una el cuadro grande con el retrato de la señora Emperatriz (entonces Infanta de España) Doña Margarita de Austria, siendo de muy poca edad; faltan palabras para explicar su mucha gracia, viveza y hermosura; pero su mismo retrato es el mejor panegírico. A sus pies está de rodillas Doña María Agustina, menina de la Reina, hija de don Diego Sarmiento, administrándole agua con un búcaro. Al otro lado está Doña Isabel de Velasco (hija de Don Bernardino López de Ayala y Velasco, Conde de Fuensalida, Gentilhombre de CáMara de Su Magestad) menina también y después dama, con un movimiento y acción propísima de hablar; en principal término está un perro echado, y junto a él Nicoluso Pertusato, enano, pisándole, para explicar al mismo tiempo su ferocidad en la figura, lo doméstico y manso en el sufrimiento; (...) detrás está Mari Bárbola, enana de aspecto formidable; en término más distante, y en media tinta está Doña Marcela de Ulloa, señora de honor, y un guardadamas, que hacen a lo historiado Maravilloso efecto. Al otro lado están Don Diego Velázquez pintando: tiene la tabla de colores en la mano siniestra, y en la diestra el pincel, la llave de la cáMara, y de Aposentador en la cinta y en el pecho el hábito de Santiago, que después de muerto le mandó Su Magestad se lo pintasen; y algunos dicen, que Su Magestad mismo se lo pintó, para aliento de los profesores de esta nobilísima arte, con tan superior cronista; porque cuando pintó Velázquez este cuadro, no le había hecho el Rey esta merced. (...) El lienzo en que está pintando es grande, y no se ve nada de lo pintado, porque se mira por la parte posterior, que arrima al caballete. Dio muestra de su claro ingenio Velázquez en descubrir lo que pintaba con ingeniosa traza, valiéndose de la cristalina luz de un espejo, que pintó en lo último de la galería, y frontero al cuadro, en el cual la reflexión, o repercusión nos representa a nuestros Católicos Reyes Felipe y María Ana. En esta galería, que es la del Cuarto del Príncipe (...) se ven varias pinturas por las paredes, aunque con poca claridad. (...) al lado izquierdo del espejo está una puerta abierta, que sale a una escalera, en la cual está José Nieto, Aposentador de la Reina (...). Entre las figuras hay ambiente; (...) y en fin, no hay encarecimiento que iguale al gusto y diligencia de esta obra, porque es verdad, no pintura. Acabóla Don Diego Velázquez el año de 1656, dejando en ella mucho que admirar y nada que exceder. Pudiera decir Velázquez, a no ser más modesto, de esta pintura, lo que dijo Zeuxis de la bella Penélope (de cuya obra quedó tan satisfecho): In visurum aliquem, facilius, quam imitaturum; que más fácil sería envidiarla, que imitarla. Esta pintura fue de Su Magestad muy estimada, y en tanto que se hacía asistió frecuentemente a verla pintar; y así mismo la Reina nuestra señora Doña María Ana de Austria bajaba muchas veces, y las señoras infantas, y damas, estimándolo por agradable deleite y entretenimiento. Colocóse en el cuarto bajo de Su Magestad, en la pieza del despacho, entre otras excelentes; y habiendo venido en estos tiempos Lucas Jordán, llegando a verla, preguntóle el señor Carlos II, viéndole como atónito: ¿Qué os parece? Y dijo: Señor, esta es la Teología de la Pintura, queriendo dar a entender que así como la Teología es la superior de las ciencias, así aquel cuadro era lo superior de la Pintura." (Antonio A. Palomino, El Parnaso español pintoresco laureado, 1724, tomado de: http://www.arteantiguo.com/meninas.html, donde se ofrece también una pequeña biografía de cada personaje... menos del perro.

  5. #5 juanmuro 11 de jun. 2006

    Existen muchas, pero quiero destacar una tercera diferencia entre Las Meninas de Dorset y las del Prado (además de la cruz y el espejo) de la que habitualmente no se habla, es una severa corrección de la perspectiva en el techo de la habitación, que baja sensíblemente. La obra de Kingston House sería muy seguramente, como afirmó Matías Diaz Padrón, un boceto muy aclaratorio de la elaboración final de Las Meninas del Prado y efectivamente contiene ya el búcaro, al que Sanchez Cantón llama 'Pucherito de Estremoz'. A este respecto, coincido con A.M. Canto sonbre la inconsistencia de la teoría sanatoria de la jarrita de barro, y lo que me extraña de ella es tanto su específica procedencia, dado que viene de una ciudad de un pais con el que entonces España estaba en guerra, como la ausencia de un vaso de vidrio en el que beber ¿o la infanta Margarita bebía 'a morro'? y de un pañuelo con el que secarse -recordemos que este pasaje de Las meninas se impuso en las cortes europeas como el cúlmen de la refinación y a partir de entonces los miembros de las realezas llevaron ayudas de cáMara que les ofrecían agua y un pañuelo en los momentos de descanso-, ésos enormes pañuelos que se ven en los retratos de las damas más primorosas de Europa, como el que luce en su retrato la Princesa Mariana de Austria, máximo exponente de la moda de los enormes guardadamas miriñaqueados que hacían imposible el retrato conjunto de hombre-mujer que sugiere el espejo de Las Meninas del Prado. Mantengo que Velázquez conocía desde muy joven el 'conocimiento secreto' del que nos habla Hockney, es decir el uso de las técnicas de proyección optica de imágenes sobre el lienzo y que muy posiblemente las aprendiera contra la voluntad de su primer maestro, Herrera 'El Viejo' de cuyo estudio salió tarifando antes de entrar al de Pacheco. Pero de no ser así no le faltarían ni amigos que se las enseñaran (en especial Don Luis de Haro, Marqués del Carpio, ministro privado de Felipe IV a la caída del Conde Duque, ni el también coleccionista Juan de Encina, quien había comprado los dos códices de Leonardo que se conservan en la Biblioteca Nacional, ambos poseedores como el propio Velázquez de una lente -'trozo de vidrio grueso que no se sabe para qué sirve'-, según su inventario y ambos también amigos del dueto principal de esta historia: el pintor el rey, quien protegió al segundo de la Inquisición con consideracion de frate). Sin embargo, la teoría expuesta por Manuela Mena sobre la reelaboración del cuadro no termina de convencer, pues el conflicto que plantea la obra es muy otro y tiene mucho más que ver con lo que expone Silmarilion en la linea de Birkmeyer, de un espacio abierto, una cuarta dimensión que demostrara de forma contundente que el arte no era artesanía, sino 'cosa mentale' como ya mantuvo Leonardo cien años antes, lo que no era baladí, ya que dicho reconocimiento implicaría la nobleza del oficio y por ende la posible nobleza de los pintores, objetivo final perseguido por el autor durante casi treinta años y que solo obtuvo tres años después de acabar el cuadro, concedida por el rey en 1659, pues solamente en 1658 obtuvo Velázquez la bula papal por la que se le exhoneraba de la carta de hidalguía para su ingreso en la Orden de Caballería de Santiago. De ahí que el uso de técnicas de proyección 'fotográfica' no sea un asunto menor para un pintor que mantuvo siempre que 'el hecho de pintar es para el pintor lo que el hecho de rasgar la pluma es para el poeta'. Existen por contra otras explicaciones más sencillas y posibles sobre el conflicto de la cruz y el espejo de Las Meninas que desdicen la teoria de Doña Manuela, pero que son demasiado amplias y fuera de lugar para explicarse en este espacio. Salu2 `8¬} Juan Muro

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