Autor: Cl. Gallazzi y B. Kramer 2000 (1998)
lunes, 22 de enero de 2007
Sección: Escritos antiguos
Información publicada por: A.M.Canto
Mostrado 85.118 veces.


Ir a los comentarios

EL PAPIRO DE ARTEMIDORO / ARTEMIDOR IM ZEICHENSAAL

La presencia en Madrid de la Profª Bärbel Kramer, catedrática de Papirología de la Universidad alemana de Trier, para hablar sobre este excepcional documento en un seminario en la Casa de Velázquez (3/3/2005), parece auspiciar la resurrección on-line de la traducción española del primer artículo sobre él, de ella misma y Claudio Gallazzi (1998); traducción que hizo y publicó G. Arias en El Miliario Extravagante 72 (febrero 2000). Se le añaden ahora algunas ilustraciones comentadas, y la bibliografía de los autores sobre él, dada la muy escasa divulgación de todo este importante material, en la Red y fuera de ella.

ARTEMIDORO EN CLASE DE DIBUJO : UN PAPIRO CON TEXTO, MAPA Y DIBUJOS DE TIEMPO HELENÍSTICO TARDÍO por Claudio Gallazzi (Universidad de Milán, Italia) y Bärbel Kramer (Universidad de Tréveris, Alemania) - Traducción del alemán de G. Arias Bonet (publ. en la rev. El Miliario Extravagante 72, febrero 2000) [Al término de este artículo, en las "Notas de la transcriptora", apdo. d), va una pequeña lista de la bibliografía generada hasta ahora por los autores sobre este importante documento. Artículo publicado aquí el domingo 6 de marzo de 2005. Véase infra la N.B. añadida el 9 de marzo de 2005. Actualizado 14-3-05: Se añaden nueva foto, más completa, y esquema de la misma, aquí figs. 9 y 10, ambas a partir de B. Kramer. Nota de 20-3-05: Después de varios intentos, ha sido imposible introducir los textos griegos que faltaban; ya preparados, las fuentes de que dispongo se desconfiguran al pegarlas aquí. Se añaden hoy, a efectos comparativos, 2 imágenes del otro valioso papiro del Museo Egipcio de Turín: el egipcio "delle Miniere" (canteras), de entre 1151-1145 a.C. Nota de 25-3-05: Se reorganizan las ilustraciones y se añaden dos, figs. 11 y 12, con un ensayo de I. Moreno a propósito de Sicilia, que se ha puesto a continuación de un esquema con objeto de poder compararlo mejor. Abril de 2005: Referencia de un artículo en la revista GEO de este mes, sobre su restauración.. NOVEDAD DE ENERO DE 2006: SE ANUNCIA LA APERTURA DE LA EXPOSICIÓN, EL TEXTO DE ARTEMIDORO SE DATARÍA A MEDIADOS DEL I A.C., Y LA ZONA REPRESENTADA EN EL MAPA SERÍA LA BÉTICA. NOVEDAD DE 10-2-2006: Referencia de la nueva documentación del sitio web de Palazzo Bricherasio tras inaugurarse la exposición, y fragmento del texto del Prof. Claudio Gallazzi relativo al mapa (véase al final del artículo)] Novedad de 14 y 15 de septiembre de 2006: Se anuncia en prensa la publicación en Italia de dos artículos, de los Dr. Canfora y Mincunco, en los que se cuestiona la autenticidad del papiro (vid. al final los mensajes a partir de 16/09/2006 10:14:17)] ***** Desde hace algunos años corre en círculos especializados el rumor de la existencia de un papiro que contiene un mapa antiguo y es excepcional también por otros conceptos. Hasta ahora, no obstante, no ha podido satisfacerse en medida suficiente la curiosidad de los estudiosos de la antigüedad, ya que la enigmática pieza se encuentra en manos privadas. Con la amable autorización del poseedor podemos ahora levantar un poco el velo. En el informe preliminar que sigue podemos, en todo caso, describir someramente el papiro (1); edición, interpretación y evaluación quedan para otro momento. El papiro, de más de 250 cm de longitud y hasta 32,5 cm de altura (2), es en todos los aspectos un hallazgo afortunado. Contiene en el anverso el comienzo de una edición de lujo ilustrada con mapa de un manual de geografía, una parte de un álbum de dibujos con estudios de cabezas y otras partes del cuerpo humano, y en el reverso un muestrario con dibujos de animales. Estas partes se han compuesto en distintas fases, por distintas personas, y quizá también con distintos fines; la disposición artística indica en todo caso que el papiro ha sido elaborado en un taller de diseños científicos y artísticos (3). Todo cuanto contiene el papiro es nuevo. Con el texto geográfico hay una parte de la descripción de la tierra de Artemidoro de Éfeso, autor helenístico que hasta ahora conocíamos sólo por citas y que al cabo de los siglos sale de nuevo a la luz. El mapa es el primer ejemplar de su clase recibido directamente de la antigüedad, y estudios detallados de partes del cuerpo humano y dibujos de animales con tan alta pretensión artística no nos habían llegado hasta ahora ni en papiro ni en otro soporte. Origen y datación El rollo de papiro se compone de numerosos fragmentos grandes y pequeños, que formaban parte de un conjunto de papiros documentales griegos. Los documentos se escribieron en Antaiopolis, en el alto Egipto, y se datan del tiempo entre Nerón y Domiciano. El rollo procede pues de Antaiopolis, y el final del reinado de Domiciano debe considerarse como terminus ante quem de la última fase de elaboración. El propio rollo no lleva fecha alguna. Sólo es posible datarlo con criterios paleográficos. Las cinco columnas del anverso están escritas con una bonita caligrafía uniforme adornada con remates en los extremos de los trazos (Fig. 1). Esta escritura tiene todavía rasgos muy claros de la época ptolemaica, como se encuentran en numerosos documentos de fines del siglo II y principios del I a.C. Ptolemaica es p.ej. la kappa con el trazo central y la horizontalidad del asta inferior del brazo, la beta y la eta. Los ganchitos ornamentales en las letras α, κ, μ , ν y ρ, aparecen en el siglo I a.C., pero también se encuentran todavía al comienzo de los tiempos romanos (κ y ρ) (4). No hemos encontrado otra escritura tan hierática, pero sí muchos papiros que son comparables en rasgos concretos (5). Por su aspecto general diríamos que la escritura es de mediados del siglo I a.C. La escritura del reverso, en la que se explican los dibujos de animales, no es de calígrafo, sino que parece proceder de un escritor no diestro. La datamos más tarde, alrededor del principio del siglo I de nuestra era (6). Hay que suponer que el propio dibujante puso las leyendas; de ser así, se datarían con ello los dibujos mismos. Los bocetos del anverso se trazaron presumiblemente cuando ya el reverso estaba cubierto con los dibujos de animales; probablemente en el siglo I d.C. En todo caso las cabezas y partes del cuerpo parecen obras de arte más clásico y helenístico que romano. Así pues, el rollo recibió el texto y los dibujos en varias fases desde el siglo I a.C hasta el siglo I d.C. En cuanto a su procedencia, tan sólo se infiere del conjunto del hallazgo que al final se encontraba en Antaiopolis. También pudo haberse elaborado en otro lugar –acaso Alejandría– y haberlo llevado su dueño a Antaiopolis. Descripción física del papiro A continuación damos una breve descripción de las partes del rollo colocadas con seguridad hasta ahora. Datos definitivos sobre medidas y número de líneas sólo podrán presentarse cuando el rollo esté restaurado y compuesto. El comienzo y el final del rollo se han perdido. La parte en la que está la primera columna no puede constituir el principio del rollo, aun cuando el kollema(*) al lado izquierdo de la columna esté completo; frente a él debía encontrarse al menos el protokollon. Si esto es así, la columna 1 es la primera columna del rollo, y el espacio libre anterior es el agraphon, que quedaba en blanco antes del texto (7). La otra posibilidad, a saber que falten al principio varios kollemata, nos parece en cambio menos verosímil. Por el momento pueden reunirse cuatro partes mayores y menores, que a su vez se componen de varios fragmentos: Parte 1 La Parte 1 abarca un gran fragmento (27,5 de ancho por 32,5 de alto) con dos retratos (el de arriba, de frente; el de abajo, mirando a la derecha) en la zona no escrita, y a su lado a la derecha la columna 1 (unos 10 a 10,5 cm de anchura; margen superior 2 cm; margen inferior 3 cm); dos junturas, cada una de ellas después de 13 cm. En el reverso de la columna 1 hay huellas de escritura invertida como en un espejo. Se reconocen aquí palabras muy claramente, p.ej. partes de palabras de los fragmentos a y b de la Parte 2, que al enrollarse el documento han dejado su impronta (8). A su derecha junto a un intercolumnio se aprecian restos de otra columna (es decir precedente a la Parte 2) de los que hasta ahora no se ha descifrado nada. Volveremos sobre ello en la Parte 3. Parte 2 La Parte 2 está representada por tres fragmentos. El fragmento a con un margen superior de 2,5 cm, finales de líneas de una columna y comienzos de otra con un intercolumnio de unos 2 cm, el fragmento b algo más extenso. Las improntas invertidas de esta columna en el reverso de la Parte 1 hacen posible localizar el fragmento b en relación con el fragmento a: a 7 es el final de b 1. El fragmento b comienza unas 3 a 4 letras más allá del principio de las líneas, que se conserva parcialmente en impronta invertida. La primera columna del fragmento a y la totalidad del b pertenecen a la columna II, y la segunda columna del fragmento a pertenece a la columna III (véase el esquema en la pág. 194). El fragmento menor c no ha podido ser localizado todavía. La anchura de la columna II es como la de la columna I de 10 a 10,5 cm; la de la columna III se desconoce, porque el kollema se ha perdido casi por completo. No queda conexión alguna con la Parte 3. Parte 3 La muy extensa Parte 3 contiene un mapa o carta geográfica, las columnas IV y V y bocetos de partes del cuerpo humano. El mapa, que está truncado a la izquierda, abarca más de 93,5 cm equivalentes a 6 kollemata de 13,5 cm y un séptimo de 12,5 cm. En uno de los fragmentos de la columna IV, en el margen izquierdo, se conservan partes del mapa, por lo que se ve que esta columna viene a continuación del mapa. Las columnas IV y V pueden recomponerse casi por completo. Un fragmento contiene la parte superior de ambas con el intercolumnio, con lo que la ilación del texto queda asegurada. La columna IV tiene una anchura de 13 cm y un margen inferior de 2,5 cm, y la columna V 16 cm de anchura y un margen superior de 2,5 cm. El intercolumnio tiene unos 2 cm. El octavo kollema es visible a los 14,5 cm, el noveno a los 12,5 cm. En la zona de la escritura el rollo tiene una altura de 32 cm. También en el reverso de la Parte 3 se conserva escritura invertida. Bajo las patas de las jirafas dibujadas en el reverso del resto del mapa se reconocen palabras y letras de las últimas cinco líneas de la columna IV; a su izquierda, huellas de las líneas finales de la columna V, hasta el margen inferior. Las huellas invertidas de la columna V aparecen en el reverso a la izquierda junto a las de la columna IV, la cual va seguida en el anverso, a la derecha, por la columna V. Esta sucesión permite descubrir que el copista, al escribir, enrollaba el papiro de izquierda a derecha, de manera que la tinta todavía húmeda de la última columna escrita se imprimió sobre el reverso a la izquierda junto a la penúltima. Aparece así la escritura invertida de la columna IV en el reverso de la parte final del mapa, y la escritura invertida de la columna V en el reverso de la columna IV. Ahora bien, si en el reverso del mapa se encuentra la impronta de la escritura invertida de la columna IV, y en el reverso de la columna IV aparece la impronta de la V, se concluye que el desfase entre la escritura en el anverso y la impronta en el reverso es siempre de una columna. Ello prueba a su vez que lo que aparece en el reverso de la columna I es la escritura invertida de la columna II, y que las huellas que se perciben a la derecha, en el reverso del agraphon, han de considerarse como procedentes de la columna I; por lo demás, lamentablemente en estas huellas no pueden identificarse ningunas letras. El resto del rollo contiguo a la columna V estaba posiblemente reservado a un segundo mapa, que nunca llegó. Está cubierto con bocetos de manos, pies y cabezas. Un fragmento, que contiene finales de líneas de la columna V, prueba que los bocetos vienen después del texto. Esta parte mide 70 cm de ancho y 32,5 cm de alto. Se distinguen aquí cinco junturas, las dos primeras tras 15 cm, la tercera tras 14,5 cm y la quinta 13,5 cm tras la cuarta. Ésta es irregular; el kollema dista en la parte superior 13 cm y en la inferior 12 cm. Los bocetos en el anverso y el reverso de esta zona están cercenados, lo que muestra que el rollo se partió aquí por la juntura original y fue reparado cuando ya se habían hecho los dibujos. Parte 4 Un trozo mayor (11 cm de ancho por 12 de alto) con la cabeza de un joven en el anverso y una cabeza de animal (leyenda: λυκοθόας) en el reverso no ha podido ser ubicado hasta ahora en ningún sitio. En todo caso el dibujo de la cara permite concluir que el fragmento pertenece al lado derecho de la Parte 3, donde están los bocetos, o sea al final de la parte del rollo que ha llegado hasta nosotros. En las partes descritas del rollo, el número de líneas y la anchura de las columnas varían en función de las necesidades del escriba. Mientras que en las columnas I y II se aprecia una relativa estrechez, la columna IV es un poco más ancha y la V bastante más; esta última tiene también mayor número de líneas, porque el escriba quería encajar el pasaje en dos columnas para dejar libre un espacio suficiente para los mapas. La circunstancia de que las partes 1, 2 y 3 no tengan entre sí una contigüidad inmediata podría hacer suponer que originalmente pertenecieran a rollos distintos, que sólo en una época ulterior se habrían unido para reutilizar el reverso o en anverso. No obstante, el material conservado no ofrece indicios de ello; antes al contrario, la escritura de las columnas en todas las partes es la misma, las improntas invertidas de la Parte 1 se encuentran en la Parte 2, los kollemata tienen todos casi las mismas medidas, los dibujos del reverso muestran todos el mismo estilo y proceden del mismo artista; todos estos son indicios de que nos encontramos ante un rollo único. El siguiente gráfico muestra la disposición de las partes 1 a 4 en el anverso del rollo. Disposición del texto, el mapa y los bocetos en el anverso [Véase aquí a la derecha la fig. 1] [Recuadros negros] : Conservado en escritura original y localización segura [Punteado] : Conservado sólo en huellas invertidas Cursiva : Localización supuesta Fases de elaboración ¿Cómo es que el papiro se escribió e ilustró en formas tan diversas y inusuales? Seguramente pueden sostenerse al respecto varias teorías; nos limitamos aquí a exponer sólo la que nos parece más plausible. Según ella, pueden distinguirse cuatro fases de trabajo, que se explican a continuación: I. Primer uso (anverso): Escritura de un texto geográfico. dejando espacio libre para la cartografía (9). II. Dibujo de un mapa en el primer espacio libre. III. Primera reutilización (reverso): Bocetos de animales en todo el rollo. IV. Segunda reutilización (anverso): Retratos de cabezas humanas en el agraphon anterior a la columna I; bocetos de cabezas y partes del cuerpo humano en el segundo espacio libre tras la columna V. I. El texto geográfico Originalmente el rollo sería una edición de lujo de una obra científica de geografía. Contiene en el anverso el comienzo de un libro con un extenso proemio, que debe haber abarcado las tres primeras columnas, y tras el mencionado espacio libre reservado para un mapa, una descripción de la Hispania antigua, que se extiende en dos columnas. Estas partes se deben a la mano de un calígrafo profesional. En el proemio declara el autor su propósito de mostrar que la Geografía es una ciencia de igual alcurnia que la filosofía y compañera de ella. Es presentada como ciencia silenciosa, que habla con sus propios teoremas. Con una imagen pertinente se evoca a un investigador que realiza infatigablemente su tarea como "Atlas lleva su carga". Por su lengua y su contenido, el proemio es de la época helenística. La descripción de Iberia comienza con su nombre, su organización política y sus costas; sigue una descripción más detenida de las partes del país y finalmente una lista de distancias entre los puntos geográficos. No sólo el presuntuoso proemio, sino también la circunstancia de que una presentación tan pródiga del texto geográfico se haya realizado por encargo, revela que nos encontramos ante un autor de primer orden. El autor: Artemidoro de Éfeso Una feliz casualidad ha hecho que se transmita la frase inicial de la descripción de España en la columna IV como cita del libro 2 de la Geografía de Artemidoro de Éfeso. Esteban de Bizancio (siglo VI d.C.) escribe bajo el lema ̉Ιβηρίαι (Eth. epit. p. 324, 2-9 = Artemidor, Fr. 21 Stiehle): [texto griego] La cita se remonta a Aelio Herodiano (pros cath. II. Gramm. Graeci III 1, p. 288,27 Lentz; siglo II d.C.), y se introdujo más tarde en el epítome de Constantino Porfirogéneta (de adm. imp. 23; siglo X d.C.). Las tres citas muestran en efecto insignificantes variantes, pero son con seguridad mutuamente dependientes, como lo revela la laguna en todas las anteriores después de ̉επαρχίας (10). El papiro transmite el texto original completo. Es del todo improbable que se trate también aquí de una cita, pues debería haber sido introducido delante del mapa al final de la columna III. Contra ello habla la disposición cuidadosamente planificada del libro: primero el proemio, después el mapa, después la descripción. Damos una transcripción provisional del primer pasaje de la columna IV. [texto griego] "Desde los Pirineos hasta las cercanías de Gadeira y la tierra de la miel todo el país se denomina igualmente Iberia e Hispania. Los romanos lo han dividido en dos provincias. A la primera provincia pertenece la región que se extiende en total desde los montes Pirineos hasta Nueva Karthago y Kastolon (11) y las fuentes del Betis, a la segunda provincia pertenecen las tierras hasta Gadeira y toda la región de Lusitania." Artemidoro (12) vivió al final del siglo II y principio del I a.C. en Éfeso (13); su madurez coincidió con la 169ª olimpíada, es decir los años 104-101 a.C. (14) Viajó personalmente a las costas del Mediterráneo y a la costa atlántica hispánica hasta el Cabo San Vicente y aprovechó para su descripción de España, como sólo Polibio antes que él, los conocimientos adquiridos gracias a las conquistas de Roma (15). Su descripción de la tierra en 11 libros pasó a la posteridad con distintos títulos (περίπλους, τά γεωγραφούμενα, γεωγραφίας βιβλία). Esta descripción de la tierra era una fuente frecuentemente citada por autores posteriores (16); Artemidoro fue la principal autoridad para Estrabón, entre otros. El geógrafo Marciano de Heraclea Póntica poseía todavía en el siglo IV d.C. los 11 libros de Artemidoro reelaborados y editados en un epítome actualizado en dos libros (17); los utilizó además como fuentes para su propio Periplo (18). Estrabón (19) y Marciano (20) citan menos el pasaje anterior, estando ya en su tiempo la Península Ibérica dividida en tres provincias (21). La estructuración de la Hispania antigua en dos partes, Hispania Citerior y Ulterior, correspondientes a Iberia y Baetica, fue realizada por los romanos al introducir la administración pretoriana de la Península Ibérica el año 197 a.C.; sólo en 27 a.C. se creó la provincia de Lusitania (22). El nuevo papiro puede contribuir a aclarar la cuestión hasta hoy discutida por los investigadores del contenido de cada libro; tomaremos brevemente posición al respecto. Según Stiehle (23) el libro I sería una introducción general, el libro II contendría la descripción de Hispania, el libro III la de Galia, el libro IV la de Italia, etc. Según Müller (24) la Galia se describía en el libro I, en los libros II y III Iberia y Europa occidental, en el libro IV Italia e Iliria, etc. Según Susemihl (25), por último, el libro I contendría la Galia, el II Hispania, el III Lusitania, el IV Italia etc. Las propuestas de Müller y Susemihl fueron refutadas por Hagenow (26) con los siguientes argumentos: 1º) Toda la tradición geográfica de descripciones de la tierra en forma de periplo empieza siempre en Hispania (27), Artemidoro no pudo haber empezado con la Galia. 2º) Es improbable que la totalidad del tercer libro se dedicase a una región tan pequeña como la Lusitania, como supone Susemihl. El nuevo papiro proporciona un argumento adicional contra las hipótesis de Müller y Susemihl. Si, como ellos suponen, fuese la Galia verdaderamente el objeto del libro I, tendría que estar el extenso proemio de las columnas I-III entre Galia e Hispania, o sea en el interior de la parte dedicada a descripciones. Una breve introducción sería aquí aceptable, pero el proemio del nuevo rollo trata de temas comunes, como sólo puede hacerse en la introducción de una obra de conjunto o una nueva parte de la obra, p.ej. en πρόλογος της κατά μέρος ̀υφηγήσεως en Ptolomeo, Geogr. II 1. Se ha indicado antes (p. 193) que el texto está escrito en un único rollo. Por ello difícilmente puede admitirse que las columnas I-III con la introducción procedan del libro I y las columnas IV-V con la descripción de Hispania procedan del libro II; antes bien, ambas partes deben pertenecer al mismo libro, el II, como atestiguan las citas de Herodiano, Esteban de Bizancio y Constantino Porfirogéneta. Con ello se derrumban las hipótesis de Müller y Susemihl, según las cuales las columnas I-III se asignarían al primer libro y las columnas IV-V al segundo, pues la descripción de la tierra no puede interrumpirse con un nuevo proemio general. El papiro apoya pues la reconstrucción de los Γεωγραφούμενα propuesta por Stiehle y en la que concuerda Hagenow (28) (libro I: Introducción; libro II: descripción de Hispania y Lusitania; libro III: descripción de Galia, etc). El contenido de las columnas I a III muestra que la verdadera descripción de la navegación costera empezaba de hecho con el libro II. La existencia de un proemio en el libro segundo sólo se justificaría con el comienzo de una nueva sección del texto, y la presentación de Hispania en las columnas IV-V indica que Artemidoro empezó su descripción de la ο̉ικουμένη con la Península Ibérica, lo mismo que Escílax, Escimno, Estrabón, Plinio y Dionisio Periégeta, y como suponía Stiehle. II. El mapa Quienes realizaban las ilustraciones de libros científicos no eran escribas de profesión, sino especialistas en la materia (29). Para la confección del mapa, nuestro rollo se llevaría también a un taller especializado en dibujos científicos y bocetos artísticos. En la sala de dibujo de ese establecimiento se dibujaría el primer mapa pedido en el ancho espacio libre entre las columnas III y IV. La parte conservada del mismo abarca por sí sola un espacio que se extiende a siete kollemata. Obviamente el trabajo se interrumpió antes de la inscripción de los datos toponomásticos, pero del contexto inmediato se concluye que tiene que tratarse de un mapa de la Península Ibérica (30). Lo mismo hacen pensar las muchas líneas paralelas y en parte ramificadas que corren de este a oeste, que presumiblemente representan ríos y caminos (31) (véase Fig. 2) [aquí figs. 2 y 9]. Se indican con viñetas especiales puntos topográficos. Así se ordenan junto a algunas líneas cuadraditos que tal vez representan mansiones, estaciones militares y de postas a lo largo de los caminos; casas, grupos de tejados y murallas con torres indican poblaciones o construcciones importantes. Los edificios se dibujan con alguna perspectiva, recordando el templo ptolemaico de Pylon [aquí figs. 3, 4 y 10]. Viñetas análogas se conocen por documentos medievales como la Tabula Peutingeriana (32) y la cartografía de los escritos de Ptolomeo (33) o también, menos estilizados, se encuentran en los códices iluminados de los agrimensores latinos (34). El papiro nos muestra que el modelo de la Tabula Peutingeriana [vid. Nota final, apdo. b] es más antiguo de lo que hasta ahora se creía (35). Aunque nuestro mapa de España presenta claros rasgos característicos de un itinerarium pictum, su función supera la de un itinerario, el cual bajo el desdén de la exactitud geográfica sólo puede tener por objetivo la orientación práctica en un sistema viario; nos encontramos ante una carta geográfica auténticamente científica, que reproduce un segmento de la imagen geográfica del mundo en su tiempo. No se ha conservado ninguno de los modelos antiguos de los mapas medievales de Ptolomeo (36). También las representaciones modernas de mapas antiguos son básicamente reconstrucciones realizadas a partir de descripciones literarias. Hasta ahora era el pergamino de Dura-Europos (37) el único ejemplar de carta geográfica recibido directamente de la antigüedad grecorromana (38). Entre los no escasos papiros griegos que han conservado dibujos y texto (39) tampoco hay ninguno que contenga un mapa. Aun estando incompleto, el nuevo documento tiene una importancia extraordinaria, en atención al hecho de que por lo que hoy se sabe es el más antiguo mapa griego conservado. Es evidente que quien hizo el encargo no llegó a retirar el rollo, y que éste quedó inacabado en el taller de dibujo. III. Los bocetos de animales Naturalmente el reverso del rollo, que estaba completamente vacío, era el que más se prestaba para la reutilización. Esta cara se cubrió por completo, en la tercera fase de elaboración, con animales de todas clases, aves, mamíferos, anfibios y peces. Aun cuando éstos a veces están agrupados por tipos –los peces parecen situarse más bien en la parte inferior, y las aves en la superior–, no se advierte sin embargo una ordenación general uniforme. Tampoco la circunstancia de que animales terrestres y aves se sitúen en un paisaje esbozado con vegetación baja –matorrales, arbustos aislados, líneas de terreno– da lugar a una presentación coherente. Por otra parte se encuentran varias pequeñas escenas: un monstruo marino (¿θυννοπρίων?) lucha con un pez espada (ξιφίας) (Fig. 3) [aquí fig. 5], un λύγξ agarra a un αίγαγρος y un grifo vuela por lo alto con las alas desplegadas llevando en las garras un gatito (¿un leopardo?) que visiblemente acaba de arrebatar de la custodia de su madre, que se yergue abajo en el suelo. La extensa colección de esbozos parece constituír una especie de catálogo de animales, que estarían destinados a ser representados en una pintura mural o en un mosaico. Abona esta idea el hecho de que, igual que en muchos mosaicos, casi todos los animales llevan nombres (40). Junto a animales conocidos como p.ej. el tigre (τίγρις), el lince (λύγξ), el pez-sierra (πριών), el ganso-zorro egipcio (χηναλώπηξ) y la exótica jirafa (καμηλοπάρδαλις) aparecen también animales fantásticos con nombres fantásticos como "perro estrella" (̉αστροκύων en Horap., Hierogl. I 3 la "estrella perro", Sirio) o el πανθηροκορκόδειλ[ος] que tal vez está representado como κρoκoδιλoπάρδαλις en el mosaico del Nilo de Palestrina, del mismo modo que este mosaico presenta, en especial por la representación de fauna egipcia y africana, no pocos elementos similares (41). En general, algunos de los animales dibujados son motivos preferidos en los mosaicos helenísticos. A. Steinmeyer-Schareika ha admitido como modelo para el mosaico del Nilo "un rollo ilustrado con dibujos" (42); es cierto que el nuevo papiro no contiene el mosaico del Nilo, pero acredita de todos modos que hubo rollos de papiro con modelos de ese tipo para artesanos compositores de mosaicos. Estos esbozos de animales podrían ser estudios con fines de adiestramiento; en todo caso son de calidad maestra. Los trazos finos están hechos con un cálamo en tinta negra; con un junco se han trazado líneas más anchas de color más gris. Las líneas están a menudo sombreadas. La excelente ejecución revela que los esbozos fueron dibujados por el propio maestro como muestra. El rollo podría pues haber encontrado un nuevo uso en una clase de dibujo o también como manual profesional. Podría proponerse a la clientela como muestrario, y el propio jefe del taller, los operarios o los aprendices podrían llevarlo como modelo al lugar en que se representarían los animales en pinturas murales o mosaicos. IV. Los bocetos de partes del cuerpo humano Con los bocetos de animales, el reverso pasó a ser la cara principal del rollo. Pero en un momento ulterior parece que el muestrario quedó fuera de uso. Pueden suponerse diversos motivos; p.ej. podría haberse compuesto un nuevo catálogo, al haberse deteriorado el viejo con el paso del tiempo. Indicio de ello sería la mencionada reparación del rollo (véase supra p. 193 e infra p. 205). De los 250 cm como mínimo de longitud del rollo se había utilizado sólo alrededor de un tercio del anverso y la totalidad del reverso. Puesto que en el anverso ni la escritura del texto ni la correspondiente ilustración se terminaron, había todavía espacio utilizable antes de la columna I y después de la V. Indudablemente el taller era también un lugar de formación para artistas principiantes. Aprendían a dibujar no sólo mapas, diseños industriales de instrumentos y máquinas, plantas, animales y personas para la ilustración artística de libros científicos especializados (43), sino también modelos para mosaicos y pinturas murales, acaso también para monedas, relieves y esculturas. En todo tiempo, para la formación artística se han hecho bocetos de modelos propuestos (44). Así, en la cuarta fase de elaboración del rollo una o varias manos trazaron en orden caprichoso bocetos de una serie de cabezas, manos y pies humanos en la superficie disponible. Estos dibujos son probablemente copias de partes de retratos y estatuas clásicos y helenísticos, que los dibujantes tenían ante sí. Los retratos En el amplio espacio antes de la columna I se dibujaron dos retratos varoniles. No parecen retratos de personas vivas, sino que el cabello y la barba ensortijados recuerdan más bien el tipo helenístico de cabezas de dioses, héroes, reyes, poetas o filósofos (45). La cabeza de la parte inferior representada de perfil, con rasgos marcados, cejas abultadas y cabello ensortijado recuerda un retrato de Zeus (46). (Fig. 4: Retrato (de ¿Zeus?) antes de la col. I) [aquí fig. 6, abajo, y fig. 7] La cabeza de la parte superior se conserva en tres cuartas partes. El rostro mira al espectador con ojos expresivamente dibujados. El cabello y la barba se dibujan en rizos. Una insinuación del cuello indica que la cabeza pertenece a una estatua. W.A. Daszewski está persuadido por ello de que el dibujo se hizo a partir de un modelo clásico. Otros bocetos de cabezas, no tan artísticamente realizados, se encuentran en el espacio libre tras la columna V. Dos rostros de aspecto juvenil, sin barba, aparecen de perfil uno frente a otro; el de la izquierda, por sus cabellos recogidos con una cinta (o una corona?), recuerda una representación de Apolo, mientras que el de la derecha , que muestra el rostro lleno de vida de un joven, se asemeja al tipo de retratos dinásticos inspirados en Alejandro (47). Sobre ellas se aprecia un resto de otra cabeza, de perfil vuelta a la izquierda, de la que quedan sólo un fragmento del cabello, el arranque del cuello y la barba frondosa, artísticamente realizada, de estilo semejante a los retratos delante de la columna I. Hay una última cabeza en el fragmento antes descrito como Parte 4: muestra un joven barbilampiño, semejante al perfil "dinástico", de cabello rizado. El sombreado moderado y hábil con claroscuro y mediante rayas acredita una cierta destreza. En la zona de las dos cabezas juveniles, junto a la que mira a la derecha, se advierte claramente que el papiro se partió por la juntura y fue recompuesto. Al hacerlo se estrechó un poco la anchura del rostro, que produce así una impresión algo vulgar. Esto se percibe especialmente en el reverso, donde el anterior κριάγριον queda algo mutilado con la reparación; si las capas se soltaran de nuevo y se estiraran, estaría de nuevo completo. Manos y pies Los bocetos son estudios de detalle de manos y pies en distintas posiciones y perspectivas [aquí fig. 8]. En los detalles como venas, uñas de manos y pies, pliegues de vestiduras en las mangas y costuras y hasta en las insinuaciones de músculos se advierten esfuerzo y exactitud. Los pies están en parte cortados regularmente por encima del tobillo, como si fuesen dibujos de estatuas, aunque fragmentadas, o de modelos expresamente puestos para ejercicios (48). Están representados sobre todo de lado, con una ligera curvatura para hacer visibles todos los dedos, lo que a veces resulta algo raro. En dos casos un pie izquierdo se dibuja de frente, consiguiendo efecto de perspectiva por el mismo artificio, el sombreado y el borde superior ovalado. Un pie se dibuja desde arriba; calza una sandalia y está medio cubierto por el pliegue de una vestidura, dando la impresión de que está extendido y pertenece a una escultura sedente. Las manos adoptan distintas posiciones: una mano izquierda sostiene la parte media de un arco; otra mano izquierda agarra un bastón o cetro emergiendo de una manga que envuelve con sus pliegues la muñeca; de nuevo una izquierda asoma de la manga que cubre el antebrazo y cuelga de la muñeca, como si el brazo descansara en un apoyo, tal vez el brazo de un trono. Podría ser la pareja de la anterior y como ella ser un detalle de la misma figura sedente enteramente vestida a la que también pertenece el pie calzado. Una mano derecha, igualmente con manga, tiene los dedos meñique y anular doblados y los demás extendido como en ademán oratorio (49), mientras la mano sin embargo señala hacia abajo; otra cuelga directamente hacia abajo; otra más, con el puño cerrado, levanta el pulgar, etc. Mientras que los bocetos de animales del reverso son pequeñas obras de arte muy calificadas, los dibujos de cabezas, manos y pies tienen más bien el carácter de ejercicios escolares y se deben probablemente a más de una mano. Permiten no obstante adivinar la misma técnica de taller, especialmente en el uso del cálamo griego aguzado para las líneas estrechas y los rayados finos y de los juncos egipcios deshilachados a manera de pinceles para los sombreados suaves. Su función es tan sólo escolar; que pudieran ser también modelos para pintores o escultores, lo dudamos en atención a una cierta torpeza. Los ejercicios podrían haberse realizado siempre en la sala de dibujo del taller en donde se encontraban el mapa de Artemidoro y los bocetos de animales. Pero también puede imaginarse que los escolares llevaran el rollo de papiro al museo o al lugar en donde se alzaran las esculturas, igual que hoy en todo el mundo los estudiantes de Arte y Arqueología realizan sus ejercicios de dibujo de los objetos. Aunque ejercicios como éstos en talleres de arte debieron ser cosa corriente, no son tan raros los papiros ilustrados (50), y ocasionalmente se han conservado también bocetos aislados (51), nunca en la documentación griega se ha hallado un testimonio mejor de libro de bocetos, de manera que el nuevo papiro, cuando esté estudiado y publicado, será una importante contribución a la historia del arte de la antigüedad. Actualmente no se proyecta ni es posible una interpretación a fondo. En la presente fase de investigación y antes de una edición definitiva, todo intento de abordar las cuestiones que por todas partes apremian tiene que terminar en especulación. Sólo cuando el papiro esté esmeradamente restaurado, los numerosos fragmentos ubicados, el texto reconstituido, los bocetos identificados, y se hayan encontrado representaciones paralelas, se podrá realizar una verdadera evaluación. NOTAS A PIE DE PÁGINA 1. Agradecemos en especial las fotos facilitadas y las repetidas oportunidades de estudiar el papiro en el original. 2. Una altura de 32,5 cm es inusitada para una obra literaria del helenismo tardío; cf. Cavallo (1983), 48. Presumiblemente el gran formato se escogió en atención al mapa proyectado. 3. Sobre la confección de libros con dibujos hechos por especialistas cf. Stückelberlger (1944), Weitzmann (1959 y 1970), Horsfall (a983). Cf. también Horak (1992) con ViP 4. Cf. Menci (1979), Schubart (1925), 110. 5. En la α y δ como a veces en la ν y ρ, cf. el P.Oxy. XXIV 2399 (GMAW2, Nr. 55), por lo demás escrito con bastante irregularidad; en la κ, la μ, la ν y la ρ, P.Med. inv. 68.02 (Montevecchi [21988], Tav- 38); en la α y el ganchito de la γ, la ρ y la τ, cf. P.Lit. Lond. 134 (cf. Kenyon [1891], Pl. II; Schubart [1925], fig. 72), todos los cuales se datan en el s. I a.C. Cf. además P.Lit. Lond. 130 (cf. Kenyon [1891], Pl. III); P.Berol. inv. 13045 (cf. Schubart [1925], fig. 71; Seider [1970], Nr. 15); P. Tebt. III 692 (Pl. I;sobre la datación cf. Cavallo [1983],54; P. Herc. 831 (cf. Cavallo [1983], Tav. XXXVIII y S. 54). Las escrituras de estos papiros muestran en parte en el aspecto general y en parte en detalles muchas características que también se ven en nuestro papiro, sin ser no obstante enteramente idénticas. 6. Cf p.ej. SB XII 11016 = Montevecchi (21988), Tav. 35 (13 d.C.) y P.Oxy. XXXIII 2654 = GMAW2, Nr. 41 (1. H. siglo I d.C.). (*) Nota del traductor: Provisionalmente y en espera de asesoramiento especializado, entiendo que kollema (plural kollémata), así como el alemán "Klebung", que he traducido "juntura", se refieren a los bordes pegados de las piezas de papiro que había que unir para formar un rollo. 7. En este caso podría esperarse encontrar un título en la parte cubierta por los retratos; por otra parte, los rollos no siempre llevaban un título al principio; cf. Bastianini (1995), en especial 25 ss. 8. Análoga constatación hacen Babcock y Emmel (1997) con los dibujos reconstruidos 240-241. El cuadro 1, figura 2, muestra la foto del fragmento conservado únicamente de forma invertida en el reverso del rollo ("in real orientation"); la figura 1 una nueva versión de espejo ("printed in reverse") en la que el texto se lee normalmente. 9. En códices medievales se observa a veces que tales "ventanas" reservadas quedan vacías; cf. Stückelberger (1994), 25. 10. Cf. el app. crit. de la edición de Esteban, de Meineke: πρώτη μεν ̉επαρχία supplet B[erkelius], quod non sufficit. 11. La forma Καστόλον es la transmitida hasta ahora sólo por Apiano, Hisp. 16; Artemidoro habrá utilizado según Esteban de Bizancio, véase antes, la forma Καστάλον , también usada por Polibio, Poseidonio, Estrabón y Plutarco, cf. E. Hübner, Art. Castulo, RE III, 2, Sp. 1778, 51 ss. Stiehle ha publicado con los fragmentos del libro 2 la frase presumiblemente atribuida por error al libro 3 por Esteban. Es posible que Esteban se equivocara no sólo en el libro sino también en la vocalización. Para la opción por el paroxítono cf. H. Stephanus, TLG IV, Sp 1008 B, 12-14. 12. Sobre Artemidoro véase Berger (21903), 525-529; id., Art. "Artemidorus" 27, Der Geograph aus Ephesos, RE II 1, 1829; Schulten (21974), 75-78; Stiehle (1856), Hagenow (1932), Fraser (1982), 175 y 5481; Olshausen (1991), 72 con bibliogr.; E.H. Warmington, S. Hornblower, Art. Artemidorus (2), Oxford Classical Dictionary 182. 13. Que Olshausen (1991), 72, haga a Artemidoro contemporáneo del geógrafo Ptolomeo en el siglo II d.C. sólo puede deberse a una confusión con el autor homónimo del ̉Ονειρο-κριτικά. 14. Markianus, Epit. Men. 1 3 (GGM 1, p. 566) [texto griego] 15. Schulten (1974, 2ª ed.), 75. 16. Los fragmentos de Artemidoro fueron recopilados por Stiehle (1856). 17. GGM 1, p. 574-576. 18. GGM 1, p. 515-562, con un mapa ibid. III, Tab. XXIX. 19. Estrabón, Geogr. III 4,19: ̀Ρωμαϊοι δέ την σύμπασαν καλέσαντες συνωνύμως ̉Ιβηρίαν τε και ̉Ισπανίαν. 20. Markianos, Periplus II 7 (GGM I, p. 544): [texto griego] 21. Sobre la España antigua véase A. Schulten, art. "Hispania", RE VIII 2, 1965-2040; id. (21974), Tovar (1974, 1976 y 1989); Olshausen (1971), 145-146. Sobre caminos en la España romana v. Chevalier (1972) 176-179 (mapa 177). 22. Véase Schulten RE VIII.2, col. 2035, 15. 23. Stiehle (1856), 197. 24. GGM 1 574 nota. 25. Susemihl (1891) 649, nota 302. 26. Hagenow (1932) 126-127. 27. P.ej. Escílax, Escimno, Estrabón, Plinio y Dionisio Periégeta; Pomponio Mela describe las costas del Mediterráneo al contrario, empezando en África y terminando en Hispania. 28. Hagenow (1932), 127. 29. Así los mapas para la Geografía de Ptolomeo se deben a un "dibujante técnico" del ingeniero (μηκανικός) alejandrino Agathodaimon: cf. Stückelberger (1994), 25,61 y 128. 30. Sobre cartografía antigua véase Harley y Woodward (1987); Dilke (1998), Stückelberger (1994), 47-73. Véase también Olshausen (1971), 81-95; 114-115; 233 ss.; Brodersen (1995). En especial sobre España: Schulten (1974, 2ª ed.) [!], 133-152. 31. La agrupación de varios ríos que corren paralelamente de Este a Oeste llama también la atención en el mapa de España de Ptolomeo en copias medievales; véase p.ej. Stuckelberger (1994), Tab. 10-12. 32. Cf. Weber (1976), 14-17. El estudio de A. y M. Levi (1967), 33 ss., es actualmente una detallada investigación del total de las 555 viñetas de este itinerario, que en un apéndice (195 ss.) se clasifican por sus formas. Cf. también Harley, Woodward (1987), 238 a 257; Dilke (1998), 115-120. 33. Cf. Stückelberger (1994),56-65 con cuadros 9-13; Dilke (1998), 75-86 con un índice de manuscritos de Ptolomeo que contienen mapas, 198-201. 34. Harley y Woodward (1987), 217-222; Stückelberger (1994), cuadros 37-38; Dilke (1998), figs. 9-14. 35. Hasta ahora no se ha podido proponer una datación segura del modelo antiguo de la Tabula Peutingeriana; [se ha propuesto para él como fecha más antigua el siglo II d.C., cf. Weber (1976), 22-23; Dilke (1998), 113 con nota 6)]. 36. Cf. Harley y Woodward (1987), 161-200; Stückelberger (1994), 56-65. 37. El "Escudo de Dura Europos", un fragmento de una sección de la costa del Mar Negro, ha sido datado por Cumont (1926), 331, y por A. y M. Levi (1967), 31, en la primera mitad del s. III d.C., mientras que Stückelberger (1994), 72, lo sitúa hacia 200 d.C. Cf. también Harley y Woodward (1987), 249-250. No entramos aquí en los testimonios arqueológicos. 38. Al ámbito egipcio pertenece el llamado "Papiro de las Minas de Oro", de Turín, que contiene un mapa topográfico (1300 a.C.; editio princeps de G. Goyon, ASAE 49, 1949, 337-392; cf. también Harley y Woodward (1987), 121-124 con fig. 7.7; Dilke [1998], 14-15 con nota 14); Meyboom (1995), 177-178 con nota 5. 39. Cf. p.ej. P. Par. 1 = Pack2 [sigue nota larga con muchos números] [con muchas referencias a papiros concretos]. 40. Sobre la escritura pequeña y recta de principios del s. I d.C. véase supra p. 191. 41. Cf. Phillips Jr (1962); Steinmeyer-Schareika (1978); Meyboom (1995). El artista al que se debe el mosaico del Nilo se inspiró en descripciones literarias de la fauna africano-etíope contenidas en informes de expediciones o pinturas como las de Agatárquides (GGM I, p. 158-165), transmitidas por autores más tardíos como Diodoro y Estrabón (de los que Artemidoro es la fuente en este punto). 42. A. Steinmeyer-Schareika (1978), 96; cf. también Meyboom (1995), 177-180. 43. Weitzmann (1995), 5-30. 44. Para mucho de lo que sigue, manifestamos nuestro cordial agradecimiento a W.A. Daszewski. 45. Cf. Richter (1965). 46. Por ejemplo las monedas de bronce ptolemaicas; cf. Hazzard (1995), 57-116 passim, en especial fig. 100. 47. Cf. p.ej. Bieber (1964), en especial nº 56, Pl. XXVIII (cabeza de Alejandro de la Carlsberg-Glytothek, Copenhague, encontrada en Alejandría); Hölscher (1971), en especial lám. 1 (cabeza de Alejandro del Museo de la Acrópolis, Atenas). 48. Sobre modelos del ámbito egipcio véase Edgar (1906); agradecemos la amistosa indicación a G. Grimm. 49. Cf. Apuleyo, Metam. II 21,1-2: Ac sic aggeratis in cumulum stragulis et effultus in cubitum suberectusque [in torum] porrigit dexteram et ad instar oratorum conformat articulum duobusque infimis conclusis digitis ceteros eminens [porrigens] et infesto pollice clementer subrigens infit Thelyphron-». 50. Cf. ViP. No obstante la mayoría son dibujos ingenuos, no profesionales. A la calidad artística de los nuevos bocetos puede llegar en todo caso el dibujo de Amor y Psyche del PSI VIII 919 (siglo II d.C.), cf. ViP 133 = Papiri dell'Istituto Papirologico "G. Vitelli", en: Quaderni dell'Academia delle Arti del Disegno 1, Firenze 1988, nº 31; PSI Omaggio XX 20. 51. Cf. los bocetos geométricos recientemente publicados por Horak (1998) de una muestra para un mosaico o suelo de baldosas, por lo demás igualmente en el reverso de un texto literario (PSI II 137 Recto, Homer Ilias B 158-174); Horak (1992), 59-61. — En el ámbito egipcio se encuentran actualmente bocetos modélicos sobre papiro, piedra caliza, ostracon y tabletas. Cf. ViP 53-55;Robins (1994), 92 y 162. Sobre bocetos de dibujantes profesionales en ostraca de tiempo faraónico cf. Vandier, Gasse (1937-1986); Page (1983); W. Helck, Art. "Ostraka", LÄ IV, Sp. 636, Anm. 4. BIBLIOGRAFÍA Y ABREVIATURAS (se respeta la forma de cita original de los autores, excepto en algunos mínimos detalles) Babcock, R.G., Emmel, St., A Mirror Text of Thukydides VII 33-35, APF 43, 1997, 239-245. Bastianini, G., Tipologia dei rotoli e problemi di ricostruzione, Papyrologica Lupiensia 4, 1995, 21-42. Berger, H., Geschichte der wissenschaftlichen Erdkunde der Griechen, Leipzig 1903, 2ª ed. Bieber, M., Alexander the Great in Greek and Roman Art, Chicago 1964. Brodersen, K., Terra Cognita. Studien zur römischen Raumerfassung, Hildesheim 1995 (Spudasmata 59). Cavallo, G., Libri, scritture e scribi a Ercolano, Napoli 1983. Chevallier, R., Les voies romaines, Paris 1972. Cumont, Fr., Fouilles de Doura Europos. 1922-1923, Paris 1926. Dilke, O.A.W., Greek and Roman Maps, Cornell University Press 1985; London 1985 (Nd. Baltimore, London 1998). Edgar, M.C.C., Sculptors'Studies and Unfinished Works, Le Caire 1906 (Catalogue Général des Antiquités Égyptiennes du musée du Caire, nos. 33301-33506, SAE). Fraser, P.M., Ptolemaic Alexandria I, Oxford 1982. GMAW = Greek Manuscripts of the Ancient World by E.G. Turner. Second Edition Revised and Enlarged by P.J. Parsons, BICS Suppl. 46, London 1987. Hagenow, G., Untersuchungen zu Artemidors Geographie des Westens, Diss. Göttingen 1932. Harley, J.B. y Woodward, D. (Edd.), The History of Cartography. Vol. 1. Cartography in Prehistoric, Ancient, and Medieval Europe and the Mediterranian, Chicago-London 1987. Hazzard, R.A., Ptolemaic coins. An introduction for collectors, Toronto 1995. Hölscher, T., Ideal und Wirklichkeit in den Bildnissen Alexanders des Großen, Heidelberg 1971 (Abh. der Heidelberger Akademie der Wissenschaften, phil.-hist. Klasse, 1971, 2). Horak, U., Illuminierte Papyri, Pergamente und Papiere, Wien 1992 (Pegasus Oriens I). Horak, U., Mit Zirkel und Dreieck (Ein neues Musterblatt aus der Biblioteca Laurenziana in Florenz), Eirene 34, 1998, 169-183. Horsfall, N., The origins of the illustrated book, Aegyptus 63, 1983, 199-216. Kenyon, F.G., Classical Texts from Papyri in the British Museum, London 1891. Levi, A. y M., Itineraria picta: Contributo allo studio della Tabula Peutingeriana, Rom 1967. Menci, G., Scritture greche librarie con apici ornamentali (III. a.C. - II. d.C.), Scrittura e civiltà 3, 1979, 23-52. Meyboom, P.G.P., The Nile Mosaic of Palestrina, Leiden, New York, Köln 1995. Montevecchi, O., La papirologia, Torino 1973 (Milano 21988). GGM = C. Müller, Geographi Graeci Minores, Paris, 1861, 2ª ed. (Nd. Hildesheim, Zürich, New York 1990). Olshausen, E., Einführung in die historische Geographie der Alten Welt, Darmstadt 1991. Page, A., Ancient Egyptian Figured ostraca, Warminster 1983. Phillips Jr., K.M., The Barberini Mosaic: Sunt hominum animaliumque complures imagines, Diss. Princeton University 1962. Richter, G.M.A., The Portraits of the Greeks, I-III, London 1965. Robins, G., Proportion and Style in Ancient Egyptian Art, London 1994. Schubart, W., Griechische Paläographie, Berlin 1925 (Nd. Handbuch der Altertumswissenschaft I. 4. 1, München 1966). Schulten, A., Geographie des antiken Spanien, Baden-Baden 1974, 2ª ed. [!] (Iberische Landeskunde. Erster Teil); s. auch u. Tovar 1974, 1976 und 1989. Seider, R., Paläographie der griechischen Papyri, II: Literarische Papyri, Stuttgart 1970. Steinmeyer-Schareika, A., Das Nilmosaik von Palestrina und eine ptolemäische Expedition nach Äthiopien, Bonn 1978 (Habelts Dissertationsdrucke: Reihe klass. Archäologie 10). Stiehle, R., Der Geograph Artemidoros von Ephesos. Philologus 11, 1856, 193-244. Stückelberger, A., Bild und Wort. Das illustrierte Fachbuch in der antiken Naturwissenschaft, Medizin und Technik, Mainz 1994 (Kulturgeschichte der antiken Welt 62). Susemihl, Fr., Geschichte der griechischen Literatur in der Alexanderzeit, I, Leipzig 1891. Tovar, A., Die Völker und die Städte des antiken Hispanien. Baetica. Baden-Baden 1974 (Iberische Landeskunde. Zweiter Teil: Band 2,1); s. auch o. Schulten 1974 2ª ed. Tovar, A., Die Völker und die Städte des antiken Hispanien. Lusitanien. Baden-Baden 1976 (Iberische Landeskunde. Zweiter Teil: Band 2,2); s. auch o. Schulten 1974 2ª ed. Tovar, A., Las tribus y las ciudades de la antigua Hispania. Tarraconensis. Baden-Baden 1989 (Iberische Landeskunde. Zweiter Teil: Tomo 3); s. auch o. Schulten 1974 2ª ed. Turner y Parsons, GMAW: s. GMAW Vandier, J., Gasse, A., Catalogue des ostraca figurés de Deir el-Médineh, I-V, Le Caire 1937-1986. ViP = Verzeichnis illuminierter edierter Papyri, Pergamente, Papiere und Ostraka, in: U. Horak 1992, 227-261. Weber, E., Tabula Peutingeriana. Codex Vindobonensis 324. Kommentar, Graz 1976. Weitzmann, K., Ancient Book Illumination, Cambridge/Mass. 1959. Weitzmann, K., Illustrations in Roll and Codex. A Study of the Origin and Method of Text Illustration, Princeton 1970. * * * * * * * * * * NOTAS DE LA TRANSCRIPTORA a) He introducido pequeñísimas correcciones en el texto español, a veces completando alguna nota, o regularizando algún nombre (como Esteban de Bizancio en lugar de "Estéfano"). No he podido disponer ahora de todos los signos griegos precisos, especialmente de los espíritus ásperos y de todos los acentos graves, por lo que se observará a veces dicha carencia. b) Para una buena imagen de la primera hoja de la Tabula Peutingeriana y poder establecer la comparación con este tipo de mapa muy alargado, véase http://www.fh-augsburg.de/~harsch/Chronologia/Lspost03/Tabula/tab_pe01.html, teniendo siempre en cuenta que se trata de una reconstrucción de K. Müller en 1916 sobre la base gráfica del resto del mapa, e itineraria según el de Antonino, ya que la zona izquierda, con Britannia, la Península Ibérica y parte de Francia, se quemó, en nuestro caso hasta cerca de los Pirineos, poco después de la confección de esta copia bizantina del siglo XII. En este otro sitio web pueden verse detalles de esta primera hoja reconstruída, y de cada una de las demás 11 hojas en las que en 1863 se dividió el documento para su mejor conservación, con detalles de ciudades: http://www.romansites.com/storia_in_inglese_tb.htm (aviso: sus traducciones españolas son difícilmente soportables, pero las tiene). c) En otro momento, con más tiempo, y aprovechando que dispongo de la separata original del artículo alemán, que gentilmente me envió en su día la Prof. Kramer, completaré los textos largos en griego que estaban en el artículo y no fueron reproducidos en la versión española. d) BREVE LISTADO DE LA BIBLIOGRAFÍA GENERADA POR LOS AUTORES (hasta donde me es conocida): 1) C. Gallazzi y B. Kramer, “Artemidor im Zeichensaal. Eine Papyrusrolle mit Text, Landkarte und Skizzenbüchern aus späthellenistischer Zeit”, Archiv für Papyrusforschung 44, 1998, 189-208, lám. XXI y figs. 1-4. (Asombrosamente, sólo se puede encontrar este artículo en alemán, en winzip y pdf, en el sitio web de un diligente aficionado de Sigüenza, D. Marcos Nieto, junto con otros artículos de prensa sobre el papiro, de G. Fatás y otros: http://www.histgueb.net/hallazgos/artemidoro/. Al menos no he sido capaz de encontrar tal tipo de documentos en ningún medio académico...). 2) C. Gallazzi y B. Kramer, “Artemidoro en clase de dibujo. Un papiro con texto, mapa y dibujos de tiempo helenístico tardío”, El Miliario Extravagante. Boletín trimestral para el estudio de las vias romanas y otros temas de Geografia Histórica, 72, 2000, 2-11 (traducción española). (Estuvo un tiempo publicado en Red, entre 1999 y 2000, en la fenecida "Arqueohispania", pero luego desapareció.) 3) B. y J. Kramer, “Iberia, Hispania und das neue Artemidor-Fragment”, en: Andreas Haltenhoff, Frietz-Heiner Mutschler, edd, Hortus Litterarum Antiquarum. Festschrift für Hans Armin Gärtner zum 70. Geburtstag, Heidelberg 2000 (Bibliothek der klassischen Altertumswissenschaften nº 109), 309-322. 4) B. y J. Kramer, “Zwei Korrekturen zu «Iberia, Hispania und das neue Artemidor-Fragment», Archiv für Papyrusforschung 46, 2000, 165. 5) G. Arias, “Del Ravenate a Artemidoro pasando por tintas y colorantes”, El Miliario Extravagante 73, junio de 2000, 2-3. (Se trata de explicar las insuficiencias e incongruencias tanto del Ravenate como del papiro de Artemidoro con la hipótesis de que una tinta roja no hubiera resistido el paso del tiempo: http://www.gonzaloarias.net/textos/sumarios/sumario73.htm). * 6) B. Kramer, “The Earliest Known Map of Spain (?) and the Geography of Artemidoros of Ephesus on Papyrus”, Imago Mundi 53, 2001, 115-120, , con un croquis en color amarillo, pequeño pero bastante claro. (Vid. sobre esta interrogante lo comentado al pie de la fig. 7). 7) B. Kramer, “El nuevo papiro de Artemidoro”, en: Colloquium on Celtic Place Names in Ptolemy's Geography, Madrid, 25. 9. - 28. 9. 2002 (en prensa). 8) B. y J. Kramer, “Vehnicà uitare în Iberia: Strabo, Geografia III 3, 4, hi noul papirus a lui Artemidor”, Studii Clasice 38 (Gedächtnisschrift für Ion Fischer), 2003 (en prensa). 9) C. Gallazzi, “Torino: che bel giro in quel papiro”, artículo en Il Giornale dell'Arte-Vernissage, novembre 2004 (on-line el 30/11/04, en: http://www.archeomedia.net/articolo.asp?strart=1793&cat= Studi%20e%20Ricerche (con buena foto del "Zeus" en su color, aquí fig. 6). 10) B. Kramer, “La Península Ibérica en la Geografía de Artemidoro de Éfeso”, en La invención de una Geografía de la Península Ibérica. I. La época republicana, seminario de la Casa de Velázquez (Madrid), 3-4 de marzo de 2005. (Puede consultarse en Celtiberia.net un interesante resumen de esta ponencia, debido a J. Rodríguez Morales, así como un mapa de B. Kramer con "la navegación costera" peninsular de Artemidoro: http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1174, que añado también aquí). 20/04/2005: La revista GEO ha publicado en su número de abril un breve artículo sobre la restauración del papiro, con alguna noticia nueva sobre sus reutilizaciones, declaraciones de C. Gallazzi y dos fotos: http://www.georevista.es/geo/home.jsp?idapr=1_655_esp_1__ N.B. 9/3/05.- Haciéndome eco del deseo de los organizadores del seminario en la Casa de Velázquez (véase mensaje de 8/3/05, 11:47), retiro como muestra de buena voluntad, y sin habérseme pedido a mí expresamente, el mapa de la "Navegación costera de Artemidoro", que había asociado aquí tras su inserción en otro artículo por el usuario Jeromor. Conviene aclarar, sin embargo, que al pie de dicha imagen, y conforme a la ley, constaba debidamente la autoría de la Profª Kramer sobre el mapa. Lo que no consta en cambio es el deseo expreso de ella misma de que no se difundiera, sino quizá más bien lo contrario, pues fue repartido a todos los asistentes a su conferencia sin advertencia ninguna al respecto. Para compensar, subo el esquema del fragmento principal del mapa elaborado por el Dr. Pierre Moret, Director de Estudios de la Antigüedad y el Medioevo de la Casa de Velázquez (a partir de la foto de Kramer 2001), que ya fue publicado por él en las Mélanges de la Casa de Velázquez de 2003.1 (aquí fig. 1a). En cambio, la petición, o más bien exigencia, de que se retire también la bibliografía [!] sobre el papiro, expresada posteriormente por el Dr. Cruz Andreotti, es desaforada, ajena a las prácticas científicas más elementales, y por ello completamente inatendible. Y no sólo por principio, sino porque toda ella está en diversos sitios de la WWW; sin ir más lejos, en la lista adjunta al CV de la Profª Kramer, que contiene toda la suya, cf. en: http://www.uni-trier.de/uni/fb3/papyrologie/schriften.htm. © Del artículo alemán original: C. Gallazzi y B. Kramer. © De la traducción al español: G. Arias Bonet. © De las ilustraciones: consta al pie de cada una de ellas. © De la transcripción, notas finales, agregados y comentarios a la bibliografía e ilustraciones: Alicia Mª Canto, para Celtiberia.net, 6 de marzo de 2005. NOVEDAD (6-1-2006): Con el anuncio de la apertura de la exposición que se preparaba, en el Palazzo Bricherasio de Turín, para el próximo mes de febrero, conocemos dos novedades importantes: la fecha de la transcripción del texto de Artemidoro parece retrasarse a mediados del siglo I a.C., y la zona representada en el enigmático mapa sería... la Bética. Esto me parece indica la entrada de los criterios del Prof. Settis, aunque es de suponer que el asunto se explique con más detalle en el catálogo que acompañe a la mostra. Es muy acertado el recrear el contexto cultural de época del papiro. Transcribo a continuación la nota de prensa oficial al respecto, y la referencia del propio local de la exposición: Le tre vite del Papiro di Artemidoro Dal 7 febbraio al 7 maggio 2006 Il Papiro di Artemidoro, l’eccezionale reperto di epoca tolemaica, riemerge dopo 2000 anni di oblio. Il pubblico lo potrà ora conoscere grazie alla Fondazione per l’Arte della Compagnia di San Paolo – che lo ha recentemente acquistato e fatto accuratamente restaurare e che ha promosso, in collaborazione con la Fondazione Museo delle Antichità Egizie la straordinaria mostra nelle sale di Palazzo Bricherasio. Sarà così possibile ammirare non solo un'ampia porzione di un testo perduto del geografo Artemidoro di Efeso, finora noto essenzialmente come fonte di Strabone, ma anche tre diversi strati di immagini: la più antica carta geografica di età classica ad oggi nota, un repertorio di animali reali e fantastici, e infine un taccuino con disegni di figura, probabilmente provenienti da botteghe di artisti. Il papiro fu scritto verso la metà del I secolo a.C. (cioè pochi decenni dopo la morte di Artemidoro), e tutte le fasi della sua vita si svolgono da quel momento fino alla fine del I secolo d.C. Più tardi, il papiro fu ridotto a materiale da macero, e con altri documenti (una ventina di lettere, in parte collegate all’amministrazione romana dell’Egitto) entrò a far parte del cartonnage di una mummia. La mostra , curata dal Professor Claudio Gallazzi e dal Professor Salvatore Settis, si ripromette di illustrare il Papiro di Artemidoro nei suoi vari aspetti, ricreando intorno ad esso un contesto di saperi, di volti e di culture che ne spieghi l’origine e al tempo stesso ne mostri il vivo interesse nell’orizzonte culturale a noi contemporaneo. Centro generatore dell’esibizione sarà ovviamente lo stesso Papiro, accompagnato da accuratissimi disegni che ne favoriranno la lettura consentendo anche l’integrazione di alcune parti mancanti, ma ricostruibili grazie all’impronta che l’inchiostro ha lasciato quando il papiro era arrotolato. Tutto il resto ruoterà intorno al Papiro e ne consentirà una conoscenza ricca e stimolante, snodandosi lungo un percorso sequenziale attentamente progettato. Una prima parte della mostra offrirà in sintesi un’idea di come nascessero gli antichi rotuli di papiro, di come i papiri venissero utilizzati per la scrittura e per la lettura, e di come materiali papiracei potessero esser trasformati in cartonnage . Il ricco contesto storico che è lo sfondo della vita del Papiro verrà quindi evocato da una serie di “volti dall’Egitto greco-romano” prima e, subito dopo, da una serie di “volti dalla Betica” (la porzione di territorio spagnolo rappresentata sulla carta geografica). Verrà quindi illustrata mediante pochi, significativi esempi la storia della cartografia antica e dei suoi riflessi in manoscritti medievali, tentativi di “carte del mondo” e di ricostruzioni della cartografia di Tolomeo; questa parte sarà arricchita da antichi strumenti di misurazione e rilevazione cartografica. Il repertorio animalistico che occupa la faccia posteriore del papiro verrà illustrato in mostra da una serie di preziose rappresentazioni di animali in mosaico, in scultura e su stoffe, argenti e ceramiche, mentre la serie di disegni di figura da statue verrà commentata da ritratti e statue di divinità, qualche pittura e altri oggetti. La bottega dell’artista antico verrà mostrata attraverso una serie di rare rappresentazioni, a partire dalla famosa coppa del “Pittore della Fonderia” di Berlino (c. 480 a.C.), nonché dagli strumenti di pittori e scultori e da alcuni dei celebri calchi di Baia, i più antichi calchi in gesso conservati da sculture classiche. Le ultime due sezioni offriranno, con esempi scelti sulla base della qualità e rappresentatività, uno sguardo dall’alto all’illustrazione libraria nell’antichità e raccoglieranno una scelta dei più rappresentativi frammenti di sketchbooks di età classica conservati, mostrando anche la sopravvivenza di questa pratica artistica fino alla “rinascita dell’antichità” del sec. XV. Risulteranno così ancor più chiare, alla fine del percorso, l’assoluta unicità del Papiro di Artemidoro e le ragioni della sua straordinaria importanza. Saranno esposti in mostra reperti di una trentina di musei; ma prevalente sarà l’apporto delle collezioni del Museo Egizio di Torino, dimostrando anche per tal via la sua ricchezza, importanza e varietà. La mostra è inserita nel programma Italyart – Olimpiadi della Cultura Torino 2006. Fuente: http://www.exibart.com/profilo/eventiV2.asp/idelemento/24322 IL PAPIRO DI ARTEMIDORO Arti e saperi nell’Egitto greco – romano 8 febbraio – 4 giugno 2006 La Fondazione per l’Arte della Compagnia di San Paolo, in collaborazione con la Fondazione Museo delle Antichità Egizie, promuove la mostra Il Papiro di Artemidoro,. Arti e saperi nell’Egitto greco – romano, che si terrà a Torino, presso Palazzo Bricherasio, dall’8 febbraio 2006 al 4 giugno 2006. L’esposizione, curata dai professori Salvatore Settis e Claudio Gallazzi, si articola in vari filoni tematici di approfondimento sullo straordinario Papiro detto di Artemidoro (che la Fondazione per l’Arte della Compagnia di San Paolo aveva acquistato nel 2004), usato a più riprese – tra il I secolo a.C. e il I secolo d.C. – come supporto per un testo geografico in greco corredato dalla prima carta geografica della Spagna, poi come album di schizzi d’arte raffiguranti animali fantastici e studi anatomici. Oltre al reperto - esposto dopo un accurato restauro effettuato presso l’Istituto di Papirologia dell’Università di Milano - saranno esposti oggetti dell’antico Egitto, della cultura greco-romana, del Medioevo e del Rinascimento, provenienti dai più importanti Musei europei. Fuente: http://www.palazzobricherasio.it/pb/cal.htm ....... 8-2-2006: Inaugurada la exposición y presentado el catálogo En el sitio ya citado del Palazzo Bricherasio de Turín, se dan, de forma realmente modélica, numerosas referencias de la exposición en torno al Papiro de Artemidoro, inaugurada, como se anunció, antes de ayer 8 de febrero, y que permanecerá visitable al menos hasta el 7 de mayo próximo: http://www.palazzobricherasio.it/ En el sitio web puede encontrarse, en distintas secciones y sobre todo en "Anteprima", información sobre la exposición, las piezas expuestas (como los retratos de Augusto y Adriano de Itálica), conferencias, actividades y el propio catálogo: Le tre vite del papiro di Artemidoro. Voci e sguardi dall'Egitto greco-romano: Del artículo del Prof. Claudio Gallazzi transcribo sólo, por su indudable interés para los expectantes aficionados y estudiosos españoles, el párrafo que concreta la hipótesis final sobre la reducción del mapa a la Bética, concretamente al curso medio y bajo del Baetis; los ríos serían éste y el Guadalete, y la ciudad amurallada Córdoba. Es de suponer que sea ésta la hipótesis (dentro de la inseguridad que el propio autor advierte) que figura en la monografía científica: Il Papiro di Artemidoro, ed. da Cl. Gallazzi - B. Kramer - S. Settis, con la collaborazione di G. Adornato, Milano, LED, 2006: "IL PAPIRO DI ARTEMIDORO: LE SUE CARATTERISTICHE E LA SUA STORIA" di Claudio Gallazzi, direttore Istituto di Papirologia – Università Statale di Milano [....] pág. 5: "Una volta che il testo del libro fu trascritto, il rotolo venne trasferito nell’atelier di un pittore, affinché qualcuno, esperto di disegno, lo completasse, inserendovi le carte nelle aree lasciate appositamente in bianco. E, in effetti, una persona dell’atelier cominciò a tracciare una prima mappa nel riquadro posto dopo il proemio, vale a dire dopo la III colonna. Dato il testo che compare accanto, la carta deve necessariamente riferirsi alla Spagna o almeno ad una parte di essa: sarebbe ben strano se riproducesse un’area diversa, a meno che non si tratti dell’Europa o dell’intero bacino del Mediterraneo. Partendo da questo assunto ed esaminando ciò che il papiro porta, in un settore non privo di lacune e sfilacciature, si ha l’impressione che la carta rappresenti la Betica, cioè la provincia che occupava il settore sud-occidentale della penisola iberica. Si vede un fiume orientato in direzione est-ovest con un delta formato da due bracci, che potrebbe essere il Baetis, cioè il Guadalquivir, ora con uno sbocco ad estuario, ma non così in epoca antica; al di sotto di esso c’è un corso d’acqua parallelo, di lunghezza più ridotta, che è identificabile col Guadalete, mentre al di sopra è posta la raffigurazione di una città murata, che, in base all’ubicazione, potrebbe essere Cordoba. Tuttavia, nessuna delle identificazioni accennate è completamente sicura; e l’interpretazione stessa della carta come quella della Betica è basata solamente su alcune analogie con le mappe moderne, suggestive ma non determinanti. Quindi, per quanto paia verosimile che la carta raffiguri la Betica, non è del tutto esclusa l’eventualità che essa si riferisca a qualche altra zona costiera della Spagna con una foce a delta, che, al pari di quella del Baetis, diventò poi un estuario, sicché ora non è più immediatamente riconoscibile. Tutte queste incertezze sono dovute al fatto che la carta è rimasta incompiuta. Il disegnatore tracciò il corso dei fiumi, delineò il percorso di alcune strade, disegnò vignette con forma di agglomerato urbano per indicare i centri abitati e fece pure dei piccoli riquadri, probabilmente per segnalare villaggi, insediamenti minori o ville di campagna. Tuttavia, lasciò priva di dettagli tutta l’area inferiore destra, non colorò di azzurro i fiumi e non aggiunse toponimo alcuno. Per conseguenza l’identificazione del territorio rappresentato diventa problematica. Evidentemente il disegnatore interruppe il suo lavoro mentre era in pieno svolgimento: non completò la carta che stava tracciando, e non cominciò neppure ad abbozzare le altre: il secondo spazio libero, quello dopo la colonna V, rimase completamente in bianco e solo a distanza di anni fu riempito di schizzi senza relazione alcuna col testo di Artemidoro. Perché mai il lavoro fu interrotto? La risposta al quesito può essere trovata osservando la parte di mappa tracciata. Come si è detto poco sopra, essa sembra raffigurare la Betica; anche se non è esclusa l’eventualità che si riferisca ad un’area costiera della Spagna non meglio definita; ma, valga l’una o l’altra possibilità, la carta non è quella che ci aspetteremmo all’inizio del rotolo. La prima delle carte annesse a un testo che descriveva la Spagna partendo dai Pirenei, cioè da est, avrebbe dovuto essere la mappa dell’intera penisola, oppure quella delle regioni orientali da cui iniziava il periplo; sicuramente non poteva essere la mappa della Betica, che era solo una provincia dell’Iberia, per di più ubicata a sud-ovest, o la mappa di un’altra regione ancora meno estesa. Evidentemente il disegnatore incorse in un errore: anziché riprodurre la carta giusta, cioè la prima del rotolo che aveva davanti come modello, cominciò a copiare la seconda o una di quelle successive, che dovevano raffigurare altre zone specifiche della penisola. Accortosi dello sbaglio, interruppe il suo lavoro ed eventualmente cercò di porre rimedio alla spiacevole situazione creatasi. [...] (© Cl. Gallazzi y Palazzo Bricherasio, Turín, en: http://www.palazzobricherasio.it/) (Las cursivas son mías).


Comentarios

Tijera Pulsa este icono si opinas que la información está fuera de lugar, no tiene rigor o es de nulo interés.
Tu único clic no la borarrá, pero contribuirá a que la sabiduría del grupo pueda funcionar correctamente.


    No hay más información.
    ...0

Si te registras como usuario, podrás añadir comentarios a este artículo.

Volver arriba