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  1. #1 FQS 21 de sep. 2005

    Biblioteca: ¿De filo o de punta?. La Antigüedad hispana.

    Gracias por los comentarios. Jeromor: siento que las ilustraciones de este trabajo estén en diapositivas y la verdad, no tengo ahora mismo tiempo de digitalizarlas. En cuanto pueda lo haré. El trabajo se publicó en el catálogo de una exposición llamada 'El Filo de la Cultura', celebrada en Valencia en 2000-2001, y poco accesible. por eso lo he pasado. F. Quesada Sanz "¿De filo o de punta?. La Antigüedad Ibérica". Catálogo de la Exposición "El filo de las culturas" Valencia, Noviembre-Diciembre 2000. Valencia, 2000, pp. 139-149 Versión en valenciano: "¿De tall o de punta?, L'antiguitat hispana". Valencia, 2001, pp. 139-149 Mycroft: Sobre el soliferreum publiqué un trabajo monográfico hace algún tiempo: "Soliferrea de la Edad del Hierro en la Península Ibérica". Trabajos de Prehistoria, 50, 1993, pp. 159-183. y lo actualicé en: F. Quesada Sanz El armamento ibérico. Estudio tipológico, geográfico, funcional, social y simbólico de las armas en la Cultura Ibérica (siglos VI-I a.C.). 2 vols. 480+500 pp., 362 il, 18 láms. Monographies Instrumentum, 3. Ed. Monique Mergoil, Montagnac, 1997. (Páginas 307-343) entiendo que el segundo libro es muy caro y largo, y qure el articulo sólo está en bibliotecas especializadas, pero es creo que son muchas páginas y gráficos para meterlos en Celtiberia.net

  2. #2 FQS 19 de jun. 2006

  3. #3 FQS 22 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Enhorabuena, exégesis. Hay sin embargo algunos detalles. Victor Hugo nos proporciona la más romántica descripción literaria de la batalla. Pero ¿lamentantablemente? ni uno sólo de los cuadros ingleses -o aliados- de infantería cedió ante las cargas de Milhaud o de Kellermann. Ni uno. Creeme, no voy a subir toda la literatura al respecto ahora. Toda la sucesión de cargas, incluyendo la incorporación de los Granaderos a caballo de la Guardia, fue inutil. Si Ney hubiera subido dos baterías a caballo, y si napoleón le hubiera cedido entonces -no más tarde- tres o cuatro batallones de la Media Guardia... si... Pero es lo que hay. Enhorabuena, he disfrutado con esta intromisión napoleónica en Celtiberia.

  4. #4 FQS 22 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Veamos: En la época había tres clases de caballería: Pesada, con grandes caballos, cargaba al trote. podía o no llevar coraza (en pecho, como en Austria, petral y espaldar como en Francia, o sin coraza, como en Gran Bretaña). Comprende coraceros, granaderos a caballo, Life y Horse Guards, dragones pesados... Cargan con sable recto que se utiliza de estoque. Cargas al trote, en formación muy cerrada, bota contr abota. Caballería ligera (husares, dragones, ligeros, cazadores a caballo, lanceros... según los paises). Carga con sable curvo. Sólo algunos paises tienen lanceros en esta época (Francia, que los toma de Polonia, Austria -ulanos-, Rusia.... Inglaterra no usaba lanceros en este periodo, peor los adoptó precisamente como consecuencia de Waterloo. La caballería ligera se usa para reconocimiento táctico y operacional, y también en el campo de batalla. En medio hay una tercera categoría, los dragones, que están entrenados para combatir a caballo con sable recto como caballería 'de línea' o 'pesada' o a pie con carabina, como una suerte d einfantería montada. Con el tiempo fueron más y más caballería y menos infantería montada. La infantería avanzaba normalmente en columna de batallón (con frente de dos compañías o 'divisiones', o con frente de una compañía). la idea era desplegar en línea a unos 300 m. del enemigo, aunque a menudo se prefería -sobre todo en Francia y en Austria desde 1809 con las reformas del Archiduque Carlos) avanzar en columna hasta el choque, con la esperanza de que la rapidez compensara la mayor densidad de la formación -y el mejor blanco subsiquiente a la artillería defensora- para romper la moral de la defensa. En todo caso, hacia 1815 todos los ejécitos serios tenían una compañía ligera en cada batallón -voltigeurs en Francia, light flank companies en Gran Bretaña-, o incluso batallones completos de infantería ligera -Chasseurs a pied en Francia, Light Infantry Batalliosn en UK- e incluso batallones especializados -como los Rifles en UK, o los Jager en Austria- que avanzaban delante de las formaciones 'de línea' desplegados en guerrilla, para cubrir al grueso de la fuerza atacante e incordiar con sus disparos irregulares a los defensores, en particular la artillería. Forman una especie de nube de moscardones que protegen el avance de las unidades de líena que avanzan en formacion densa. La táctica de batalla varió muchísimo en el periodo según el ejército y el momnto (de 1798 a 1815). En Waterloo, por ejemplo, el ejécito francés era por lo general mandado por generales veteranos pero agotados y hartos, al mando de tropas muy entusiastas pero inexpertas (tras las debacles de 1812 y 1814). En consecuencia Napoleón confió en una 'Gran Batería' de 80 cañones para abrir brecha, con la idea de luego lanzar fuertes masas de infantería apoyada por caballería pesada. Fracasó porque sus reservas las envió a contener a los prusianos, porque Wellington econdió la mayor parte de su ejército en la contrapendiente, poirque el suelo estaba húmedo minimizando los efectos de la artillería y porque sus generales de división actuaron fatal. A la derecha, Allix y Donzelot montaron unos bloques masivos de 4.000 hombres muy poco maniobrables, que se desorganizaron enseguida; a la izquierda, el príncipe Jerome y Bachelu se empecinaron en romperse la crisma contra Hougomont, sin ninguna finesse táctica... Bueno, lo dejo que me enrollo en exceso. Salu2

  5. #5 FQS 22 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    En efecto, en Somosierra la Caballería Polaca de la Guardia, contra el mito, todavía no usaba lanzas.

  6. #6 FQS 22 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    En efecto, en Somosierra la Caballería Polaca de la Guardia, contra el mito, todavía no usaba lanzas.

  7. #7 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Buenos días. Sobre Waterloo, en español, muy reciente y magnífico, aunque caro: Waterloo, de Peter Hofschöer. Ariel, 896 páginas, 15 euros. Es de lo mejor reciente. insiste en el peso decisivo del componente germánico en la batalla. Tanto la aportacion prusiana (si no, Wellington habría perdido pese a todo), y el componente alemán en el propio ejército mal llamado británico (entre hannover, Briunswick, KGL etc. había mas' alemanes' que birtánicos). Refunde la orba original inglesa en dos volumenes.

  8. #8 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Yo no sé si estas dos cosas que pongo merecen la pena. Si alguien quiere cortar y pegar y ponerlas como artículo, por mi adelante, peros e salen un pcoo del tema de Celtiberia. Este fue publicado por mi en la Aventura de la Historia, 5, marzo de 1999. El fusil en el periodo napoleónico. La instrucción militar en >orden cerrado= está hoy en día obsoleta desde el punto de vista táctico, aunque conserva su utilidad en la instrucción básica. Sin embargo, las formaciones tácticas cerradas, la cadencia acompasada de la marcha y los movimientos simultáneos en la carga y disparo fueron indispensables con la generalización de las armas portátiles de fuego desde el s. XVI y hasta mediados del XIX. El manejo del fusil en época napoleónica (entre 1789 y 1815) explica bien las razones. Desde principios del s. XVIII habían cambiado bien poco los instrumentos básicos de la guerra: hombres y bestias desplazándose a pie por caminos embarrados o polvorientos, y armados con fusiles y ca½ones de avancarga. En particular, los fusiles con que se que armaron los ejércitos napoleónicos, con llave de chispa o sílex, eran muy similares a los de todo el siglo anterior, y muy parecidos en todos los paises europeos, aunque su calidad de fabricación variaba: los fusiles rusos tenían fama de estar mal fabricados, y los espa½oles eran particularmente robustos. Por otro lado, Inglaterra cedió o vendió centenares de miles de fusiles (el tipo llamado >Brown Bess=) y otros pertrechos militares a paises como Espa½a, Portugal o Prusia, cuyos ejércitos a menudo combatieron vestidos y armados por fabricantes británicos. El fusil de infantería medía unos 150 cm. sin bayoneta, y pesaba unos 4.5 kg. La secuencia de carga y disparo era compleja, y requería durante la instrucción de los reclutas la repetición de una serie de movimientos hasta que pudieran ser realizados instintivamente en medio de la tensión y confusión del combate; he aquí pues la primera necesidad del >orden cerrado=. El soldado montaba el arma, descubriendo la cazoleta de la llave de chispa; luego extraía de una cartuchera colgada en bandolera un cartucho (llevaba unos sesenta); éste se componía de una bolsita cilíndrica de papel que contenía una carga medida de pólvora negra y una bala esférica de plomo de unos 30 gr. de peso y unos 17,5 mm. de calibre (diámetro). A continuación mordía el papel, ponía horizontal el fusil y depositaba una peque½a cantidad de la pólvora del propio cartucho en la cazoleta, que se cubría con la cobija para evitar que se derramara. Luego apoyaba el arma vertical en el suelo e introducía por la boca del ca½ón el resto del cartucho (en casos de emergencía podía verterse a ojo pólvora suelta y cargar con los más extra½os proyectiles). Para poder empujarlo hasta el fondo del ca½ón, extraía la baqueta, bastón metálico que iba sujeto al fusil en el baquetero o tubo bajo el ca½ón, y atacaba (esto es, empujaba) el cartucho; retiraba la baqueta y la volvía a guardar. Luego empu½aba el arma, armaba el pie de gato, pieza que sostenía un fragmento de pedernal, encaraba (normalmente no se apuntaba con precisión), y apretaba el disparador. En ese momento un resorte impulsaba el pie de gato con el pedernal contra otra pieza metálica, el rastrillo. El impacto de sílex contra metal hacía saltar chispas que inflamaban la pólvora depositada en la cazoleta. Esta ignición se transmitía hasta el fondo del ca½ón a través de un peque½o conducto u oido; la pólvora del cartucho allí depositada se inflamaba y los gases en expansión impulsaban la bala y calcinaban el papel. Luego, la secuencia comenzaba de nuevo. Muchas cosas podían ir mal en este proceso, sobre todo si el soldado no estaba bien entrenado. Podía por ejemplo derramar la pólvora de la cazoleta, con lo que las chispas del pedernal no tendrían donde prender; podía, en la confusión del combate, meter dos o más cartuchos, y reventar el ca½ón; podía -y esto era frecuente- olvidarse de sacar la baqueta, y dispararla junto con la bala, con lo que el fusil quedaba inutilizado (por eso se exigía siempre reintroducir la baqueta en el baquetero a cada disparo, pues si se clavaba en el suelo un súbito movimiento de la unidad podía hacer que se olvidara). Además de los errores, los fallos mecánicos eran frecuentes: si el tiempo era lluvioso, el pedernal podía no inflamar la pólvora húmeda; si el sílex no estaba adecuadamente tallado o colocado no saltarían chispas (la robusta llave de miquelete espa½ola permitía que funcionara casi cualquier trozo de sílex); el oido, muy estrecho, podía obstruirse... Además, la pólvora negra quemaba mal, y con los restos de la combustión y del papel de los cartuchos el ca½ón acababa por obstruirse (en sus memorias, Jean-Roch Coignet, soldado de Napoleón, ofrece una solución >de campo= para este último problema: orinar en el interior del ca½ón, verter pólvora suelta y quemarla). En estas condiciones, el disparo fallaba una de cada seis veces en condiciones ideales, y una de cada cuatro o peor en tiempo húmedo o en combates prolongados. En teoría, un soldado bien entrenado podía disparar cinco veces por minuto; pero en combate lo normal era un ritmo de dos o tres disparos por minuto, o, menos si el fuego se prolongaba. Además, el retroceso era brutal y podía dislocar el hombro: algunos soldados derramaban algo de la pólvora del cartucho, lo que disminuía el retroceso, pero acortaba drásticamente el alcance. Por todo esto era tan importante la primera descarga, cuando los fusiles estaban limpios, bien cargados, y no había humo que limitara o impidiera la visibilidad. óQue eficacia real tenía este arma?. Relativa. Carente de rayado en el ánima, la trayectoria de la bala era imprecisa y en condiciones de combate era imposible apuntar bien. Aunque el alcance teórico efectivo era de unos 200 m., a más de 75 m. el tiro individual era desperdiciar munición. A más de 200 m. el fuego de fusilería normal era ineficaz incluso en descargas masivas. La única forma de asegurar una cierta eficacia era agrupando una gran densidad de fusiles en un frente reducido, disparar en descargas lo más cerradas posible, y a la menor distancia que permitieran los nervios de los soldados (>cuando se vea el blanco de sus ojos=). Esta es la otra razón para las cerradas formaciones del s. XVIII y principios del XIX: asegurar una cierta eficacia en el tiro de un arma inherentemente imprecisa. En experimentos realizados en condiciones ideales sobre grandes blancos de tela, una unidad descansada y entrenada podía obtener un 50% de impactos a cien metros, y un 30% a doscientos metros. Pero la realidad del campo de batalla era bien distinta: salvo en casos muy especiales y recordados (como una primera salva a sólo 20 m. que consiguió en 30% de blancos), lo normal era que a unos 200m. sólo de un 3 a un 4% de los disparos realizados alcanzara a un enemigo, subiendo quizá al 5% a 100 m. Tomado en conjunto, distintos autores de la época calculaban que sólo de un 0.2% al 0.5% del total de balas disparadas en una batalla daba en algún blanco, y que para matar un hombre era necesario >dispararle siete veces su peso en plomo=. Sólo por esa ineficacia podían tener ciertas garantías de avanzar y sobrevivir las compactas formaciones tácticas del periodo. No es de extra½ar en estas condiciones que incluso en 1792 el Tte. Coronel inglés Lee, del 44 Rgto., propusiera seriamente la reintroducción del >arco largo= (ver La aventura de la Historia, n. 1, pág. 94) con argumentos sensatos: era más barato que el fusil, no más impreciso, tenía un alcance eficaz similar, no producía humo, causaba graves heridas en enemigos sin armadura, y su cadencia de tiro era de cuatro a seis veces más rápida. Sin embargo, el arquero necesitaba más espacio que el fusilero, un viento fuerte inutilizaba las flechas, y sobre todo costaba a½os entrenar a un arquero eficiente, mientras que los movimientos para el manejo del fusil podían ense½arse, mal que bien, en horas o días. El gran calibre (unas seis veces mayor que el moderno), peso y maleabilidad de las balas de plomo, unido a la baja velocidad del proyectil (unos 320 m/s.), hacían que este fusil tuviera un gran >poder de detención=, y que causara heridas terribles. Además, los bajos niveles higiénicos, la práctica inexistencia de servicios médicos competentes (barón Larrey aparte) y la inexistencia de antibióticos, hacían que cualquier herida resultara peligrosa, por leve que fuera, y que la amputación de miembros sobre la marcha fuera el >tratamiento= de urgencia usual. Fernando Quesada Sanz

  9. #9 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Y este otro, sobre artilleria napoleonica, en La Aventura de la Histoira30, Abril 2001 Cañones en el 'Siglo de las Luces' No por ser un viejo tópico deja de ser cierto que, de entre las Armas combatientes, las de Artillería e Ingenieros han contado casi siempre con los oficiales más inquietos y preparados intelectualmente, debido sobre todo a las exigencias que las leyes de la balística y la física imponían a la formación de un buen oficial de dichas armas. Aunque no sea necesariamente verdad que el cerebro que dirigía las unidades de caballería fuera el de los nobles brutos (especialmente, quizá, en las británicas de la primera mitad del s. XIX), lo cierto es que normalmente en las Armas técnicas es donde ya desde el siglo XVI encontramos personajes que destacan por su capacidad de razonamiento sistemático. Quizá el ejemplo que primero viene a la mente sea el de Vauban, el genio de las fortificaciones, pero hay otros muchos. Desde que a principios del siglos XVI la artillería de campaña ocupara un lugar importante en los ejércitos, tres problemas se mantenían irresolubles. En primer lugar, la falta de estandarización de calibres, tubos y montajes había creado una selva inextricable de piezas con diferentes denominaciones, capacidades y municiones, que suponían una pesadilla logística. Buena prueba de todo ello son, por ejemplo, los 26 tipos de piezas citados en el tratado de Tartaglia de 1538. Las diferentes Ordenanzas que a lo largo de los siglos XVI a XVIII fueron publicando las diferentes potencias algo hicieron para aliviar este primer desorden, pero casi nada pudieron para remediar los otros dos. En efecto, el segundo problema era el tosco diseño de montajes, avantrenes y cureñas, armatostes macizos para aguantar las a menudo masivas piezas de campo, que podían superar las cuatro toneladas. Estos pesos y diseños hacían que la movilidad táctica y operacionalde la artillería de campaña (por no hablar de la estratégica) fuera por lo general muy baja. En tercer lugar, los tiros de las piezas y los carros de munición estuvieron hasta alrededor de 1800 a cargo de civiles contratados, que naturalmente eran por lo general poco proclives a arriesgar sus vidas y las de sus bestias de tiro (équidos o bueyes), dejando a menudo abandonadas las piezas en el campo a la primera dificultad seria. En este contexto, el esfuerzo racionalizador de Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval (1715-1789) es el ejemplo más conocido de cómo muchas mentes ilustradas de varios paises europeos aplicaron sus ingenios a la labor de perfeccionar y hacer más letales las piezas de artillería. Este esfuerzo no es aislado, sino que se inserta en todo el proceso cuiltural que denominamos 'Ilustración'. Napoleón, él mismo artillero, haría un uso terrible de estos avances. Oficial de artillería desde 1735, Gribeauval tuvo amplia experiencia práctica de la guerra. En 1762 comenzó, desde su cargo de Inspector general de la Artillería en Francia, una ambiciosa serie de reformas destinadas a resolver los problemas citados. Aunque sufrió la oposición de otras escuelas, acabó imponiendo su parecer en 1776. Las luchas, técnicas y cortesanas, entre los 'rojos' (la facción reaccionaria de Vallière el joven) y los 'azules' de Griveaubal son una historia en sí misma que ha sido bien contada recientemente por Ken Alder. En primer lugar, Gribeauval dividió la Artillería francesa en cuatro categorías: de costa, de plaza, de asedio y de campaña. Su mayor aportación se centró en esta última, a través de una serie de medidas racionalizadoras que abarcan la estandarización de todo el conjunto del Arma, desde las cargas de munición hasta las herramientas para reparaciones. Redujo el número de cañones de campaña a sólo tres tipos: de 4, 8 y 12 libras (en esta época, los cañones se agrupaban no por su calibre, sino de acuerdo al peso de los proyectiles esféricos que disparaban, ver La Aventura de la Historia 23). Los obuses, de tubo más corto pensado para un tiro menos tenso, fueron también simplificados en dos tipos: de a 6 y de a 8 libras. En tercer lugar, Griveaubal redujo la longitud de las ánimas y el grosor de los tubos, ahorrando hasta la mitad de peso; aprovechó para ello las nuevas técnicas que permitían fundir los cañones como un bloque macizo en el que luego se vaciaba el ánima mediante una perforadora rotatoria (la máquina de Jean Maritz), frente al fundido en hueco anterior. Aunque en teoría esta medida reducía la carga de pólvora que podía emplearse, y por tanto el alcance efectivo, Gribeauval consiguió en la práctica aumentarlo mediante el empleo de balas perfectamente esféricas, mejor acabadas y calibradas (antes había holguras de hasta un centímetro que reducían la eficacia de los gases propelentes). Asimismo, impuso el empleo de cargas de pólvora prefabricadas en cartuchos. Por otro lado, Gribeauval introdujo, en lugar del viejo sistema de cuñas, alzas de tornillo elevador en las cureñas, para apuntar en elevación con más precisión. Además las cureñas se mejoraron, con gualderas (piezas laterales verticales) sustancialmente aligeradas. Aún así, el cañón de campaña francés más grande - de 12 libras- aún pesaba, completo, unas dos toneladas.Las ruedas aumentaron pues su diámetro para un mejor comportamiento en terreno irregular. Los avantrenes se simplificaron y aligeraron considerablemente, con un diseño en forma de 'A', y timón o lanza simple, en lugar de varas. Gribeauval rediseñó además todos los vehículos indispensables en campaña (cureñas, avantrenes, armones, forjas de campaña, etc.) de acuerdo a un modelo básico, con sólo dos tamaños de ruedas intercambiables para todos y un rígido principio de intercambiabilidad de partes. El interior de los armones estaba compartimentado para los diferentes tipos de munición, junto con mechas, picos y palas, palancas, ruedas de repuesto, etc. Por fin, se alteraron también los tiros de caballos con nuevos sistemas de arneses que aumentaban el rendimiento incluso con menor número de animales por pieza, normalmente 6 caballos para una de a 8 libras. Otros detalles menores agilizaban el servicio de los cañones, como el pequeño cofre que, con entre 9 y 18 cartuchos de bala para empleo inmediato -dependiendo del calibre-, iba transportado sobre la propia cureña. Así, en caso necesario, la pieza podía disparar sus primeras balas sin depender del armón de municiones. En resumen, si tres palabras resumen la eficacia del 'sistema Gribeauva'=, éstas son simplificación, integración y estandarización de todos los componentes de la batería, y no sólo de las piezas. Como acertadamente escribió C. Duffy, los 'sistemas' de artillería fueron una expresión característica de la 'Era de la Razón'. Aunque Gribeauval es sin duda el más famoso de los artilleros del siglo XVIII, su trabajo es heredero de otros anteriores, como los del general Vallière, quien en 1732 había impulsado en Francia una reforma (a su vez basada en la Ordenanza de 1715 de Felipe V de España) que prescribía piezas -muy pesadas- de 4 a 24 libras, y que no tocaba las cureñas, avantrenes y armones. Con todo, las influencias iban y venían, de modo que en 1783 España adoptó a su vez una nueva Ordenanza claramente influida por la de Gribeauval. Por otro lado, en Gran Bretaña se introdujo en 1792 un tipo de cureña mucho más sencillo que empleaba un sólo y práctico mástil central macizo; dicho sistema sustituiría en España al Gribeauval en 1830. Por lo que se refiere al Tren de Artillería, sólo entre 1794 (Gran Bretaña) y 1800 (Francia) apareció un servicio militarizado, que en España no se introdujo hasta Abril de 1813, ya hacia el final de la guerra contra Napoleón. De hecho, la dependencia de civiles contratados había sido la principal plaga de un Arma que durante la guerra había sido sin duda, y en conjunto, la más eficaz. Una batería 'a pie' de seis cañones de ocho libras y dos obuses de seis libras de sistema Gribeauval, típica del organigrama francés de época napoleónica a nivel divisional, contaba con hasta 30 vehículos, 140 caballos y unos 100 hombres. Así, incluía 8 montajes con sus avantrenes, 12 armones de munición de cañón, 6 para la de obús, uno de munición para fusil, uno de herramientas, una forja de campaña y una cureña de repuesto; a ello se añadían a veces otros vehículos para bagaje. Todo ello ocupaba, emplazado, un rectángulo de unos 80 a 160 m. de frente (dependiendo de la separación de los cañones) por hasta 200 metros de fondo (la primera línea de armones de munición a unos 50 m. tras las piezas; la segunda a otros 50 m., y el resto de vehículos 100 m. más atrás). Hay que tener en cuenta que un armón de municiones para un 8 libras llevaba 62 balas y 20 cargas de metralla, aproximadamente entre la mitad y la totalidad de lo que podía emplearse en una gran batalla campal. Fernando Quesada Sanz

  10. #10 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Y este otro, sobre artilleria napoleonica, en La Aventura de la Histoira30, Abril 2001 Cañones en el 'Siglo de las Luces' No por ser un viejo tópico deja de ser cierto que, de entre las Armas combatientes, las de Artillería e Ingenieros han contado casi siempre con los oficiales más inquietos y preparados intelectualmente, debido sobre todo a las exigencias que las leyes de la balística y la física imponían a la formación de un buen oficial de dichas armas. Aunque no sea necesariamente verdad que el cerebro que dirigía las unidades de caballería fuera el de los nobles brutos (especialmente, quizá, en las británicas de la primera mitad del s. XIX), lo cierto es que normalmente en las Armas técnicas es donde ya desde el siglo XVI encontramos personajes que destacan por su capacidad de razonamiento sistemático. Quizá el ejemplo que primero viene a la mente sea el de Vauban, el genio de las fortificaciones, pero hay otros muchos. Desde que a principios del siglos XVI la artillería de campaña ocupara un lugar importante en los ejércitos, tres problemas se mantenían irresolubles. En primer lugar, la falta de estandarización de calibres, tubos y montajes había creado una selva inextricable de piezas con diferentes denominaciones, capacidades y municiones, que suponían una pesadilla logística. Buena prueba de todo ello son, por ejemplo, los 26 tipos de piezas citados en el tratado de Tartaglia de 1538. Las diferentes Ordenanzas que a lo largo de los siglos XVI a XVIII fueron publicando las diferentes potencias algo hicieron para aliviar este primer desorden, pero casi nada pudieron para remediar los otros dos. En efecto, el segundo problema era el tosco diseño de montajes, avantrenes y cureñas, armatostes macizos para aguantar las a menudo masivas piezas de campo, que podían superar las cuatro toneladas. Estos pesos y diseños hacían que la movilidad táctica y operacionalde la artillería de campaña (por no hablar de la estratégica) fuera por lo general muy baja. En tercer lugar, los tiros de las piezas y los carros de munición estuvieron hasta alrededor de 1800 a cargo de civiles contratados, que naturalmente eran por lo general poco proclives a arriesgar sus vidas y las de sus bestias de tiro (équidos o bueyes), dejando a menudo abandonadas las piezas en el campo a la primera dificultad seria. En este contexto, el esfuerzo racionalizador de Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval (1715-1789) es el ejemplo más conocido de cómo muchas mentes ilustradas de varios paises europeos aplicaron sus ingenios a la labor de perfeccionar y hacer más letales las piezas de artillería. Este esfuerzo no es aislado, sino que se inserta en todo el proceso cuiltural que denominamos 'Ilustración'. Napoleón, él mismo artillero, haría un uso terrible de estos avances. Oficial de artillería desde 1735, Gribeauval tuvo amplia experiencia práctica de la guerra. En 1762 comenzó, desde su cargo de Inspector general de la Artillería en Francia, una ambiciosa serie de reformas destinadas a resolver los problemas citados. Aunque sufrió la oposición de otras escuelas, acabó imponiendo su parecer en 1776. Las luchas, técnicas y cortesanas, entre los 'rojos' (la facción reaccionaria de Vallière el joven) y los 'azules' de Griveaubal son una historia en sí misma que ha sido bien contada recientemente por Ken Alder. En primer lugar, Gribeauval dividió la Artillería francesa en cuatro categorías: de costa, de plaza, de asedio y de campaña. Su mayor aportación se centró en esta última, a través de una serie de medidas racionalizadoras que abarcan la estandarización de todo el conjunto del Arma, desde las cargas de munición hasta las herramientas para reparaciones. Redujo el número de cañones de campaña a sólo tres tipos: de 4, 8 y 12 libras (en esta época, los cañones se agrupaban no por su calibre, sino de acuerdo al peso de los proyectiles esféricos que disparaban, ver La Aventura de la Historia 23). Los obuses, de tubo más corto pensado para un tiro menos tenso, fueron también simplificados en dos tipos: de a 6 y de a 8 libras. En tercer lugar, Griveaubal redujo la longitud de las ánimas y el grosor de los tubos, ahorrando hasta la mitad de peso; aprovechó para ello las nuevas técnicas que permitían fundir los cañones como un bloque macizo en el que luego se vaciaba el ánima mediante una perforadora rotatoria (la máquina de Jean Maritz), frente al fundido en hueco anterior. Aunque en teoría esta medida reducía la carga de pólvora que podía emplearse, y por tanto el alcance efectivo, Gribeauval consiguió en la práctica aumentarlo mediante el empleo de balas perfectamente esféricas, mejor acabadas y calibradas (antes había holguras de hasta un centímetro que reducían la eficacia de los gases propelentes). Asimismo, impuso el empleo de cargas de pólvora prefabricadas en cartuchos. Por otro lado, Gribeauval introdujo, en lugar del viejo sistema de cuñas, alzas de tornillo elevador en las cureñas, para apuntar en elevación con más precisión. Además las cureñas se mejoraron, con gualderas (piezas laterales verticales) sustancialmente aligeradas. Aún así, el cañón de campaña francés más grande - de 12 libras- aún pesaba, completo, unas dos toneladas.Las ruedas aumentaron pues su diámetro para un mejor comportamiento en terreno irregular. Los avantrenes se simplificaron y aligeraron considerablemente, con un diseño en forma de 'A', y timón o lanza simple, en lugar de varas. Gribeauval rediseñó además todos los vehículos indispensables en campaña (cureñas, avantrenes, armones, forjas de campaña, etc.) de acuerdo a un modelo básico, con sólo dos tamaños de ruedas intercambiables para todos y un rígido principio de intercambiabilidad de partes. El interior de los armones estaba compartimentado para los diferentes tipos de munición, junto con mechas, picos y palas, palancas, ruedas de repuesto, etc. Por fin, se alteraron también los tiros de caballos con nuevos sistemas de arneses que aumentaban el rendimiento incluso con menor número de animales por pieza, normalmente 6 caballos para una de a 8 libras. Otros detalles menores agilizaban el servicio de los cañones, como el pequeño cofre que, con entre 9 y 18 cartuchos de bala para empleo inmediato -dependiendo del calibre-, iba transportado sobre la propia cureña. Así, en caso necesario, la pieza podía disparar sus primeras balas sin depender del armón de municiones. En resumen, si tres palabras resumen la eficacia del 'sistema Gribeauva'=, éstas son simplificación, integración y estandarización de todos los componentes de la batería, y no sólo de las piezas. Como acertadamente escribió C. Duffy, los 'sistemas' de artillería fueron una expresión característica de la 'Era de la Razón'. Aunque Gribeauval es sin duda el más famoso de los artilleros del siglo XVIII, su trabajo es heredero de otros anteriores, como los del general Vallière, quien en 1732 había impulsado en Francia una reforma (a su vez basada en la Ordenanza de 1715 de Felipe V de España) que prescribía piezas -muy pesadas- de 4 a 24 libras, y que no tocaba las cureñas, avantrenes y armones. Con todo, las influencias iban y venían, de modo que en 1783 España adoptó a su vez una nueva Ordenanza claramente influida por la de Gribeauval. Por otro lado, en Gran Bretaña se introdujo en 1792 un tipo de cureña mucho más sencillo que empleaba un sólo y práctico mástil central macizo; dicho sistema sustituiría en España al Gribeauval en 1830. Por lo que se refiere al Tren de Artillería, sólo entre 1794 (Gran Bretaña) y 1800 (Francia) apareció un servicio militarizado, que en España no se introdujo hasta Abril de 1813, ya hacia el final de la guerra contra Napoleón. De hecho, la dependencia de civiles contratados había sido la principal plaga de un Arma que durante la guerra había sido sin duda, y en conjunto, la más eficaz. Una batería 'a pie' de seis cañones de ocho libras y dos obuses de seis libras de sistema Gribeauval, típica del organigrama francés de época napoleónica a nivel divisional, contaba con hasta 30 vehículos, 140 caballos y unos 100 hombres. Así, incluía 8 montajes con sus avantrenes, 12 armones de munición de cañón, 6 para la de obús, uno de munición para fusil, uno de herramientas, una forja de campaña y una cureña de repuesto; a ello se añadían a veces otros vehículos para bagaje. Todo ello ocupaba, emplazado, un rectángulo de unos 80 a 160 m. de frente (dependiendo de la separación de los cañones) por hasta 200 metros de fondo (la primera línea de armones de munición a unos 50 m. tras las piezas; la segunda a otros 50 m., y el resto de vehículos 100 m. más atrás). Hay que tener en cuenta que un armón de municiones para un 8 libras llevaba 62 balas y 20 cargas de metralla, aproximadamente entre la mitad y la totalidad de lo que podía emplearse en una gran batalla campal. Fernando Quesada Sanz

  11. #11 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Y este otro, sobre artilleria napoleonica, en La Aventura de la Histoira30, Abril 2001 Cañones en el 'Siglo de las Luces' No por ser un viejo tópico deja de ser cierto que, de entre las Armas combatientes, las de Artillería e Ingenieros han contado casi siempre con los oficiales más inquietos y preparados intelectualmente, debido sobre todo a las exigencias que las leyes de la balística y la física imponían a la formación de un buen oficial de dichas armas. Aunque no sea necesariamente verdad que el cerebro que dirigía las unidades de caballería fuera el de los nobles brutos (especialmente, quizá, en las británicas de la primera mitad del s. XIX), lo cierto es que normalmente en las Armas técnicas es donde ya desde el siglo XVI encontramos personajes que destacan por su capacidad de razonamiento sistemático. Quizá el ejemplo que primero viene a la mente sea el de Vauban, el genio de las fortificaciones, pero hay otros muchos. Desde que a principios del siglos XVI la artillería de campaña ocupara un lugar importante en los ejércitos, tres problemas se mantenían irresolubles. En primer lugar, la falta de estandarización de calibres, tubos y montajes había creado una selva inextricable de piezas con diferentes denominaciones, capacidades y municiones, que suponían una pesadilla logística. Buena prueba de todo ello son, por ejemplo, los 26 tipos de piezas citados en el tratado de Tartaglia de 1538. Las diferentes Ordenanzas que a lo largo de los siglos XVI a XVIII fueron publicando las diferentes potencias algo hicieron para aliviar este primer desorden, pero casi nada pudieron para remediar los otros dos. En efecto, el segundo problema era el tosco diseño de montajes, avantrenes y cureñas, armatostes macizos para aguantar las a menudo masivas piezas de campo, que podían superar las cuatro toneladas. Estos pesos y diseños hacían que la movilidad táctica y operacionalde la artillería de campaña (por no hablar de la estratégica) fuera por lo general muy baja. En tercer lugar, los tiros de las piezas y los carros de munición estuvieron hasta alrededor de 1800 a cargo de civiles contratados, que naturalmente eran por lo general poco proclives a arriesgar sus vidas y las de sus bestias de tiro (équidos o bueyes), dejando a menudo abandonadas las piezas en el campo a la primera dificultad seria. En este contexto, el esfuerzo racionalizador de Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval (1715-1789) es el ejemplo más conocido de cómo muchas mentes ilustradas de varios paises europeos aplicaron sus ingenios a la labor de perfeccionar y hacer más letales las piezas de artillería. Este esfuerzo no es aislado, sino que se inserta en todo el proceso cuiltural que denominamos 'Ilustración'. Napoleón, él mismo artillero, haría un uso terrible de estos avances. Oficial de artillería desde 1735, Gribeauval tuvo amplia experiencia práctica de la guerra. En 1762 comenzó, desde su cargo de Inspector general de la Artillería en Francia, una ambiciosa serie de reformas destinadas a resolver los problemas citados. Aunque sufrió la oposición de otras escuelas, acabó imponiendo su parecer en 1776. Las luchas, técnicas y cortesanas, entre los 'rojos' (la facción reaccionaria de Vallière el joven) y los 'azules' de Griveaubal son una historia en sí misma que ha sido bien contada recientemente por Ken Alder. En primer lugar, Gribeauval dividió la Artillería francesa en cuatro categorías: de costa, de plaza, de asedio y de campaña. Su mayor aportación se centró en esta última, a través de una serie de medidas racionalizadoras que abarcan la estandarización de todo el conjunto del Arma, desde las cargas de munición hasta las herramientas para reparaciones. Redujo el número de cañones de campaña a sólo tres tipos: de 4, 8 y 12 libras (en esta época, los cañones se agrupaban no por su calibre, sino de acuerdo al peso de los proyectiles esféricos que disparaban, ver La Aventura de la Historia 23). Los obuses, de tubo más corto pensado para un tiro menos tenso, fueron también simplificados en dos tipos: de a 6 y de a 8 libras. En tercer lugar, Griveaubal redujo la longitud de las ánimas y el grosor de los tubos, ahorrando hasta la mitad de peso; aprovechó para ello las nuevas técnicas que permitían fundir los cañones como un bloque macizo en el que luego se vaciaba el ánima mediante una perforadora rotatoria (la máquina de Jean Maritz), frente al fundido en hueco anterior. Aunque en teoría esta medida reducía la carga de pólvora que podía emplearse, y por tanto el alcance efectivo, Gribeauval consiguió en la práctica aumentarlo mediante el empleo de balas perfectamente esféricas, mejor acabadas y calibradas (antes había holguras de hasta un centímetro que reducían la eficacia de los gases propelentes). Asimismo, impuso el empleo de cargas de pólvora prefabricadas en cartuchos. Por otro lado, Gribeauval introdujo, en lugar del viejo sistema de cuñas, alzas de tornillo elevador en las cureñas, para apuntar en elevación con más precisión. Además las cureñas se mejoraron, con gualderas (piezas laterales verticales) sustancialmente aligeradas. Aún así, el cañón de campaña francés más grande - de 12 libras- aún pesaba, completo, unas dos toneladas.Las ruedas aumentaron pues su diámetro para un mejor comportamiento en terreno irregular. Los avantrenes se simplificaron y aligeraron considerablemente, con un diseño en forma de 'A', y timón o lanza simple, en lugar de varas. Gribeauval rediseñó además todos los vehículos indispensables en campaña (cureñas, avantrenes, armones, forjas de campaña, etc.) de acuerdo a un modelo básico, con sólo dos tamaños de ruedas intercambiables para todos y un rígido principio de intercambiabilidad de partes. El interior de los armones estaba compartimentado para los diferentes tipos de munición, junto con mechas, picos y palas, palancas, ruedas de repuesto, etc. Por fin, se alteraron también los tiros de caballos con nuevos sistemas de arneses que aumentaban el rendimiento incluso con menor número de animales por pieza, normalmente 6 caballos para una de a 8 libras. Otros detalles menores agilizaban el servicio de los cañones, como el pequeño cofre que, con entre 9 y 18 cartuchos de bala para empleo inmediato -dependiendo del calibre-, iba transportado sobre la propia cureña. Así, en caso necesario, la pieza podía disparar sus primeras balas sin depender del armón de municiones. En resumen, si tres palabras resumen la eficacia del 'sistema Gribeauva'=, éstas son simplificación, integración y estandarización de todos los componentes de la batería, y no sólo de las piezas. Como acertadamente escribió C. Duffy, los 'sistemas' de artillería fueron una expresión característica de la 'Era de la Razón'. Aunque Gribeauval es sin duda el más famoso de los artilleros del siglo XVIII, su trabajo es heredero de otros anteriores, como los del general Vallière, quien en 1732 había impulsado en Francia una reforma (a su vez basada en la Ordenanza de 1715 de Felipe V de España) que prescribía piezas -muy pesadas- de 4 a 24 libras, y que no tocaba las cureñas, avantrenes y armones. Con todo, las influencias iban y venían, de modo que en 1783 España adoptó a su vez una nueva Ordenanza claramente influida por la de Gribeauval. Por otro lado, en Gran Bretaña se introdujo en 1792 un tipo de cureña mucho más sencillo que empleaba un sólo y práctico mástil central macizo; dicho sistema sustituiría en España al Gribeauval en 1830. Por lo que se refiere al Tren de Artillería, sólo entre 1794 (Gran Bretaña) y 1800 (Francia) apareció un servicio militarizado, que en España no se introdujo hasta Abril de 1813, ya hacia el final de la guerra contra Napoleón. De hecho, la dependencia de civiles contratados había sido la principal plaga de un Arma que durante la guerra había sido sin duda, y en conjunto, la más eficaz. Una batería 'a pie' de seis cañones de ocho libras y dos obuses de seis libras de sistema Gribeauval, típica del organigrama francés de época napoleónica a nivel divisional, contaba con hasta 30 vehículos, 140 caballos y unos 100 hombres. Así, incluía 8 montajes con sus avantrenes, 12 armones de munición de cañón, 6 para la de obús, uno de munición para fusil, uno de herramientas, una forja de campaña y una cureña de repuesto; a ello se añadían a veces otros vehículos para bagaje. Todo ello ocupaba, emplazado, un rectángulo de unos 80 a 160 m. de frente (dependiendo de la separación de los cañones) por hasta 200 metros de fondo (la primera línea de armones de munición a unos 50 m. tras las piezas; la segunda a otros 50 m., y el resto de vehículos 100 m. más atrás). Hay que tener en cuenta que un armón de municiones para un 8 libras llevaba 62 balas y 20 cargas de metralla, aproximadamente entre la mitad y la totalidad de lo que podía emplearse en una gran batalla campal. Fernando Quesada Sanz

  12. #12 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Glubs!! Soy un zoquete. Por favor que alguien borre la repetición de los dos últimos comentarios, corrija las comillas que se han convertido en cosas raras... y el libro no vale 15 euros, me temo, sino 45!!!!! perdón de nuevo

  13. #13 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Mmmm... buena pregunta. Napoleón era, por formación, un artillero. Pero en la primera parte de su carrera primó la movilidad sobre el peso de las andanadas, así que la mayoría de sus baterias eran de 8-9 libras, y no desdeñeba usar piezas de a 6 capturadas poara la artillería divisionaria.Pero a pertir de 1809, cuando la calidad de su infantería disminuyó muchísimo -nunca volvería a tener un ejército como el de 1805-, y su maniobrabilidad y resistencia fueron cada vez peores, tendió gradualmente a sustituir por artillería la antrigua finesse táctica, la movilidad y la capacidad de cambiar rápidamente de formación (cualidades mostradas al máximo en Auerstadt por el mariscal Davout, un general posiblemente tan bueno a nivel táctico como el mismo Napoleón, que le tenía celos). Este nuevo uso de la artillería se centró en el uso de grandes baterías, de 40, 60 y más cañones (Wagram, Bordino, Waterloo y muchos otros casos) y el creciente número de cañones de a 12 (hasta entonces reservadas a las baterías de reserva de la Guardia).

  14. #14 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Mmmm... buena pregunta. Napoleón era, por formación, un artillero. Pero en la primera parte de su carrera primó la movilidad sobre el peso de las andanadas, así que la mayoría de sus baterias eran de 8-9 libras, y no desdeñeba usar piezas de a 6 capturadas poara la artillería divisionaria.Pero a pertir de 1809, cuando la calidad de su infantería disminuyó muchísimo -nunca volvería a tener un ejército como el de 1805-, y su maniobrabilidad y resistencia fueron cada vez peores, tendió gradualmente a sustituir por artillería la antrigua finesse táctica, la movilidad y la capacidad de cambiar rápidamente de formación (cualidades mostradas al máximo en Auerstadt por el mariscal Davout, un general posiblemente tan bueno a nivel táctico como el mismo Napoleón, que le tenía celos). Este nuevo uso de la artillería se centró en el uso de grandes baterías, de 40, 60 y más cañones (Wagram, Bordino, Waterloo y muchos otros casos) y el creciente número de cañones de a 12 (hasta entonces reservadas a las baterías de reserva de la Guardia). Por tanto, si la artillería tuvo un peso creciente en las tácticas de napoleón fue por necesidad más que por designio, porque los trenes muy grandes limitaban la movilidad. Ahora, desde el punto de vista tecnológico Napoleón fue bastante conseervador: rechazó las propuestas de Fulton para el submarino, deshizo la unidad republicana de glkobos aerostáticos de observación -que tan bien le habría venido en Waterloo-, y en general no impulso medidas revoilucionarias. Se contentó con usar el sistema Gribeauval, mientras que la artillería inglesa evolucionaba más a cureñas de eje central para sus 9 libras, más livianas que las francesas. No creo que tuviese grandes planes de innovación tecnológica a corto plazo, salvo para mejorar la eficiencia de las plantillas de calibrado de las balas de cañón (eso sí le preocupó).

  15. #15 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    No sé qué pasa.... duplico mensajes sin querer... voy a tenrer que dejarlo!

  16. #16 FQS 24 de jul. 2006

    Biblioteca: Waterloo, Napoleón y el destino.

    Tienes razón. Visto y asimilado... creo :-(

  17. #17 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    OJO SPOILER Me iba gustando, me la creia. Ambientacion mucho más que correcta: trajes costrosos en campaña, con telas de época, no disfraces de Cornejo. Armas bien, combates cortos y sucios, r´paidos, bien; tácticas presentables . .. la peli funcionaba bastante bien pese al guion confuso y algo deslavazado. Y llega Rocroi. Ah... la épica!!!! Horas de batalla, agotamiennto, 40.000 hombres en el campo de batalla, humo de pólvora, caballos destripados, tercios cayendo uno tras otro, masas de caballería francesa apoyadas por infantes y cañones... y entonces la película se hunde. En lugar de verse miles de personas (extras o en su defecto animaciones por ordenador como en Gladiator, LOR, Troya y otras) hay un grupito de extras en mitad de una explanada inmensa. Queda de verdad ridiculo. Un tercio español (y sóolo uno) de unos cien o ciento cincuenta individuos, con una docena corta tirada por el suelo... todos muertos (sin heridos, sic). Y la caballeria pesada francesa formada con dos metros entre caballo y caballo para que parezca que hay más. No se han molestado -o no han sabido- en dar la sensacion de batalla. mas bien es una escaramuza, pero al representarse un sólo bloque de picas la sensacion visual es patética. Salen dos equipos de cuatro gatos con pinta de amigos de la recreacion histórica, haciendo el ridi en una explanada... Insisto, cuatro gatos, sin humo, sin masas de extras generadas incluso por CGI, sin nada. Un campo vaciío por completo a ambos lados y al fondo. pelicula española cutre de las de siempre, serie D. Sólo con que en los planos de la caballería francesa se hubiera visto detras, al fondo, las líneas de piqueros, dos cañones a los lados y mucho humo en los flancos para ocultar que eran cuatro gatos... incluso sin ordenador habría quedado algo más decente. Hasta la batalla no te das cuenta de que es una peli española, no canta la falta de medios... pero Rocroi la caga. Y la escena final, con cuatro gatos esperando no se sabe que... carece de cualquier épica. Al no usar animacion por ordenador, ni usar el humo de la polvora de la treintena de cañones (entre franceses y españoles capturados) que oscurecerían el horizonte en la fase final del combate, la sensacion visual que da es la de un grupo de colegiales peleando en una excursion, como yo hacia de chico. No hay efecto visual de la fase final de una gran batalla donde combatieron casi 40.000 hombres y hubo cerca de 8.000 bajas entre caidos y heridosa. Y algunas unidades españolas se rindieron al final, a cientos si no miles de hombres. El episodio de los disparos sobre el joven Enghien -Condé-, cuando los españoles habían ofrecido rendirse, es bien conocido Podían haber eliminado el carisimo episodio del galeon y centrarse en Rocroi, hubieran aprovechado mas las perras!!!!!! Que el CGI es caro, pero pagar extras y darles de comer, más. En cambio, las escenas de la encamisada del principio, cuando clavan los cañones, están bien; y las escenas de als caponeras de Breda, también... pero es porque no hacen falta masas de tropas. Por cierto: en Sevilla se van a partir: la musica es UNA MARCHA DE SEMANA SANTA!!!!! (Madrugá, de Abel Moreno para ser exactos) JUAJUAJUAJUA!!!!! Se supone que como es una marcha fúnebre, anucnai el fin de los Tercios y la muerte del héroe casnado... pero lo que yo veo es un paso palio meciéndose por una calle de Sevilla....

  18. #18 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Hola mi irónico amigo rcg873. Relee por favor mi post. Mira como empieza, querido amigo: OJO SPOILER ¿Fale?. Pues eso... El que lea después sabe que se va a encontar con un spoiler, que como sabes si frecuentas internet, o cualquier foro, indica una información que puede revelar datos a quien no haya visto la película. Así que... de nada... con Dios. Rosa-ae: Pues que casi cualquier andaluz -y muchos que no lo son- que oiga 'Madrugá' cuando Alatriste se dispone a recibir a los franceses, en su cerebro lo que registrará es un paso de palio doblando por la Campana camino de la catedral... sólo eso.

  19. #19 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    OJO Posible Spoiler Mmmm.... tienes toda la razón, Rosa-ae. Tu frase clave es 'si esa música pega en la ambientación'. Y en efecto, ahí entramos en la subjetividad. En mi modesta opinión, 'Madrugá' pega en el final de Rocroi tanto como a un Cristo dos pistolas. Ahora bien, si otro piensa que a un Cristo le sientan bien las pistolas; o incluso si honestamente cree que la marcha procesional de Semana Santa andaluza, en particular de una marcha compuesta en 1987, pega... pues bien. Yo pondría como ejemplo de música existente -no una BSO creada ex profeso- bien adaptada a una película 'con batallas' la de Barry Lindon, por ejemplo, con música de la época o muy bien ajustada. Ahora, para gustos hay películas...

  20. #20 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Obvio! :-) Toda opinión por definición es subjetiva, pero si se mantiene y razona, es objetivamente la correcta para su defensor. De lo contrario, la subjetivización de la objetiva convicción que de la subjetiva opinión uno tiene, se convertiría en una contradicción objetiva... o eso.. es decir... me he perdido... Ale, a ver la película que salvo los diez minutos finales está bien. O eso creo, subjetivamente.... mmmmm.... Esto es, yo me analizo objetivamente, y creo que mi subjetiva opinión es la que objetivamente mantengo, aunque mi objetividad es necesariamente subjetiva para los demás... joerrrrrrrrr!!!!!!!!!!! Pues eso-ae Rosa! ... . Que a mi no me pega, pero eres muy libre si te gusta. Faltaría más. Cada uno tiene los criterios de apreciación que su formación, experiencias e inclinaciones le dan. Y por supuesto para cada uno su opinión es en principio, y hasta que le demuestren lo contrario, por lo menos tan válida como la de los demás, y probablemente más puesto que es la suya. Ale, que disfrutes la pelicula y la (poco) O BS. !!!

  21. #21 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Pero qué agresivo está el personal!!!!!! Rosa-ar, me voy a permitir abusar de tu paciencia para decirlo de nuevo más despacito y explícito por si no quedaba claro: 1.- A mi no me gustaba la inclusión d euna marcha sevillana de Semana Sata en el final de una película. Soy libre de creerlo así, de opinarlo y de decir que me resulta chocante. Igual que otros pueden opinar lo contrario. 2.- Con lo de la subjetiva objetividad, estaba de broma... en parte. No impongo nada a nadie -menos a ti, Dios me libre mi sargento-, y he procurado mantener el tema en un tono distendido, salvo en el párrafo final que es completamente serio y que procedo a re-postearte para que te quede claro: 3.- "Cada uno tiene los criterios de apreciación que su formación, experiencias e inclinaciones le dan. Y por supuesto para cada uno su opinión es en principio, y hasta que le demuestren lo contrario, por lo menos tan válida como la de los demás, y probablemente más puesto que es la suya". 3.- "No te atrevas"... (pftttt....) a imponerme una discusión en términos agresivos, personales e insultantes. Vale, querida? 3. Bueno... tomate la medicación, que quizá se te ha olvidado, y una tila. Salu2

  22. #22 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    "...pero no te metas con los demás porque no tengan tu opinión..." ¿¿¿¿...???? "si te fijas los soldados cuando sostienen las lanzas en vertical, es casi como estuvieran pagando por una penitencia, como cuando los costaleros cargan con el trono". Vale.

  23. #23 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Bueno, a ver... otra vez. A ver si así: 1.- MIS TEXTOS: "...tienes toda la razón, Rosa-ae. Tu frase clave es 'si esa música pega en la ambientación'. Y en efecto, ahí entramos en la subjetividad. En mi modesta opinión, 'Madrugá' pega en el final de Rocroi tanto como a un Cristo dos pistolas. Ahora bien, si otro piensa que a un Cristo le sientan bien las pistolas; o incluso si honestamente cree que la marcha procesional de Semana Santa andaluza, en particular de una marcha compuesta en 1987, pega... pues bien. [...] Ahora, para gustos hay películas... " "Que a mi no me pega, pero eres muy libre si te gusta. Faltaría más. Cada uno tiene los criterios de apreciación que su formación, experiencias e inclinaciones le dan. Y por supuesto para cada uno su opinión es en principio, y hasta que le demuestren lo contrario, por lo menos tan válida como la de los demás, y probablemente más puesto que es la suya. Ale, que disfrutes la pelicula..." "A mi no me gustaba la inclusión d euna marcha sevillana de Semana Sata en el final de una película. Soy libre de creerlo así, de opinarlo y de decir que me resulta chocante. Igual que otros pueden opinar lo contrario". 2.- LO QUE SE ME DICE: "...Donde esté la evocación, que se quiten todos los referentes, populares o culturetas, me da igual... " "FQS: todo ese desbarre está muy gonito, pero verás... No se puede discutir sobre subjetividades cuando uno pretende erigir sus propios principios como premisa de la discusión" "TÚ intentas imponernos de la manera más ARBITRARIA... es decir, estableciendo las comparaciones ridículas que A TÍ, personal e intransferiblemente, sugieren los gustos de los otros?" (nótense las mayúsculas, que en Internet significan chillar) "no te atrevas a imponerlos... ¿Quién eres tú?" "Has intentado ridiculizar gustos contrarios a los tuyos" "Pero vamos a ver, hombre ¿de cuántas maneras se puede interpretar esta flagrante denigración?": Pues eso: Sugiero que dobles la dosis te tu medicación contra la irascibilidad, y quizá convenga añadir algo de terapia de sentido del humor y un taller de comprensión de lectura. De nada... Salu2 "no fastidiemos, y menos mostrando aires de dignidad ofendida... Vamos!! ".

  24. #24 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    En eso estamos de acuerdo!!!. Echanove hace un Quevedo que me encantó. Y la escena de los soldados de los tercios (vascos, valencianos, castellanos, andaluces), hablando con sus acentos... resulta entrañable

  25. #25 FQS 02 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Ante la falta de argumentos -sensatos o incluso delirantes, pero argumentos al menos- ya has pasado al insulto directo... Pues eso... Sugiero que eches un vistazo a esto: http://es.wikipedia.org/wiki/Paranoia Quizá te resulte de utilidad De nada Salu2

  26. #26 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Si más de acuerdo no puedo estar... es que cuando me dan cachetes tiendo a ponerme didáctico. MAS SPOILER AUN!!!!!!! OJO!!!!!!!!!!!!!! Bueno, a lo nuestro... ¿qué te pareció el CondeDuque? Creo que es Javier Cámara. Me gusta mucho la transición del poderoso absoluto -que manda a Alquézar a las Indias- al hombre debilitado y agobiado del final que tartamudea sobre la crisis del poderío español... mientras Alatriste lo único que quiere es salvar a Iñigo? En cambio, Noriega como Guadalmedina no acaba de convencerme demasiado. Y a Malatesta... echo de menos el tiruliluri... pero esa forma de ensartarse al tiempo que se tratan de Vuesa Merced... refleja muy bien un mundo en que un 'vos' en lugar de un 'Vuesa Merced' podía llevar a un duelo.

  27. #27 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Rosa-ae, ¿te importaría por favor dejar de insultarme y permitirme seguir con los comentarios sobre la película? Me parece mucho más productivo que seguir sufriendo tu intemperancia e incontinencia verbal. Incluso temería una escalada mayor. Así que me rindo y te suplico tu perdón por haber activado tu agresividad. Con Dios

  28. #28 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    "Evalúa quién comenzó esta escalada idiota"... Perfecto... veamos: 1.- Expresé una opinión en abstracto en el sentido de que no megustaba Madrugá opara Alatriste. 2.- Como me di cuenta enseguida de tu agresividad, te di la razón, en lo que la tenías: "Mmmm.... tienes toda la razón, Rosa-ae. Tu frase clave es 'si esa música pega en la ambientación'". 3.- Te expliqué a continuación por qué a mi no me parecía adecuado. Use un tono ligero y genérico, no referido a ningun contertulio (Cristo con pistolas). 4.- Pero todo fue ínútil. Ingenuo de mi. Debí sospecharlo desde el principio: Comenzaste una escalada con los siguientes pasos: "tu subjetividad más objetiva que otras" "FQS: todo ese desbarre está muy gonito" "TÚ intentas imponernos" "no te atrevas a" "ni siquiera eres consciente. Parece que lo tuyo no es la lógica" "supremo criterio decidido unilateralmente por nuestro profeta" "eres memo, muy memo" "por favor no fastidiemos, y menos mostrando aires de dignidad ofendida" "Privilegios de la subjetividad del memo" ... En fin, tú misma. Lo que te digo es sincero y con la mejor intención: consulta a un médico, que quizá tengas algún problema que no has calibrado todavía. Y ahora, deja de incordiar por favor, que me apetecería discutar algo sobre la pelicula!

  29. #29 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    De acuerdo en eso, RCG: la pelicula no es nada glorificadora de la guerra: la presenta como lo que es, un asunto sucio, brutal y sin gloria para la PBI (poor bloody infantry en terminología inglesa, la jo***a infantería), sólo barro, enfermedad y muerte al servicio de los poderosos. Es lo mismo desde César y antes hasta ahora. la serie de Roma reflejaba eso también. Y la peli es terrible también en lo que dices de cómo amigos se matan por el oro, y cuando le apuñala el capitán es hasta cariñoso, casi le abraza mientras le mata, y el otor le dice 'tenía que intentarlo'... es que la vidsa es así! Que te pareció Angélica? Reverte la describe rubia, con ojos azules y mucho mñas amniùladora y maligna de lo que sale en la peli. No sé, no me acaba de convencer

  30. #30 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    SEGUIIMOS CON LOS SPOILERSS!!!! Es que los hombres son masocas. Si te clavan un puñal, es porque en el fondo te quieren... :-) Es igual que si te insultan!!! No recuerdo ahora si ese episodio sale en la novela, creo que si. Y no, la Pataki no pega como astuta manipuladora que desde niña tiene planes para Iñigo. Le pegaria mejor Victoria Abril... jejejeje! Que no, que es broma! Horror!!!!! En la peli hay muchos detalles majos, como la bandera que bordan en el hospitalll te fijaste que es la misma que sale en Rocroi? Aunque salta mucho en el tiempo las escenas (sifilitica???) Desde el punto de vista histórico, aparte del ambiente burocratico del Escorial/Palacio Real, el Felipe IV es clavadito a los cuadros de Velazquez, y la el juego con la Rendición de BReda está bien también

  31. #31 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Ciao! Vamos a seguir haciendo algo!

  32. #32 FQS 03 de sep. 2006

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    Hannon, creo que la clave la das al comienzo. Hace unos años había unos posters en relación con 'Expediente X' que decían, casi desesperadamente: 'I want to believe'; 'quiero creer'. Creo que todos queríamos que, 'po favo, po favo' esta vez sí; que saliera una peli histórica, un trrabajo sobre nuestro Siglo de Oro que expresara las luces y sombras de cuando España pertenecía al exclusivo club de los paises que han gobernado el mundo. Y en conjunto la volvemos a fastidiar. Y me temo -cuanto más tioempo pasa más lo veo así- que la película en su conjuto naufraga, saltando de tema en tema, gastando polvora en salvas inútiles -el episodio del galeón, o las galeras, o el chalado que se suicida cuando viene el alguacil a por él-

  33. #33 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Hannon, creo que la clave la das al comienzo. Hace unos años había unos posters en relación con 'Expediente X' que decían, casi desesperadamente: 'I want to believe'; 'quiero creer'. Creo que todos queríamos que, 'po favo, po favo' esta vez sí; que saliera una peli histórica, un trrabajo sobre nuestro Siglo de Oro que expresara las luces y sombras de cuando España pertenecía al exclusivo club de los paises que han gobernado el mundo. Y en conjunto la volvemos a fastidiar. Y me temo -cuanto más tioempo pasa más lo veo así- que la película en su conjuto naufraga, saltando de tema en tema, gastando polvora en salvas inútiles -el episodio del galeón, o las galeras, o el chalado que se suicida cuando viene el alguacil a por él- Y lo malo es que Quevedo emociona, el Cone-Duque transmite, hasta Alatriste me gusta, lo mismo que escenas sueltas, como cuadros... pero la termina de fastidiar al final. En fin, esto es como la Seleccion Española de furbo: 'en el próximo Mundial seguro que esa vez sí...'

  34. #34 FQS 03 de sep. 2006

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    Pues está muy bien lo de 'destripacuentos'. O 'revientahistoria'. Es lo que más se le parecería. Lo usaré.

  35. #35 FQS 03 de sep. 2006

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    SOBRE ROCROI, ALATRISTE Y OTRAS COSAS. ALGO DE REVIENTA HISTORIA (aka spoiler) Mmmm.... A mi modo de ver con Rocroi hay dos problemas: uno histórico y uno cinematográfico. Desde el punto de vista histórico, la historiografía francesa (... y en parte también de la española) han extendido la idea de que Rocroi (19 de Mayo de 1643) marca el inicio de la decadencia del sistema de Tercios y del mito (bastante justificado en el siglo anterior) de la invencibilidad de los Tercios españoles, o incluso que es la prueba definitiva de una decadencia militar iniciada mucho antes. Sin entrar en el tema general de la decadencia o no económica, política, geoestratégia, etc de la Corona de España desde el segundo cuarto del s. XVII, la verdad es que la historia actual viene a reconocer que Rocroi se ha mitificado bastante. Por un lado, los Tercios no dieron el más mínimo signo de decadencia en la batalla, a nival táctico; todo lo contrario (fueron muy otras las causas de la derrota). Por otro, la victoria francesa fue costosa, incierta hasta el final (por la probabilidad de llegada de refuerzos a los españoles), y desde luego nada decisiva. Tras Rocroi España siguió dando mucha guerra y sus tercios obtuvieron todavía victorias. No sólo que nueve años antes hubieran mostrado su plena vigencia en Nördlingen contra los suecos, sino que en Mayo de 1642 los franceses sufrieron una derrota comparablk o peor que Rocroi en Honnecourt. Otra cosa es que el sistema economico-.militar español, y tambien sus aliados y sobre todo la caballería comenzaran a flaquear seriamente en este periodo. Pero no los Tercios, o al menos no todavía... Los historiadores franceses recientes (sí, incluso los franceses) reconocen su herejía al escribir que ‘ Las pérdidas españolas fueron importantes pero no tanto como se ha dicho’ (unos 7000 hombres incluyendo 3.500 que se rindieron), ‘Rocroi no fue una victoria decisiva ni grande, pero fue bien explotada por la propaganda francesa, para apoyar el débil gobierno de Mazarino y la casa de Condé. Para los españoles fue una derrota en un frente de guerra secundario...’ La sustitución de los Tercios por regimientos y batallones en España todavía tardaría mucho y se debió a razones mucho más profundas y complejas que el revés táctico de Rocroi. Como dice Albi, es ‘dificil sostener que métodos que en 1634 y en 1642 habían demostrado su eficacia, en 1643 han quedado súbitamente anticuados’. El problema, ya veremos, era mucho más complejo... el modelo militar que los tercios representaban fue ciertamente derrotado, pero no por defectos intrínsecos al mismo, sino porque estaba al servicio de una opción política que fijó para ellos objetivos que resultaron desmedidos para los recursos disponibles” (p. 238) También es cierto, por otro lado, que el mito de la aniquilación de los Tercios tampoco se sostiene. De hecho, los españoles ofrecieron rendirse a Enghien en un momento dado, y cuando finalmente sus última resistencia cedió, perdieron unos 3.826 prisioneros. En efecto, y como se ha dicho, la película ‘Alatriste’ sólo quiere reflejar la fase final de la batalla, hacia las diez de la mañana – empezó hacia las cuatro-. En ese momento todavía resistían dos bloques de picas con sus correspondientes mangas de mosquteros (los tercios de Garciez y de Alburquerque/Mercader) que habían recogido además refugiados de los otros tres Tercios españoles ya derrotados. Estos tres (los de Castelvi, Villalba y Velandia) habían sido ya derrotados y dispersados, al igual que antes aún las unidades de italianos, alemanes y borgoñón y la caballería. Así que las dos últimas unidades, refugio de otros, sumaban varios miles de hombres. Enghien, el jovencísimo general francés, realizó varios intentos infructuosos y muy costosos de derrotar a los tozudos españoles, pero al ver que no conseguía reducirlos con su agotado ejército, y temiendo la llegada de refuerzos para España al mando de Juan de Beck –incluyendo el Tercio de Avila-, negoció la capitulación con los españoles. El tercio de Garciez aceptó entonces capitular con la condición de ser enviado a España de vuelta. Según la historia –probablemente apócrifa- cuando Enghien avanzó para conseguir la capitulación del Tercio de Alburquerque/Mercader, algunos españoles dispararon pensando que era un nuevo ataque francés, ante lo cual el general francés reanudó la carnicería, todo sui ejército contra quizá dos o tres mil españoles de los Tercios. Pero tampoco este último combate acabó en aniquilación: probablemente en torno al millar de españoles capitularon también en este momento final. En consecuencia, presentar un pequeño bloque de menos de doscientos hombres en un campo limpio de cuerpos, heridos, caballos sueltos, cañones desmontados, humo de pólvora, etc. refleja muy pobremente tanto la realidad de las horas de batalla previas al último episodio, como el hecho de que incluso al final las fuerzas eran MUCHO mayores. La pena es que incluso siendo mayores esos efectivos, eran perfectamente reproducibles con medios limitados, dado que no hubieran hecho falta 40.000 extras, sino unos cuantos centenares más –sobre todo franceses-, un poco de humo o en su defecto algo de trabajo de ordenador y CGI que mostraran una gran unidad española rodeada por 10.000 franceses en un campo de batalla ya alfombrado por quizá 7.000 muertos y heridos de ambos bandos en un frente bastante reducido. Y si lo que se quiere reflejar es la -falsa-idea de la decadencia de los Tercios, se hace un flaco favor poniendo unas decenas de hom bres en un campo completamente vacío que no da ninguna sensación de gran campo de batalla. Por tanto, a mi juicio -subjetivo pero basado en datos objetivos sobre lo que fue y pasó-, en ninguno de los supuestos sobre lo que quiere reflejar la escena la película acierta al mostrar la fase final de Rocroi, mostrando falta de medios o falta de imaginación o ambas cosas. La épica, el héroe cansado, la decadencia y todas esas cosas se pueden contar bien –con medios o con pocos- o mal –con muchos medios o con pocos-. A mi modo de ver en este caso el final de Rocroi, con mito o sin él, se refleja pobremente, con falta de medios, mal uso de los que se tienen (un poco de humo para disimular por favor!), música mal escogida y una escena final (Alatriste parado recbiendo balazos mientras los hombres al lado ni se inmutan) que resulta sosa a mi juicio. No por manida y algo exagerada deja de ser cierta la vieja frase ‘en Rocroi los Tercios no perdieron su reputación, sino que murieron defendiéndola’. Y la pobre y modestísima escena final creo que no le hace justicia rematando unapelícula que por demás es bastante presentable. Alguna bibliografía básica y accesible sobre Rocroi y los Tercios podría ser útil a quienes no hayan leido sobre estas cosas. Entre ellas, en la Red, se puede ver con provecho P. Picquet, ‘Rocroi a myth?’ un fichero pdf adjunto a un resumen muy sensato de la batalla en http://www.geocities.com/aow1617/Rocroi2.html?20062 Por escrito, y en español, de lo mejorcito general es: J. Albi de la Cuesta (1999) De Pavía a Rocroi. Los Tercios de Infantería Española en los siglos XVI y XVII. Madrid, Balkan (especialmente pp.226 ss.).; y por supuesto R., Quatrefages (1983) Los Tercios. Madrid. Salu2

  36. #36 FQS 03 de sep. 2006

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    Si, muy de acuerdo que fue un error no proteger los accesos... quizá Melo estaba confiado. En todo caso, en la propia batalla hay que dar crédito a la flexibilidad táctica y buen coup d'oeil del jovencísimo Enghien. Seis mil prisioneros... quizá. Me parecen muchos, habría que ir a fuentes primarias a las que aqui no tengo acceso. En todo caso... me encantan esos puntos suspensivos y 'la soldada de un mes'. Si es que ya lo decía Cicerón: el dinero, "nervio de la guerra"! ¿No crees que podrían haberse saltado completito el episodio del galeón, que no aporta gran cosa, y dedicar las perras a recrear Rocroi como Dios manda, incluyendo incluso todo el desarrollo y no sólo la destrucción del de Mercader?... Bueno, aver si en el DVD... versión extendida del director de acuerdo con el clamor popular... Salu2

  37. #37 FQS 03 de sep. 2006

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    Cita: "Enghien se vio forzado a negociar una rendición honrosa de los dos últimos tercios españoles a cambio de respetar la vida de los supervivientes y permitirles retornar a España" Es a eso a lo que me refería. Al final del todo, quedaban primero dos y luego 1 Tercio (Mercader) con restos de los otros, o sea entre 4.000 y 2.000 hombres probablemente. Rodeados por unos 15.000 franceses. No 100, ni 600. Eso es lo que queda un poco ridiculo en mi opinión, lo pobretón de la escena. Que refleje lo que se sabe de la batalla nadie lo espera ni pide... Salu2

  38. #38 FQS 03 de sep. 2006

    Biblioteca: ALATRISTE de Agustín Diaz Yanes

    Sí, de acuerdo. En todo caso, es curioso como todos queremos exagerar la épica. La frasecita "Muchas gracias... pero ésto es un Tercio español", introduce la escena como si el Tercio no se hubiera rendido, y como si todos fueran a morir luchando.... Pues no, los Tercios capitularon, como cualquier unidad en la Historia -o como casi cualquier unidad-, incluyendo los espartanos (Esfacteria) o la Guardia Imperial, que se rinde como todo hijo de vecino una vez que sus miembros tiene suficiente. Salvo rarísimas excepciones (que si Termopilas, que si la Legion Francesa en Camerone...). pero toda persona, y toda unidad militar, tiene su punto de ruptura, y los Tercios no fueron excepción.

  39. #39 FQS 03 de sep. 2006

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    Si ¿verdad? El verdadero destino de un Alatriste sería probablemente un viejo mutilado mendigando en cualquier calle de Madrid, o Sevilla. y eso si sobrevivía...

  40. #40 FQS 04 de sep. 2006

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    Gracias por el texto de Iribarren, Brigantinus. Si los propios técnicos que participaron en el rodaje no están de acuerdo en cómo se ha montado y lo dicen...

  41. #41 FQS 05 de sep. 2006

  42. #42 FQS 05 de sep. 2006

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    Pues básicamente que el general francés Enghien -luego Condé-, que tenía 22 añitos el muchacho y un ojo táctico que pa' que, se ventiló sucesivamente a la caballería española-aliada, a las unidades tudescas, valonas e italianas, y al final sólo quedaban los Tercios españoles, que ni se rendían, ni huían, ni se morían. Así que tuvo que ir acabando primero con uno, luego el otro, luego otro y otro... así hasta que quedaron dos. Uno capítuloó con salvoconducto para regresar a España; el otro -el de Alburquerque- tardo unos pocos muertos más en rendirse, pero al final, como todo hijo de vecino, incluso el glorioso Tercio tuvo suficiente de aguantar franceses. Basicamente porque los franceses trajeron cañones y decían que por favor se rindieran de una vez, que podían venir refuerzos para España y prolongarse la batalla, pero que ellos -los franceses- tenían hora en el callista, así que por favor, que se rindieran de una vez. Y como el general en jefe de la infantería española, Fontaine, que curiosamente era un francés de Lorena que tenía más de setenta años y gota, había muerto en la litera en la que le tenían que transportar, el Sargento Mayor español que quedaba al mando, rindió el último Tercio en peores condiciones que el que se había rendido antes. Los franceses, en muertos y heridos, tuvieron más que los españoles, pero como tienen mejor progaganda convirtieron una victoria táctica en una glorieuse victoire de la grandeur française. En fin, eso es todo... de todos modos si te lees un post mu largo que puse hace unos días tienes una narración detallada de la última fase de la batalla -que duró unas seis horas más que ocho como dice la peli-.

  43. #43 FQS 05 de sep. 2006

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    Bueno... ¿bonita la frase, verdad? Si no è vero, é ben trovato... Lo cierto es que los Tercios sufrieron bajas muy, muy serias. Cualquier otra unidad de la épcoa se hubiera desmoronado mucho antes. Esto de entrada. Es el caso del Tercio de Villalba, que sufrió tantas bajas que fue en lo sucesivo denominado 'Tercio de la Sangre' (aunque hay quien dice que el apelatrivo lo gano años antes en 1635 en Les Avins Por cierto, que si no estoy mal informado, ese Tercio sería el que daría origen al Regimiento de Soria nº 9. Lo bueno, lo buenísimo de ese detalle menor en apariencia, es que el Regimiento de Soria, como saben todos los sevillanos, estuvo años de guarnición en Sevilla, y proporcionaba una de las mejores bandas de Música a las procesiones de Semana Santa. Y el entonces comandante Abel Moreno, director de esa banda... es el compositor en 1987 de Madrugá, la marcha procesional que se emplea en la película en la escena de Rocroi, y que me costó una enganchada con Rosa-ae cuando se me ocurrió decir que no pegaba nada. Bueno, pues eso, que dudo que el director de la peli hiciera la conexión, pero la hay, la hay... cosas tiene la vida. Bueno, que me alejo del tema... pero es que la anécdota tiene su gracia. La frase, probalemente acuñada por los gaba.. perdón, por los franceses, ha hecho fortuna, y así la recoge como buena Julio Albí (p.232). Sin embargo, Juan L. Sánchez, que ha estudiado mucho y muy bien el mito de Rocroi, escribe (y cito porque no es investigación mía y él lo dice muy bien): "Antes de la batalla, el tercio [de Villalba] tenía casi 1.400 hombres; de manera que registró unas 550 bajas entre muertos, prisioneros y desertores a lo largo de toda la campaña de 1643, y no sólamente en Rocroi, donde debieron concentrarse la mayor parte. De ellos, unos 350 entre prisioneros y capitulados fueron posteriormente intercambiados; de manera que los muertos y desertores no pudieron exceder de 200, unas cifras que no permiten hablar de aniquilación salvo que no se- pamos lo que decimos. Esto me lleva a enlazar con la tan manida frase de "Contad los muertos", acuñada por los propagandistas franceses, pero tomada del italiano Siri. Vittorio Siri había publicado en 1642 el primer tomo de su «Mercurio overo Historia de' co- rrenti tempi», un trabajo histórico muy sesgado, financiado por los franceses e impreso en Ve- necia bajo menciones de impresión falsas. En dicho libro, tras narrar el combate de Avigliana (10.VII.1630), que los franceses llaman Veillane, inventó una imposible conversación entre el duque de Montmorency y Martin de Aragón, a la sazón maestre de campo del Tercio de Lom- bardía, al que hace prisionero del primero cuando ni siquiera se hallaba en el lugar de los he- chos. Pues bien, interrogado Don Martín sobre cuál era el número de los vencidos, Siri le hizo responder: —«Los de mi nación no saben lo que es retroceder. No hay más que contar los muertos o prisioneros». Aunque explícita, la extensión de la respuesta carecía de la garra y concreción con la que volvería a usarse para Rocroi. Pero el argumento era el mismo, como también la causa eficiente, pues no hay que olvidar que Siri era un agente de la propaganda francesa en Italia y no me ex- trañaría su colaboración con Renaudot en la primera conformación del mito de Rocroi, aunque no la haya investigado aún". Espero que sea respuesta suficiente. pero el mito es tan bonito...

  44. #44 FQS 06 de sep. 2006

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    Pues casi como que me quedo con Elena Anaya...! Lo que pasa es que no tiene la mirada helada y calculadora que Reverte describe para Angélica... pero la menina tampoco, vive Dios! Y totalmente de acuerdo sobre Las Dunas. La clave está creo en la propaganda francesa y en particular el apoyo a Condé.

  45. #45 FQS 06 de sep. 2006

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    OJO!!!!!! SPOILER GORDISIMO!!!!! REVIENTAHISTORIAS!!!!!! QUE VIENE EL FINAL DE LA PELI!!!! ¿ESTA CLARO?, QUE LUEGO NO ME RIÑA EL PERSONAL http://www.youtube.com/watch?v=0CeNTrB3gQM Final alternativo de la peli con la BSO compuesta por Roque Baños, y que eliminaron del montaje final, en lugar de la marcha procesional Madrugá de Abel Moreno.

  46. #46 FQS 08 de sep. 2006

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    Las cosas se complican... en la exposición que con motivo del show Alatriste -y el pretexto del plano de Teixieira- se ha inaugurado en la Plaza Mayor de Madrid, dedicada a mayor gloria de los personajes de Pérez-Reverte, se mezclanb biogafías e imágenes de pesonajes históricos con otros ficticios. El panel dedicado a la vida y hazañas bélicas del 'capitán' Alatriste es, por ejemplo, muy detallado. Paseando por allí pude ver que mucha, pero mucha gente, toma a Alatriste por un personaje histórico reaprovechado por Don Arturo; y lo mismo con los demás de la serie... se mezclan Guadalmedina y Villamediana, Copons y Spinola... esto va a ser un lío. Lo siento por los profesores de Bachillerato!

  47. #47 FQS 08 de sep. 2006

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    Quiero decir que, por lo que pude ver, en ningún sitio de la exposición se realiza una distinción entre lo ficticio y lo histórico. Puede que ese espíritu lúdico, tan progresista, de mezclar lo que fue y lo que pudo haber sido o es verosímil, sin anestesia y sin previo aviso, sea del gusto de muchos que aprecien el juego intelectual... pero vaya cacao que se va a montar en muchas cabezas., Es como quienes leen 'novela histórica' y creen que así, al tiempo que disfrutan, aprenden Historia. Como si leyendo 'Memorias de Adriano' realmente supieramos más sobre las motivaciones, gustos y psicología del princeps, o conociéramos mejor a 'Corocota'... bueno, pues eso...

  48. #48 FQS 08 de sep. 2006

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    Puers también es verdad Kullervo. No nos preocupemos por los pequeños detalles. Como cuando escandalizado porque mi hijo se sabía el Parque de la Cuenca Alta del Manzanares pero no dónde pillaba el Miño o el Tajo, agarré un mapa físico de España y me puse a jugar-aprender con él. Y lugeo que enteré que muchos profesores desaconsejan esas interferencias paternas en el ritmo y contenidos de la educación de sus hijos. Pero lo siento, me salgo del tema del hilo...

  49. #49 FQS 08 de sep. 2006

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    "¿Qué problema hay en que un chaval de 12 años crea que Alatriste o cualquier otro personaje ficticio de la novela puede ser real? " A mi modo de ver, mucho. Primero porque no son sólo chavales de 12 años, sino muchos adultos. Segundo, porque la distinción entre ficticio y real es fundamental en cualquier aspecto de la vida, y sobre todo en Historia. Incluso las mejores novelas históricas NO son historia. Reflejan los gustos, mentalidad, inclinaciones, formación y conocimientos -no siempre elevados- de su autor. El Alatristre nos dice más sobr Pérez Reverte que sobre el XVII. Mucho más. A los problemas propios de la investigación histórica -que ya tiene su buena carga de subjetividad y distorsión- se añaden en la novela las distorsiones extra de la ficción. El resultado es que el lector -o visitnate de exposición- no avisado, y al que no se avisa, confunde realidad y ficción, CREYENDO que aprende Historia. Y eso no es verdad. Por tanto, a mi juicio, sí que hay problema en que la gente no distinga realidad de ficción en las novelas de tipo histórico. Y mucho. Una cosa es que las novelas históricas sean divertidas, pero ni Corocota es un noble guerrillero astur, ni Adriano pensaba como dice Yourcenar, ni Gualterio malatesta decía tirururí. Porque es un personaje de ficción. Mientras la gente que vea las exposiciones y lea novelas sepa discernir realidad y fantasía del autor, y mientras tenga -o se le den- los elementos para comprender que una novela es una novela y no Historia, genial. Cuando entramos en el terreno movedizo en que se mezclan ambas cosas, o se engaña al lector de novela histórica diciéndole que así aprende Historia, a mi juicio, malo, malísimo. A lo sumo se le da un barniz superficial más o menos distorsionado de la ambientación de una época. Y en la mayoría de los casos, la distoprsión es enorme, en objetos, hechos y sobre todo mentalidad. Insisto, la Historia ya de por sí tiene un componente imherente de distorsión: la novela es ya otra cosa Salu2

  50. #50 FQS 08 de sep. 2006

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