Resultados para “Usuario: Brígida"

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  1. #1 Brígida 01 de jun. 2005

    Biblioteca: O que podem ser os mouros da tradição popular + A Mourama

    Dingo ha realizado un comentario muy interesante sobre por qué en unos territorios abunda más el nombre de “moras” que en otros. En León y Zamora a estos entes míticos se les denomina de las siguientes formas: “mouras”, “moras” (el más extendido), “xanas”, “jianas”, “señoras”, “encantadas” (o “encantos”), “mozas”, entre otras denominaciones cuyo recuerdo sólo perdura en la toponimia como “doncellas”, “damas” y “ondinas”, aunque en ocasiones las leyendas leonesas y zamoranas que se refieren a estos númenes femeninos ni siquiera les dan un nombre concreto a estos entes. Sin embargo, hay una curiosa variante del mito de la mora constructora de megalitos que es el de “La Griega”, hilandera fantástica y gigantesca que con el tarugo de su madreña labra un canal para construir una presa con la que proporcionar agua a su molino, aunque la leyenda del “Molino de la Griega” tiene otras variantes no menos interesantes. Dingo te agradecería mucho que me indicaras en que otros lugares de España se denomina “griegas” a estos seres mitológicos que son las mouras, encantadas, fadas, alojas..., pues, que yo sepa, esta denominación sólo es propia de León y, en mucha menor medida, de Asturias, aunque es cierto que los topónimos “Griega” y “Griego” está más extendida.

  2. #2 Brígida 03 de jun. 2005

    Biblioteca: O que podem ser os mouros da tradição popular + A Mourama

    Dingo, muchas gracias por la contestación; ya conocía esa denominación de “galigrecos” que aparece más bien un nombre erudito propio de la pseudo-historiografía hispana anterior al siglo XVIII, pues esa y otras denominaciones semejantes se emplearon por ciertos historiadores e ilustrados para designar a los antiguos pobladores de la Península. Pero insisto en que dicha denominación es de origen culto y no llegaron a calar a nivel popular. En el caso de “La Griega” astur-leonesa, la denominación es popular, sin interferencias cultas, su etimología está muy clara (*Briga=”lugar fortificado en altura”), sin olvidar su conexión con los mitos de las mouras constructoras de megalitos, por lo que tu sugerencia de que estamos ante una reinterpretación mitológica de un topónimo parece muy sugerente.

  3. #3 Brígida 06 de jun. 2005

    Biblioteca:

    Balsense he leído con auténtica pasión su artículo “Religiões antigas no Algarve português (I)”, así como la versión íntegra del magnífico trabajo de investigación del que procede ese extracto en la página web de Arqueotavira, por cierto, interesantísima. Me ha llamado muchísimo la atención un aspecto que usted trata en su estudio como es el contexto en el que se produjo la cristianización de numerosos lugares de la Península Ibérica en la época tardorromana, y cómo ese proceso de cristianización se pudo realizar ocupando o reutilizando antiguos lugares de culto romanos e indígenas. En concreto son de destacar las notables coincidencias que se dan entre el entorno que usted estudia y otro situado en las cercanías de la actual ciudad de León (noroeste de España), la antigua Legio VII. Me explico: a unos 8 kilómetros al sur de la ciudad de León se encuentra un pequeño pueblo llamado Alija de la Ribera que se halla situado en la ribera del río Bernesga. El santo titular de la iglesia de la localidad es San Juliano, que es el patrono del pueblo y cuya fiesta aún se conmemora el 7 de enero; el folklore religioso del pueblo aún recuerda a la esposa de este San Juliano, que no es otra que Basilisa. Lo curioso es que el único vado del río Bernesga que existía en ese tramo de la ribera estaba precisamente en Alija, y hasta los años sesenta del pasado siglo la forma de pasar el río era a través de una barca (con su barquero), aunque los animales (vacas y caballerías) lo hacían nadando; en esa década se construyó el actual puente justo en la zona del antiguo vado. De acuerdo con su estudio parece posible que también en esta zona leonesa pudiera haberse dado una cristianización por sincretismo del antiguo vado sobre todo si tenemos en cuenta que la iglesia se halla a escasos metros de la zona por donde antiguamente se vadeaba el río, y que en varios ríos leoneses (Sil, Órbigo, Esla) se han encontrado depósitos de armas lo que sugiere la sacralidad de los cursos de agua. No acaban ahí las coincidencias, a unos 1500 metros de Alija hacia el norte y en la misma ribera del Bernesga se encuentra la aldea de Marialba de la Ribera donde se hallan las ruinas de una basílica martirial paleocristiana del siglo IV, y que constituye la más importante construcción paleocristiana del noroeste peninsular. La investigación más importante de las ruinas del templo de Marialba se produjo durante los años 1967 y 1968 cuando arqueólogos alemanes y leoneses realizaron una excavación muy rigurosa. Los estudios arqueológicos constataron que el templo paleocristiano se construyó en varias etapas: la primera, del siglo IV en plena época tardorromana, se levantó el edificio que tiene unas medidas de 23.44 metros de largo por 13.6 de ancho, y que cuenta en el extremo sur con un ábside de herradura de 9.55 metros de diámetro. De la siguiente etapa, a finales del siglo IV o principios del V, datan las trece tumbas situadas en el ábside y orientadas de oeste a este de les que una ye mayor y se encuentra ubicada en un lugar preeminente sobre las otras; con razonable seguridad el destino de estas trece tumbas pudo ser el de dar sepultura a los cuerpos de mártires cristianos o personajes principales de los que uno tendría una especial relevancia. En la Edad Media, con el templo ya arruinado, el sitio se convirtió en un cementerio. (T. Hauschild, “La iglesia martirial de Marialba (León)”, Tierras de León 9, León, 1968; T. Hauschild, “Die märtyrer-kirche von Marialba bei León”, Legio VII, León, 1970). Es posible que en la zona hubiera una antigua villa romana, según sugieren algunos investigadores, y que la basílica estuviera vinculada a ella siguiendo un esquema bien conocido de otras villas rurales. Hay que tener en cuenta que cuenta que ya Gómez Moreno indicó que Marialba pudo haberse asentado sobre una vía romana secundaria, y este mismo autor dio noticia de que en las ruinas se encontraron una basa romana de estilo dórico y una tégula romana con la inscripción usual en León: LEG VII G F (M. Gómez Moreno, Catálogo monumental de la provincia de León. I, Madrid, 1925). La vinculación del culto San Juliano con el vado de un río y a una iglesia cristiana primitiva también la encontramos en el antiguo templo visigodo de San Pedro de la Nave (a unos 25 kilómetros al norte de la ciudad de Zamora antes de su traslado por la construcción de un embalse), situado en la ribera del río Esla en una zona donde existía un vado utilizado por peregrinos, que cruzaban en una barca, en una antigua vía de peregrinación a Santiago de Compostela que conectaba Zamora y Chaves (Luis Cortés Vazquez, “La leyenda de San Julián el Hospitalario”, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares VII, Madrid, 1951”). El actual santo titular de la iglesia de Marialba es San Juan, sin embargo hasta la Edad Media en la localidad parece que se veneró a la Virgen María según sugieren las denominaciones medievales de la localidad (Sancta María Alva, del año 943; Domun Sanctae Mariae Alvae, del año 1006; Sancta Maria de Alva, del año 1095), o el propio topónimo donde el primer elemento “Mari” puede hacer referencia esa circunstancia, si no es un hidrónino (*mar-, *mara-, o *mor-), y cuyo segundo elemento “alba” es un indudable hidrónimo (*albho- o *albh-) con el significado de “claro” o “brillante” que en tiempos remotos se aplicó a los ríos y corrientes de agua. Este hidrónimo puede venir determinado por la proximidad de río Bernesga, pero habría que tener en cuenta que en el territorio donde se asienta Marialba hay, o más bien había, abundancia de fuentes y manantiales. Una de las fuentes que existía en ese lugar, entre Marialba y Alija en concreto y actualmente desapareceida, se denominaba la “Fuente la Legaña”, y tenía como peculiariedad que su agua era templada y poseía virtudes curativas para las dolencias relacionadas con los ojos. Es muy frecuente que antiguas iglesias paleocristianas o visigóticas se sitúen muy cerca de manantiales, quizá para cristianizar lugares de veneración paganos, como se constata en Santa Eulalia de Bóveda, San Juan de Baños, Santa Comba de Bande o en la cripta de San Antolín en Palencia. Otra circunstancia a tener en cuenta es que, al margen de la excavación germano-leonesa referenciada y poco después de ésta, los arqueólogos leoneses José María Luengo y Julián Sanz (los auténticos padres de la arqueología científica y del estudio de la prehistoria y la protohistoria leonesas) realizaron un curioso hallazgo en las ruinas del templo: un ídolo pétreo de forma triangular que, según estos investigadores, representa a una deidad femenina semejante a la hallada en otros puntos leoneses y gallegos y emparentada con insculturas, ídolos y representaciones esquemáticas de la divinidad femenina en muchas culturas y épocas (José María Luengo y Martínez, “Ídolos triangulares en la provincia de León”, León. Revista de la Casa de León en Madrid 308, Madrid, 1980). Por otro lado, la posibilidad de que en Marialba se diera un proceso de cristianización de un lugar sagrado pagano ya se ha apuntado aunque con datos y argumentos diferentes a los que se han señalado aquí (A. Viñayo, “Las tumbas del ábside del templo paleocristiano de Marialba y el martirologio leonés”, Legio VII, León, 1970). En su artículo alude a que los cultos populares basados en las propiedades de manantial santo y actualmente dedicados en muchos casos a una “Señora” (y en ocasiones a san Mamed, santa Brígida y santa Lucía) deben ser considerados supervivencias directas de santuarios acuáticos dedicados a Diana en época romana, bajo cuyo nombre probablemente se siguiera venerando a la "Diana Céltica" o indo-europea del panteón pre-romano. En la ciudad de León se han localizado dos inscripciones dedicadas a Diana (una contenida en una ara es de excepcional belleza con una dedicatoria en verso). El culto a esta diosa debió de confundirse con una deidad local en el “Conventus Asturum”pues las creencias leonesas guardan el recuerdo de una numen o hada denominada en la montaña leonesa “xana” y “jiana” (de *diana o *iana), equivalente a “les xanes” asturianas y a las “anjanas” cántabras, entes mitológicos todos ellos relacionados con el agua especialmente. Parece efectivamente, en palabras de Carlo Ginzburg sobre esta cuestión, como la Diana romana es la cáscara que recibe un relleno cético, pues en todos los territorios del Imperio Romano poblados por celtas hubo una confusión entre las deidades locales celtas y la diosa cazadora, existiendo en todas las lenguas romances denominaciones para númenes, hadas y brujas que derivan del nombre de Diana y que parecen avalar ese fenómeno de sincretismo romano-celta. Una pregunta ¿EN EL TERRITORIO DE LA ANTIGUA TAVIRA, O EN GENERAL EN PORTUGAL, EXISTEN FUENTES DEDICADAS A SANTA BRÍGIDA? La cuestión viene motivada porque en León, y más en concreto en Alija y en Marialba, se mantuvo un curioso culto popular a santa Brígida cuya celebración, propia de los mozos, se desarrollaba al llegar el crepúsculo del día 31 de enero y el 1 de febrero, con la pretensión de asegurar las buenas cosechas y evitar las tormentas del verano, personificadas en la figura del “renubero” (genio leonés de las tormentas). Esta celebración coincide a grandes rasgos con el irlandés “Lá Féil Bhride”, es decir, el día de santa Brígida que se conmemoraba la víspera del 1 de febrero al anochecer y que con toda seguridad es la cristianización del antiguo festival celta de Imbolc, dedicado a la diosa Brigit que fue cristianizada como santa Brígida de Kildare. Lo peculiar es que en León no existe, ni ha existido en el pasado, ningún templo, ermita, capilla o iglesia dedicado a la abadesa de Kildare, cuyos datos hagiográficos son absolutamente desconocidos en las zonas leonesas donde se celebró con arraigo esta fiesta hasta hace pocas décadas. Insisto en que el artículo sobre la Tavira romana es magnífico, y muy recomendable, por lo que bien merece una publicación impresa si es que ésta no existe aún.

  4. #4 Brígida 17 de jun. 2005

    Biblioteca:

    Balsense: Le remití la bibliografía que me pide a la dirección de correo electrónico indicada.

  5. #5 Brígida 20 de jun. 2005

    Biblioteca:

    DIVICIACO: Muchas gracias por el comentario; la investigación de Balsense, de gran rigor y erudición, bien merecía una reflexión como la que intenté dar, sobre todo porque me ofreció algunos datos de enorme interés para temas que me atraen, como el de Marialba. Balsense emplea una metodología que puede ofrecer un gran rendimiento para el estudio de las religiones primitivas como es el de combinar la arqueología y la historia (campos en los que el autor denota una sólida formación), con el análisis toponímico del territorio, la hagiografía de determinados santos que reciben culto en un concreto lugar atendiendo a la motivación de la devoción original, así como la etnografía, la comparación con las religiones vivas durante la época romana en la Europa occidental, o el simple conocimiento directo de un entorno. La conjunción de todas estas vías pueden ampliar los datos sobre las creencias y las religiones previas al cristianismo en la Península, cuyo conocimiento se limita muchas veces a la información que suministran las siempre escasas fuentes epigráficas o los pocos comentarios de los autores clásicos sobre este tema para los pueblos de la Península. Para las ruinas de la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera, don Antonio Viñayo, uno de los mayores expertos en arte de León y que participó en las excavaciones arqueológicas de Marialba de los años sesenta dirigidas por Theodor Hausschild como delegado del Instituto Leonés de Estudios Romano –Visigóticos, ya indicó que: “Marialba era utilizado como lugar de enterramiento antes de la construcción del “martyrium” en el siglo IV. No es descabellado suponer una fuerte influencia cultural de origen celta en aquel paraje, toda vez que la proximidad del río y de la calzada y los bosques que lo cubrirían, harían muy alta la planicie para la erección de un monumento lítico al estilo del de Mag Slecht, derribado por san Patricio [en Irlanda]. Cuando llegó la romanización y cristianización, ¿no podríamos suponer a los habitantes del “pagus” escapándose a adorar a sus antiguas divinidades en el lugar del monumento a despecho de clérigos y autoridades? ¿Y que éstos, como Constantino con los doce Apóstoles, expurgaran o bautizaran las ruinas dedicándolas a trece santos cristianos? Semejante proceso de adaptación se ha dado en muchas otras tradiciones y prácticas paganas.” [A. Viñayo, “Las tumbas del ábside del templo paleocristiano de Marialba y el martirologio leonés”, Legio VII. León, Instituto Leonés de Estudios Romano-Visigóticos, 1970, p. 568]. Algunas de las conclusiones de Viñayo pueden discutirse, pero su hipótesis central de que Marialba tenía una importancia espiritual antes de que se erigiera la basílica es plausible si nos atenemos a otros datos que este autor no tuvo en cuenta hace treinta y cinco años, y que corroboran sus sospechas.

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